Ventana del Palacio Nacional de Sintra |
La semana pasada no escribí mi habitual post de los lunes porque hice una escapada a Portugal, concretamente a Lisboa y alrededores. He estado allí otras veces por el norte y por el sur, pero a Lisboa es la segunda vez (la primera en el 88) y era una asignatura pendiente, después de que me quedara en tierra en el 2010 por la crisis de los controladores aéreos. Era una espina que había que desclavar.
Porque Portugal es un sitio que los canarios sentimos cercano. Oh, hasta una amiga que nos acompañaba en el viaje habló de los extranjeros que había en el hotel, sin caer en la cuenta de que nosotros también lo éramos... Y es que en Portugal casi nos sentimos en casa.
A lo mejor es porque, aunque muchos canarios no lo sepan, las Canarias fueron portuguesas en los tiempos lejanos, allá por el año 1436. Es verdad que solo fueron 52 días pero lo suficiente para aprender el bom dia y el obrigada. O tal vez se deba a que muchos aguerridos portugueses se lanzaron a los mares tras la estela de don Enrique el Navegante y llegaron a Canarias y se enamoraron de las islas (y de las isleñas), dejándonos apellidos -los de mi abuela, por ejemplo, eran Henríquez y Pestana- y palabras: nuestra lengua se llenó de portuguesismos como jeito, magua, alongarse, margullar, millo, bubango, desinquieto... o los sufijos en -ero para los árboles frutales (naranjero, ciruelero...). Hay afinidad, como un aire de familia, entre portugueses y canarios (por algo Alexandre, nuestro guía portugués, nos llamaba mi gente). Se nota en las ventanas con sus bancos adosados (aquí las seguimos llamando ventanas portuguesas), como las que vimos en el Palacio Nacional de Sintra; o en las casitas llenas de buganvillas de los pueblos más antiguos, como Óbidos, o en los balcones de hierro forjado, tan parecidos a los de aquí; o a lo mejor es que compartimos el aire y las aguas del Atlántico, el mismo horizonte que nos empujó a ambos a descubrir otros mundos y a sentirnos andariegos. Hay cercanía hasta en los alimentos preferidos, los chocos y sardinas del mar, o los huevos mole y las quesadillas.
Pero también Portugal es distinto. Tiene una historia detrás mucho más larga que la nuestra y sus particularidades propias: los azulejos heredados de los árabes con ese azul imposible que vimos en casi todos los pueblos que visitamos; el estilo manuelino de muchos de sus edificios (Torre de Belém, Monasterio de los Jerónimos, la estación de Rossio...); las grandes construcciones, como ese Cristo Rey de Almada o el Puente 25 de abril (o Puente sobre el Tajo, que me gusta más), o las enormes estatuas, como la del Marqués de Pombal, que nos saludaba cada vez que íbamos de un sitio a otro en Lisboa; los grandes ríos que parecen mares, como el Tajo y el Sado; los castillos como el de Palmela, Sintra u Óbidos, que aquí no existen; el precioso Museo Gulbenkian y sus jardines... Lisboa es una ciudad de luz y de colinas y miradores que llegan lejos hasta el mar. En ella se oye la música triste y dulce de los fados y en ella se hacen los mejores dulces, los pasteles de Belém, por los que merece la pena llegar hasta allí.
Solo un pero: en el hotel no nos ponían vino ni permitían que lo llevásemos. Y también en la Playa de Caparica -grande, dorada, llena de surferos y de cometas al viento- nos fue imposible tomarnos un aperitivo. Pero ¿no dice la canción: "Será, será que el vino alegra el corazón"? ¿Entonces? Tal vez la saudade portuguesa tiene su origen, no en lo tristes que son, sino en esa "ley seca" que algunos quieren imponer. De todas formas, nosotros la infringimos a más y mejor: tomamos oporto en las tascas del Rossio, , moscatel en Setubal, licor de ginja de la Sierra de Estrela en vasitos de chocolate en Óbidos, y vinho tinto y verde en todos los sitios que nos fueron propicios. Como para decirles a nuestros parientes portugueses lo de nuestra copla: "Un vaso de vino tinto y luego que vengan penas".
¡Ay, Portugal, por qué te quiero tanto...!
(Para Alexandre, nuestro guía, que con buen hacer y buen humor nos acercó a su tierra. Para Juan, el chófer, que nos condujo con tanta pericia hasta por la Sierra de Arrábida. Para mis compañeros de viaje por hacerlo tan placentero)
Puente sobre el Tajo |
Castillo de Óbidos |
Versos de Pessoa en la escalera de un bar de la Rua Augusta |
Bolsa de los pasteles de Belém |
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Boca del Infierno, cerca del Cabo de Roca. |
Y HASTA LOS DRAGOS TIENEN RELACION CON LISBOA Y PORTUGAL , YA QUE FUERON LLEVADOS DE PORTO SANTO POR CRISTOBAL COLON, CASADO CON UNA PERESTELO,
ResponderEliminarSE SOSPECHA QUE EL DRAGO QUE FIGURA EN EL JARDÍN DE LAS DELICIAS, DE HIERONIMUS BOSCH (EL BOSCO), LO VIO EL CRETENSE EN LISBOA..
