lunes, 6 de mayo de 2019

El camino de baldosas amarillas




El más famoso de los caminos en los cuentos es el Camino de las baldosas amarillas que lleva hasta la Ciudad Esmeralda. Si lo siguen rectamente, Dorothy y sus amigos -el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León Cobarde- podrán llegar hasta el Mago de Oz que les solucionará sus problemas: pensar con la cabeza, tener un corazón, perder el miedo, volver a casa.

Nosotros muchas veces pensamos que la vida es así, un camino ya predeterminado que debemos seguir si queremos ser felices o,simplemente, conseguir un objetivo. Y de vez en cuando la realidad nos golpea echándonos a la cara que los imprevistos nos dominan y nos llevan a donde nunca habíamos pensado llegar. Por ejemplo, lo que pasó en el viaje a Bulgaria del que les hablé la semana pasada. En el Aeropuerto de Madrid, haciendo cola para embarcarnos a las 8 de la tarde hacia Sofía, me encontré con una pareja a la que ya conocía de haber coincidido en un viaje anterior. Hablamos de la ilusión que nos hacía a todos ir a una tierra de la que conocíamos muy poco, y nos las prometíamos muy felices por compartir con ellos unos cuantos días. Todo programado, todo organizado, todo planificado. Y, sin embargo, cuando ya llevábamos una hora y media volando (calculo que más o menos sobre Italia), vimos revuelo 3 asientos delante de nosotros, donde estaba esta pareja. Primero, las azafatas, después 2 o 3 médicos a los que llamaron por megafonía y al final el anuncio de que dábamos la vuelta e íbamos a aterrizar en Barcelona. Conchita, así se llamaba la mujer, se había puesto fatal con pérdida de conocimiento y todo, y se la llevaron en una camilla con su atribulado marido detrás.

El resto de los pasajeros permanecimos más de una hora sentados dentro del avión en el Aeropuerto de Barcelona y, al final, llegamos a Sofía a las 4 de la mañana. Un imprevisto que nos desvió de lo pensado y que nos tomamos con filosofía porque todos pensábamos en ellos. Me los imaginaba, como nosotros días antes, organizando el viaje, haciendo maletas, buscando información, ilusionándose con algo distinto a la rutina... para terminar, casi antes de empezar, en un Hospital de Barcelona. 

Era la primera vez que me pasaba algo así en un viaje, pero también de esa noche recuerdo ver después, desde la ventanilla del avión, una luna llena, casi rosa, que se reflejaba entera en el mar -algo que tampoco había visto nunca- y que casi me hacía un guiño como diciéndome: "¿Lo ves? No hay seguridades de ningún tipo, no hay nada que sea definitivo y que el destino no pueda cambiar, igual que en cualquier momento puedes encontrarte con algo inesperado e insólito, como esta luna llena y su extraño y completo reflejo hundido en las aguas oscuras".

Curiosamente esta semana leí un libro -"Tu año perfecto" de Charlotte Lucas- en el que Jonathan, el protagonista, un hombre cuadriculado con toda la vida organizada al milímetro, encuentra el día 1º de año una agenda para ese año entrante en el que alguien ha escrito planes para cada día. Planes como "25 de agosto: Alquila una caravana para ir al Mar del Norte: buscar moluscos, asarlos y dormir al raso"; o "5 de enero: Haz dieta de medios ¡Nada de periódicos, ni de televisión, ni de radio!"; o "15 de enero: Haz exactamente lo contrario de lo que sueles hacer. Y fíjate en lo que ocurre. Rompe con tus hábitos, ponte a prueba ¡Ensancha tu horizonte!". El caso es que Jonathan empieza a vivir según la sugerencia de cada día, siguiendo esta vez el camino que le señala la agenda y que le va a cambiar la vida.

Y tampoco es eso ¿Vivir lo que alguien nos señala? Aunque sí que apunta a que la vida es una aventura y a que, aunque siempre queremos tener un camino de baldosas amarillas que seguir, siempre hay también, como en "El Mago de Oz", desvíos, interrupciones, paradas... que a veces pueden ser amargas -el campo de amapolas letales- y otras dulces, como los verdes campos de los Munchkins. Al final puede resultar incluso que no haya un solo camino y que ni siquiera el Mago de Oz sea el Mago de Oz.

20 comentarios:

  1. La vida nos tiene sorpresas preparadas por cualquier rincón o sendero.

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    1. Pues sí, Esther. ¿Cuántas veces hemos pensado lo de "¿y si no hubiera ido a tal sitio en el que conocí al hombre de mi vida?" ¿O lo de las casualidades que pueden transformar nuestra vida para bien o para mal? "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida", como dice la canción. Y menos mal ¿Te imaginas una vida calculada al milímetro? ¿Qué aliciente tendría? Nos gustan las seguridades pero odiaríamos una vida totalmente segura.

