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| (Bourne corriendo al "Viva María" a comerse un bocata de berros) |
lunes, 28 de septiembre de 2015
¡Adiós, Chanchullo!
lunes, 21 de septiembre de 2015
Espejito, espejito...
De todos los chismes, objetos y cachivaches de una casa el más filosófico y metafísico es, sin duda, el espejo. Él te acerca cada día, si es que te atreves a mirarte en él, al conocerse a sí mismo que los antiguos griegos propugnaban como el primer y último objetivo del hombre. Él es el que te dice, por las mañanas, la verdad de la vida.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Hacerse el sueco
No sé de dónde exactamente salió la expresión "hacerse el sueco" para decir que alguien elude una responsabilidad o pasa de algo. Algunos lingüistas piensan que tiene su origen en los marineros suecos que arribaban a puertos españoles y aprovechaban su desconocimiento del idioma para entender solo lo que les interesaba. No parece, sin embargo, que lo de no ser responsables sea una de las características de la tierra que fundó IKEA, H&M o Volvo. Por eso, en estos últimos 10 días, en los que me hice un viajito por Suecia -ese país hermoso y limpio, que ama la luz-, me he ido fijando sobre todo en sus habitantes ¿Qué hacen los suecos?
lunes, 31 de agosto de 2015
Fiesta de pijama
Les juro que no he encontrado ni en Malinowski, ni en Marvin Harris, ni en Margaret Mead, reputados antropólogos y estudiosos de las costumbres humanas, ninguna referencia a las "fiestas de pijama". Sí es verdad que en todas las sociedades hay "ritos de pubertad", como, entre los okrikas de Nigeria, bajar las chicas al río a cantar días y días hasta que las rescatan; o el afilarse los dientes de las jóvenes mantuwai; o los niños que, en el Amazonas, tienen que ponerse un guante lleno de hormigas poroponeras, más piconas que una pimienta de la mala palabra, y aguantar 10 minutos sin gritar. Pero no hay nada parecido a esas fiestas que, de un tiempo a esta parte, hacen nuestros preadolescentes, o cocacolos, como los llama mi hija.
lunes, 24 de agosto de 2015
Sin noticias de Armenia
¿Ustedes han oído hablar de Armenia? ¿Verdad que no? Por lo menos, yo no sabía casi nada de ella -solo que era un país caucásico perdido entre Turquía, Rusia e Irán- hasta que mi amiga Ana, de la que ya les he hablado aquí, se marchó hace un par de meses a recoger líquenes a la Armenia profunda con unos cuantos locos como ella ¡y con 43º! (ya sé que parece exagerado pero Ana es capaz de ir hasta las mismas puertas del infierno si le dicen que allí es probable que haya parmelias perlatas). Y, cuando vino, me trajo noticias de Armenia.
lunes, 17 de agosto de 2015
Bajo el signo de Géminis
La semana pasada -de tormentas inesperadas sobre la isla- han nacido las mellizas. Son hijas y nietas de amigos muy queridos que se estrenan de padres y de abuelos. Los que lo somos desde hace tiempo sabemos que este es un momento-joya, un regalo para guardar, atesorar, regodearse y recordar con mimo cuando pasen los años. Y en este caso está, además, el añadido de que el milagro es doble, porque los gemelos y mellizos parecen tener un estatus especial.
lunes, 10 de agosto de 2015
El año del pedo
Supongo que muchos de ustedes conocen el cuento de "Las mil y una noches", "El año del pedo". Por si no se acuerdan, ahí les va. Un honrado y rico beduino llamado Abul-Hussein decidió un día casarse y eligió a una jovencita, hermosa como la luna llena. El día de la boda en Bagdad ofreció un espléndido banquete y todo el mundo, incluido el novio, bebió y comió hasta saciarse. Al final, las mujeres llevaron a la novia a la habitación nupcial y la prepararon para la llegada del esposo. Abul-Hussein entró con su séquito y se sentó un momento en el diván con dignidad. Pero al levantarse, tal vez por todo lo que había comido, se le escapó un pedo "terrible e inmenso". Todos disimularon hablando o tintineando ajorcas, pero Abul-Hussein, avergonzado, montó en su caballo y no paró hasta llegar a la India. Al cabo de 10 años, pensando que ya el hecho estaba olvidado y acuciado por la añoranza, volvió. Cuando iba llegando a su casa, vio a una niña a la que una anciana estaba despiojando y la oyó preguntar: "¿Cuántos años tengo, abuela?". La abuela contestó: "A ver... naciste en el año del pedo, así que tienes ¡10 años!". Abul-Hussein se quedó paralizado. Su pedo, su único fallo en una vida honorable, ¡había hecho historia! Se volvió y nunca más se le vio por allí.
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