lunes, 16 de marzo de 2026

Noveleros del mundo, uníos


Muchos de ustedes me han felicitado a veces por la variedad de temas que han salido a lo largo de los casi 18 años que llevo escribiendo todos los lunes. Y es verdad (en los 872 escritos hemos hablado hasta de las sillas de formica), aunque es una forma muy fina de decirme que qué rollo tengo, que es lo que me dice mi marido. Pero es que la vida, si nos fijamos un poquito, es así de entretenida y nos pone los temas en bandeja. Y si no, miren en la imagen inicial lo que me encontré esta semana en la pared de la calle principal de mi pueblo: un cartel con todas las fiestas locales en Tenerife durante 2026.

Mira que somos noveleros, nos gusta más un festejo que comer. Porque hay pueblos (Buenavista, El Tanque, Guía de Isora, Los Realejos, Los Silos, Puerto de la Cruz, San Juan de la Rambla, Santiago del Teide, Tegueste, Vilaflor) que no se conforman con una fiesta local, no: ¡tienen dos!. Y cada fiesta dura, como poco, una semana (y, a veces, como mucho, un mes). Y ahí no están apuntadas las fiestas de los barrios, que son varias. Por ejemplo, en mi pueblo están las de El Socorro, las de El Pico, las de El Portezuelo... que también tienen, como corresponde, sus ventorrillos, sus banderas, sus fuegos artificiales y sus verbenas. En las de El Socorro, a finales de septiembre, se pasea, además, por todo el pueblo durante una semana el cuadro antiguo de la Virgen que preside el altar de la iglesia y se va parando por las casas donde se la agasaja. Oh, hay hasta una casa donde, entre guirnaldas y banderines, ponen siempre para recibirla un cartel donde dice: "Virgencita del Socorro, ya llegaste a El Calvario, aquí te estamos esperando, cenando en casa de Yayo". Igual es para invitarla a unos vinos, todo puede ser.

Tampoco en el cartel de esta semana se cuentan otras fiestas de bailes y cuchipandas, como los Carnavales o las Romerías o las navidades, porque, si las contáramos, correríamos el riesgo de que los de fuera nos preguntaran: "Pero ustedes ¿cuándo trabajan?".

Recuerdo historias que corroboran este carácter lúdico del hombre, estas ganas de una fiesta por encima de todo: mi padre de joven yendo con sus amigos caminando desde La Laguna a Taganana (casi incomunicado en aquel entonces), durmiendo en pajares unas noches, para no perderse las verbenas; las hijas pequeñas de una amiga a las que una chiquita que las cuidaba  y que era de Roque Negro, el pago perdido en las Montañas de Anaga, les pintaba la semana de las fiestas con tales colores, como si fuera el baile de la Ópera, que ellas no pararon hasta que su madre tuvo que llevarlas a ver esa maravilla; el sobrino inglés de una amiga de mi madre que ella nos traspasó a mi amiga Cae y a mí para que lo paseáramos y lo llevamos a una verbena en Bajamar, y se quedó tan emocionado (no había visto nada igual en Inglaterra) que, cuando su tía le preguntaba qué quería ver, si el Teide o las playas del sur, él pedía: "Vegvena, pog favog"; y una historia que leí hace tiempo de un pueblito mejicano que preparaba una boda y llegaron las tropas francesas, que estaban hambrientas, y en lugar de pedir, decidieron comerse todos los alimentos que las familias llevaban tiempo guardando para la boda. Entonces todos se organizaron, rodearon el batallón de franceses y los pasaron a cuchillo a todos. La historia, probablemente falsa, terminaba con un lema, probablemente verdadero: no hay comunidad más fuerte que la que defiende su derecho a bailar.

En estos tiempos en que suenan tambores de guerra y en muchos sitios se encienden los cielos con luces destructivas, prefiero mil veces las músicas de las verbenas y la luz en la noche de los fuegos artificiales que brillan sobre los noveleros de este mundo. Y doy la bienvenida a ese cartel de mi pueblo que recuerda nuestro derecho a bailar y a ser felices.


16 comentarios:

  1. Me acuerdo perfectamente del muchacho inglés que nos endosaron sus tíos, era más joven que nosotras, lo cual ya era motivo para ser despreciable, encima no hablaba castellano y era simple como un cubo. Se lo intentábamos

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    1. ¡El pobre! ¿Te acuerdas que se nos parecía algo a Guillermo Brown? No sabía español (ni nosotras inglés), pero se las arregló para declarársenos a las dos por separado, jajajaja. No hay nada como tener 15 años (él 14, imagino).

