lunes, 24 de noviembre de 2025

Latin lovers


No sé si les he contado (aunque seguro que sí porque, después de 856 posts, no hay secretos entre ustedes y yo) que yo iba para profesora de lenguas clásicas antes de que me embrujara Don Emilio Lledó y me arrastrara a lo que en aquel tiempo llamábamos filosofía pura. Me encantaban el latín y el griego y seguía con ahínco su rastro en las palabras diarias de nuestra lengua. Durante la carrera di clases particulares de las dos lenguas y, al terminar, alterné la filosofía con ellas durante 8 años en los centros en los que estuve, hasta que después de las oposiciones, ya me dediqué por entero a la filosofía. 

Señal de que me sigue gustando es que me pegué la lectura de los tropecientos tomos de Marco Didio Falco (Lindsay Davis) y sus andanzas por la Roma Imperial y lo que disfruté con las visitas a todo lo que suena a ruinas de romanos y griegos.  Ah, esa Pompeya, ese Foro Romano, ese Olimpo, esa Sicilia...

Que conste que yo ya apuntaba maneras desde chica porque mi madre me contaba que a los 4 años ya me sabía de memoria la letanía en latín (que ya es afición) y todavía resuena como un eco en mi memoria lo de mater inviolata, mater intemerata. Pero en aquellos tiempos, aunque no nos enterábamos, el latín era parte de nuestra vida porque la misa era toda en latín y nos sabíamos el paternoster y los demás rezados de cabo a rabo. Después vino el Concilio Vaticano II y nos enteramos por fin de que eran lenguas muertas.

Pero ¿seguro? A ver si va a ser como aquel viejo chiste negro en el que en un cementerio se ve una mano que sobresale de la tierra y se oye una voz que grita: "¡Eh, que estoy vivo!". Y un fulano que pasa por allí le dice, mientras escacha bien la mano con el pie: "¿Vivo? ¡Usted lo que está es mal enterrado!". Pues igual puede pasarles a estas lenguas, que ni siquiera las enterraron bien y siguen teniendo una vitalidad que ya quisieran algunos.

A cada rato salen latines en la conversación, como queriendo decir. "¡Eh, que estoy vivo!". Me acuerdo de mi madre, que era muy alegre y extrovertida, todo lo contrario de mi padre, y me dijo una vez: "Hija, a veces paso tanto tiempo en silencio en casa que, cuando me cruzo con tu padre por el pasillo, le digo ora pro nobis, a ver si me contesta miserere nobis". Y hace poco me enteré de que el latín, junto con el italiano, es la lengua oficial de la Ciudad del Vaticano y que allí incluso existe la opción de hacer transacciones bancarias en latín. ¿Se imaginan? En lugar de "quiero diez mil euros" puedo decir "decem milia euronum volo". Suena hasta sexy.

Además, hay sociedades, sí, sí, cuyos miembros hablan en latín entre ellos, como la Academia Latinitate Fovendae, creada en Roma después de las guerras mundiales, o el Circulus Latinus Matritensis en donde desde el año 1992 se reúnen defensores entusiastas del latín como lengua viva. "Salve, Paule!" "Salve, Alfonse!" se saludan. Son ellos los verdaderos latin lovers, como los denomina Celia Fernández en un artículo de El País Semanal.

¿Se dan cuenta de por qué me resisto a considerarlas lenguas muertas? Mientras haya quien se acuerde de lo que significa Mens sana in corpore sano (mente sano en cuerpo sano) o de mi frase en el escrito del lunes pasado Dum licet, fruere (mientras se pueda, goza), o haya quienes hablen con otros en latín y estos les entiendan y le contesten, por más que haya muchos enterradores, el latín, como en la canción de Peret, "no estaba muerto, que estaba de parranda".


24 comentarios:

  1. Del latín me acuerdo del rosco del tamaño de un folio que me obligó a dibujar el profesor, don Juan Fierro, en 4º de bachillerato porque me estaba copiando del cuadernillo anexo al libro. No me he olvidado, ni tampoco del aprobado rascado que me puso como nota final pese a que realmente estaba empollado. Fue su venganza.

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    1. Si fuéramos a comentar notas, no acabaríamos. A veces pienso que, aunque sean indicativas, no son aseguradoras de la sapiencia de alguien. Por eso fui siempre partidaria de una evaluación continua en la que las notas diarias de clase valieran tanto como las de un examen. Por ejemplo, recuerdo que a un amigo que no tenía ni idea de latín (era de ciencias y se pasó a mitad de curso) el profesor le puso notable porque era amigo del padre. Esas cosas no se olvidan.

