lunes, 16 de febrero de 2026

Pensando bajo la lluvia


El miércoles leí en las redes que los meteorólogos, tal como si anunciaran las rebajas, ponían fecha ya al fin de las lluvias en España. Que sí, que todavía habría frentes, precipitaciones irregulares, rachas de viento destacables, borrascas con curiosos nombres, nieve en muchos sitios..., pero que ya, por fin, se ve que algo va a cambiar y que, al final del túnel, nos espera una temporada de sol y mariposas. Qué bien se guardan las espaldas los muy ladinos...

Porque ¡mira que ha llovido!. Todos los que tenemos una cierta edad hemos comentado (igualito que todos los años) que nunca había llovido tanto y tantos días seguidos, y que está bien que la naturaleza y los dioses hayan hecho caso tan generosamente a nuestras rogativas, pero que podían hacerlo con más moderación, que siempre se pasan, no hay más que ver el Diluvio. También es verdad que, gracias a ello, hasta los de Lanzarote han mandado fotos a todo el orbe mostrando campos llenos de flores, cosa nunca vista allí. E incluso los montes del sur de nuestra isla, siempre marrones y resequidos, lucen un verde lustroso que da gusto verlos.

Para celebrarlo, también me mandan unas viñetas -que me encantan- de filósofos bajo la lluvia. Los escépticos, aquellos que hicieron de la duda su centro de atención, se preguntan, mientras se enchumban: "¿Realmente llueve?". Los peripatéticos, los que, como Aristóteles, propagaban sabiduría paseando por los jardines del Liceo (peripatetikós significa "que pasea"), caminan y caminan sin parar bajo la lluvia buscando soportales. Los cínicos que predican la austeridad, como Diógenes, que vivía en un barril y tiró su vaso cuando vio que un niño podía beber con la mano, se mofan de los demás: "Solo los tontos necesitan paraguas". Los eclécticos, que seleccionaban lo mejor y más útil de cada doctrina para hacer la suya propia (Cicerón, por ejemplo), ante la lluvia están abiertos incluso a la idea de sombrero. Los estoicos, que decían tan serios aquello de "si el mundo se derrumbara a mi alrededor, sus ruinas me encontrarían impávido", proclaman -efectivamente, impávidos- que hay que aceptar el clima, vamos, anda. Y los epicúreos, que abrazan el placer como principio, como Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia, gritan contentos chapoteando: "¡Yuhuu! ¡¡Charcos!!".

¿Qué podemos concluir? Todo, las lluvias, los campos floridos, las cumbres verdes, los mayores y sus comentarios y el hecho de que hasta los filósofos, tan encerrados siempre en sus aulas y bibliotecas, se hayan atrevido a triscar y a mojarse bajo la lluvia, todo eso habla de la realidad que nos ha acompañado estos meses, de las distintas apreciaciones que ha tenido (¡Bendita lluvia! ¡Cochina lluvia!) y de que, como predicen los meteorólogos, ya es hora de despedirla como a una de esas visitas que duran demasiado.

Este domingo, cuando salí al patio, había cielo azul y el jazmín había florecido. Y como un eco, me llegó desde lejos la voz de Machado: "Mi corazón espera / también hacia la luz y hacia la vida , / otro milagro de la primavera".




20 comentarios:

  1. Hola Jane. Pues sí....hacen falta unos días de sol primaveral para que se "seque" la tierra y haya un carnaval de color con las flores brotando con fuerza. De todas formas llevábamos demasiados años sin llover como "Dios manda" y nos hemos olvidado de los inviernos en toda regla: Áquellos en que podía estar lloviendo 15 días seguidos y que la nieve duraba meses. Así que unos días de tregua y que luego llueva otra vez...eso sí, mansamente. Un beso Jane.
    PD: Como diría el otro "preciosos jazmines tienes"

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    1. Los jazmines no florecen sino en esta época del año, cuando se mezclan sutilmente el invierno y la primavera, como si fueran un regalo de despedida al primero y una ofrenda a la segunda. Y aparte de preciosos, se les agradece el aroma con que perfuman el patio. Es una gozada.
      Y es verdad lo que dices. Yo recuerdo inviernos "de botas de agua" casi todos los días. Algunos de los últimos hacían temer, cuando venían el tiempo sur y la calima, que el desierto iba ganando poquito a poco la partida. Es bueno comprobar que todavía está a una buena distancia.
      Un beso, Juan.

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  2. Sí, por favor 🙏 más que suficiente. Agradeciendo tanta agua, bienvenida siempre. Pero estos momentos después de tanta agua, también se agradece 🌹

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    1. La verdad es que los humanos nunca estamos contentos. Si llueve, porque llueve y ya está bien de que caiga tanta agua. Y si no, porque hay que ver lo resequido que está todo.
      Mejor, mucho mejor, estar agradecidos como tú por una cosa y por la otra. Siempre es bueno ver lo positivo de cada situación.
      Un abrazo grande, Sira.

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  3. Los beneficios de estas aguas se ven en uno de mis almendros...

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    1. Qué pena que el blog no me permita poner fotos en los comentarios porque el almendro es una maravilla con esa copa totalmente llena de flor rosa y blanca. Es tiempo de visitar los almendros y ya he recibido fotos de Tejeda en Gran Canaria, de El Paso en La Palma y de Santiago del Teide en Tenerife. A disfrutar de esa preciosidad.