LA ARQUITECTURA , SOBRE TODO LOS TRABAJOS EN MADERA FUERON REALIZADOS POR CARPINTERO DE LO BLANCO Y BUENA PARTE DE LAS NAOS,CARABELAS Y PATACHES REALIZADOS EN LA CALETA DE SAN MARCOS DE YCOD FUERON HECHOS POR CARPINTEROS DE RIBERA DE ORIGEN PORTUGUES.
EL MAYOR ASENTAMIENTO ,BAJO EL LOMO DE LA VEGA, CON NOMBRE ABORIGEN DE ATAMASNO ,FUE LA MAYOR DATA QUE ADELANTADO FERNANDEZ DE LUGO DIO AL CURA PORTUGUÉS RUY BLAS ,QUE PLANTÓ DE UVA TORRONTES Y MALVASIA ,TAMBIEN EL INDEGENA FERNANDO GUANARTEME "EL NEGRO"SE BENEFICIÓ DE UNA BUENA PARTE DE LOS ALTOS DE YCODEM.
NO SE JUSTIFICA LA "SEQUIA VINICOLA" A QUE FUSITE SOMETIDA TÚ, ANTONO Y RESTO DE EXPEDICIONARIOS , YA QUE FUERON LOS PORTUGUESES, VENIDOS DE MADEIRA, LOS QUE INTRODUJERON EL VINO Y LA CAÑA DE AZUCAR EN YCOD Y RESTO DE YSLAS . RECUERDA QUE EN 1523 APARECE EL TERMINO "YCODE DO VIHNOS" APELLIDO QUE SERIA RESCATADO POR ÍNCLITOS YCODENSES , EN 1960, GRACIAS A LA GESTIÓN DEL EMBLEMATICO ALCALDE JULIO ARENCIBIA QUE TENIA ESTRECHA RELACIÓN CON EL MINISTRO PALMERO BLAS PÉREZ GONZÁLEZ.
YO AÑADO, A MI PUEBLO NATICIO, DOS ILUSRES Y TOPONÍMICOS APELLIDOS:
YCOD DEL DRAGO
YCOD DEL TEYDE
Y EL HISTÓR-YCOD
DE LOS VINOS
¡¡QUIEN DA MAS!!
PUEDE QUE EL MONTANO Y BUCOLICO TANQUE TENGA UNA HISTORIA ALGO PARECIDA QUE DEBERÍAS ESCIBIR EN ALGUNO DE TUS POSTMASTER.
recordações
ALFA
Querido Alfa, gracias por tus aportaciones sobre el legado portugués que compartimos todos los canarios. Es más de lo que se cree, solo superada por la influencia castellana. En el lenguaje solo puse una muestra pequeña pero hay un montón más de palabras nuestras que tienen allí su origen: mojo, aguaviva, fechar, gaveta, cachimba, fonil... Y como bien dices, a ellos les debemos la introducción de la industria del vino, y también la del azúcar. En arquitectura ya Torriani dijo en 1585 sobre Santa Cruz de la Palma que "las casas son blancas a manera portuguesa" y en música el origen remoto de nuestras folías también está allí.
EliminarY como supongo que sabrás, Fajardo es apellido de ascendencia portuguesa.
Lo de la "ley seca" que nos impusieron en el hotel es debido, según parece, a que el dueño de la cadena, es musulmán. No lo sabíamos porque si sí, no habríamos ido. En Caparica no nos dejaron tomar el aperitivo porque querían que comiéramos allí.
Un abraço.
Un abrazo
Yo también fui otra de las privilegiadas "gozadoras" de ese viaje y, además, visitando por primera vez, la más que probable cuna de mi apellido, que ya lo dice el gran Jorge Luis Borges, en su poema Los Borges y que empieza así: "Nada o muy poco sé de mis mayores portugueses, los Borges...".
ResponderEliminarNo sé si alguna vez volveré, Jane, pero te aseguro que esta visita, a pesar de lo corta que fue, la viví intensamente y nunca la olvidaré.
Magnífico resumen, el tuyo, y con el que me identifico de principio a fin. Enhorabuena.
Gracias, Chari, Portugal es una asignatura que todos los canarios deberíamos aprobar con sobresaliente.
EliminarEl viaje fue tranquilo, como a mí me gusta, no un correcorre. En este resumen solo apunté algo de lo que nos gustó, y tú sabes que hubo mucho más. El paseo por la sierra de la Arrábida, teniendo por un lado el río Sado, la península de Troya y pueblitos pequeños, y por el otro, el Tajo, Lisboa y allá a lo lejos la sierra de Sintra, fue espectacular.
