El jueves pasado, cuando estaba esperando el final de Pasapalabra (el mayor bote de la historia del programa, ya saben), vi un poco de El Hormiguero y oí a Pablo Motos que preguntaba a sus invitados si querrían ser otra cosa si volvieran a nacer. Como no veo este programa, no sé si es algo que suelen preguntar, pero últimamente me encuentro con ese interrogante a menudo. Lo hacen siempre, por ejemplo, en el Babelia de El País al final de las entrevistas que figuran bajo el título de "En pocas palabras".
La pregunta es más profunda de lo que parece. Apela a los yoes ex-futuros de los que hablaba Unamuno, los caminos que se nos cierran cuando elegimos uno y no otro, lo que pudimos ser y no fuimos. Puede también conducirnos al tema de la libertad de elección, incluso al de las segundas oportunidades. De "¿por qué demonios elegí esto y no aquello?" y de "¿estoy a tiempo de cambiar de vida?". Habla de "lo que hemos elegido ser, pero...".
Las respuestas me llaman la atención precisamente por eso. Hay algunas hechas con humor y ligereza, pero hay otras muy serias, como si el entrevistado se hubiera dado cuenta en ese momento de que hay varias posibilidades en el camino de la construcción de nuestro yo.
Hay personas que desde pequeños ya saben, los muy suertudos, a lo que dedicarán su vida, como mi nieta mayor que desde casi la cuna emborronaba cuadernos con sus versiones de lo que veía, enfilada ya a lo que es ahora, una graduada en Bellas Artes que explora el mundo desde un punto de vista muy personal. Y otros que van eligiendo su futuro sobre la marcha, por los motivos más diversos, como uno que oí una vez por la radio y que contaba que había hecho Veterinaria porque, cuando iba a matricularse de otra cosa, se encontró con un amigo que le dijo que en el bar de Veterinaria hacían unos bocatas de tortilla que te podías morir. La vocación es la vocación.
Así que sí, hay respuestas para todos los tipos. En las de El Hormiguero Tamara Falcó dijo que a ella le hubiera gustado ser escritora de guías de viaje porque así viajaría y conocería sitios nuevos todo el tiempo. Tiene sentido, oye. En Babelia, a un escritor le hubiera gustado ser médico para poder decir "yo" cuando en un avión preguntan si hay un doctor a bordo. Una actriz querría haber sido percebeira, pescadora de percebes, y un bailarín, si no hubiera podido dedicarse a la danza, verdulero. Yo tengo una amiga, catedrática, que no le hubiera importado ser peluquera (se le da bien, la verdad). El alma humana es insondable.
Yo, si volviera a nacer y tuviera que elegir, sabiendo lo que ya sé y lo que he disfrutado en la vida con mi trabajo, volvería a ser profe de filosofia. Es una profesión preciosa en el que cada año es distinto, no hay un día igual a otro y se aprende mucho. Eso sí, a lo mejor, por pedir, si volviera a nacer, pediría a la naturaleza que me concediera tener tan buen oído para la música como toda mi familia (ya está bien de ser la única que desafina).
Pero no volveremos a nacer, así que mejor nos conformamos con lo que tenemos y estudiamos bien nuestras elecciones para que, como en Se vive solamente una vez, una de mis canciones favoritas, podamos cantar a grito pelado (eso sí, desafinando yo) lo de "No quiero arrepentirme después de lo que pudo haber sido y no fue..."
.jpeg)
Cierto es que todos nos hemos hecho la misma pregunta. Y, como siempre, son acertadas las consideraciones que vas desgranando a lo largo del relato . Pero la cruda realidad, lo q nos hace poner los pies en la tierra es tu conclusión final, la de que no volvemos a nacer, luego no queda otra q conformarnos con la suerte o desgracia que nos ha tocado vivir. Lo más, reflexionar y decidir cuál será nuestra actitud para lo que nos resta por estar en este convento. Esa si que debe ser una decisión inteligente porque obligados estamos a vivir lo que nos quede siendo felices. Así que a reír que son dos días. Quico
ResponderEliminarFíjate, Quico, que en los últimos años que estuve dando clase, muchos de mis alumnos creían en la reencarnación. No sé a qué se debió ese cambio en la mentalidad de los jóvenes, pero había muchos convencidísimos de ello. Y claro, su actitud ante la posibilidad de volver a nacer es totalmente distinta (el karma y todo eso...).
