Aunque el tono principal de este blog que empecé hace ya cerca de 18 años (866 post con este) es el optimismo y el destacar precisamente las cosas buenas que tiene la vida, como decía aquella canción de "oye, mira hacia arriba", mentiría, a ustedes y a mí misma, si dijera que no hay momentos de bajona, de arrugar el entrecejo, de pena e incluso de impotencia ante lo que se ha llamado "embates de la vida" y que los humanos llamamos con otro nombre más sonoro y contundente. Ante eso, solo cabe poner al mal tiempo buena cara (los refranes, siempre tan sabios) y buscar algo que contrarreste la amargura, para que no parezcamos la Virgen de los Dolores. Una pócima secreta que devuelva el ánimo y las ganas de vivir.
En busca de ella he encontrado los siguientes ingredientes:
El primero, leer. Pero no sesudos tratados de filosofía que ya he leído bastantes, ni novelas que destaquen la miseria humana, sino algo ligero, de humor y risas, de cosas absurdas o imaginarias: una hamburguesa literaria, como dice mi hija, y con la que coincido totalmente. Como la serie de libros de fantasía de Rachel Morgan, El legado de La Hoja Encantada, que acabo de descubrir. Una ya sabe el final desde el principio, pero eso no importa. Por ejemplo, en el segundo, Pactos y mentiras, un enemies to lovers, como se dice ahora, en toda regla, ella lo chantajea a él y lo hace pasar por su novio aunque se detestan. ¿Cómo no soltar la carcajada cuando él, en venganza, le regala ramos de flores que se multiplican y casi la sepultan, o en público la llama, ante el enfado de ella, con nombres ridículos como "mi resplandeciente achuchoncito", "mi preciosa gotita de savia" o "mi deslumbrante mora de los pantanos"? Ante eso empalidece, qué sosos, lo que oímos por ahí, eso de cari, mi amor o mi vida.
El segundo, ver o volver a ver series divertidas que no dejen demasiado poso en la mente. Friends es de mis preferidas y las aventuras y desventuras, las manías y tonterías de 6 amigos, que hace casi 30 años nos entretuvieron, siguen haciéndolo y hay noches que vuelvo a ver a Mónica con los pelos engrifados por la humedad de las Barbados, a Phoebe haciéndose pasar por sueca y diciendo que se llama Ikea o a Chandler con su humor e ironía. Ahora ponen la 4ª temporada de Los Bridgerton y mi hija, mi nieta y yo nos ponemos de acuerdo por chat para verla y criticarla (y para morirme de envidia ante las glicinias de la Casa Bridgerton porque la mía no ha crecido más de medio metro). Y está pendiente ver Poquita fe, otra serie de la que me han hablado bien. El caso es desconectar, pasar ratos sin pensar en nada más trascendental que unas risas compartidas.
El tercero es salir con amigos, no quedarse amuermados en casa, saber que puedes contar con ellos. Como mi agenda de esta semana: el domingo, cumpleaños de un amigo en Tegueste; el martes ir con mis hermanos y mis amigos de Viena a un pescadito a La Matanza; el miércoles con las amigas del colegio a una exposición y después a una paella; el jueves, probable salida con los amigos de siempre; el viernes, merienda-cena en casa de otra amiga... El fin de semana, como Dios, descansar. Tengo un amigo que ante ese panorama, siempre me dice: "Me das una lástima con esa vida tan terrible que llevas...". Yo le contesto: "Hasta yo me doy pena de mí misma". Y aunque no todas las semanas son como esta, sí es verdad que procuro no perder los nexos, el sentir cercanos a los míos, de los que valoro el apoyo, la amistad y el cariño.
Y precisamente un cuarto ingrediente de esta pócima es el wasap. ¿Quién nos lo hubiera dicho cuando de jóvenes no teníamos ese medio tan maravilloso de comunicación, cuando a veces, desesperados por hablar con alguien (pareja, amigos...) en otra ciudad, teníamos que esperar días para hacerlo porque las conferencias eran caras, o no teníamos teléfono, o no coincidíamos? Y ahora, a un click, comentamos, felicitamos, consolamos, contamos chistes, quedamos, nos comunicamos...
Seguro que ustedes encuentran más ingredientes. Yo he mezclado todo eso -las risas, el desconecte, el humor, la amistad, el amor, el consuelo...- y he ahí el remedio. Parece que las nubes se levantan y los pajaritos cantan. Ayer en Tegueste, tras días nublados, hubo este atardecer precioso, captado por mi amiga Nina. Después de todo y a pesar de todo, la vida es bella.

¡Anda! 18 años tiene también mi blog :)) Se hacen mayores...
ResponderEliminarSAludos :))
Este año los hace, ya es casi mayor de edad. Empecé el año en que me jubilé y prácticamente cada lunes escribo. Con razón mi marido dice que qué rollo tengo. Pero me sirve para mover neuronas, para pasarlo bien y para alegar un poquito y compartir ideas. Supongo que a ti te pasa lo mismo.
EliminarMuchos ánimos y a seguir con ello. Saludos.
Hola Jane. Pues cuando yo "estoy de bajona" (como se decía hace un tiempo) también hago algunas cosas para alejar "los nubarrones negros" de mi cabeza.
ResponderEliminarSi el día está oscuro o llueve o hay una neblina del copón, salgo a caminar despacio aprovechando que debería haber poca gente por las calles. O bien me encierro en mi habitación y me pongo a leer (a ser posible una novela negra que me hace despistarme) , o también pongo algo de música y oigo algunas canciones que "me dan un golpe en la cabeza"........