Un abrazo y que coincidamos en próximos viajes.
Si Isa, yo también tengo pendiente esta excursión! Me alegro que disfrutaseis tanto. Bss
ResponderEliminarPues tú la tienes más cerquita, Floren, sin necesidad de coger aviones. Un fin de semana para catar Lisboa y una semanita para degustarla. Besos.
EliminarQué buen viaje, desconocía algunas de las cositas que relatas. Bss.
ResponderEliminarAh, pues me alegro de habértelas dicho. Yo también desconocía algunas. Los viajes te hacen más rico y más sabio.
EliminarBesos, Iris.
Creo que ya,se me hizo tarde...pero es un destino prioritario
ResponderEliminarNunca es tarde, Elvira (a no ser que una se averíe). Ante posibles tesituras, vamos a intentar aprovechar. Ni te lo pienses.
EliminarTe envio foto de la ventana en la Casa de,tu amiga y admiradora ycodense, Elvira Tricas en la que colaboré en su restauración para que puedas comparar la similitud; tanto en la forma de la ventana como asientos.
ResponderEliminarRecuerda que la sierra,que se utilizaba para hacer tablas de los pinos de tea que se cortaban sobre todo en el pinar de Ycod, el Tanque y Garachico ,se llama Sierra Portuguesa.
Bom dia
¡Qué pena, Alfa, que el programa este no me deje poner fotos en los comentarios, solo en el post! Es parecídisima. Nosotros tenemos también una ventana portuguesa en la casa de los abuelos en El Tanque. Y, cuando hicimos nuestra casa de El Socorro hace 41 años, también hicimos dos ventanas portuguesas con sus bancos adosados, en el comedor y en nuestro dormitorio. Son preciosas.
EliminarMuchas gracias, salud y besitos para todos
ResponderEliminarMuchas gracias, Carmelita, salud y ganas de viajar de vez en cuando por esos mundos. Uno no puede pedir más.
EliminarUn besote.
Que recuerdos, Isa. Tenemos muy buenos amigos allí en el sur (OLHAO).
ResponderEliminarLa costa de Estoril, Sintra mágica, la sorprendente Nazaret y las sus ancianas en minifalda y cómo no el Algarve con sus paisajes de foto. Coimbra los dulces de nombre peculiar y sabor inigualable y Lisboa antigua y nueva a la vez. Una gozada alongarse a escuchar un fado y emocionarse sin quererlo. Vecinos y hermanos. Fátima un capítulo aparte
Se ve que lo conoces bien. En Estoril otra vez me di el baño más frío de toda mi vida. A mí en otros viajes me gustó mucho Guimaraes al norte y, por el sur, la ribera portuguesa del Guadiana. También Évora es una ciudad preciosa. Portugal tiene mucho por descubrir.
EliminarQué bueno, felicidades, que disfrute.
ResponderEliminarMuchas gracias, María Antonia, en eso estamos, en el disfrute ¿Para qué la vida si no?
EliminarComparto plenamente tus impresiones. Hace no mucho también repetí Lisboa y Pablo quedó muy impresionado con las aportaciones de la cultura en Canarias. Te gustaría mucho una conversación con él sobre esto. Saludos!
ResponderEliminarPor cierto, ¿visitaron Quinta da Regaleira?
Hay muchas afinidades entre portugueses y canarios, hasta el traje típico de algunos sitios se parece mucho. Recuerdo que mi madre fue una vez a Madeira y me decía que era como ir a La Palma unos cuantos años antes.
EliminarNo fuimos a la Quinta da Regaleira porque estuvimos muy pocos días. Pero es bueno dejar algo para próximas veces.
Un abrazo.
Me alegro de que hayan disfrutado!!
ResponderEliminarGracias, Milo, la verdad es que sí fue un disfrute. Un beso.
EliminarBravo👏
ResponderEliminarGracias, Isabela. Un beso.
EliminarHola Isabel,
ResponderEliminarGracias por tus palabras.
De hecho, creo que es tu buen corazón el que habla.
Para mí fue un trabajo muy bueno y unos días muy bien pasados.
Muchas gracias a ti y a todos.
Tengo muchas ganas de ir a Canárias.
Un abrazo; muitas SAUDADES.
Ya sabes, Alexandre, que serás muy bienvenido si vienes. Tendrás más de un guía entre nosotros para enseñarte nuestra isla, que es preciosa. No lo dejes pasar.
EliminarUn abrazo y otra vez, gracias por todo.
Un artículo muy interesante. Lisboa es una ciudad muy bella y con un montón de lugares para descubrir por uno mismo. También recomendaría a todos los que visiten Lisboa que se acerquen también a Sintra, que está muy cerca y acercarse a ver o Palacio da Pena, que parece sacado de un cuento de hadas, y el Palacio da Regaleira, del que no voy a contar nada para que lo descubráis vosotros mismos.
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