lunes, 24 de febrero de 2020

El Momento Chola




Los tinerfeños, otra cosa no, pero la debilidad por los carnavales quien más quien menos la lleva en sus genes. Aunque protestemos por ruidos y molestias, aunque digamos que ni jarta de vino me volvería a disfrazar de pirata como antaño, aunque arruguemos la nariz ante concursos y cabalgatas..., todos los vemos como algo nuestro vivido casi desde la cuna, y siempre algo cae, aunque sea por mediación de hijos y nietos. Este año hasta me vi la Gala wasapeando con mis amigas, que ya es decir. Pero lo que más me ha gustado es una murga y eso sí que es raro porque en general ni las entiendo ni me hacen gracia. Y esta para colmo es de Las Palmas (y ya solo por eso los forofos del Chicharro me nombrarían persona non grata aquí). Se llaman La Chirimurga del Timple y van vestidos de doña: rulos, gafas, rebequita, traje de flores... Lo último que les he oído es una loa a la chola que, para los que no lo sepan es, según el Diccionario de canarismos, el calzado de lona con suela generalmente de esparto o goma, cómodo, ligero, algo deformado, que se tiene para andar por casa.

Bueno, pues los de la Chirimurga cantan (con la música de "Como una ola") lo siguiente:
Los métodos de enseñanza
de los colegios caducan,
por eso siempre en mi casa
se ha educado y se educa. 
Con una chola
que es tan educativa.
Con una chola
que es teledirigida,
la tiro y vuelve,
mi mente la controla
¡Con una choooooola!...
Y sigue con que ni modelos conductistas, ni el Montessori, ni los racionalistas: ¡Con una chola! ¡La educación, con una choooola!

¡Qué sabios! La chola era en mi niñez todo lo que ellos pregonan ¡Cuántas vimos en manos de amorosas madres sacudiéndolas en los tiernos culos de sus infantes! ¡Cuántas veces oímos decir lo de "¡Como me quite la chola te vas a enterar!"!. Mi amiga Ani me cuenta que, cuando éramos chicas, por encima de su casa había un niño que se llamaba Juan Emilio. El padre se pasaba el día llamándolo a gritos desde la casa: "¡¡¡Juan Emiiiiiilio!!!". Y este sin dar señales de vida. Cuando ya estaba harto de gritar (todo el barrio se enteraba de que Juan Emilio estaba en paradero desconocido), se quitaba la chola e iba por toda la calle con una chola puesta y otra en la mano, dando gritos, hasta que lo traía tirándole de una oreja con una mano y, con la otra, dándole cholazos. Y esto un día sí y otro también. Y créanselo porque sé de otra a la que la madre le pegó con la chola en el muslo y le dejó el número 37 marcado.

Y yo me pregunto: ¿Era tan eficiente la chola? Como persona que nunca probó en propias carnes tal método educativo y que no lo ha echado de menos en absoluto, tengo lógicas dudas sobre ello. Además, no es algo privativo de las islas, no. En la película "Coco" también sale la chola en manos de la abuela de Miguel, el niño protagonista, y se la ve (imagen inicial) manejándola con una soltura pasmosa en el México rural del siglo pasado. Todo esto me lleva a la conclusión  de que era (o es) un método educativo internacional, admitido por todo dios y aplaudido por las muchedumbres.

Tal vez debí decirles a mis indulgentes padres que las cholas tenían otros usos pedagógicos además de servirles para caminar. O tal vez, ahora que hay algunos que piensan que los padres saben más que profesores y pedagogos sobre el tema educativo, sea el momento de hacer un Congreso en el que se presenten ponencias de los acholados (los que no hemos visto en nuestra vida una chola fuera de su sitio) y de los choleteados (los que probaron en sus carnes la marca de la chola) para calibrar qué método conviene más en este siglo de incertidumbres. Propongo como fin de fiesta la actuación de mis admirados "La Chirimurga del Timple". ¡Qué mejor colofón para un congreso así que un Momento Chola con todas las de la ley!

