lunes, 13 de mayo de 2013

El día del eclipse




Yo, después, he visto muchos eclipses parciales de sol y de luna pero no me olvidaré nunca de que el primero que vi, el 2 de octubre de 1959 a las 11 horas y 42 minutos de la mañana, fue un eclipse total de sol, un espectáculo único que aquí, en Canarias, no se volverá a ver hasta el año 2187.
Yo tenía 11 años y vivía en la calle del Pilar. Desde días antes, en la calle no se hablaba de otra cosa. En casa, mi padre, tan bueno y paciente como siempre, nos estuvo explicando, con una lámpara y dos naranjas, en qué consistía el fenómeno. En la cocina, mi madre y mi abuela se dedicaban a ahumar cristales con una vela (todavía me pregunto de dónde sacaron tantos). Y los niños nos preparábamos para el acontecimiento dando la lata más que de costumbre como tiene que ser.
El día del eclipse todos los vecinos de la casa subieron a la azotea. Subió Doña Dorita, la del bajo, y los del 1º, nosotros –que éramos como siempre una tropa, con mi abuela, mis tíos y mi primo- y Doña Pura, la de al lado, con sus dos hijas, Purita y Paquita, tan viejas las tres que a cada escalón parecía que alguna rótula o alguna canilla se les iba a desprender por el camino. Estaban los del 2º: Esteban, el practicante, su mujer y su hijo pequeño, altos, pálidos y delgados como personajes de El Greco; y Don Joseana y Doña Benilde, con su hija Glorita, que les llevaba una silla, termo, cojines y abrigos a cada uno por lo que pudiera pasar allá arriba, a la intemperie. Y estaban también los que vivían en el extremo de la propia azotea, Berta, su marido y sus tres hijos, dos chicarrones más brutos que un tenique y Bertita, que era amiga nuestra. Allí paramos todos desde una hora antes del eclipse, la primera y única vez que vi juntos a los vecinos que vivíamos en la casa, todos mirando al cielo, nerviosos y expectantes, alegando y riendo, mientras los niños corríamos de aquí para allá y comparábamos cristales ahumados –“el mío es mayor”, “no, que es el mío”-, que no sé cómo no nos sajamos un dedo.
La calle del Pilar entonces tenía en su lado derecho, bajando, casas como la nuestra de 3 pisos (todavía existen algunas), pero a la izquierda eran, la mayoría, casas terreras con su huertita detrás, como la de Antoñita o la venta de Matías. No había apenas circulación de coches y, desde arriba, veíamos las azoteas llenas de gente, todos los ojos dirigidos al sol.
Cuando empezó el eclipse se hizo un silencio salpicado de ooohhhsss. Vimos cubrirse el sol, oímos los quiquiriquís de los gallos de las huertas de enfrente y sentimos que de repente hacía más frío y que la luz de la mañana desaparecía como en un atardecer rápido para quedar todo envuelto en semipenumbra. Y, entonces, en el cielo oscurecido apareció una línea blanca y fina que se iba estirando en dirección al sol, como si una mano gigante estuviera trazándola con un pincel invisible. Oí la voz de mi madre en el silencio de la azotea diciendo: “¿Qué es eso?”. Y, luego, los mayores empezaron a hablar de un avión a reacción ultrasónico (no habíamos visto ninguno entonces), que habían mandado desde Estados Unidos para observar el eclipse.
Aquel día me sentí parte de una comunidad y de un espectáculo mágico que iba más allá de mi comprensión, pese a las explicaciones de mi padre. Pero también aquel día, en el silencio de las personas que me rodeaban y en la voz de mi madre, por primera vez percibí el Miedo.

53 comentarios:

  1. ¡Qué bonito relato constumbrista! Bueno lo del miedo no, claro, pero toda la descripción de los vecinos (me han gustado mucho las señoras que se iban dejando los huesos por la escalera), los niños con los cristales ahumados (que misteriosamente no provocaron ninguna desgracia)

    ¿Y era un avión ultrasónico?

