lunes, 9 de febrero de 2026

Si volvieras a nacer...



El jueves pasado, cuando estaba esperando el final de Pasapalabra (el mayor bote de la historia del programa, ya saben), vi un poco de El Hormiguero y oí a Pablo Motos que preguntaba a sus invitados si querrían ser otra cosa si volvieran a nacer. Como no veo este programa, no sé si es algo que suelen preguntar, pero últimamente me encuentro con ese interrogante a menudo. Lo hacen siempre, por ejemplo, en el Babelia de El País al final de las entrevistas que figuran bajo el título de "En pocas palabras".

La pregunta es más profunda de lo que parece. Apela a los yoes ex-futuros de los que hablaba Unamuno, los caminos que se nos cierran cuando elegimos uno y no otro, lo que pudimos ser y no fuimos. Puede también conducirnos al tema de la libertad de elección, incluso al de las segundas oportunidades. De "¿por qué demonios elegí esto y no aquello?" y de "¿estoy a tiempo de cambiar de vida?". Habla de "lo que hemos elegido ser, pero...".

Las respuestas me llaman la atención precisamente por eso. Hay algunas hechas con humor y ligereza, pero hay otras muy serias, como si el entrevistado se hubiera dado cuenta en ese momento de que hay varias posibilidades en el camino de la construcción de nuestro yo.

Hay personas que desde pequeños ya saben, los muy suertudos, a lo que dedicarán su vida, como mi nieta mayor que desde casi la cuna emborronaba cuadernos con sus versiones de lo que veía, enfilada ya a lo que es ahora, una graduada en Bellas Artes que explora el mundo desde un punto de vista muy personal. Y otros que van eligiendo su futuro sobre la marcha, por los motivos más diversos, como uno que oí una vez por la radio y que contaba que había hecho Veterinaria porque, cuando iba a matricularse de otra cosa, se encontró con un amigo que le dijo que en el bar de Veterinaria hacían unos bocatas de tortilla que te podías morir. La vocación es la vocación.

Así que sí, hay respuestas para todos los tipos. En las de El Hormiguero Tamara Falcó dijo que a ella le hubiera gustado ser escritora de guías de viaje porque así viajaría y conocería sitios nuevos todo el tiempo. Tiene sentido, oye. En Babelia, a un escritor le hubiera gustado ser médico para poder decir "yo" cuando en un avión preguntan si hay un doctor a bordo. Una actriz querría haber sido percebeira, pescadora de percebes, y un bailarín, si no hubiera podido dedicarse a la danza, verdulero. Yo tengo una amiga, catedrática, que no le hubiera importado ser peluquera (se le da bien, la verdad). El alma humana es insondable.

Yo, si volviera a nacer y tuviera que elegir, sabiendo lo que ya sé y lo que he disfrutado en la vida con mi trabajo, volvería a ser profe de filosofia. Es una profesión preciosa en el que cada año es distinto, no hay un día igual a otro y se aprende mucho. Eso sí, a lo mejor, por pedir, si volviera a nacer, pediría a la naturaleza que me concediera tener tan buen oído para la música como toda mi familia (ya está bien de ser la única que desafina).

Pero no volveremos a nacer, así que mejor nos conformamos con lo que tenemos y estudiamos bien nuestras elecciones para que, como en Se vive solamente una vez, una de mis canciones favoritas, podamos cantar a grito pelado (eso sí, desafinando yo) lo de "No quiero arrepentirme después de lo que pudo haber sido y no fue..."

1 comentario:

  1. Cierto es que todos nos hemos hecho la misma pregunta. Y, como siempre, son acertadas las consideraciones que vas desgranando a lo largo del relato . Pero la cruda realidad, lo q nos hace poner los pies en la tierra es tu conclusión final, la de que no volvemos a nacer, luego no queda otra q conformarnos con la suerte o desgracia que nos ha tocado vivir. Lo más, reflexionar y decidir cuál será nuestra actitud para lo que nos resta por estar en este convento. Esa si que debe ser una decisión inteligente porque obligados estamos a vivir lo que nos quede siendo felices. Así que a reír que son dos días. Quico

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