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  2. Me sacaste una sonrisa, cuado leí lo de tu madre que se cruza el e corredor. Hasta me lo imaginé 😃 como me gusta todo lo que escribe. Un gran abrazo

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    1. Mi madre era una persona con mucho sentido del humor, muy creativa y vital, el eje alrededor del cual giraba toda la familia. Tenía golpes muy buenos y, aunque se fue hace ya 29 años, todavía los recordamos en las reuniones familiares. Ese fue uno de ellos.
      Un abrazo y muchas gracias.

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  3. Qué buenísimo, Isabel. Cada párrafo me mueve a un comentario, solo que no tengo tiempo de hacerlo. Gracias y besos .

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    1. Muchas gracias y muchos besos. Y no te preocupes, ya comentaremos cuando nos veamos. El ajetreo de la vida moderna no nos deja relajarnos. :-D

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  4. Totalmente de acuerdo contigo!!
    Despues de estudiar 7 años de Latín y 5 de Griego ...me sigue gustando e interesando todo lo relacionado con esas lenguas...
    Buena semana
    Un abrazo😍😍

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    1. Es verdad, lo mismo que yo, desde 3º a Preu y los dos años de carrera. Para mí que ya tenemos la especialidad adquirida, muchísimo más allá del rosa, rosae y del "canta, oh diosa, la cólera del Pélida Aquiles". ¡Qué tiempos gloriosos!
      Otro abrazo y una buena semana para ti también.

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  5. A mí el latín se me atragantó, solo me quedé con algunas frases. Es verdad que es una lengua antigua pero aún vigente por esta razón. Mi frase preferida: ”tua mater mala burra est" o algo así. No sé si era un chiste. La traducción era " tu madre come manzanas podridas"

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    1. En febrero de 2010 publiqué en este blog "Cara de latín", que era la cara que se le ponía a mi amiga Cae cuando iba a clase, una cara de absoluta incomprensión, igualito que me pasa a mí cuando me dan una lección de economía y me hablan de recesión o estanflación. Esas cosas pasan, igual están en el ADN. ¿Por qué nos apasionan unas cosas y otras se nos atragantan?
      El "mater tua mala burra est" es un juego de palabras chistoso con el significado que parece tener en español, lo de que tu madre es una mala burra. El verdadero es el que tú has puesto porque "mala" es manzana, "burra" significa estropeada (aunque también puede ser "roja") y el verbo "est" es de edo, comer y no del verbo sum, ser.

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    2. Si, isabel. A mí me gustaba más el griego clàsico, sobre todo porque me parecía algo más poético. En fin al final tuve que seguir con el latín en la especialidad de filología francesa. Y además latîn hablado por el pueblo
      Traduciamos las lápidas mortuorias. ¡Muy divertido!

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    3. Lo de las lápidas mortuorias traducidas le hubiera encantado a Nieves Concostrina, que ha hecho tanta literatura y comentarios radiofónicos sobre cementerios. Yo también tuve preferencia por el griego, pienso que porque tuve excelentes profesores de griego, como Doña Mercedes Machado y Don Gregorio Hernáez. Y la Iliada es tan poética, con el vinoso mar y ese Aquiles de pies ligeros...

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  6. Fantástico y muy inteligente articulo. Eres increible!!. Por cierto me maravilló desde que vivíamos juntas lo del latín y el griego!! Lo que sabías y el hecho en sí de esa pasión.
    Besos
    Ana

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    1. Muchas gracias, Anita. Sí, una a veces tiene manías y es verdad que nunca me olvidé de las lenguas clásicas. Me acuerdo por aquel entonces que me apunté a un seminario sobre la "Ética a Nicómaco" de Aristóteles en griego. Ha sido de las cosas que más me gustaron en la carrera. Disfruté como una loca.
      Besos.

