lunes, 1 de junio de 2026

La relectura o el Día de la Marmota


Ustedes saben, porque me conocen bien después de tanto tiempo compartiendo estos rollitos semanales, que no solo no me importa releer sino que, además, me encanta. E incluso habrá quien recuerde que durante un tiempo cada verano releía con entusiasmo digno de mejor causa los 3 tomos de El Señor de los Anillos. ¡11 veces los releí! Y 11 veces los disfruté.

Sin embargo, tengo amigos que, nada más leer un libro, lo regalan y no lo vuelven a leer nunca más, y que me dicen si no me aburre tanta relectura o si no me siento como Bill Murray en Atrapado en el tiempo, viviendo una y otra vez con desesperación el mismo día, el Día de la Marmota.

A todos les cuento las ventajas del releer. Un libro, como la vida, sigue normalmente un camino desde que planteas una situación, pasando por uno o más nudos, hasta un final predecible o no. Si ese camino no lo disfruto, soy la reina del expurgo: los regalo y hasta alguno hubo que, aunque me cueste (recuerdo el de Teodicea en la carrera), lo tiro directamente a la basura. Pero ¿cómo descartar el camino recorrido que paladeamos y nos llenó de gozo? ¿No volveríamos a un sitio en el que estamos seguros de que lo volveríamos a pasar tan bien como la primera vez?.

Y es que, además, en esas otras veces vamos encontrando ideas, aspectos nuevos en los que no reparamos la primera vez, aguijoneados por saber qué es lo que va a pasar y cómo terminará la cosa. No nos paramos entonces en aquella descripción de un paisaje fantástico, ni en la frase tan sabia que dice un personaje y que nos hace pensar, ni en la complejidad de una situación difícil... Al releer, el placer es mayor.

Y también otra defensa de la relectura es la seguridad. Sabemos que todo se va a arreglar, que no tenemos que angustiarnos por que el héroe se encuentre preso en una torre oscura en Mordor, que a pesar de que lo persigan orcos, trolls y hasta una araña del tamaño de una casa de dos pisos, él al final va a tirar el Anillo de poder al fuego del Monte del Destino y el mundo se salvará (perdón por el spoiler). Y como sabemos el desenlace, vamos tranquilos y nos recreamos en el camino.

Y no hay que olvidar que toda lectura está mediatizada por las circunstancias en las que la leemos y que la edad y las experiencias de nuestro periplo vital añaden puntos de vista diferentes. No es lo mismo leer Cien años de soledad a los 20 años que a los 70.

Así que sí, releer es gratificante, sigo riendo y llorando donde antes lo hice por primera vez e, igual que el personaje de Bill Murray en su Día de la Marmota, sigue siendo un maravilloso proceso de descubrimiento.

Por eso, este mes de mayo pasado, entre otros libros "vírgenes", empecé a releer las historias de Fray Cadfael de Ellis Peters, que tengo desde los años 90 y que ya he releído alguna que otra vez. Fray Cadfael es un monje benedictino de una abadía inglesa en la Edad Media que desentraña con agudeza crímenes, robos y misterios. He leído 5 novelas de las 17 que tengo y gracias a ello encuentro perlas como este párrafo en que se opone a quienes consideran perverso este mundo, entre ellos a San Agustín: "En aquella resplandeciente luz del ocaso, Cadfael contempló el mundo, desde las rosas del jardín a las labradas piedras de los muros del claustro, y le pareció indiscutiblemente hermoso". ¿Quién no ha experimentado un momento parecido?


10 comentarios:

  1. Hola Jane. Pocas veces releo los libros salvo que sean de Poesía. Hace unos 4 o 5 años me volví a comprar Cien Años de Soledad porque el primer volumen que tuve "desapareció" (me imagino que en alguna mudanza). La primera vez que lo leí me impactó (aparte de como está escrito, imagino que el "realismo mágico" ayudó bastante). Pero cuando lo leí por segunda vez se me hizo muy cuesta arriba....me imagino que no estaba en condiciones "espirituales" para releerlo. Sin embargo si puedo coger unos poemas de Benedetti, Lorca, Machado, Elvira Sastre,....y disfrutar de ellos (aunque a veces los "poemas musicados" se me meten en el ritmo de lectura). En fin , tendré que volver a intentarlo. Un beso Jane. Juan

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    1. A veces pasa todo lo contrario. Mi hija, por ejemplo, visto mi entusiasmo por "El Señor de los Anillos", intento leerlo de jovencita y el 2º Tomo se le hizo cuesta arriba. Años después, lo retomó y lo leyó todo en un pispás. Depende de tantas circunstancias el que un libro nos llene o no...
      Como ya he dicho muchas veces, la frase de Borges tiene actualidad en este caso: "Si un libro le aburre, déjenlo. Llegará un día en que el autor sea digno de ustedes y ustedes serán dignos de ese autor".
      Y sí, la poesía es otra cosa.
      Un beso, Juan.