EliminarPero tú y yo sabemos cuál es, como dices, la cruda realidad. Y ante eso lo mejor es pensar bien cada decisión. Mi madre, que se pegó los 7 años de aquel bachillerato de entonces con su correspondiente reválida, que aprobó con nota, y empezó a estudiar después Magisterio, se arrepintió toda su vida de no haber terminado la carrera porque se casó. Creo que el que sus tres hijos hubiéramos hecho carreras que nos gustaban la compensó en alguna medida.
Así que a pensar bien las cosas y a procurar ser felices. No hay mejor objetivo que ese.
Gracias Isa, siempre tenemos la duda y alguna nostalgia por lo que nos hubiera gustado hacer, pero no siempre tienes esa oportunidad y tienes que adaptarte a lo que puedes en ese momento. Como siempre me encantan tus relatos❤️❤️🙅♀️🙅♀️
ResponderEliminarMuchos piensan que esa, la adaptación, el no desear imposibles, el estar contentos con lo que tenemos, es la clave de la felicidad. Como se dice mucho, no somos dueños de lo que nos pasa, pero sí de nuestra reacción a lo que nos pasa. A mí me encantaría tener una voz tan bonita como la tuya, pero como no está en mi mano cambiarla, me conformo con cantar aunque el de al lado me mire mal :-D Uno de mis amigos una vez que me oyó, me dijo: "Tú de filosofía sabrás mucho, pero de cantar me da que no". Como le digo de vez en cuando. "Te perdono pero no lo olvido", jajajajaja. Eso es la adaptación.
EliminarHola Jane. No sé si alguna vez me he planteado "si volviera a nacer...."Seguramente porque no creo que no hubiera cambiado mucho...Estoy por apostar que habría vuelto a cometer muchos de los errores que he tenido....posiblemente me habría enamorado de las mismas personas.....o tal sea porque la imaginación no me da para más. En fin, has planteado un buen dilema (digno del programa de la Ser que emiten los viernes por la tarde. Un beso Jane. Juan
ResponderEliminarPor algo se dice, Juan, que el hombre es aquel que tropieza tantas veces con la misma piedra que al final hasta le toma cariño. Yo creo que también tropezaría con los mismos errores. Como decía Chavela en "El último trago": "Nada me han enseñado los años, / siempre caigo en los mismos errores, / otra vez a brindar con extraños / y a llorar con los mismos dolores...". Me da que eso es connatural al ser humano. La vida es la suma de aciertos y fallos.
EliminarUn beso, Juan.
Aunque el profesorado de Filosofía sea una especie en "avistada" extinción, claro que uno volvería a intentarlo... Un abrazo "camarada"...🤗
ResponderEliminarEs que mira que la filosofía es una asignatura bonita. Siempre me acuerdo cuando salíamos en el recreo a tomar el café correspondiente, que yo siempre salía tan contenta y le contaba a un compañero de Física que me lo había pasado tan bien con un tema (un suponer, la libertad) y él me contestaba: "Así con esos temas sí se puede, tú hablando de la libertad y yo de la ley de Coulomb...". Claro que volveríamos a ello.
EliminarUn abrazo, Tito.
Me ha encantado.
ResponderEliminarClaro que todos lo hemos pensado alguna vez.
Pero como dijo T.S. Eliot "lo que pudo haber sido es una abstracción".
Yo, particularmente me planteé ser: arquitecto, periodista (corresponsal en el extrajero), socióloga... Ahora bien, lo que realmente no abandonaría si volviera a nacer son las matemáticas. :(.
Pero, como colega tuya que soy, suscribo al 100% tus palabras sobre nuestra profesión. Con lo que la disfrutamos, encima nos pagaban.:)
Hasta siempre bss
Coincido contigo (aparte de en tantas cosas) en lo de las matemáticas. En 4º de bachillerato, a los 14, teníamos que elegir y a mí me gustaba tanto una cosa como la otra. Mi madre me matriculó sin preguntarme (yo estaba en La Palma), pero si lo hubiera hecho, probablemente hubiera sido lo mismo porque a esa edad no tenía definida ninguna preferencia. Pero siempre me han seguido gustando. Como decía nuestro amigo Pitágoras, todo es número y gracias a eso, podemos descubrir el orden oculto del mundo. Qué bueno hubiera sido haber explorado más ese camino...
EliminarUn abrazo.
Qué pregunta para reflexionar. Me he tomado mi tiempo para contestar. Ya sabes que pienso despacio mis contestaciones...Y he llegado a la conclusión que repetiría vida tal cual. Puede ser que cambiara un poquito las fechas. Por ejemplo, me hubiera casado un poco antes y hubiera sido mamá un poco después, para disfrutar más de la vida marital y su independencia.