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  4. No olvides que “En Abril las aguas mil”

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    1. No lo olvido, no, ni lo de "marzo ventoso y abril lluvioso hacen a mayo florido y hermoso". Los refranes son muy sabios, producto de la experiencia de muchos años. Lo ideal hubiera sido que cada mes tuviera su cuota de lluvias, pero es lo que hay. Y menos mal.

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  5. Ay Isa, cuánto aprendo con tu blog.
    Peripatetikos, para mí una nueva palabra. Igualmente de la lluvia aprendí que tanto tiempo sostenida, puede llegar a ahogarse uno en casa, aunque no entre una gota.
    Cuando salimos de nuevo al mundo, vimos una atmósfera limpia y sentimos olor a nuevo. Todo reluciente si, pero ya era hora de una tregua para poder salir a la calle.
    Los canarios no estamos acostumbrados a tanto tiempo dentro.

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    1. Tienes razón, Cande, es una experiencia inolvidable salir después de la lluvia y aspirar el olor a tierra mojada y limpieza en el aire. Y después de todo, salir lloviendo a todo llover también puede ser placentero, si vas bien equipado: botas, gabardina, paraguas extragrande... Incluso sin ellos, ya viste a Gene Kelly. Y ver llover tras los cristales, mientras estamos abrigaditos y secos en casa, no me digas que no es estupendo también.
      Lo bueno es extraer buenas vivencias de las dos cosas.

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  6. Como me gusta leerte ,me llenas el alma con tu sabiduría y tu forma de ver la vida.
    Un besito para todos😘

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    1. Gracias, Carmen Ana, pienso que coincidimos en varias cosas en nuestra forma de ver la vida. Un besote.

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  7. Pues aquí no cae una gota, JAJAJA, estamos perfectos. Aunque hoy hace vientito y la semana pasada si que cayeron 2 o 3 gotillas...
    El mensaje envejeció fatal, fue decirlo y cayó la de dios.

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    1. Pensé que en la lejana California era el tiempo de la eterna primavera. Pero le debe pasar lo que a Tenerife, que aunque la canción diga que tiene "seguro de sol", una cosa es la publicidad y otra la cruda realidad.
      Un abrazo y a cuidarse.

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  8. Francis Reyes Rodríguez19 de febrero de 2026 a las 17:40

    Me ha parecido un texto precioso, lleno de ingenio y filosofía. Refleja muy bien cómo cada uno afronta la lluvia según su ánimo o su manera de ver la vida. Después de tanta agua, también me alegra pensar, como Machado, que ya asoma la primavera
    y que todo renace, incluso el ánimo.
    Saludos Isabel.

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    1. El tema de la realidad es bonito e interesante. Ella tiene muchas capas (Kant, por hablar de otro filósofo, diría que nunca sabremos cómo es en realidad), pero las interpretaciones que nosotros hacemos, tan distintas muchas veces, la completan y la hacen más entendible. Es un tema para hablar largo y tendido.
      Gracias por tu comentario, siempre tan amable.
      Un abrazo.

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  9. HOLA jANE
    Pues yo ¿¡qué quieres que te diga!? Tal como ha venido aquí, a La Laguna, no reniego de ella. Después de muchos años los charcos duran, como cuando era pequeña que los teníamos localizado y nos íbamos a chapotear en ellos con nuesta botas de agua, que no nos quitábamos en todo el invierno; el musgo ya no habría que ir a buscarlo a Las Mercedes para el nacimiento; no ha habido que regar en meses... o sea, soy de las que no sólo no reniego,sino que ya tengo ganas de que vuelva a llover. lo que no quita que esté disfrutando de este cielo azul, este sol, y también de los jazmines.
    Un abrazo.

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    1. Yo tampoco reniego. Creo que todos los que tenemos aljibe (que está completamente lleno) y jardín nos hemos quedado contentísimos con la lluvia. Quitamos el riego programado y hoy es el primer día que he regado después de dos meses, ahí es nada. Y tienes razón con lo de las botas. Me da que hoy los niños ya no tienen botas de agua y para nosotros formaban parte del uniforme de la niñez. A mí me encantaban los charcos que se formaban en la calle de la Amargura, donde chapoteábamos al ir y venir del colegio.
      Lo ideal sería que la lluvia no tardara tanto como otras veces en volver.
      Un abrazo, Arista.

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  10. María del Pîlar Valenzuela García20 de febrero de 2026 a las 19:11

    Yo, que soy de invierno y de frío, como me gusta la lluvia, la bruma que todo lo humedece, el verdear de las montañas detrás de mi casa... Me han encantado los chaparrones y tu escrito. Espero que hasta pronto, Isa.

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    1. A mí también me gusta más el frío, después de todo se puede combatir mejor que el calor. Pero a veces me veo añorando las tardes luminosas del verano y los baños en el mar. Y al revés, a finales de octubre ya me está apeteciendo una tarde-noche de chimenea y mantita. Debe ser el gen inconformista que tenemos los humanos...
      Y ya va tocando que nos veamos un día, es verdad. Un beso.

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