(Para Ani, que siempre me cuenta historias de nuestro Santa Cruz)



Los de La Chirimurga del Timple cantando "Con una chola"

18 comentarios:

  1. Muchas gracias por la dedicatoria, y felicidades por este post. Pienso que tan mal no nos fue con el cholazo, pues la amiga que me contó lo de la marca en el muslo con el 37 (número de calzado de su ilustre madre), se partió de la risa contándomelo, y yo, con ella, que se me saltaron las lágrimas, no de pena, sino de risa. Como siempre, enhorabuena por ese saber en escribir y en contar. Muchos besos, querida amiga.

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    1. Gracias, amiga. La dedicatoria es merecida porque parte del post de hoy te pertenece. A veces me dejas admirada con la cantidad de historias que recuerdas y cuentas con gracia y el montón de personajes de aquel Santa Cruz de los que te sabes hasta el árbol genealógico. Es un placer estar un rato contigo rememorando y riéndonos.
      Muchos besos para ti también.

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  2. Carmen María Duque Hernández24 de febrero de 2020, 12:53

    Gracias, mi niña, salud y besitos para todos, me encanta todo lo que escribes

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    1. Muchas gracias, Carmelita, tú sí que vales como prima y amiga, venga a dar ánimos. Ya sabes que te quiero.
      Un abrazo grande.

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  3. Hola Jane. Pues yo voy a romper una lanza en favor de la chola como método "educativo".creo que muchas veces es un sistema que funciona y no deja "huellas en el alma". Tengo alumnos que nombran la chola de su madre con un poco de guasa, y hasta hay algunos que me dicen que la chola de su madre de su madre se autodirige: Aunque se escondan tras ka esquina del pasillo, la chola se impacta contra ellos.
    Ya sé que habrá muchos que pondrán el grito en el cielo y hablarán de violencia parental,pero no conozco a nadie que por un cholazo a tiempo esté traumatizado, pero si conozco a muchos que por falta de algún cholazo son ahora unos carotas de padre y señor mío. Feliz Martes de Carnaval. Un beso Jane. Juan.
    PD. Aunque para algunos lo que voy a decir sea un sacrilegio y una traición a la patria: No me gustan las Murgas (ruidosas, aceleradas...). Aunque es cierto cuando alguna critica con ferocidad a los poderosos se la "cargan" poco a poco.

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    1. Pues nada, ya tenemos a quién, en el futuro congreso este que voy a montar, va a presentar la ponencia "Un buen cholazo a tiempo mejora la educación". Lo bueno del cholazo es que impacta en zona carnosa y por lo menos eso es un plus. Y lo de que no deja huellas en el alma, también: la mayoría de los choleteados se lo toman a cachondeo (hasta la pobre a la que se le quedó marcado por un tiempo el 37, que era el número de la chola de su madre). Vamos a esperar a ver si hay alguien que defiende el "cholas, no". Un congreso sin debate no es congreso ni es na.
      A mí tampoco me gustan las murgas, o por lo menos ciertos tipos de murgas. No me gusta que no vocalicen bien y no se les entienda. No me gusta que se metan con quien sea en serio, que no echen mano de la ironía o del humor. No me gusta cuando insultan a alguien... Pero luego hay alguna murga que sí es una verdadera murga, original, irónica, divertida. Esas sí me gustan aunque cada vez hay menos.
      Un beso, Juan, y feliz Martes de Carnaval.

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  4. ¡Jane! ¡¡Qué fuerte lo del 37!! o_O A Juan Emilio no le funcionaba nada, solo digo eso. :D
    Un abrazo enorme.

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    1. Sí, cuando me lo contaron mi respuesta fue: "¡Qué bruta!". Y el pobre Juan Emilio, ya es afición, armar el numerito todos los días ¿Descansarían los domingos?
      Un abrazo, Dorotea.

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  5. Clara Delgado Martín26 de febrero de 2020, 15:29

    Pues si Isa, creo que fue un método educativo a veces muy eficaz tanto para la criatura como para dejar aliviada y desahogada a la madre, que la libraba de un posible infarto ���� , así que a favor de un cholazo a tiempo y de vez en cuando, como siempre un placer leerte ������

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    1. Jajajaja, no había pensado nunca en que el cholazo tenía también un beneficio inmediato para la madre (o padre). Lo entiendo porque yo, que nunca quise pegar a mis hijos, a veces se me llevaban los demonios. Y ellos encima se reían cuando me veían así. Todavía me recuerdan diciéndoles: "Quítate de delante que te que te...".
      Gracias, Clari, otra ponente para el "cholazo, sí".

