lunes, 8 de junio de 2026

Malimpiadito


Una de las expresiones canarias que más me gustan es la de malimpiadito. En el Diccionario básico de canarismos de la Academia Canaria de la Lengua lo ponen como malimpiado o malimpriado, pero yo siempre lo he oído como malimpiadito, por esa querencia cariñosa que tenemos los canarios hacia los diminutivos. Deriva, claro, de la expresión mal empleado y el Diccionario lo define como un adjetivo que se usa en frases interjectivas para denotar lástima, pena o desconsuelo. Como ejemplo pone (hay que decirlo con cara de pena): "Milimpiadito chico, con lo buen estudiante que era".

"¡Malimpiadito!", decían desconsoladas mis amigas cuando se enteraban de que el buenorro de Rock Hudson era gay.

"¡Malimpiadita!" me dicen los taxistas cuando pasamos bajo la obra peatonal del Padre Anchieta, que costó un dineral y no soluciona, como pretendía, el problema del tráfico de la Autopista del Norte en las horas punta.

Y confieso abochornada mi "¡malimpiadito!" personal que recuerdo ahora que estamos en época de visitas papales: yo lloré a moco tendido cuando se murió el Papa Pío XII. Tenía 10 años y por la radio (no había tele) se pusieron tan tremebundos y sensibleros que no me quedó más remedio que hincharme a llorar y moquear. También es verdad que soy de natural llorón y que lloro con el anuncio del turrón en Navidad o con la muerte de la mamá de Bambi y otras historias. Oh, una vez mi marido me encontró llorando con una novela histórica delante y cuando me preguntó alarmado que qué me pasaba, le dije jipiando: "¡Es que mataron a María Antonieta!". Pero en la vida real, ¡mira que llorar por Pío XII, un señor al que no conocía de nada y con él que luego descubriría que no tengo mucha afinidad...!

Así que mi deseo, para este verano que ya se presiente y para la vida, es que si nos esforzamos, que sea por objetivos claros y los cumplamos; si nos gusta alguien, que por lo menos lo conozcamos bien; si nos gastamos los cuartos, que sea en algo que valga la pena (o que nos merita la pena, otro canarismo); y que si lloramos por alguien que sea por quien lo merece...

Porque si no, ¡malimpiaditos estamos!

11 comentarios:

  1. Siempre tan “Sharp”” como diríamos aquí y lo mejor es que nos haces reir, y eso cuenta mucho querida Isa.

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    1. Creo que hay épocas en la vida en que lo mejor que podemos hacer es precisamente buscar el humor en cualquier situación. Gracias por tus palabras.

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  2. Merita la pena lo habia oído a la suegra de una amiga en Santa Úrsula y a ti la siguiente. Original.

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    1. Yo no se lo he oído a muchas personas, supongo que es de esas expresiones que van desapareciendo. Creo que lo he visto en algunos libros de Pancho Guerra y efectivamente es un arcaísmo que se usa más en Gran Canaria que en Tenerife.

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  3. Gracias Isa, por confirmarme que " merita" es un canarismo. Recuerdo en mi infancia en Fuencaliente oírla con determinada frecuencia. Me parece una palabra bonita, pero cuando la he empleado nadie la conocía
    Un abrazo

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    1. Es verdad que yo la oí alguna vez en La Palma pero siempre a personas mayores. Es curiosa ¿verdad? También se usa en América e incluso hay una variante que es "ameritar". Su significado es claro, viene de mérito y es "hacer méritos" y por supuesto "merecer".
      Otro abrazo para ti.

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  4. Malimpiadita escritora de la que esperamos pronto un opusculo que recoja todas sus sabias re-flexiones y no precisamente flexiones gimnástica ita sit
    alfa

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    1. Jajaja, Alfa, me encanta tu buena disposición hacia mí. Un opúsculo no abarcaría los 884 rollitos que he escrito en este blog y tampoco aspiro a un tocho. Sí que me encantaría tenerlos en papel para repasarlos alguna vez pero no me da la vida para estar venga a fotocopiar.
      Un abrazo.

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  5. Malimpiadito que se vayan perdiendo todas ésas expresiones que hacen rico nuestro peculiar vocabulario.
    Si no lo usamos, no lo podremos entregar al relevo de generaciones que vienen detrás y que ya usan más expresiones de Sudamérica, que las propias.
    De nosotros los mayores, depende su utilización para que no caigan en el olvido y definan nuestra identidad.

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    1. Yo uso muchas de las expresiones que oí en mi casa familiar, pero es verdad que se van perdiendo. El lenguaje es así, móvil, rico y en constante renovación. Y no podemos luchar contra eso. Me preocupan más los anglicismos, que las expresiones sudamericanas, muchas de las cuales son de ida y vuelta.
      Gracias, Cande, por tu apunte.

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  6. Hola Isa
    Qué bien escribes!!!
    Gracias por estas gotitas de frescor, me lidentifico mucho con ello

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