lunes, 21 de octubre de 2019

La foto de los marinos alemanes




A principios de este mes y al hilo de un libro de José Miguel Rodríguez Illescas, "La Marina de guerra alemana en las Islas Canarias durante el periodo de entreguerras", he leído artículos que hablan de la cantidad de barcos alemanes que recalaban en ese momento por aquí. Al parecer barcos y submarinos alemanes hacían prácticas por estas aguas y aquí se les recibía por todo lo alto. Oh, hasta cuentan que el Cabildo les hizo a tres barcos de estos un regalo de despedida de 2 botellas de Tío Pepe, 1/2 kilo de galletas y 3 cajas de cigarrillos (26 pesetas), imagínense el dispendio...

Estos artículos me llamaron la atención porque me hicieron recordar una foto, la de la imagen inicial, que siempre me intrigó. En ella se ve a mi madre (la del centro con un pañuelo en la cabeza) con unas amigas y unos marineros alemanes en Santa Cruz de La Palma en 1939. Mi madre tenía 14 años y estudiaba Bachillerato en el Instituto. Cuando le pregunté, me contó que les habían pedido que se disfrazaran y fueran, con flores, a recibir a un barco alemán. No sé por qué tenían que disfrazarse, aunque se ve que todas tiraron de las enaguas del traje típico. Una, la más bajita, lo lleva completo, otra parece que va de viuda alegre, pero mi madre no sé de lo que va con ese pañuelo tipo Doña Rogelia. Pero supongo que el motivo de que les pidieran colaboración a las del Instituto es que todas en ese momento estudiaban alemán. El inglés, ni verlo por el forro. España era germanófila y punto, y eso decidía hasta lo que se estudiaba y lo que no.

Pero, aparte de las simpatías de los gobiernos por un país o por otro, en Canarias en ese momento vivía un grupo bastante numeroso de alemanes, había un Colegio Alemán en Tenerife y un montón de parejas germano-canarias. Tengo amigos íntimos descendientes de alemanes -incluso a una de ellas la llamo prima porque su apellido es Herzog, "duque" en alemán, igual que el mío-. De cuando vinieron los abuelos o bisabuelos aquí hay también muchas historias, como aquella tan romántica de los antepasados de una amiga. Ella era una aristócrata que se enamoró perdidamente de un joven cocinero. Como en ese momento un amor así era imposible, tiraron por la vía del medio, se fugaron y andando, andando, llegaron a Tenerife sobre el año 1900 y aquí formaron su familia y aquí está su numerosa descendencia.

Ahora que parece que están renaciendo los nacionalismos, como si el hecho de nacer en determinado lugar o hablar una determinada lengua no fuera algo fortuito o supusiera un cambio en nuestro ADN, es bueno recordar estas historias de mestizaje y tolerancia que todos los canarios conocemos bien, nosotros que somos el resultado de miles de encuentros. Vinieron los guanches, y luego los franceses, los castellanos, los italianos , los portugueses, los alemanes, los ingleses, los rusos... y muchos se quedaron a vivir en este vergel de belleza sin par, enriqueciendo nuestra genética y haciéndonos más abiertos al mundo.

Y también, en tiempos de disturbios, es bueno recordar a Kant que predicaba la paz perpetua entre las gentes y avisaba de que en las guerras y enfrentamientos solo morían los de a pie, mientras los reyes se rascaban la barriga en sus palacios (él lo dijo más filosóficamente pero la idea es esa). O a Carl Sagan, que habló de la Tierra, ese pálido punto azul retratado por el Voyager 1 desde 6000 millones de kilómetros., un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica: "Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que en su gloria y triunfo pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... es desafiada por este pálido punto azul".

Y también ahora pienso en la foto de los marinos alemanes. En mi madre, tan tolerante y cariñosa, que siempre estuvo dispuesta a recibir en su casa a todo el mundo, sin importarle dónde naciera (nosotros le decíamos que aquella casa era la "Pensión Charo") y que se hubiera alegrado de saber que hoy tiene tres biznietos medio alemanes. Y pienso también en los marinos de la foto, que iban a meterse entonces en una guerra absurda, como todas las guerras, y que probablemente murieron en ella porque, como dice el libro que les cité, "el final de la mayor parte de los barcos y submarinos que recalaron en Canarias fue funesto, puesto que, tras 1945, la mayoría desapareció, como consecuencia de las diversas campañas militares en Noruega, el Atlántico o el Mar Báltico, así como por las incursiones aéreas de los aliados en las bases y puertos alemanes. Los que sobrevivieron a la guerra fueron hundidos por sus tripulaciones para no ser entregados a los Aliados".