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  7. Ese post me ha encantado. Me declaro amante de las lenguas en general, por supuesto que de la clásicas, que no muertas, como bien afirmas: latín, griego, hasta hice mis pinitos en árabe ¡¡¡jajaja!!!, como de las demás, incluída el "vesre" tan de moda en La Laguna cuando yo era joven.;)
    Me permito recomendarles a los que, como a Jane y a mi nos apasiona en este caso concretamente el latín, que escuches a Emilio del Río "el latinista tuitero", en el programa de Pepa Fernández de Radio Nacional "no es un día cualquiera", sábados y domingos por la mañana.
    Disfrutarán de lo lindo (soy consciente de que a lo mejor estoy descubriendo el Mediterráneo, porque seguro que muchos lo conocen , pero bueno, por si no)
    Te seguimos, Jane. Un abrazo

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    1. ¡Qué buena recomendación, Arista! Y sé que me lo has dicho alguna vez, pero en las mañanas me lio más de la cuenta y se me pasa. Y la radio la pongo poco, igual que la tele. Voy a poner una alarma para acordarme porque sé que me va a encantar.
      Un abrazo grande.

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  8. Holaaaa, está vez he estado un poco liada en el trabajo y en la vida y acabo de leerte . Maravillosa como siempre. A mí me tocó estudiar también latín en el instituto pero no era lo que más me gustaba, jajaja. Otra cosa hubiera sido si me hubieras dado clase tú, porque solamente como hablas del latín seguro que me hubiera encantado😘

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    1. Pues es verdad que si a alguien le entusiasma una cosa, esa pasión se contagia al enseñarla. Todos mis alumnos tenían preferencia por Platón antes que por Aristóteles porque a mí también me caía mejor. Y eso se nota, oye.
      Un beso, Carmen Ana, y consuélate porque todos, incluso las jubiladas, estamos liados en el trabajo y en la vida.

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  9. Es curioso que justo el otro día comentamos Pablo y yo precisamente esto mismo. Sabes que Pablo es bilingüe y habla perfecto inglés. Y empezó la conversación a cuento de que estoy estudiando inglés en la EOI. Y decíamos, lo estudiamos -en España- desde la perspectiva de los que hablamos una lengua romance, aprendiendo gramática y demás. Cosa que no hacen los de lengua inglesa. Al parecer, no saben que es un adjetivo o un adverbio y menos distinguirlo. Y de aquí que una cosa nos llevó a la otra y nos terminamos preguntando si realmente es el latín una lengua muerta.
    Al final, pienso que somos afortunados de poder estudiar latín en el instituto, pese a que luego me decanté por "ciencias puras".
    ¡Un fuerte abrazo Isabel! Me reí mucho mucho con la anécdota de tu madre.

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    1. Creo que es el gran fallo de cómo nos enseñaban otras lenguas en nuestro bachillerato. No hablábamos, solo traducíamos. Yo leo libros en francés, pero no me entero cuando me hablan, sobre todo los primeros días que estoy en Francia.
      Y es verdad que tuvimos suerte. El latín no solo es una lengua sino también un estupendo ejercicio mental. Para mí las matemáticas y el latín hacían una función parecida.
      Un abrazo, Susana, y gracias por pasarte por aquí.

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  10. Ruta de los Poetas Muertos2 de diciembre de 2025 a las 16:52

    Siempre me llevé bien con el Latín; el Griego me resultó más inhóspito.
    De mi hijo sé, él que no fue acendrado lingüista, que sacaba las traducciones en Latín porque se había leído y conocía bien las historias en castellano, La guerra de las Galias por ejemplo, y demás. Terminó dedicándose a la disciplina de Herodoto.

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    1. Me resultan valientes los que lo hacen, pero pienso que es un tema interesantísimo y que, si los chicos encuentran lecturas adecuadas y profesores entusiastas les va a encantar el mundo clásico. Fíjate en el hecho del éxito que ha tenido "El infinito en un junco" de Irene Vallejo. Quién iba a pensar que triunfaría de esa manera un libro que habla hasta de lenguas "muertas"...
      Mucha suerte para tu hijo.

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  11. Ai jajja yo también creo q el latín se debería mantener, aunque a mi nunca me lo enseñaron :[ creo q habría preferido mil veces más hacer Latín que física y química (alguna gente de mi edad tenía la opción) sobre todo porque se me dan mucho mejor los idiomas que las mates, pero como en mi colegio no había elección pues hubo que fastidiarse jaja.

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    1. Pues sí que fue una pena, ya sabes que no solo como lengua sino como ejercicio mental es buenísimo para las neuronas. Lo raro es que no se oferte en todos los centro educativos. Pensé que era obligatorio.

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