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  2. ¡Me ha encantado! He podido sentir hasta el calorcito canario... Buenísimo.


    www.sobrevolandoloscuarenta.blogspot.com

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  3. Sí, era un avión reactor ultrasónico F-101 B de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos. Viajó a las islas para estudiar el eclipse (ha sido el último que se vio desde algún lugar de España) y estuvo luego varias semanas en el Aeropuerto de Los Rodeos. Supongo que ya que estaban aquí, aprovecharían para hacer turismo...
    Me ha gustado rememorar a mis vecinos, cada uno con sus peculiaridades, pero tan amables... Ya no están la mayoría, claro, y a los que sí, les perdí la pista. Creo que ha sido una de las pocas veces en que he puesto los nombres verdaderos.

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  4. Francisco González13 de mayo de 2013, 13:40

    En los sesenta-setenta,amiga,vivimos algunos.Los recuerdo,sobre todos los de los 60,por el casi absoluto silencio reinante en la ciudad-pueblo,que por entonces éramos.Por el cantar de los gallos,por el aullido de los perros.Los eclipses y las Semanas Santas de entonces,los recuerdo como con Recogimiento y respeto.Buen dia para todos-as.Cs

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  5. Sí, Francisco, entonces era una ciudad-pueblo. Casi todos nos conocíamos y un eclipse como aquel no lo habíamos vivido nunca (ni lo viviremos, por lo menos aquí). Leo ahora que duró 2 minutos pero ¡qué 2 minutos más intensos!
    Buen día para ti también.

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  6. Lola, gracias. Cuando quieras sentir el calorcito canario de verdad, ya sabes. Un abrazo.

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  7. Francisco González13 de mayo de 2013, 15:48

    En los cuarenta,amiga Isabel,creo que hubo otro u otros.Cs

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  8. Lo cierto, Francisco, es que no los he encontrado. En la tabla de eclipses desde el año 1860 hasta 2026 que aparece en la Wikipedia no ponen desde España sino el del 18 de julio de 1860. En un libro ("Eclipses de sol" de Xosé Dositeo Veiga Alonso) hablan de 3 eclipses totales desde algunos lugares de España (no Canarias) el 28 de mayo de 1900, el 30 de agosto de 1905 y el 12 de abril de 1912. Se nombran también eclipses de sol vistos desde la península en 2005 y 2006 pero anulares o parciales. Para mis padres era también un acontecimiento nuevo... A lo mejor habrá que hacer un reto cooperativo.

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  9. Francisco González13 de mayo de 2013, 16:23

    Son comentarios de los mayores de la familia,amiga Isabel.Deben ser historia y realidad,pienso.Habrá que indagar para saber algo más.Y en lo referente a Wikipedia,a veces,se queda corta en información,me ha pasado en muchas ocasiones,tener que bucear por otras fuentes;puesto que Wikipedia esquemiza datos,los omite o no tiene información alguna de lo que se busca.Buena tarde.Cs
    Hace 18 minutos · Me gusta

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  10. En eso de la Wikipedia tienes razón. De hecho no nombra este eclipse del 59. Como dices, habrá que seguir indagando.

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  11. Para seguir indagando en el tema, he puesto en el Grupo "Lo que las piedras cuentan" lo siguiente:
    "Este lunes en mi blog he contado mi experiencia en el eclipse solar que se vio desde Canarias en el año 1959. El compañero Francisco González piensa, por comentarios oídos a los mayores, que hubo otro u otros en los 40. Lo cierto es que no he encontrado nada que lo avale. Por eso, pongo este RETO COOPERATIVO: ¿Se sabe de otros eclipses totales de sol en Canarias antes de éste del 2 de octubre de 1959? ¿Hay testimonios escritos de ellos?:

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  12. Tengo uno que dice así: "En este momento, 11,42 min ha terminado el eclipse. Ha sido maravilloso: se ha hecho completamente de noche, han encendido todos los letreros luminosos y los coches sus faros como si fueran las 9 de la noche. Después de unos minutos he empezado a amanecer lentamente, hasta que se ha hecho de día. Ha sido un espectáculo grandioso, que no veremos más. Y ahora, qué lindo está Santa Cruz que muestra como en esta postal su cara alegre, radiante de luz y de belleza"

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  13. Sí, ese fue el que yo viví, el del 59. Pero yo pido testimonios escritos de anteriores eclipses totales. Si los hubo, son acontecimientos extraordinarios que a nadie pueden dejar indiferente. Paso, de todas formas, el testimonio que has encontrado al blog, como una experiencia de aquella mañana única.