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  2. Tamara Glez de la Prida2 de junio de 2026 a las 18:41

    Mi querida Isa!! Me motiva escribirte!!! Ya que soy de las que relee los libros, subraya y hace hasta fórmulas ya sean química, físicas o matemáticas... al pie de página o margen, según el libro, como por ejemplo " El número de Dios", " Los pilares de la tierra", "La vida contada por un sapiens a un neandertal ",
    La fórmula preferida del profesor" etc, y muchos más que conservamos y de novela histórica ni que decirte. Cosa que en la actualidad el espacio vertical de casa está a tope, pues los 3 leemos ( libros en papel) y no nos desprendemos fácilmente de los que nos gustan o consideramos con identidades relacionadas con nuestras vidas.
    Como tu bien dices, párrafos, palabras o reflexiones de los personajes y por supuesto si tenemos algunos firmados por el autor lo consideramos una joya.
    Gracias por tu buen hacer en el blog, como estimular mantenernos fiel a tus escritos.
    Un fuerte abrazo con bendiciones!

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    1. Coincidimos en muchos de los libros leídos, Tamara. Yo a veces hago una limpia sobre todo para que me quepan, porque, excepto en los baños, en todas las habitaciones de mi casa hay libros. Pero me cuesta decidir si lo volvería a leer o no. Y, por supuesto, en los preferidos, aquellos que, como dices, sentimos cerca, ahí no hay ninguna duda. Me han alegrado la vida.
      Otro fuerte abrazo para ti y gracias por tus palabras.

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  3. Entonces, si lees cien años de soledad, a los 20, te quedarán 80 y si la lees a los 70, serían sólo 30 los años que deambularás por la vida sin compañía, ¿es acaso eso lo que intentas decirnos, querida maestra?🤔

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    1. Pues más o menos eso mismo quería decir. ¡Qué sagaz eres, Quico! Reconocerás que la soledad se ve completamente distinta si eres joven y sin compromiso que si eres mayor y se te llena la casa de parientes. Por ahí a lo mejor quería ir García Márquez. :-D

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  4. Me gusta tu comentario, yo si releo libros aunque no demasiados pero cuando te han gustado y ha pasado un tiempo creo , como dices tú y tus comentaristas, me gusta y disfruto releyendolos. Un abrazo muy fuerte.

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    1. Mejor es que pase un tiempo, la verdad, porque, ahora con los libros de Fray Cadfael que estoy releyendo, hay veces en que no me acuerdo cómo terminó la cosa ni quién fue el asesino. Pero bueno, tampoco me importa saberlo.
      Porque otra cosa que hago a veces es mirar el final cuando voy por la mitad del libro, que creo que eso es pecado mortal para muchos lectores. Pero me puede la curiosidad. En la película "Cuando Harry encontró a Sally", Harry, el personaje de Billy Cristal, también lo hace y dice que es por si acaso se muere antes de terminar el libro. Eso es ser previsor. :-D

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  5. Charo Borges Velázquez3 de junio de 2026 a las 12:02

    Yo no suelo releer, aunque lo he hecho unas cuantas veces, Jane. Pero también muchas de ellas las he dejado porque ya no me gustaban.
    Recuerdo, especialmente, que La conjura de los necios, de John Keneddy Toole, me encantó, cuando la leí con veintipocos años, pero 50 años más tarde intenté volver a leerla y no pasé de la tercera página. Tenía el mejor recuerdo de ella, pero no pude con su relectura...
    Aquel rechazo me afectó tanto, que por eso evito releer, para no llevarme una decepción como la de La conjura...

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    1. Yo tampoco la he releído después de 40 años (se publicó en el 82), pero recuerdo golpes geniales de la novela, como la forma que tiene el protagonista de terminar el trabajo pendiente que le ponen en la mesa de su oficina (tirando todo a la papelera). De todas formas, cada novela tiene su época y su momento y se podría decir que algunas son relegibles y otras no. Dependería de tantas cosas... El estado de ánimo, los intereses, el tema de la novela...
      Pienso que eso no te debería dejar de disfrutar algo que ya te gustó, que lo que pasó con una no significa que pasará con otras. Todo será probarlo.

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