lunes, 4 de junio de 2018

Inmortalidad para un sábado


("La Puerta del Cielo", imagen de Adam Ferriss)
Reconozco que pasearse entre momias no es lo que se llama un plan divertido para un sábado por la mañana. Y, sin embargo, me lo pasé estupendo anteayer cuando visité, con unos amigos, "Athanatos", una exposición en el Museo de la Naturaleza y el hombre de Santa Cruz.

Me gustó ese título, esa palabra griega tan bonita, "Athanatos", "Inmortalidad", que desde la misma entrada nos está diciendo que el ser humano no ha vivido tan de espaldas a la muerte como podría parecer sino que siempre ha buscado maneras de permanecer.

Me gustaron las explicaciones científicas sobre las causas que hacen que un cadáver se momifique, sin necesidad de ser por ello un santo varón o una santa monja incorrupta.

Me interesó saber que somos agua en un 70% de nuestro cuerpo y que el agua es la esencia de la vida. Nos la quitan y ya no somos. Me pareció oír a Tales de Mileto desde los celajes: "¡Yo ya lo dije hace 27 siglos y no me hicieron caso!".

Me llamó la atención la buena dentadura de las momias guanches comparándola con egipcias y americanas. Habla de un tipo de vida sana en cuevas frescas y aireadas, de buena alimentación (leche, carne, moluscos...), de niños dejando cáscaras de lapas en las laderas de las montañas...

Y me parecieron curiosos dos casos. Uno, los monjes budistas chinos. Cuando pensaban que ya les había llegado la hora, se automomificaban. Empezaban dejando de beber y comer y al final terminaban metiéndose ellos mismos en el ataúd con una pajita para respirar y una campanita para avisar que todavía estaba vivo ¡No me digan que no es un "hagáselo todo usted mismo" tal cual!

El otro fue la momia de una chica guanche de 15 años. Muy alta, huesos finos. Supimos que era una de las momias de Necochea, como se las llama. Vivieron en el siglo IX d.C. y fueron vendidas ilegalmente en 1890 por los herederos del Museo Casilda de Tacoronte, probablemente a un coleccionista. Aparecieron en el Museo de La Plata en Argentina y después estuvieron en el Museo de Ciencias Naturales de Necochea en la provincia de Buenos Aires. El Cabildo de aquí solicitó su repatriación y finalmente en 2003 las momias regresaron a la isla. Lo curioso es que después de tanto trote, esta venía sin cabeza. Pero como en el museo había muchos cráneos, buscaron, compararon el ADN y ¡la encontraron! Debió haber sido emocionante.

Y mientras paseaba entre momias y esqueletos -ya, ya sé que no es la alegría de la huerta-, pensaba en las vidas de los que ya no son (¿o quizás sí?), en los esfuerzos de quienes los cuidaron y respetaron para que perduraran, en si los seres humanos somos unos idealistas o simplemente ilusos. Recuerdo un texto de Rosa Montero con el que coincido totalmente: "Justamente ese estar abocados a la nada convierte la vida en algo precioso y único. Qué gran triunfo es una vida bien vivida. Y creo que esas vidas bellas quedan de algún modo resonando en la estela de la humanidad. Aunque no nos acordemos de quienes las vivieron, su efecto perdura.".

Algún poso tuvo que haber dejado la visita en los amigos que fuimos porque en la comida posterior, en lugar de hablar del Tema de la semana (el triunfo por primera vez de una "emoción" de censura, la caída de un gobierno, la corrupción, el cambio político...), se habló más bien de sueños premonitorios, de experiencias cercanas a la muerte, de las distintas creencias en el más allá, de las posibilidades de ser eterno. Tal vez, como decía Camus, saber si la vida tiene o no sentido  es el verdadero Tema. 

Esa mañana de sábado nos volvimos filósofos.

(Gracias a Carlos y a Iris por proponer una visita tan sugerente)

24 comentarios:

  1. ¡ Qué gran triunfo una vida bien vivída, a pesar de los pesares de cada cual, añado yo! Magnífico tu relato , como Siempre, Isabel, dónde ves claramente la esencia de las cosas.En este caso, la vida y la muerte.Gracias.

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    1. Hay unos versos de Salvatore Quasimodo que hablan de eso, de la vida y la muerte: "Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra / atravesado por un rayo de sol: / y de pronto anochece". Para esa noche eterna, ofrezcamos una vida plena.
      Gracias, Claudia.

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  2. Gracias Isabel por tus bellas y buenas reflexiones de un sábado con antiguos seres conservados y hoy en el más allá...

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    1. Hay que hacer un buen ejercicio de empatía para no verlos como objetos y sí, como los seres humanos que fueron y que, como nosotros, tuvieron sueños, amores, sufrimientos y alegrías. Me gustó el respeto que se les mostraba.
      Muchísimas gracias por tus explicaciones. Contribuyeron a hacer interesante un recorrido que podría haber sido árido. Se me pasó el tiempo en un pispás.

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  3. Buena descripción,me encanta.Bss

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    1. Gracias, Iris, por tus palabras y por ser la organizadora (ascendida recientemente a socia mayoritaria) de nuestro grupo. Cada vez que salimos aprendemos, disfrutamos, nos reímos y alegamos ¿Qué más se puede pedir?

