lunes, 28 de noviembre de 2016

Este no es ese minuto




En una escena de la película de Sandra Bullock "Mientras dormías", Peter Boyle que interpreta a Ox, el padre del chico, está sentado leyendo en la mesa del comedor la mañana de un domingo. La escena transmite placidez. En ese momento llega su hijo Jack (Bill Pullman) con unos donuts. Se saludan y hablan. El padre, entonces, comenta: "La vida es un continuo sufrimiento, te lo aseguro ¿Sabes? Trabajas para mantener a la familia y tan sólo hay un minuto en que todo es estupendo. Todos están bien, todos son felices y sólo en ese minuto sientes paz". Jack, que ha ido a decirle que no quiere seguir trabajando con él sino establecerse por su cuenta, le contesta: "Papá, este no es ese minuto".

lunes, 21 de noviembre de 2016

Luna, lunera, cascabelera...


Fotografía de la Luna sobre Santa Cruz, hecha por mi amiga Chari con su "camarón".

La noche del lunes al martes, la noche en la que, según todos los medios, la luna se iba a ver más grande y luminosa que nunca, ocurrió un momento mágico e inusitado: todo el mundo dejó lo que estaba haciendo para asomarse a ver el cielo. Eso sí, con los móviles y las cámaras a rastras porque inmediatamente empezaron a llegar imágenes de esa superluna, como todos la llaman: lunas rojas sobre Berlín o Hawai, que tal vez transformara, como en una novela de José Antonio Cotrina, a los hombres en dioses; lunas descomunales e imposibles sobre el Tibet o sobre Madrid; lunas llenas de poesía sobre un mar plateado; lunas fotografiadas por todos los seres de este planeta entre nubes, entre edificios, entre ruinas, junto a la Estatua de la Libertad o tras la nave Soyuz MS-03 en Kazajistán. Hasta me mandaron una rodaja de mortadela y una tortilla mejicana diciéndome que eran la superluna y sus cráteres... Nunca se vio una señora de fama tan bien servida.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Higos picos sobre Montecarlo




El lunes pasado hablamos aquí de esa especie de humanos que acumulan en sus arcas un dinero equivalente al Producto Interior Bruto de un país: los ricos ricos (¿Recuerdan? Son aquellos que se pueden permitir alquilar o comprar un jet privado mientras los demás mortales sufrimos apretujones en los aviones). Hace poco, además, tuve ocasión de vislumbrar algo de su hábitat en una ciudad por la que supongo que no hay archimillonario que no haya pasado: Montecarlo.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Si yo fuera rica...




De todas las indignidades y majaderías que una tiene que soportar en una vida normal, las que sufrimos en los aeropuertos y aviones se llevan la palma ¿En qué momento se olvidó aquel lema de mis primeros viajes, "Iberia: donde sólo el avión recibe más atenciones que usted"? ¿En qué despacho se arrinconaron esas atenciones? Aquellas comidas calientes y gratuitas, aquella anchura de los sillones, aquel poder estirar las piernas... Incluso, aquel ir alguna tarde por placer al aeropuerto a sentarte en la terraza y tomar una copa mientras veíamos despegar y aterrizar aviones con los montes de La Esperanza al fondo ¿Ubi sunt?

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