El nombre que uno tiene, junto con el lugar
en que se nace, es una de esas circunstancias no elegidas libremente y que, sin
embargo, marcarán tu vida para siempre.
lunes, 28 de enero de 2013
lunes, 21 de enero de 2013
Joé, qué cachondeo
He estado esta semana en Gerona, en Lloret de
Mar, aprobando una asignatura que toda jubilada que se precie debe hacer al
menos una vez: viajar con el Imserso.
domingo, 13 de enero de 2013
Los boliches
Hace 4 años escribí este post rememorando los juegos de mi infancia. Lo traigo hoy, en este mes de juegos infantiles.
Tengo en el repecho de la ventana un cuenco lleno de
boliches de cristal. Hoy los nietitos lo han cogido y han desparramado los
boliches por el patio haciendo un mosaico con destellos de color y luz.
lunes, 7 de enero de 2013
Brindis por los comienzos
8,30 de la noche del día 31 de diciembre,
pocas horas antes de empezar el año y media hora antes de recibir a los amigos
que vienen a cenar. Yo, de punta en dorado, en plan maquillaje “Rutilante Fin
de Año Glamuroso”. Últimos retoques a la mesa, engalanada con el mantel blanco
de mi madre (bordado en La Palma ),
los candelabros dorados, las copas brillando, los regalitos para los amigos al
lado del plato… Falta añadir vino y caldo al cordero, que lleva rato chuf, chuf,
al calor de las brasas. Y en ese momento
llama mi hijo para decirme que él y Myriam, mi nuera, se acaban de enterar de que van a ser padres.
lunes, 31 de diciembre de 2012
Ella Habla Sola
Llego al fin de año con una ronquera tal que
parezco Darth Vader. A más de uno he asustado, no crean, cuando contesto con un
“diga” cavernoso y asfixiante al teléfono.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Tengo una noticia buena y otra mala
La buena noticia es que no se acabó el mundo
el 21 de diciembre. Aunque a mí realmente el pronóstico maya nunca me preocupó.
Durante toda mi infancia cada año mi prima Mª Elena (un año mayor que yo) me
informaba puntualmente de que, según su vecina Fefa, el próximo año sería “la”
fin del mundo. Así, con “la”, que suena más estremecedor. Después de eso, una
se acostumbra a catástrofes y apocalipsis. Donde estén las Fefas, que se quiten
todos los mayas del mundo.
lunes, 17 de diciembre de 2012
Soy una anciana
Cuando mi madre –una mujer vital y activa a
la que le encantaban los viajes y las reuniones- tenía 65 años, me comentó un
día, indignada, que había leído una noticia en el periódico sobre “una anciana
de 65 años”. “¡65 años, una anciana!”, decía furibunda. “¿Tengo yo pinta de ser
una anciana?”
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