Una tiene que reconocer que ya no es la que era, que a veces confundo fechas y caras, me olvido de nombres y me veo con la nevera abierta buscando un destornillador. Pero es que ahora, al lógico deterioro de las facultades físicas y mentales, se suma el hecho de que la naturaleza y la sociedad cooperan para que todo vaya a peor y nos armemos un lío.
Lo que una jubilada desea, porque a estas alturas somos hijas de la costumbre, es un universo ordenadito, un entorno donde sepamos a qué atenernos, donde todo esté en su sitio. ¡Qué menos, después de años de corre corre! Y resulta que de eso nada. Mi marido decía a veces este chascarrillo: "Ahora que aprendí a decir pelíucula me lo cambian a flim". Y eso, que parece un chiste, es exactamente lo que pasa ahora: cuando parece que dominamos nuestra vida , van y nos la cambian a flim.
Miren, si no, el tema de la hora. Cuando ya estamos acostumbrados a esas tardes largas en las que el sol se pone cerca de las 9 de la noche, van y nos las cambian, sin pedirnos permiso ni nada, a una hora más temprana. Y si antes la cena se preparaba a una hora prudente, las 8 y pico, ahora me ven pelando papas para una tortilla a las 6 de la tarde. Eso no es fundamento ni es nada, ni que fuéramos extranjeros. Oh, a veces veo a mi marido ahora, que se escabulle a la cocina a las 11 de la noche, con hambre otra vez, a hacerse un bocata de chorizo...
¿Y qué me dicen del clima? De repente, hace muy poco, nos anuncian que un chorro polar llega en cuestión de horas a Canarias y yo empiezo a sacar pellizas, abrigos, bufandas, botas, edredones... Y cuando estoy así de pertrechada, ahora que vengan fríos, me veo sudando la gota gorda con 25º. A cualquier cosa llaman chorro polar. Alguien debe estar carcajeándose por ahí.
Hasta a los supermercados llega el desajuste. Cuando ya me aprendí el Mercadona y hacía la compra en un plisplás, el otro día voy a buscar mis tisanas de té verde y de tila y no están al lado de las galletas como siempre. Le pregunto a uno de los que reponen y me dice que las vaya a buscar enfrente del papel higiénico, a 1 km. de allí (en el Mercadona a veces llego a los 8000 pasos). Le digo al mozo: "¿Lo hacen adrede, verdad?", y él me contesta: "¡Ay, señora, si yo le contara!". Ese día todo estaba rebujado e intercambiado, y convivían en fraternal compañía turrones, huevos de Pascua y esqueletos de Halloween.
Porque esa es otra. Les juro que desde principios de octubre ya están colgadas por mi pueblo las luces de Navidad (apagadas todavía, eso sí); que en el Chino ya hay árboles plateados en los escaparates; que tengo amigos que ya se han comido 4 o 5 turrones... Hasta yo me oí a mí misma el 30 de octubre, mientras picaba ajos distraída en la cocina, cantando: "¡Ya vienen los panderos y las tamboras porque viene llegando la Navidaaaad...!". ¡El 30 de octubre! ¡Dos meses antes! Y cada vez más se mezclan navidades con carnavales, semana santa y romerías. Al final, nos va a pasar como a los hijos pequeños de unos amigos míos, que vivían en la calle San Agustín de La Laguna, por donde pasan todos los desfiles, carretas y procesiones, y que se liaban tanto que, cuando pasaban las de Semana Santa, ellos gritaban: "¡Melchor! ¡Gaspar! ¡Baltasar!".
Y sí, ya sé que hasta Heráclito decía, hace ya 27 siglos, que todo cambia y nada permanece, pero ¿tanto?. Llámenme conspiranoica, pero estoy convencida de que hay oscuras maniobras (¿el Gobierno? ¿La CIA? ¿Trump? ¿Putin? ¿Míster X?...) que, no se sabe bien por qué, quieren volvernos majaretas con tanto cambio.
Nos van a chiflar.

Te doy la razón, esto ya es cambiar por cambiar (o por volvernos locos)
ResponderEliminarSAludos.
Pues sí, una de las dos cosas. Pero qué necesidad, con lo bien que una está cuando se sabe a qué atenerse.
EliminarSaludos, Manuela.
De acuerdo en todo...!!!!
ResponderEliminarYo para el café ya llevamos unos cuantos polvorones degustados...
Para mí la veda se levanta el 1 de diciembre en una fiesta que hacemos para celebrar que la cosa ya es inminente. Pero después de eso y hasta la nochebuena, los turrones y sucedáneos solo están permitidos los fines de semana.