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  14. Hay una herramienta científica que permite saber con detalle cuándo y dónde tienen lugar los eclipses de sol y de luna. Como estamos hablando de eclipses totales pues solo he mirado este tipo... cualquiera puede consultarla. Para que se vea la eficacia adjunto la información del de 1959:

    http://eclipse.gsfc.nasa.gov/SEsearch/SEsearchmap.php?Ecl=19591002

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  15. Respecto a lo que sucedió ese día diré que tenía 8 añitos recién cumplidos, recuerdo los preparativos del ahumado de cristales y la salida a la calle para observar el fenómeno. Fue bastante sobrecogedor porque la oscuridad fue total durante los dos minutos escasos que duró esa fase. También recuerdo lo del avión y lo de las gallinas que según contaban las vecinas se habían subido al palo como si fueran a dormir... No recuerdo haber sentido miedo pero si bastante emoción al ver que los pronósticos se cumplían y no solo se hacía de noche a la hora prevista sino que volvía a amanecer también. Fue un momento de admiración hacia los que tanto sabían...

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  16. Gracias, Tinguaro, por tu información, seguiré esa pista a ver.
    Y gracias también por tu testimonio de ese día. También mi marido recuerda que las gallinas se metieron a dormir al gallinero. Fue un momento emocionante y grandioso, uno de esos instantes colectivos en que todo tiene un solo objetivo.

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  17. No sé por qué no fui al colegio ese día. Supongo que algún dolor de barriga relacionado con la emoción del acontecimiento acudió en mi ayuda.
    A punto de cumplir 7, disfrutaba de la extraña circunstancia de estar sola en casa una mañana con mis padres. No era habitual siendo la segunda de cuatro hermanos.
    Mi tío Domingo había muerto recientemente. Mi madre vestía de negro y mi padre llevaba un brazalete del mismo color sobre la manga de la chaqueta.
    Subimos los tres a la azotea. Poco a poco, el día se oscureció y los pájaros dejaron de piar. Se hizo un silencio de noche y susto. Agarrada al brazo de mi padre, pensaba que ningún monstruo podría con nosotros.
    Y de repente, empezó a amanecer como en un cuento. Con el ritmo propio de los sueños.

    Noche y día, nostalgia y felicidad.
    La vida.

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  18. Un comentario precioso, Macu, un recuerdo vivido con la magia de los cuentos. Una noche en pleno día, un milagro en dos minutos en aquellos tiempos en que todo nos protegía. A mí me daba miedo que aquel escenario gigantesco se resquebrajara por algún sitio.
    Yo creo que, en mi caso, o no había colegio (antes se empezaba en octubre) o nos dieron el día libre porque allí estaban todos los niños, tan emocionados, sobrecogidos, asustados como tú y yo.
    La vida, sí.

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  19. He echado un vistazo a los eclipses totales desde 1900 hasta 1959... y hasta ese año de 1959 no hubo ningún eclipse total visible desde Canarias en ese período. Si tengo un ratito miraré el siglo XIX y si hubo alguno, sabré la fecha y con ella podremos entrar en los buscadores... Un saludo. Y como decían en Taller Canario de Canción, yo también viví el del 59...
    Hace 59 minutos · Ya no me gusta · 1

    Acabo de repasar desde 1800 a 1900... no hubo eclipse total en Canarias en todo el siglo XIX pero hubo tres en los que la franja de totalidad nos pasó cerca (por Mauritania...) el 16 de Junio de 1806, el 27 de Julio de 1832 y el 20 de Noviembre de 1835. Desde la península ibérica tuvieron 3 ocasiones: la zona norte el 18 de Julio de 1860, la zona Sur el 22 de Diciembre de 1870 y el centro peninsular el 28 de Mayo de 1900.

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  20. Gracias, Juan, por ahora tus pesquisas coinciden con las mías: no ha habido otro eclipse total de sol visto desde Canarias antes de ese de 1959. Pero vamos a dejarlo abierto a ver si hay más colaboraciones ¿En tiempos anteriores tal vez?

