Nosotros, los que no fuimos niños de tele, fuimos, sin embargo, niños de cine. Religiosamente, de chicos, el domingo nos daban 5 pesetas que todos gastábamos en ir al cine (3pesetas) y el resto en chucherías del carrito más cercano. Allí, en los cines, nuestra sed de historias quedaba satisfecha y maravillada ante las escuelas de sirenas, los ben-hures, las ternuras de Charlot y las pelis del oeste, donde descubríamos leyes y actitudes de otros tiempos. El cine era una gozada.
Les cuento esto porque esta semana ha sido de película. Primero, cuando el jueves salí de casa, me encontré el portal del jardín de mi amiga Agur abierto de par en par con un montón de gente que salía y entraba y una ambulancia negra y enorme aparcada al lado. Agur es mi amiga del alma desde hace 50 años cuando el destino nos hizo vecinas en Santa Cruz. Luego, nos pareció estupendo seguir siéndolo y compramos solares cercanos para hacernos una casa en el campo. Imagínense el susto que me llevé cuando vi todo el jaleo montado. Paré el coche y al primero que pasó corriendo le pregunté que si había pasado algo. El hombre se rio al ver mi cara de alarmada y me dijo: "No se preocupe, estamos rodando una película". Y luego me fijé en que el aparcamiento cercano y el prado detrás de la iglesia estaba lleno de furgonetas y carromatos y hasta había toldos bajo los cuales instalaban mesas con bebidas y picoteo. Por supuesto, cuando llamé a Agur por la tarde, le pedí un autógrafo. La película se va a llamar "Míster" y la darán por Netflix.
Y siguiendo con el cine, la casualidad hizo que me hija me regalara por el Día de la Madre un libro, Mis días en la librería de la felicidad de Moira Macdonald (sabe lo que me gustan los libros sobre librerías), que me leí esta semana. La librería en cuestión se llama Entre líneas y en ella la dueña, emocionada, anuncia un día: "¡Vamos a salir en una película!". Pero la emoción deja paso al estrés cuando se van tropezando con expertos en localizaciones que quieren mover estanterías o cambiar los mostradores o poner libros con colores más llamativos; con maquilladores que pasan las brochas por la cara de todos para "minimizar los brillos"; con los de la iluminación recolocando luces una y otra vez, y con los raíles y cámaras rayando el suelo de madera. Un aspecto más de lo que es el cine.
Para acabar de cerrar el círculo, el viernes volví a ver por enésima vez Notting Hill (¿Hay alguien que no la haya visto?) en la que sale además el proceso de promoción de una película, ya saben, entrevistas, ruedas de prensa, anuncios enormes... Un despistadísimo Hugh Grant va a un hotel a ver a Julia Roberts (en estado de gracia interpretando a una actriz famosa) y confundido con un periodista lo hacen pasar a entrevistar a todos los actores de una peli, cosa que hace de mala manera.
Mi semana de película -el rodaje en casa de mi amiga y en la novela y en un Notting Hill repasado- me hizo reflexionar en que nunca te paras a pensar en todo lo que conlleva una película, en la cantidad de personas, material y dinero que contribuyen a que una historia llegue hasta nosotros. Una vez oí que el cine es silencio, oscuridad y una pantalla grande. Y es verdad. Pero el cine es mucho, muchísimo más. Sobre todo y más allá de todos estos entresijos que lo hacen posible, para nosotros, los que fuimos niños a mitad del siglo pasado, el cine es y seguirá siendo para siempre puramente magia.

Ahí trabajó mi hija un día antes, le montaron un muro "de mentiritas" en el jardín a tu amiga 😄 Saludos!
ResponderEliminarYa me comentó mi amiga. Todo eso, "las mentiritas", también forma parte de lo que es el cine. Siempre recuerdo ver las calles de Santa Cruz transformadas en las de Atenas en otra peli de acción. Y estoy deseando ver el jardín de mi amiga reconvertido.
EliminarUn beso.
Es verdad, Isa, nuestra generación es de cine...pues te diré que hace años rodaron en mi casa un spot publicitario para el día de la mujer. Yo, desgraciadamente, tuve que ir a un duelo de un tío mío, se quedó al mando de la casa, JS. Cuando vine faltaban varias botellas de vino, pues el anfitrión tuvo a bien invitar a todos a una copa de vino. Y encima, un vecino decía,"chiquito dineral les habrán pagado por rodar en la casa"... Si, si, dineral nosotros para reponer el vino que se tomaron...
ResponderEliminarJajaja, me hiciste reír, Pili. En la novela que leí esta semana también los vecinos suponían que les pagaban un pastón, pero la dueña terminaba con que las molestias no compensaban. De todas formas, es una novelería tener actores famosos en tu sala de estar.
EliminarTotalmente en eso del cine a las cuatro, a la matiné con chucherías. Y como mis hijas se dedican al cine y todo se contagia te envío mi debut cinematográfico, mi segundo (nunca mejor dicho) de gloria. Pero habrán, espero, más segundos, porque es una serie y rodé varias escenas.