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  2. Isa, me encanta la etiqueta de "filosofadas".
    A mi me gustó mucho Sofia. Hace bastantes, muchisimos años que estuve alli. Una gente especial y recuerdo con nitidez el olor del mercado de la calle larga.
    Lo de el incidente del avión, un horror. Que no nos pase. Yo tuve un susto una vez (hace tres o cuatro años, en un viaje larguisimo y al pobre piloto casi le da un ataque. Y a mi ni te describo cuando me recobré y me lo vi encima, tan guapo y hablando en francés. Que no nos pase. Prefiero empeñarme en el camino de las baldosas amarillas.
    Besos
    Ana

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    1. Lo de las filosofadas ya me lo decían mis hijos cuando me da por ponerme trascendente. "Ya está mamá con sus filosofadas". Me pareció buena etiqueta para pensamientos dispersos.
      Y oye, a mí esos sustos con piloto francés guapo encima como que no merecen ser llamados así ¿Seguro que no lo hiciste adrede?
      Más besos.

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  3. Isa, me gustó el post. ¿Sabes algo de la señora que se quedó en Barcelona?

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    1. Pues sí, Luchi. La médico que la atendió en el avión me dijo que le parecía una angina coronaria, pero luego otra amiga que viajaba con nosotros tenía una prima relacionada con un hermano suyo y, cuando volvimos, hizo averiguaciones y parece que fue un corte de digestión, algo no tan grave, y que ya estaba en su casa.
      Me alegré un montón porque todos nos habíamos quedado preocupadísimos.

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    1. Hazlo, es un libro estupendo con mucho sentido del humor. Desde el comentario del Espantapájaros "Es una sensación tan incómoda el saberse tonto..." hasta la historia de cómo el leñador se convirtió en el Hombre de hojalata o la del propio Mago de Oz, todo tiene una fina ironía que admite además un montón de interpretaciones. Mi hija Ana, por ejemplo, en uno de sus escritos ("El jodido camino de las baldosas amarillas") lo identifica con el camino del escritor desde la publicación de su primer libro (el ciclón que pone su mundo patas arriba) hasta el papel que hacen el mentor (la bruja del norte) y los 3 acompañantes de Dorothy. Yo, sin embargo lo he asimilado a la vida y sus imprevistos. L. Frank Baum, su autor, sin embargo, dijo de él: "Solo aspira a ser un cuento de hadas moderno, en el que se mantienen la alegría y la fantasía y se suprimen las penas y las pesadillas".

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  5. Mari Carmen González Zamorano7 de mayo de 2019, 22:59

    Yo hace mucho tiempo que no programo mí tiempo por que debido a la experiencia de mis años se que es la vida la que te va marcando él destino.Muy bonito lo que cuentas.

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    1. Es una actitud muy sabia, Mari Carmen, que vamos aprendiendo a lo largo de la vida. En medio de una crisis, de un cambio de vida, de un ciclón, lo mejor es ir poco a poco, dejarte llevar, no forzar las cosas, no querer meter con calzador tus ideas. Todo se irá aquietando y, como decía la madre de una amiga mía -también muy sabia- "lo que viene conviene". Yo tampoco programo nada.
      Un beso y muchas gracias.

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  6. Cuánto me ha gustado este post, Jane. Sobre todo, porque me ha hecho pensar en si yo tendré mi vida muy programada y he llegado a la conclusión de que la tuve hasta una determinada época y que dejé de tenerla después de un acontecimiento que te voy a contar y que tiene relación con mi pasado trabajo.
    Una vez oí hablar a mis compañeros del tema de las jubilaciones y cuando tomé conciencia de que a mí también me llegaría el momento, empecé a planear qué iba a hacer con ella. En un principio tenía pensado dedicarme a pintar exclusivamente y para ello quería irme a vivir a alguno de los sitios que más me gustan de esta u otra isla canaria, pero con lo que nunca conté es con que la vida no siempre transcurre como una quisiera y, llegado el momento, nada de lo que tenía previsto pude cumplirlo, porque no vivimos solos, ni somos los únicos dueños de nuestros actos.
    Lo mejor de aquella comprobación creo que fue descubrir que supe adaptarme a las nuevas situaciones y que, a pesar de no sacar adelante aquel camino de baldosas amarillas que tan bien había planeado, he sido capaz de recorrer los caminos de diferentes colores que me han ido saliendo al paso, con una disposición bastante positiva y sin lamentarlo demasiado.
    Después de aquella comprobación, creo que ya apenas programo nada. Si acaso, un viaje, una cita médica o los cumpleaños de la familia y los amigos...