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  21. El eclipse lo mal vi desde la azotea de mi tía Micaela que vivía en lo alto de la CNS (el sindicato vertical del Régimen franquista), donde precisamente trabajaba mi madre como funcionaria. Y digo que lo disfruté poco, porque todos los que estaban en la azotea (funcionarios y parientes) decían que nos íbamos a poner ciegos incluso con el cristal ahumado, por lo que fue mirar un segundo y ¡hala! te lo quitaban de la mano. También es verdad, que habían pocos cristales para tanta gente.
    La casa está en la primera línea de la Avenida Marítima de Santa Cruz de La Palma y hoy es la sede de la ONCE.
    Recuerdo el sol brillando intensamente sobre el mar azul nuestro y la rápida oscuridad unida a los mugidos prolongados de las vacas que estaban esperando su sacrificio en el matadero de al lado, que hoy ya no existe. Pero también recuerdo que mi tía (hoy tendría 112 años) se dedicó a tostar unas castañas tempranas recién recogidas del monte que estaban exquisitas.
    Y ahora que lo pienso ¿que hacíamos nosotros en una azotea y no estábamos en el Instituto? ¿Nos dieron libre ese día? ¿Nos fugamos?. No me acuerdo...

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  22. Enrique, hoy hablando con mi hermana, ella me decía que, si el eclipse hubiera sido hoy, habríamos montado un tenderete con piscolabis incluidos, como esas maravillosas castañas. Tu tía era igual de novelera que mi hermana, que celebra cualquier evento con un jolgorio.
    Yo también le dije a Macu en un comentario anterior que probablemente nos dieron el día libre. No todos los días hay un eclipse total de sol. Pero también podía ser que no hubiesen empezado las clases el 2 de octubre. Me acuerdo de haberlas empezado alguna vez después del día del Pilar.
    Gallos, gallinas, pájaros, perros... y ahora mugidos de vacas. Los animales también saben.

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  23. Sí había colegio. Yo vi el eclipse (tenía 13 años) desde el patio del colegio San Fernando en La Cuesta. Bueno, desde la mismísima calle porque el colegio no tenía patio. Salimos todos a la hora prevista, profesores y alumnos, y lo que sí recuerdo es ver en el patio trasero de una casa junto al colegio a las gallinas peleándose por entrar por la puertita de la zona nocturna del gallinero, y a los dos o tres minutos volviendo a salir con pinta de interrogación.

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  24. No, si con todo esto los animales se chiflaban. Nos quedamos locos nosotros, imagínate ellos.
    Lo del colegio ya se ve que era opcional.
    Gracias por tu comentario.

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  25. Me gustó mucho. Yo recuerdo un eclipse que era total pero tenía idea de que era en los meses de verano porque lo vi en Fasnia. Recuerdo el revuelo que había con todos los vecinos que nos reunimos en la carretera con cristales ahumados y botellas verdes que se lo pasaban los mayores y a nosotros no nos dejaban mirar para que no nos quedáramos ciegos. Eso nos decían, No tengo la suerte de recordar esa escena con tanto detalle como tú.

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  26. Están bien los razonamientos de los mayores, nosotros protegidos y los niños, que no miren. Lo de las botellas verdes es nuevo para mí.

    Seguramente nos dieron el día libre y, como siempre hacías, pitada para Fasnia. Ah, esos largos veranos que llegaban hasta casi el otoño...

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  27. En esos tiempos era demasiado pequeño para ver una cosa como esa. En otros tiempos vinieron otros eclipses, pero ni tan siquiera nos ocupábamos de esos temas. Y, para el próximo, no creo que llegue. Quien esté allí, por favor, que lo disfrute también por mi.
    Saludos de sal y arena...

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  28. Me gustan esos saludos, José Gerardo. Y si encima no hay viento y hace un sol dorado que te acaricia la piel, mejor.
    Nunca hubo otros eclipses como éste. Los demás que hemos vivido eran parciales y casi no se notaron. Pero uno en que el día se transforme en noche de repente era asunto para ocuparse de él. Y, ya ves, hasta el año 2187 por aquí no habrá otro tampoco. Los que lo vean tendrán aparatos más sofisticados para ello y no necesitaran ahumar cristales, pero espero que no habrán perdido el sentido de lo maravilloso y que lo disfruten como yo lo hice.

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  29. Me ha encantado ese eclipse total. Podrías escribir sobre lo que quisieras. Te lo publicarían.