Pero a lo mejor alguno de esos chicos sobrevivió y recordó toda su vida que unas adolescentes (vestidas con trajes raros, eso sí) los habían recibido con flores y sonrisas en una isla lejana. Y tal vez ese hecho restableció su fe en la humanidad.

31 comentarios:

  1. La foto, preciosa. Tu relato que suscribo y las palmeras , bellas como proclama su fama-

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    1. Tengo dos fotos más del mismo día pero esta es la más clara. Y la verdad es que las chicas eran guapitas, como corresponde a esa edad, a pesar de la vestimenta.
      Gracias por suscribir mi defensa de la paz y de la tolerancia en un momento en que muchos piden la guerra poco menos.
      Un beso, Elvira.

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  2. ¡¡Gracias por compartir!! ¡¡Saludos!! ����

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    1. Gracias a ti por estar ahí. Después de un mes sin Facebook ya echaba de menos a los de siempre.
      Un abrazo.

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  3. información relativa a un articulo "BANDERAS NAZIS EN CANARIAS" publicado el miércoles 2, de octubre de 2019, en el periódico EL PAIS , donde el el pie de foto de la pancarta saludo a los marineros alemanes no se corresponde con el lugar citado por el autor Vicente G. Olaya. ya que es el Paseo Martianez del Puerto de la Cruz y no una calle de Santa Cruz de Tenerife como aparece en el articulo que celebro por su claridad y neutralidad .
    saludos dragontinos

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    1. Gracias, Álvaro, por aclararlo. Este fue uno de los artículos que leí, junto con otros en Internet. El "Heil Hitler" de la foto del periódico es en el paseo de las palmeras por todos conocido. Y es verdad que el autor habla de "pancartas saludando a Hitler en las calles de Santa Cruz", lo que pasa es que no lo pone al pie de la foto, donde solo dice "Pancarta de saludo a los marinos alemanes". Igual en ese momento -1939, subida en influencia del partido de Hitler- se volvieron locos por todos lados con el saludo nazi, vete tú a saber.
      Estoy de acuerdo contigo en la claridad y neutralidad del artículo de Vicente G. Olaya, con noticias curiosas no muy conocidas, como la fiesta que el crucero "Karlsruhe" ofreció a las autoridades en 1935 mientras sobre el cielo de Santa Cruz se veía un "Graf Zeppelin" (hecho recogido después en uno de los bancos de azulejos en la placita de la Tortuga del Parque García Sanabria).
      Más saludos dragontinos para ti y gracias por tu aclaración.

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  4. Mary Lola, muy bonita y entrañable esta historia, bella tu madre.La segunda entrega la he seguido expectante. Espero por la tercera.
    Un beso

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    1. Gracias, Roberto, me alegro de que te haya gustado. Te debo el haberme recordado esta semana el escrito de Carl Sagan, "Un pálido punto azul". Palabras sabias.
      En realidad este es el escrito número 556 desde que empecé a escribir este Blog el 2 de agosto de 2008. Pero me encanta haberte encontrado en el camino y que para ti sea el segundo.
      Mi madre siempre fue guapa. Hace poco en septiembre publiqué otro escrito ("Tengo una muñeca vestida de azul") en la que salía ella con 2 o 3 años. Era guapita entonces, lo fue en su juventud y ya mayor, cuando murió a la edad que yo tengo ahora, lo seguía siendo, con un cutis muy suave, una sonrisa preciosa y la mirada muy dulce. Pero sobre todo era bella de espíritu.
      Un beso, Roberto.

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  5. Yo tambien creo que Mama Charo se hubiera alegrado de tener 3 biznietos medio alemanes, medio canarios y hasta medio americanos. Gracias por acordarte de nosotros en tu articulo. Un fuerte Beso.

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    1. ¡Y buena era ella con lo que le gustaban los niños! Y todos la adoraban. Me puedo imaginar perfectamente a Marta, Óscar y Carla, pululando alrededor de ella, como todos los niños de la familia. Y más de una vez te hubiera ido a ver, ya sabes que era muy novelera, y así hubiera refrescado el alemán. Se fue demasiado pronto.
      Un beso muy grande.

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  6. Esperanza Gonzanava21 de octubre de 2019, 22:36

    Isa, ¿donde tenías la foto?. Tu madre preciosa, con pañuelo y sin pañuelo.

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    1. Mi padre era muy ordenado y todas las fotos familiares están en álbumes con la fecha correspondiente y el sitio en que se hicieron. Es una suerte porque me resulta muy fácil localizarlas.
      Es verdad que todo le quedaba bien a mi madre, pero también son los 14 años ¿Quién no es guapa a esa edad?

