lunes, 30 de noviembre de 2015

Ritmo de claqué




Esta semana ha empezado a llover. No mucho, la verdad, pero sí lo suficiente como para que mi hija Ana publicara en Glup-Glup "10 pelis ñoñis para un día de lluvia" (me las pido para Reyes); como para que mi ex-alumno Pompeyo, hoy profesor de música de la universidad, despertara con el ruido de la lluvia y lo celebrara publicando en Facebook la canción "And we Run" de John&Jehn; como para que mi amiga Zazou -la escritora Aránzazu Mantilla- dijera una de las frases más bonitas que he oído últimamente: "El sueño de la lluvia tiene ritmo de claqué".

lunes, 23 de noviembre de 2015

La librería a la vuelta de la esquina




Todos los que amamos los libros hemos tenido alguna vez una librería a la vuelta de la esquina, un sitio al que ir a hojear y a ojear, a revolver, a leer contraportadas, a admirarnos ante una nueva edición de un libro favorito, a comentar novedades con libreros amigos... Recuerdo hasta el primer día en que fui a uno de estos lugares fascinantes, cuando vivía en la Cruz del Señor. Estaba. como siempre, mariposeando entre libros, preguntándome si llevarme ese que tenía tan buena pinta o ese otro del que había leído buenas críticas, o directamente los dos, cuando se me acercó la librera, una señora de pelo gris y ojos brillantes, que me preguntó: "¿Eres profesora?". Cuando le contesté que sí, me dijo que es que los profesores tenemos una manera de acercarnos a los libros, "una mezcla de amor, respeto y familiaridad", que ella por lo menos distinguía, de tal manera que siempre acertaba. A partir de ese día, nos hicimos amigas y, cuando me hice cargo de la Biblioteca de mi centro, sus consejos, su creatividad y su sabiduría, me ayudaron en muchas ocasiones.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Mundo, demonio y carne




Cuando estábamos en el colegio, en aquellos ejercicios espirituales en los que, de los sustos que nos daban, no nos llegaba la camisa al cuerpo, se nos hablaba muchísimo de los tres enemigos del alma: el mundo, el demonio y la carne. Concretamente, de los peligros del mundo, de las acechanzas del demonio y de las tentaciones de la carne. Y, aunque la reacción lógica hubiera sido encerrarnos en casa o en un convento por siempre jamás, todos después nos lanzábamos alegremente al mundo, sin parar mientes en peligros y estrategias diabólicas. Qué es la vida sin unas cuantas tentaciones, nos decíamos.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Aires de tango




No hay testimonios concretos en los depósitos arqueológicos pero yo estoy convencida de que el baile y el que se te vayan los pies al ritmo de determinados sonidos está inscrito en los genes desde que el hombre es hombre. Hay imágenes de supuestos danzantes en las paredes de cuevas prehistóricas, y no hay más que ver a mi nieta Julia que, con 2 años y sin que nadie se lo haya enseñado, se pone a bailar como una loca en cuanto oye música.

lunes, 2 de noviembre de 2015

La mano del luthier




Mi marido creció rodeado de música. En casa de sus abuelos maternos, en donde vivió los 8 primeros años de su vida, sus tíos, solteros entonces, tocaban varios instrumentos: el laúd, la guitarra, el violín, el timple... También su familia paterna amaba la música. Su padre tocaba el timple y cantaba muy bien, y su tío Martín fue el dueño de "La guitarra", la tienda de instrumentos musicales que todavía hoy está en la Rambla de Pulido en Santa Cruz.

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