lunes, 29 de julio de 2013

La Cruz de la Trompetona




Estaba el otro día engalanándome para ir a una cena –ya saben, que si un collar por aquí, que si un anillo por allá, que si zarcillos, que si dos o tres pulseras…- cuando oí desde los celajes la voz de mi madre: “No te pases, que a ver si vas a parecer la Cruz de la Trompetona”.

lunes, 22 de julio de 2013

De paseo con las musas




Una de las consecuencias lógicas y previsibles del “gen coleccionista” es la existencia de los museos. Si no hubiera habido personas a las que les dio por llenar su casa de cuadros, minerales, mariposas con alfiler atravesado, vasijas de barro o esculturas, la mitad de los museos no habría existido y eso es algo que nos habríamos perdido.

lunes, 15 de julio de 2013

La gota de agua que horada la piedra




Ahora que el pobre Nelson Mandela está agonizando y todos los periodistas ha tiempo que tienen preparadas sus necrológicas, que ya es ser cenizos, he leído en el periódico un elogio- por lo menos, en vida- que de él hace Mario Vargas Llosa. Vargas Llosa califica a Mandela, en sus esfuerzos por convencer a la minoría blanca de Sudáfrica de que estaban equivocados, como “la gota de agua que horada la piedra”. Lentamente, despacio pero sin pausa, Mandela, durante años, fue abriéndose puertas, derribando torres de desconfianza y temor, rompiendo prejuicios, imponiendo su tesis de que la lucha pacífica sería la vía más eficaz para romper el apartheid.

lunes, 8 de julio de 2013

Pues ya usted ve...




Mi amiga Conchi es la amiga más antigua que tengo, la que venía a mis cumpleaños desde antes de empezar el colegio y una de las pocas que guarda memoria de los merengues de mi abuela. Por eso de tener 6 meses más que yo y nacer en distinto año, le tocó un curso superior al mío, pero eso no fue obstáculo para seguir juntas yendo y viniendo en el camino desde el colegio a casa, mientras me contaba con pelos y señales (siempre fue una excelente narradora) la última película, novela o cuento que había visto o leído.

lunes, 1 de julio de 2013

Esa mala costumbre de fisgonear




Los que disfrutábamos de las novelas de John Le Carré y de las películas de James Bond pensábamos que, con el final de la guerra fría, aquellas aventuras de espías sofisticados y llenos de artilugios para fisgonear al otro habían pasado a la historia. Y mira por dónde ahora están más que nunca en el “candelabro”, que diría la Mazagatos. Que si Método 3; que si se espían entre los del mismo partido; que si, en la cumbre del G-20, el Gobierno inglés, tan hospitalario él, al mismo tiempo que ofrecía banquetes a sus invitados, se empapaba en secreto de sus comunicaciones, así fuera una llamada a la tintorería; que si Snowden, que si Assange, que si Google y Facebook están al servicio de la Agencia Nacional de Seguridad americana… (¡Cielos! ¿Estarán leyendo esto? ¡Qué emoción!).

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