ResponderEliminarAhora es a ti a quien tengo que pedirle un autógrafo. Yo ya te vi en el teatro haciéndonos reír y doy fe de tu vis cómica. En el vídeo ya veo que es un segundo, pero ¡qué segundo! :-D
Eliminar¡¡¡Qué bonito!!!
ResponderEliminar¡¡¡¡ENHORABUENA!!!!¡
Bueno, no hay nada como tener una cuñada que te quiera. :-D
EliminarGracias, Rosaura.
Hoolaaa
ResponderEliminarDesde luego que es magia y recuerdos y aprendizaje...
En La Laguna había 4 cines y estrenaban una película por semana... Mi padre , mi madre y yo las veíamos las 4... Recuerdo a mi padre preguntándole al portero si yo, una niña muy pequeña, podía ver la película o era, como se decía entonces, muy descarada...🤣
¿Recuerdas que, a veces al comprar las entradas pagábamos un pequeño cartoncito que era para "auxilio social" y daban un programa q anunciaba el próximo estreno?
Conservo 500 o 600 de esos programas que mi madre guardó durante 70 años...algunos del Teatro Leal de 1942 y creo que también alguno de los años 30...
Luego, en los años 60 , llegó la tv a los hogares y acabó con la magia q había en La Laguna y en Sta Cruz en esa cita semanal... ¡¡¡qué pena!!!
Perdona que me haya enrollado tanto , pero hablar del cine q veíamos de niños me transporta...
Buena semana
Un abrazo
Claro que recuerdo los programas. Es más, tengo los que coleccionó mi padre y son bonitos, con ese aire antiguo. Veíamos todas las películas que podíamos y en el horario de las 4 parecía que estábamos en el patio del colegio porque allí se reunía toda la chiquillería.
EliminarY es verdad, la tele nos trajo mucho pero acabó también con un modo de vida.
Y me encanta que te hayas enrollado, podíamos estar hablando de esos tiempos un buen rato.
Muchas gracias y buena semana.
Nosotros somos cinéfilos 100%, recuerdo ir al cine incluso a triple sesión, salir de una película para entrar a otra… cuando el cine no era un lujo.
ResponderEliminarJaime también lo es, y tiene ya un bagaje increíble para su edad. Y poco a poco va descubriendo las joyas que hay, y es una maravilla volver a verlas y descubrir con él esas historias de nuevo.
Y también me pregunto: ¿quién no ha visto y a quien no le gusta Notting Hill?
Nesti.
Es verdad, es una película para ver una y otra vez. La escena del paso de las estaciones según Hugh Grant va paseando por los mercadillos de Notting Hill es sublime. Y el papel de Rhys Ifans como Spike no me digas que no es una maravilla. Me encanta.
EliminarA mí me gusta mucho ver las películas que amo acompañada de alguien a quien también le guste el cine y comentarlas después. Con mis nietas lo suelo hacer. Y bien por Jaime, me pega mucho ese bagaje increíble en él.
Un beso.
A nosotros se nos ocurrió para la invitación de boda hacer un corto (creo que lo llegué a subir al blog y todo) y te das cuenta de que para cualquier tontería la preparación que conlleva. Ya no solo el guión, sino que si simplemente quieres que en unos segundos aparezcan fotos modificadas de amigos con corazones pintados en el cuello, resulta que eso significa que tienes que 1) buscar las fotos 2) pasarlas por photoshop y meterles los corazoncitos 3) ver que quedan bien, que quedan claros 4) prepararlos en algún sitio para luego poder grabarlos y luego ya sí, grabar ese trocito que dura solo 3 o 4 segundos de todo el corto. Y así con todo. Por cierto: No he visto Notting Hill, la tengo pendiente.
ResponderEliminarSí que es verdad, Morri. Uno piensa que solo se necesita actores, director, una cámara y se acabó. Pero cuando vemos la cantidad de nombres que salen en los créditos de una película, nos damos cuenta de lo complicada que es la cosa. Eso sí, el resultado a veces merece la pena.
EliminarUn abrazo, Morri. Y no dejes de ver "Notting Hill".
Una delicia leerte Isa. Insuflas energía para toda la semana. Hace poco leí una novelita que trata de una librería, “84, Charing Cross Road” de Helene Hanff, que terecomiendo encarecidamente. Lo más seguro es que tú que lees tanto te lo hayas leído, pero si no, léela, es una delicia. Un beso, Ines
ResponderEliminarLa novela de Helene Hanff es estupenda, la leí hace muchos años antes de jubilarme y me encantó. De hecho le comentaba a mi hija que "La corresponsal", la novela de Virginia Evans que nombre en el siguiente post, me la hizo recordar.
EliminarMuchísimas gracias, Inés, por la recomendación y también por tus palabras.
Un beso.