Y a veces tras lo anterior me miro al espejo y me digo: "!!!Te podrás quejar!!!!.....y comienzo a relativizar..... Un beso Jane. Juan
Me gustan tus ingredientes. Alguno comparto, como ese de escuchar música, mientras leo algo que me esté entreteniendo (y si es al lado de una chimenea una tarde fría y tranquila, mejor).
EliminarHace poco leí también 3 consejos para no dejarse llevar por las emociones negativas: cultivar la paciencia, examinar las ganancias aparejadas y asumir que nada es eterno. Pero me gusta mucho lo de relativizar. Gracias por recordármelo, me miraré al espejo más a menudo.
Un beso, Juan.
Qué bonito Isa , ya lo leí .
ResponderEliminarClaro que si ,siempre falta buscar esos momentos que te suben el ánimo. Gracias a Dios 🙏🙏somos unos privilegiados que tenemos familia y amigos para tantos planes y los disfrutamos!! 😍😍
Qué bonita se quedó la tarde en Tegueste ayer !! 🌟
Es verdad, Nina, es un privilegio contar con familia y amigos que nos quieren. Siempre me acuerdo del final de "¡Qué bello es vivir!", la frase que Clarence le pone a George en el libro: "Querido George, recuerda que ningún hombre fracasa si tiene amigos". Contar con ustedes es saber que, pase lo que pase, no estamos solos.
EliminarY encima, tener una tarde tan bonita como la del domingo fue un regalo añadido. Gracias por la foto de la portada de este post, te quedó preciosa con todos esos colores derramándose en ese atardecer.
Si, leí el blog y estoy muy de acuerdo con los “ingredientes” que propones. Lo único que no me creo, es que tu estés de meneo constante por no perder los nexos, el sentir cercanos a los tuyos de los que valoras el apoyo, la amistad y el cariño, que también, pero sobre todo porque te gusta la fiesta.
ResponderEliminarJajajaja, cómo me conoces... Claro que me gusta. ¿Cómo no hacerlo si en esos momentos hablas, aprendes, ríes, vives? Pero también es verdad que a estas edades ya hay cosas que no puedes hacer y es el momento de decir no a alguna de esas fiestas aunque te gusten. Pero no pasa nada, también satisfacen los otros ingredientes más tranquilitos: leer, guasapear, ver películas, escribir este blog y comentar con los amigos... La vida ofrece siempre posibilidades.
EliminarUn beso, Juan Antonio.
A todas esas actividades que tu nombras, Jane, y que te ayudan a sobrellevar/superar momentos de bajona, yo les añado ver o re-ver partidos de baloncesto y/o de tenis, tanto femeninos como masculinos, porque logran absorber mi atención y ocupan muchos ratos que podría dedicar a otras cosas, pero que no logran lo que consigo con ellos.
ResponderEliminarAdemás del visionado de deportes, también recurro al de revistas de cocina, de arte o dedicadas a consejos sobre la salud y con propuestas de hábitos saludables y convenientes.
Todo esto, más que alentarme, lo que me proporciona es distracción y, con ella, olvidar esos raros momentos de desánimo que, muy de tarde en tarde, me visitan.
¡¡Arriba los corazones, amiga, y abajo las tristezas...!!.
Ese grito de ánimo con connotaciones latinas, el sursum corda de siempre, al que respondíamos "habemus ad Dominum" (lo tenemos levantado hacia el Señor"), ha sobrepasado el ámbito religioso y ahora es una forma de andar por la vida, de superar los baches y de valorar lo que tenemos. Gracias, Chari, por ese optimismo y a seguir disfrutando de lo que te hace feliz. Un beso.
EliminarMi querida amiga ilustrada, muchas felicidades por la mayoría de edad que ha alcanzado tu blog, regalándome tantas lecturas amenas. A mí con éso me convalida el ingrediente número uno, ja ja ja.
ResponderEliminarLo de las series no es lo mío, pero algún programa tonto si me salva del aburrimiento. En cuanto al número tres, completamente de acuerdo. Llego a casa feliz, después de haber compartido tantas opiniones y vivencias de mis amiguitas del patio.
Reconozco que soy muy cómoda, así que por añadir otro ingrediente yo apuntaría, observar. Admirar cómo están de flores amarillas nuestras montañas, tras las lluvias. Ver con detenimiento el espectáculo de los cielos cada día o, simplemente, observar a los perros en su caminar matutino. Cualquier cosa que nos rodea puede resultar, a veces interesante.
Tienes razón, ese caminar en medio de la naturaleza valorando y apreciando todo lo que ves era el consejo también que el padre de Sissi le hizo a su hija antes de que se fuera a la corte de Viena en la que tropezaría con momentos oscuros. Escápate, mira otros lugares, date cuenta de que la vida puede ofrecer otras perspectivas... Es otro ingrediente más para echar a la pócima.
EliminarGracias, Cande. Un besote.
No hay nada como ciertas pócimas mágicas, esas que tú empleas, para superar los embajonamientos. "Acurrucarme" al lado de los míos es infalible... La vida te responde cuando la tomas por las bridas y galopas con ella, tal como haces tú...
ResponderEliminarPondré también en mi lista de ingredientes el "acurrucamiento". ¡Qué bueno es en momentos en que lo que necesitas es ese abrazo y ese contacto cercano de aquellos que te quieren!.
EliminarUn beso, Pili, y gracias.
Me parece una idea estupenda la de buscar métodos para salir del agujero cuando caemos en él. Yo también hago lo propio. Besos
ResponderEliminarNo nos queda otra, Flor. Lo que ni tú ni yo haremos nunca es regodearnos cuando algo sale regular. Después de todo, no nos ha ido tan mal en la vida ¿verdad?
EliminarMuchos besos y p'alante.