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  7. Que pinceladas de tristeza nos deja siempre la guerra,cualquiera que sea.
    Es cierto que los pueblos organizan con orgullo sus ejércitos, llenos de muchachos jóvenes y fuertes,mientras los que fuman reposados y bien comidos,pintan cruces en los mapas,estableciendo las sangrientas luchas.
    Lo más bonito de esta foto, las guapas mozas que como buenas palmeras,fueron bien conjuntadas y con una clase, que habrá dejado anonadados a los rubiales.
    Tenía que ser bella tu madre, para calzarse ese pañuelo y mostrarse radiante.
    Al menos pudieron contemplar una de las cosas más bonitas de la vida, que alguien te espere alegre en el puerto y con flores.

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    1. La guerra es uno de los 4 jinetes del Apocalipsis, uno de los azotes de la humanidad, y sin embargo, hay quienes la proponen alegremente a las primeras de cambio. Europa lleva ya más de 70 años sin guerras (exceptuando el corto periodo de la guerra yugoeslava, entonces no miembro de la UE), el periodo más largo de su historia, y ojalá siga imperando el sentido común y la sensatez. Por algo la Unión Europea recibió el Premio Nobel de la Paz en 2012.
      A mí también me gusta la foto y a la vez me llena de melancolía. Las chicas, contentas con sus flores y su juventud; los chicos, privados en buena compañía y sintiéndose bien recibidos. Y luego el fondo de la guerra, ellas terminando una civil muy cruenta que destrozó al país; ellos empezando otra europea, cruel y tremenda que nunca debió ocurrir.

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  8. Victoria Jiménez González21 de octubre de 2019, 22:55

    Una historia más que ratifica por que los canarios somos en cierta manera ciudadanos del mundo.

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    1. Así me siento yo, Vicky. Es cierto que cuando vamos por esos mundos, nos emociona oír una folía o encontrarnos con algo de nuestra tierra. Emocionalmente estamos unidos a ella -y con eso juegan los nacionalismos-, pero racionalmente somos humanos (y nada de lo humano nos es ajeno) y habitantes de un planeta en medio de un espacio infinito.
      Los canarios tenemos la ventaja de estar en un lugar de paso, un sitio de mezcla y diversidad. Creo que eso nos ayuda a no mirarnos tanto el ombligo.

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    2. Victoria Jiménez González22 de octubre de 2019, 15:56

      A ver si otros aprenden.

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    3. Mejor nos iría, me parece a mí. Los odios son estériles.

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  9. Guapa tu madre y supongo que ella misma estaría extrañada de estar en esa foto! Curiosa, cuanto menos...

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    1. Pues no sé qué te diga, Milo. Las palmeras son unas noveleras a la hora de armar un tenderete o de ofrecer hospitalidad. Mi casa siempre estaba llena de gente de La Palma y de más allá. Ahí sí que me parece un poco tímida, pero no la veo nada cortada, casi como si todos los días recibieran a marinos alemanes :-D

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  10. Marilu Díaz Estrada22 de octubre de 2019, 15:52

    ¡Preciosa tu madre!Como tu te pareces a ella. Abrazos.

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    1. Las ganas mías, Marilu. Toda la vida me parecí a mi padre. Pero ya ves tú, ahora que soy vieja, alguna vez me miro al espejo y me sorprendo al encontrar un gesto de ella, algo en la boca y los ojos que me la recuerda. Siempre presumí de madre guapa.

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  11. Las visitas que hizo nuestra clase a los barcos de guerra alemanes fueron en los años 67,68 o 69 (4°,5° y 6° de bachillerato) y eran actividades que organizaba el cole para que practicáramos con los marinos el alemán hablado. Nos enseñaban el barco dándonos explicaciones del mismo y de las actividades que en él se hacían. Eran barcos escuela para la formación de los marinos. Hablábamos, nos sacábamos fotos y, como recuerdo de la visita nos regalaban la cinta del gorro de marinero, que llevaba el nombre del buque.

    También recuerdo ir con mi familia de pequeña. Era normal que se invitara a la comunidad alemana a visitar los barcos alemanes que venían.

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    1. Algo parecido fue lo que muchos años antes le pasó a mi madre y a sus compañeras. Pero me da que, mientras en el caso de ustedes, los alumnos del Colegio Alemán, el acento se ponía sobre la enseñanza del idioma (al fin y al cabo, unas prácticas estupendas), en el caso de la foto de los alemanes de mi madre me pega que era una manera de rendir "pleitesía", en un momento delicado, a un país aliado. De ahí las flores, los disfraces, el hacer una fiesta, vamos.
      Yo también recuerdo, de adolescente, hablar con los marinos franceses que también venían en barcos escuelas. Incluso uno de ellos -se llamaba Theophile- me escribió durante una temporada ¿Por dónde andará? :-D
      Las cintas de la gorra eran muy bonitas ¿verdad? Con dorados y letras góticas. Intenté ver de qué barco eran en otra de las fotos de mi madre que se ven más cerca pero no las descifro.
      Gracias, Marian, por tu comentario.