ResponderEliminarPor lo demás. Me gusta ser ama de casa, sobre todo cocinar...Bueno como fantasía, ser payasa por un día, ja ja ja, pero mi pánico al escenario no me lo permitiría.
Es bueno estar contenta con las propias decisiones. Se te nota en todo, en tu manera de ser y de vivir.
EliminarPero me hizo mucha gracia lo de payasa por un día, no me pega nada verte así, tú que eres tan formalita :-D Si quieres, un día lo arreglamos y nos haces una actuación estelar, entre amigas y sin escenario. Así no te quedas con las maguas. Seguro que nos reímos todas.
A propósito de tu “Rollito” de este lunes te diría que después de pensarlo detenidamente y teniendo en cuenta que más vale malo, conocido que bueno por conocer, yo volvería a ser lo mismo que he sido (que no ha sido precisamente malo, por cierto) aunque en muchas ocasiones, he pensado que me hubiera gustado ser veterinario, médico, sargento de La Guardia civil o incluso cura, de un pueblo pequeñito.
ResponderEliminarBueno, bueno, te puedo imaginar como veterinario o médico, te imagino con bata blanca y das el pego. Te puedo imaginar como sargento de la Guardia Civil, o como Coronel si las circunstancias son propicias. Ahora, como cura, ni de pueblo pequeñito ni de la ciudad del Vaticano. Te baila mucho el ojo para eso. :-D
EliminarJane, profunda pregunta, la tuya...
ResponderEliminarYo sí tengo muy claro que me convertiría en una periodista entusiasta y muy entregada. Seguro que más de una vez me has oído decir que soy una periodista frustrada, aunque nunca renunciaría a mi vocación más definida: la enseñanza. También es posible que me hayas escuchado decir, en muchas ocasiones que si hubiera sido carpintera, médico o gimnasta, siempre hubiera acabado enseñando todo lo que supiera sobre esas nobles ocupaciones.
Conclusión, Jane, no sé lo que daría por ser periodista.
Bueno, ya lo has sido en una escala más pequeña que tu faceta de deportista o de profesora. En el libro que escribiste, "Memorias de una vieja gloria", haces un enorme ejercicio de periodismo en el papel de testigo de una época. Y recuerdo también tus salidas con tu padre, Vicente Borges, y todo lo que aprendías del arte de la entrevista. Creo que eres tan versátil que durante tu vida has tocado muchos palos y, si volvieras a nacer, a pesar de tus palabras, no hubieras sido solo periodista.
EliminarUn beso.
Me ha encantado tu texto: cercano, inteligente y lleno de humor mientras reflexionas sobre lo que pudimos ser y no fuimos. Logras mezclar filosofía, anécdotas y vida cotidiana con mucha naturalidad, y el final con la canción es un broche precioso, entre lúcido y entrañable.
ResponderEliminarMuchas gracias, Francis. Cuando nos reuníamos con los amigos para hacer una cantadita con las guitarras, mis hijos, entonces pequeños, me decían que siempre cantábamos canciones "de olvido". Esta canción es todo lo contrario. Aparte de que el estribillo es "se vive solamente una vez, hay que aprender a vivir y a querer", el final después de ese no arrepentirse proclama "quiero gozar de la vida teniéndote cerca de mí hasta que mueraaaa...". Es muy bonita y no es de olvido. :-D (ah, y yo a veces la canto sin desafinar mucho)
EliminarUff. ¡Vaya preguntita! Y qué difícil de responder. Yo no puedo imaginar cómo hubiera sido mi vida si no me hubiera casado tan pronto y con quien lo hice. O que hubiera estudiado otra carrera que elegí por salir de las islas. Y que mi primer trabajo en la enseñanza oficial no hubiera sido el Hierro donde conocí a mi segundo marido. En fín. Creo que me quedo con mis experiencias, ya que no me ha ido tan mal y tengo unos hijos estupendos y vivo en un lugar tranquilo y precioso.
ResponderEliminarHay un texto de Ángeles Mastretta en "La emoción de las cosas" que se titula "El hubiera sí existe" que conecta mucho con lo que dices. Si no hubiera sido hija de mis padres, si hubiera elegido a otra persona, si hubiera nacido en el renacimiento... este yo que somos ahora no hubiera existido. Los hubiera nos condicionan y nos hacen ser lo que somos. Búscalo si puedes.
EliminarEstar conformes con lo que somos es la clave de la felicidad.