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  4. Hola Jane. Cuando eres joven te crees inmortal pero cada vez que cumple años y te vuelves mayor,piensas en muchas cosas y algunas personas seguramente en la inmortalidad.
    La verdad que es un tema en el que no pienso demasiado (o no quiero pensar que no es lo mismo) y todavía me gusta más en el día a día, en compartir una conversación, o una comida, pero me imagino que más temprano que tarde hablaré del Athanatos. Ya te avisaré. Un beso Jane. Juan.

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    1. A mí me ha pasado esto, Juan, cuando, como hablé en el post "Un lento vino pálido", se me empieza a despoblar el bosque humano que me rodea. Ya Fernando de Rojas dice en "La Celestina": "Nunca se es lo suficientemente viejo como para no vivir un día más ni lo suficientemente joven como para no morir mañana". Parece como si estuviéramos hechos para ser inmortales y ya ves...
      Mientras, a disfrutar como dices de una buena conversación con la gente que conoces, a gozar de la amistad, de un buen atardecer o de una buena parranda o a lo mejor del silencio... El caso es regocijarnos con este rato existencial que nos ha tocado.
      Un beso, Juan.

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  5. Isa, pese efectivamente a lo aterrador del argumento, me ha parecido un artículo muy bonito. He aprendido muchas cosas.
    Besos

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    1. Rosa Montero en un artículo habla de la última noche de Sócrates en la que se dedicó a aprender a tocar en la flauta una melodía muy difícil. Los amigos le preguntan que para qué pierde el tiempo si va a morir al amanecer. Él les contesta: "¿Para qué va a ser?" Para aprender la canción antes de morir". Rosa Montero concluye que "ese afán de conocimiento y de belleza, que es lo que nos hace humanos, nos basta en sí mismo: mientras estás aprendiendo a tocar la flauta, eres inmortal".
      Me recordó esta anécdota tu "he aprendido muchas cosas". Mientras sigamos teniendo curiosidad y aprendiendo, somos inmortales.
      Muchos besos, Anita.

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  6. ¡Gracias por esas reflexiones! Mucha vida al nuevo gobierno y qué sea para bien! ��

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    1. No hay nada, Monaco, como un vistazo al más allá para poner en su sitio al más acá y no alborotarnos tanto.
      Pero Dios te oiga. Y aunque sea menos vida, solamente con lo que se ha hecho ya es para alegrarnos. Como dijo ayer Manuel Vicent, "vendrán días duros, con broncas parlamentarias, pero en medio de la zozobra habrá un placer que nadie nos podrá arrebatar: volver la vista atrás y ver que Rajoy ya no está"

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  7. Qué maravilla tener un tema apasionante del que hablar con los amigos que nos evada por un momento de la realidad. Aunque sea el de la muerte. En este caso a mí me gusta recordar lo que me decía mi abuelo para darle la vuelta: que la muerte forma parte de la vida. Así se hace un poco menos macabro y más natural.

    Un abrazo enorme,
    DH

    PD La exposición, reseñada por ti, tiene una pinta estupenda.

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    1. Sabio tu abuelo. La muerte es un proceso propio de la vida y no puede existir uno sin el otro. Jorge Luis Borges decía que la muerte es una vida vivida. Verlo como un proceso natural es lo que tenemos que aprender.
      La exposición era interesantísima y muy bien hecha. Al final había un vídeo sobre el horror que no quise ver, pero todo lo demás no transmitía sino respeto.
      Un abrazo grande, Dorotea.

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  8. Isabel ,me encantan tus pensamientos, cuando nos veamos recuerdame que te cuente lo que me contaba mi hijo cuando era pequeño.

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    1. Ah, no se me olvidará. Los niños también son muy sabios.
      Pasamos un rato muy bueno en la comida alegando de lo divino y lo humano.
      Un abrazo y gracias.

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  9. Isa, no podías haberlo resumido mejor y un rato superagradable. Un besote.

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    1. Me encantó todo lo que hablamos y escuchar tu filosofía de la vida. Pasamos un rato estupendo. Mil gracias.

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    2. ¿Mi qué??????????
      Creo que más o menos como todo el mundo...!��������

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    3. Bueno, no es tan fácil saber lo que uno quiere y conocer lo que te gusta y lo que no y obrar en consecuencia. Y tú lo haces muy bien.

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    4. Pues Isa, espero seguir conservando la "pensadora" en condiciones para continuar caminando igual.

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  10. Mari Carmen González Zamorano6 de junio de 2018, 20:46

    Isa, como siempre tu relato cuánto nos enseña. Sabes que mi abuela cuando fueron a sacar los restos estaba incorrupta. Debido a eso la dejaron en el nicho para siempre porque decían que era Santa. Le habían crecido las uñas y el pelo. Pero te aseguro que de Santa no tenía nada pues tenía muchos defectos. Yo pienso que hoy en día eso no lo hacen.

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    1. La ciencia ha demostrado que hay muchas causas por las que un cuerpo no se corrompe: la sequedad, la ausencia de insectos, que el cuerpo no tenga grasa, la humedad relativa pero estéril, las infiltraciones por carbonato cálcico, el que el cuerpo esté aislado del oxígeno... Por ejemplo, en Noruega los cadáveres no se descomponen porque después de la 2ª Guerra Mundial, por higiene, envuelven los cadáveres en fundas de plásticos (los aíslan del oxígeno) y ¡todos incorruptos! (según esa creencia que nombras, todos santos).
      Yo, como tú, pienso que el hombre normalmente tiene defectos y el que no los tiene, malo malo. Como decía mi abuela: "Del hombre bueno líbreme Dios, que ya del malo me libro yo".
      Un beso, Mari Carmen, y gracias.

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