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  30. Gracias, Esperanza, pero prefiero este diálogo entre amigos que es el blog. (imagínate que me lo publican, me hago famosa y luego tengo que ir a firmar autógrafos y todo eso. Quita, quita...)

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  31. De momento el 12 de Mayo de 1706 hubo un eclipse total de sol cuya franja de totalidad pasó por Canarias, sobre todo por la parte oriental.

    Y el 15 de Septiembre de 1727 hubo otro pero la totalidad coincidió en Canarias con el ocaso por lo que no habría sido muy observable...

    Y el 27 de Octubre de 1780, el eclipse total afectó a las islas occidentales comenzando la ocultación al atardecer, no siendo visible en la parte oriental del archipiélago. Así que el siglo XVIII presentó al menos 3 oportunidades para observar eclipses totales de sol, aunque sólo el de 1706 se asemejó al de 1959... ahora le toca el turno a los registros documentales...

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  32. Juan, estás haciendo un trabajo estupendo de investigación. Sería una maravilla que se encontrara algún documento de 1706 en el que se comente algo. Después de todo es un acontecimiento que no sucede todos los días, como vemos. Ánimo y p'alante.

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  33. Hola amiga, soy Pili..que bonito recuerdo lo del eclipse, estabamos sin clase porque estas comenzaban el cinco o seis de octubre. Un abrazo desde Madrid.
    Y tiene razón Esperanza, te podrían publicar lo que tú quisieras, me encantan todos tus relatos.

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  34. Gracias, Pili, pero ya ves lo que contesto a Esperanza: las mieles de la fama no se han hecho para mí :-D.
    Lo de las clases es un lío. Algunos de los comentarios dicen que había clase (Macu, Toni) y otros que no. Lo dejaremos en "a lo mejor, sí o a lo mejor, no".
    Un beso y a pasarlo bien por los Madriles.

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  35. La mejor referencia que tengo para asegurar que, por lo menos, en el colegio de las Dominicas, de Santa Cruz, no habían comenzado las clases es que, en la fecha del eclipse (que, además, fue un miércoles), yo me encontraba veraneando en La Laguna, con toda mi familia. A los 12 años y casi un mes, que yo tenía en aquel momento, dudo mucho que mis padres me hubieran dejado bajar sola en la guagua, para ir al colegio. Y mucho menos, que me hubieran permitido no ir a clase, si estas estaban ya en marcha.
    Toda la familia vio los ¡dos minutos! de eclipse total, en medio de la Plaza de la Concepción, de La Laguna. Vivíamos en una casa que daba a dicha plaza y provistos, como todo el mundo, de los consiguientes cristales ahumados, nos apostamos en ella y, muy emocionados, presenciamos aquel fenómeno natural único. En casa, teníamos un pájaro canario que, en cuanto empezó a detectar la oscuridad, hizo una bolita de su cuerpo, escondió el pico entre las plumas y se dispuso a dormir. Junto con el eclipse, fue todo un espectáculo ver el comportamiento de la pequeña ave.
    También recuerdo el canto de los gallos que debían haber en muchas de las huertas de las casonas laguneras cercanas. Y también, cómo mi hermana Elena, con 3 añitos recién cumplidos, saltaba y palmoteaba contenta, junto a los mayores, sin saber bien por qué se oscurecía y por qué había tanta gente en la calle mirando al cielo. Hace muchísimo tiempo, pero fue de esas experiencias vitales que no se olvidarán nunca, mientras conservemos la memoria.
    Como siempre, precioso post, querida Isa.

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  36. Muy grata tu experiencia, Cehachebé. A todos nos impactó el misterio y la belleza que rodea un hecho así. Y eso que no sabíamos casi nada del fenómeno. Ahora que he leído un poco sobre ello, en un eclipse total de sol puede haber un "anillo de diamantes", que es el fulgor que tiene lugar en el punto donde se oculta la fotosfera solar. Puede haber "perlas de Bayly", brillantes cuentas luminosas cuando desaparece ésta. Y, claro, también la "corona solar", el fino arco de intenso color rojizo. No me digas que no parece un tesoro de Alí Babá en el cielo. Y todo eso lo captamos aunque no conociéramos cómo se llamaban y no fuéramos totalmente conscientes de los detalles. Tienes razón, es algo que guardar en la memoria para siempre.