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  2. dibufloren60@gmail.com16 de marzo de 2026 a las 13:25

    Nunca he sido muy de fuegos artificiales, aunque de jovencita iva a verlos como toda hija de vecino, pero sí que me gusta bailar aunque no voy nunca, jajajaja.
    Las fiestas son saludables y nos vienen bien para despejar cuerpo y mente y ojalá que termine pronto el afán bélico que nos rodea, por empeño de alguno que busca siempre apoderarse o inmiscuirse en lo ajeno. Que vivan los noveleros!! Besos

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    1. Yo hace siglos que no voy a ninguna verbena, pero qué bien lo pasábamos. Ahora me daría un yeyo y estaría semanas encamada, pero no me olvido de las contorsiones creativas y divertidas al ritmo de "Let's Twist Again".
      Y es que somos el único animal danzante. Y según estudios, si te emocionas y sigues la música, vives más. Así que sí, Flor, que vivan los noveleros.
      Besos.

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  3. 82, si no recuerdo mal, son las fiestas que celebra Los Realejos, lo que le ha valido el honor de ser el municipio más festero de España. Toma ya.
    Saludos y como siempre una delicia leerte. Feliz semana.
    Quico

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    1. ¿¡¡¡82!!!? Cuando yo de pequeña pasaba un tiempo de verano en casa de mis tíos en la calle del Medio de Realejo Alto, recuerdo la fiesta del Carmen y poco más. ¿Cómo han caído en esa vorágine festolera? Si a esas 82 fiestas se suman los sábados, los domingos y alguna celebración extra, mucho no trabajarán los realejeros ¿no?
      Saludos, Quico, es otra delicia comentar chismes contigo. Un abrazo.

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  4. Ohhh!! Ya las fiestas de mi pueblo… deliciosos recuerdos, sobre todo tan ricos helados caseros . Que sigan las buenas verbenas… Gracias Isa

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    1. Ay, sí, los helados de corte. Y las nubes de azúcar que me dejaban las manos y la cara todas remelosas. Y los turrones de Santa Rosa y las manzanas de caramelo. Y en los ventorrillos la carne fiesta. Las chucherías pecaminosas formaban parte de la magia de las fiestas también.

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  5. Hola Jane. Sí...somos unos noveleros. Si oímos un volador o unas campanas lo primero que hacemos es preguntar "¿dónde es la fiesta?". Y en estos momentos con la que está cayendo nos hace falta reírnos mucho y divertirnos.
    Aunque algunas veces tiene un tufillo a la frase: "al pueblo pan y circo" y si no que se lo pregunten a los vecinos de La Laguna donde casi todas las semanas "hay algo" . Se llenan las calles de gente y ruido....mucho ruido. Especialmente a los sufridos vecinos de la Plaza del Cristo (y los ancianos que están en el asilo que los deben dopar para dormir porque es imposible que puedan hacerlo con tranquilidad). Además las fiestas casi siempre son por las calles principales o la Concepción..... ¡qué casualidad!.....Un beso Jane. Juan

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    1. Lo de La Laguna es un caso aparte. ¿Te acuerdas cuando nadie quería que la peatonalizaran? Pues ahora que lo está es la ciudad preferida de toda la isla para pasear, comprar, sentarse a una cerveza y alegar en cada esquina. Lejana está aquella imagen de Unamuno cuando hablo que era una calle larga, lluviosa y con un cura al fondo. Ahora parece de fiesta todo el año. Y eso como bien dices, tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
      Un beso, Juan.

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  6. María del Pilar Valenzuela García18 de marzo de 2026 a las 16:28

    Creo que la novelería en nosotras es algo genético. Nuestro ADN lleva las instrucciones de la novelería, seguro.

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    1. ¡Y, ay, si no fuera por esos genes...! El mundo y nuestra historia serían mucho más aburridos. No los dejemos dormir :-D

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  7. Gracias,Isabel
    Interesante saber las fechas de las fiestas ...pero en La Laguna faltan San Roque,San Benito,San Miguel,San Diego...y ultimamente casi todos los fines de semana ...jolgorios variados...
    El que hizo el cartel no frecuenta La Laguna🤣🤣🤣
    Buena semana.
    Un abrazo🥰🥰🥰

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    1. Le comenté casi lo mismo a Juan más arriba. Es la ciudad de moda. Mi hijo, que vive en Santa Cruz, va casi todos los fines de semana a La Laguna. Y es verdad que en casi todos los barrios se montan fiestas que casi nunca son de un día. Mira que son noveleros y festoleros, Dios los bendiga.
      Un abrazo.

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  8. Me encantó. Casi me pongo a llorar en el metro con el final. Qué buena escritora eres, Abita.
    Yo echo de menos ir a bailar :[ nadie aquí quiere ir conmigo y con todo el trabajo no hay momentito, pero en cuanto pise Tenerife tengo clarísimo que voy a ir con mis amigos a la Bowie.

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    1. Es que como aquí no se vive en ningún sitio, Evita. Tú aprovecha la estancia madrileña para estudiar, aprender... y comparar. Y luego te vuelves para acá.
      Un beso grande.

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