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    1. El libro del que hablo en este post, "Tu año perfecto", va también de adaptaciones, de tomar la vida como viene en lugar de moldearla según los planes preestablecidos. Los dos protagonistas tienen que hacer frente a acontecimientos críticos y de su manera de responder a ellos va a depender su felicidad. Como le dije a Mari Carmen, creo que es de sabios no convertirnos en programadores de la propia existencia. Bastante trabajo tenemos con vivirla.

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  7. Jane:
    Al terminar de leer la entrada lo primero que hice fue averiguar si Charlotte Lucas era un seudónimo, me parecía demasiada coincidencia. :)

    Yo creo que includo el camino de baldosas amarillas tiene cruces y ya no hablemos de los impedimentos, que a veces hacen que creemos nuestras propias desviaciones, aunque siempre quedará la duda de si ese nuevo camino es nuevo en realidad o solo estaba escondido. Esos incidentes como el del avión, son los que hacen reflexionar sobre todo esto...

    Un abrazo enorme.

    PD Me encanta tu jornada de reflexión alargada a la semana. :)

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    1. ¿Querrás creer que, cuando estaba escribiendo esta entrada, en lugar de Charlotte Lucas puse Charlotte Collins? El subconsciente hace de las suyas. Efectivamente, como habrás visto si lo buscaste, Charlotte Lucas es el seudónimo de Wiebke Lorenz (vaya nombrecito), una periodista y escritora alemana.
      Nada ni nadie es perfecto y menos los caminos programados. Estamos cansados de verlo en las novelas policíacas en las que nunca hay un crimen perfecto porque algo falló en el plan maestro del asesino. Y en la vida hay todavía más escollos. Aprendamos a sortearlos.
      Un abrazo grande.

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  8. Magdalena Rodríguez Barro8 de mayo de 2019, 21:23

    Gracias por la filosofada. Yo camino de Catania, un poco de sorpresa pues no sé muy bien lo que me espera. El camino de la vida es eso, sorpresa tras sorpresa.

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    1. ¡Qué bueno es empezar un viaje sin ideas preconcebidas! Yo estuve en Sicilia hace 2 años y fue un viaje precioso. A pasarlo bien y a sorprenderte.

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  9. La Candidaeréndira9 de mayo de 2019, 12:13

    Como siempre, querida Jane, enlazando tan bien las historias.
    Yo, toda la vida, he soñado con tener los zapatos rojo rubí, tan rutilantes, de Dorothy (hoy dirían brilli-brilli)...
    Las baldosas no me importaría que fueran amarillas o de otro color.
    ¡Lo importante es la Fantasía!
    La Candidaeréndira.

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    1. Pues sabrás, mi querida Candidaeréndira, que los zapatos de Dorothy en el libro son de plata y que en la película quienquiera que fuese el encargado de decidir estas cosas decidió que plateados no destacaban con fuerza sobre el fondo dorado del camino y determinó que fueran rojo rubí rutilantes como a ti te gustan.
      Mi versión denomina al camino como el de las baldosas amarillas, pero tengo otra traducción en el que se le llama "el camino de los ladrillos dorados".
      Y eso, la imaginación y la fantasía al poder.
      Un beso.

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  10. Afortunadamente, y al parecer, todo quedó en un mal trago para ellos. Los pasajeros preocupados no sabíamos la gravedad de la señora afectada. En el avión toda la comunicación se hizo en búlgaro, con pocas frases en inglés por lo que nos quedamos en ascuas.
    Los imprevistos es algo que tenemos que tener ya, previstos. A mí personalmente me pasó que la noche antes de salir de viaje para Praga me dio una arritmia y a la hora prevista del vuelo yo estaba ingresada en La Residencia. En ese vuelo entré un poquito en el pánico de ir por esos mundos... menos mal que iba en buena compañía y como soy muy aventurera ya lo estoy superando.

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    1. A mí también me han pasado imprevistos antes de volar, aunque no por enfermedad (toco madera). Una fue en un viaje a Lisboa en el puente de la Constitución en el año 2010. El mismo día en que nos íbamos a ir fue la huelga salvaje de controladores que dejó a toda España sin vuelos y a nosotros compuestos y sin fados (aunque sí con enfados). Y otro imprevisto fue hace 4 años en un viaje del Imserso a la Manga del Mar Menor que tuvimos que cancelar porque iba a nacer mi nieto justo en esos días. Este imprevisto sí estaba previsto pero para antes. Al retrasarse el parto, también nos quedamos sin Manga del Mar Menor pero con un nieto guapísimo.
      No sabemos lo que puede llegar a pasar. Desde hace años añadimos a todos los viajes un seguro por si las moscas. Aventureras, sí, pero menos. Vamos a ver cómo se nos dan los próximos, Carmen.

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