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  12. A veces, Jane, siento que damos asco. En la ciudad donde nací, recalaron siempre gentes de fuera, de otros sitios de España y del extranjero. Hasta las dos lenguas que hablamos fueron influidas por el inglés, cuando España era francófila. Y a pesar del mezcladillo genético que se produjo, tenemos rivalidades absurdas con los pueblos y ciudades de nuestro alredor. Es algo que no soporto, yo estoy al cien por cien de acuerdo con las palabras de Sagan. En cuanto a tu historia, espero de verdad que alguno de aquellos chicos haya tenido una pizquita de esperanza, tan difícil en aquellos tiempos como en los nuestros.

    Un beso enorme.

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    1. Ay, sí, las rivalidades entre pueblos son de lo más absurdo que hay. Realejo Alto y Realejo Bajo, Santa Cruz y La Laguna, Tenerife y Gran Canaria... Menos mal que solo se ve en el fútbol y en los carnavales. Eso del "y yo más" es hasta ridículo y muchos nos reímos de ello.
      Yo también lo espero, Dorotea. Como le dije más arriba a Cande, todos los chicos que aparecen en la foto estaban en ese momento, 1939, al borde de una guerra. Ellas, saliendo de la Guerra Civil (y entrando en una posguerra oscura y difícil) y ellos, a punto de comenzar la 2ª Guerra Mundial. Todos han muerto también, pero deseo que lo hayan hecho después de una vida feliz, como fue la de mi madre, y de haber tenido hijos y nietos que los recuerden.
      Otro besote para ti.

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  13. De todo el relato, me siento movido por lo que tiene mayor importancia para mí. Así que permíteme que prescinda del marco del propio artículo, con el que coincido, tanto en tus reflexiones como en los comentarios al mismo, y me centre en lo que en principio puede parecer accesorio.
    No recordaba esa foto, posiblemente porque, a veces, uno no se da el tiempo necesario para repensar y valorar nuestro pasado. He agrandado la foto a toda la pantalla para concentrarme en mi tía, madrina y segunda madre. A mí me parece la más guapa y no sólo exteriormente. Murió con tu edad y la reconozco perfectamente, desde esos tempranos 14 años de la foto, hasta sus últimos días, con la misma belleza serena, cercana,...Pero igual de confiable, leal y entrañable y, sobre todo, generosa en su trato, no sólo con los suyos, sino con todos los que se acercaban a ella; desde los que necesitaban ayuda económica o alimentaria, hasta mujeres maltratadas, todos encontraban una mano y consuelo en ella.
    Lo que aquí escribo, seguro que parecerá a muchos unas observaciones contaminadas por mi cariño a "Mamá Charo", como la llamaban sus nietos directos y los postizos (mis hijos). Les digo que los que así lo piensen es que no la conocieron o nunca la trataron.
    Un beso para tí, Jane, por mantenernos conectados a muchos de nuestros viejos recuerdos. Recordar es volver a vivir, dijo alguien.

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    1. Ay, Nesti, ya me emocionaste. Estaba en la peluquería cuando leí tu comentario y ahí me ves disimulando las lágrimas. Has retratado a nuestra madre perfectamente. Así era ella, generosa, leal y abierta con todos. Y todos la querían, hasta el cura lloró en su entierro. Era el eje de nuestra casa y creo que lo sigue siendo a pesar de los 23 años que hace que se fue. Cuando los 4 niños que ella crio y sus descendientes nos seguimos reuniendo en cumpleaños, navidades y otros eventos algo de su espíritu conciliador y alegre permanece. Nunca olvidaremos su risa, su novelería y su belleza interior.
      Gracias, Nesti, por este comentario que me ha llegado al alma. Un abrazo.

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    2. Precioso comentario, Nesti : tuvimos dos hadas en nuestra infancia: tu madre y la mía . Siempre las recordaré en las tardes de Los Realejos , cuando salíamos del cine y paseábamos por aquella calle ancha hacia tu casa o las tardes en El Puerto comiendo los pelotones de gofio amasado !! Son pequeños recuerdos de nuestra infancia que jamás olvidaremos !

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  14. Cuando dices que “vinieron los guanches, y luego los franceses …” te olvidaste de los centroeuropeos, como el padre de Manolo Blanik, que era checo y el padre de Alfredo Kraus, que era austriaco.

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    1. Tienes razón. Y tuve amigos belgas en mi pandilla de jóven y compañeras hindúes y sudamericanas en el colegio. Y había una importante colonia sueca en el sur y familias libanesas y guineanas en Santa Cruz... Canarias es multicultural y es algo de lo que enorgullecerse. Hay institutos en el sur en los que hay alumnos de más de 20 nacionalidades.

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