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  6. Siento disentir, Jane, de que un cholazo a tiempo, pueda ser muy educativo. Nunca me gustó esa especie de máxima y sigue sin hacerlo.
    Soy parte de una pequeña tropa de hermanos y nunca vi que mi madre usara ese artilugio para que la obedeciéramos. A lo más que llegó fue a darle una pequeña nalgada, con su mano, a alguno de los más traviesos y, eso, muy de tarde en tarde. A ella le bastaba con ponerse seria y mirarnos, para que todos obedeciéramos en el acto.
    Soy una firme defensora del uso de la palabra y los buenos argumentos, para convencer y disuadir a quien haga falta y opino que somos los mayores, con esas pacíficas "armas" y aunque cueste un esfuerzo hacerlo, los que debemos camelarnos a los más pequeños y conseguir que respeten y obedezcan. El uso de la chola siempre me ha parecido una muestra de violencia y siempre la rechazaré.
    Ah, y que una persona le deje marcado el número de su chola, en el muslo de una hija, me parece una verdadera brutalidad, por mucho que a la que lo sufrió le haga gracia, cuando lo cuenta.
    Como ya te dije antes, lamento no coincidir contigo ni con tus comentaristas, pero creo haber argumentado la razón de mi postura.

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    1. Creo, mi querida Cehachebé, que esta vez no me has leído bien cuando me dices "lamento no coincidir contigo". ¿En dónde he dicho que yo soy partidaria del cholazo? Todo lo contrario. Cuando pregunto si era tan eficiente la chola, digo: "Como persona que nunca probó en propias carnes tal método educativo y que no lo ha echado de menos en absoluto, tengo lógicas dudas sobre ello.". Y en la respuesta al comentario de Clari, también digo: "yo, que nunca quise pegar a mis hijos". O sobre el número 37 estampado en el muslo, mi comentario fue: "¡Qué bruta!" (en la respuesta a Dorotea). Creo que está bastante claro cuál es mi postura. Otra cosa es la ironía y el humor con que trato el tema.
      De todas formas, para el futuro Congreso te propongo como ponente del "cholas, no" y, desde ya, sabes que cuentas con mi voto.

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  7. Mari Carmen González Zamorano27 de febrero de 2020, 20:47

    En mi casa nunca nos pegaron con la chola pero sí me acuerdo de oír a mi madre ", COMO ME QUITE LA CHOLA". Nunca se la tuvo que quitar porque inmediatamente le hacíamos caso.
    Yo opino que era muy efectivo.

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    1. Realmente lo eficaz era la amenaza, no el cholazo. También en muchas casas se decía aquello de "Ya verás cuando llegue tu padre..." y al final llegaba y no se le contaba nada porque a) al niño le bastaba la amenaza y b) el padre no tenía ganas de oír majaderías. Y aquí paz y en el cielo gloria.

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  8. Te aseguro que con el perro fue eficaz. En una de esas ,vació las macetas de plantas y tierra. Mi madre le dio buenos cholazos en el culo porque decía que allí no se rompían huesos...Le funcionó porque cada ves que se la enseñaban ,cuando hacía perrerías ,arrastraba su culito por el suelo. Cómo si lo estuviera viendo!��

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    1. Sí que es eficaz. Mi marido usa el periódico doblado. Basta enseñárselo para que él (que es un berdino enorme) salga a refugiarse en la caseta gimiendo como un perrillo chico. Lo que nos enseñaron del reflejo condicionado es la pura verdad.

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  9. Mi abuela, ante cualquier ruindad, con la chola en la mano me decía..." ven pa´ca que no te voy a hacer nada..."��

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    1. Jaja, ya decía yo dónde aprendiste a desconfiar de la autoridad... Las abuelas nos hacían sabios. :-D

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