lunes, 2 de febrero de 2026

La pócima secreta



Aunque el tono principal de este blog que empecé hace ya cerca de 18 años (866 post con este) es el optimismo y el destacar precisamente las cosas buenas que tiene la vida, como decía aquella canción de "oye, mira hacia arriba",  mentiría, a ustedes y a mí misma, si dijera que no hay momentos de bajona, de arrugar el entrecejo, de pena e incluso de impotencia ante lo que se ha llamado "embates de la vida" y que los humanos llamamos con otro nombre más sonoro y contundente. Ante eso, solo cabe poner al mal tiempo buena cara (los refranes, siempre tan sabios) y buscar algo que contrarreste la amargura, para que no parezcamos la Virgen de los Dolores. Una pócima secreta que devuelva el ánimo y las ganas de vivir.

En busca de ella he encontrado los siguientes ingredientes:

El primero, leer. Pero no sesudos tratados de filosofía que ya he leído bastantes, ni novelas que destaquen la miseria humana, sino algo ligero, de humor y risas, de cosas absurdas o imaginarias: una hamburguesa literaria, como dice mi hija, y con la que coincido totalmente. Como la serie de libros de fantasía de Rachel Morgan, El legado de La Hoja Encantada, que acabo de descubrir. Una ya sabe el final desde el principio, pero eso no importa. Por ejemplo, en el segundo, Pactos y mentiras,  un enemies to lovers, como se dice ahora, en toda regla, ella lo chantajea a él y lo hace pasar por su novio aunque se detestan. ¿Cómo no soltar la carcajada cuando él, en venganza, le regala ramos de flores que se multiplican y casi la sepultan, o en público la llama, ante el enfado de ella, con nombres ridículos como "mi resplandeciente achuchoncito", "mi preciosa gotita de savia" o "mi deslumbrante mora de los pantanos"? Ante eso empalidece, qué sosos, lo que oímos por ahí, eso de cari, mi amor o mi vida.

El segundo, ver o volver a ver series divertidas que no dejen demasiado poso en la mente. Friends es de mis preferidas y las aventuras y desventuras, las manías y tonterías de 6 amigos, que hace casi 30 años nos entretuvieron, siguen haciéndolo y hay noches que vuelvo a ver a Mónica con los pelos engrifados por la humedad de las Barbados, a Phoebe haciéndose pasar por sueca y diciendo que se llama Ikea o a Chandler con su humor e ironía. Ahora ponen la 4ª temporada de Los Bridgerton y mi hija, mi nieta y yo nos ponemos de acuerdo por chat para verla y criticarla (y para morirme de envidia ante las glicinias de la Casa Bridgerton porque la mía no ha crecido más de medio metro). Y está pendiente ver Poquita fe, otra serie de la que me han hablado bien. El caso es desconectar, pasar ratos sin pensar en nada más trascendental que unas risas compartidas.

El tercero es salir con amigos, no quedarse amuermados en casa, saber que puedes contar con ellos. Como mi agenda de esta semana: el domingo, cumpleaños de un amigo en Tegueste; el martes ir con mis hermanos y mis amigos de Viena a un pescadito a La Matanza; el miércoles con las amigas del colegio a una exposición y después a una paella; el jueves, probable salida con los amigos de siempre; el viernes, merienda-cena en casa de otra amiga... El fin de semana, como Dios, descansar. Tengo un amigo que ante ese panorama, siempre me dice: "Me das una lástima con esa vida tan terrible que llevas...". Yo le contesto: "Hasta yo me doy pena de mí misma". Y aunque no todas las semanas son como esta, sí es verdad que procuro no perder los nexos, el sentir cercanos a los míos, de los que valoro el apoyo, la amistad y el cariño.

Y precisamente un cuarto ingrediente de esta pócima es el wasap. ¿Quién nos lo hubiera dicho cuando de jóvenes no teníamos ese medio tan maravilloso de comunicación, cuando a veces, desesperados por hablar con alguien (pareja, amigos...) en otra ciudad, teníamos que esperar días para hacerlo porque las conferencias eran caras, o no teníamos teléfono, o no coincidíamos? Y ahora, a un click, comentamos,  felicitamos, consolamos, contamos chistes, quedamos, nos comunicamos...

Seguro que ustedes encuentran más ingredientes. Yo he mezclado todo eso -las risas, el desconecte, el humor, la amistad, el amor, el consuelo...- y he ahí el remedio. Parece que las nubes se levantan y los pajaritos cantan. Ayer en Tegueste, tras días nublados, hubo este atardecer precioso, captado por mi amiga Nina. Después de todo y a pesar de todo, la vida es bella.

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