EliminarUn beso, Carmita.
Hay una cosa (llámala costumbre) que no cambia en Tegueste desde que vivo en Tamarco hace 35 años y es que siempre, siempre, pasa la parranda de navidad "Lo Divino" la primera semana de noviembre, tocando y cantando la misma canción: Anunciar... Se adosan a la puerta cancela de mi casa y con un bombazo mandan un mensaje a los que estamos dentro de que están allí. Una vez terminada, les das las buenas noches, las felicitaciones navideñas y diez euritos para animarlos a seguir cantando por el barrio. Les he dicho por activa y pasiva que cambien el itinerario y que el año que viene pasen mes y medio después, pero no hay forma, lo tienen en el ADN. Ahh, y si por casualidad no estamos, ellos vuelven en los próximos días, siempre en la primera semana de noviembre.
ResponderEliminarPues suerte que tienes. Por aquí no pasa nadie cantando. El que sin falta nos toca en la puerta en noviembre (ya pasó el día 1º) es el que vende lotería para las fiestas del barrio. Se la compramos por 23 euros y hasta el año que viene.
Eliminar"Lo divino" era una de las canciones que mi madrina con 90 y largos años y alzheimer nunca olvidó. No sabía el nombre ni de sus hijos y nietos, pero "Lo divino" lo clavaba.
Hola Jane. Estoy de acuerdo contigo. "nos van a chiflar". Esa expresión la he oído en muchas veces y no sé si será nuestra o importada (como el Halloween que cuando veo el disparate que hacen algunos, siempre les digo :"Fiesta eminentemente canaria" y me quedo tranquilo porque algunos no lo entienden...en fin.
ResponderEliminarYo también lo achaco a que muchos días el tiempo pasa o muy despacio o muy deprisa, me imagino que dependerá del agobio que a veces nos autoimponemos. O tal vez sea eso que nos enseñaron en clase de Religión (cuando había que estudiar Religión porque si no "te llamaban la atención"). Me acuerdo que la frase "misteriosa era: "Hay que seguir el signo de los tiempos"....Nos la decían y aquello era algo que nos lo aprendíamos de memoria y no entendíamos. No hace muchos años me vino a la memoria y la busqué. En fin: "Nos van a chiflar". Un beso Jane. Juan
Y eso que no comenté lo de los mensajes políticos que nos llegan de todos lados, según emisora y simpatías. Uno te dice una cosa, otro la contraria, el mismo suceso responde a una causa distinta, este personaje es un genio o una estafa...Y menos mal que yo por lo menos no veo debates de esos que se gritan unos a otros.
EliminarLo dicho, que nos quieren chiflados. A lo mejor es, como dices, el signo de los tiempos.
Un beso, Juan.
Jajajaja, estoy contigo, tienes toda la razón.
ResponderEliminarMe haces los lunes mucho más llevaderos🥰mil gracias 😘
Jajaja, ya se me había olvidado, después de 17 años de jubilación, el síndrome de los lunes. Si sirve para que te rías o por lo menos sonrías, bienvenido sea.
EliminarUn abrazo grande.
Cuanta razón tienes, Isa. Antes la vida estaba mejor encuadrada, todo en su justo momento, sabíamos a qué atenernos... En fin, hoy al mundo le ponen un techo y es un manicomio... Besos.
ResponderEliminarEn los cómics de Astérix, ya Obélix dice lo de "están locos esos romanos". A lo mejor, no tengo la suficiente perspectiva y esa chifladura impuesta es connatural al ser humano desde siempre y somos así: imprevisibles, irracionales y un poco chiflados.
EliminarBesos, Pili.
Me encanta!!! Eres maravillosa 🤩🤩. Un abrazo muy grande 😚😚
ResponderEliminarUn piropo muy grande para una broma compartida. Pero se te agradece de todas formas.
EliminarUn abrazo, Inés.
Tienes razón, nos van a chiflar, muy bueno, gracias !!👏👏👏🙅♀️🙅♀️🙅♀️
ResponderEliminarEl miércoles este, cuando estaba anunciada la gran debacle y no pasaba nada, nos acordábamos algunas de una vez que suspendieron las clases en el Instituto por fuertes vientos y ni una mísera brisa corrió. Menos mal que esta vez, el jueves llovió a más y mejor, por lo menos en mi pueblo. Eso sí, no hubo vientos huracanados. El caso es tenernos entretenidos especulando que si sí, que si no.
EliminarUn beso, Clara.