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  37. Yo me acuerdo tambien, creo que estabamos de vacaciones o fue un fin de semana, mi padre no trabajaba y nos estubo explicando con fruta tambien lo del eclipse (seria normal todo enseñarlo con futas, en nuestra epoca) y luego los cristales a las velas y todos los vecinos a verlo. Fue maravilloso.Bssss

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  38. El hecho de que también en mi casa, Marta, todos los vecinos estuvieran allí indica que algo de fiesta habría; por lo menos el ambiente era de domingo, de jolgorio, de alegría compartida. ¡Y qué didácticos nuestros padres!
    Un beso.

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  39. Hola Isa:
    Gracias por hacerme recordar ese acontecimiento cósmico.Me acuerdo que iba de la mano de mi madre por la avenida de Santa Cruz de La Palma, a la altura de los balcones canarios tan bonitos que cuelgan de esas casas, de repente los pájaros desaparecieron se refugiaron en los árboles y se oscureció como si fuera de noche, en el bolso mi madre llevaba los cristales ahumados y los sacó para mirar al cielo y poder ver como poco a poco aparecia la luz del sol.
    Impresiónante para una niña que recien habia cumplido los 6 años, no tuve miedo iba de la mano de mi madre y ella sabia darme mucha seguridad, pero si nos emocionamos, por lo espectacular que fue el primer y último eclipse total que he vivido.Creo que mi madre supo disimular muy bien la incertidumbre que tal evento producia en los adultos.
    Ahora te reto a que cuentes la plaga de langostas o las colas de huracanes, por que tu bello relato me ha traido a la memoria otros acontecimientos vividos en mi infancia en mi isla de La Palma.
    Abrazos

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  40. No soy consciente de haber vivido las colas de los huracanes en mi infancia, tal vez por vivir en Santa Cruz. Mi marido, sin embargo, que vivía en un pueblo, recuerda el desconsuelo que sintió cuando todas las naranjas del árbol acabaron alfombrando el suelo en una de esas ventolinas que de repente nos azotan.
    Tal vez sí hable de la plaga de langosta, que ocurrió cerca en el tiempo del eclipse, como si de pronto la naturaleza nos recordara tiempos bíblicos.
    No hay nada como las manos de las madres para transmitir seguridad. Aquel día, sin embargo, mi madre me pareció humana.
    Un abrazo.

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  41. Yo tenía veintiún años cuando ocurrió el eclipse y recuerdo que nos aconsejaron usar gafas oscuras para no estropear la retina. Yo tampoco puedo olvidarme de ese día.

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  42. Gracias, Nelly, por tu comentario. De los que me han hecho eres la única que en ese momento era una adulta ¿Cómo lo vivieron los jóvenes de entonces?

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  43. Me acuerdo que vivía en casa de mi abuelo que tenía azotea y mirador desde donde se veía gran parte del muelle y la bahía. Mi padre también ahumó los cristales (que trajo de la cristalería de la calle San Antonio esquina a Santiago, que esa semana no daba abasto) pero no con velas, sino con unos palitos de tea, que daban al quemarse un humo renegrido y que mi madre usaba también para limpiar los zapatos de ante negro (los ahumaba y los cepillaba ¡quedaban impecables!) Había un guirigay de nietos en el palomar tiznados por no coger los cristales por donde se debía, pero cuando llegó la falsa noche, recuerdo el silencio de todos, sólo el arrullo de las palomas que mi primo Miguel tenía en el mirador. Luego, cuando empezó a aclarar, se oyó el canto de los gallos en muchas azoteas vecinas y en el cielo quedó la estela de un avión-observatorio que había venido de no sé dónde, para hacer el seguimiento al Eclipse...

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  44. ¡Claro! Las cristalerías hicieron su agosto en aquel octubre. Yo me preguntaba de dónde habría salido tanto cristal (aunque Carmen Delia habla de botellas verdes y, más adelante, recuerdo haber usado radiografías para mirar el sol a través de ellas). Y los zapatos de ante quedarían impecables pero ¡qué trabajera! ¿no? El avión era americano, según oí entonces y comprobé después. Estuvo tiempo en Los Rodeos y todo tinerfeño novelero pasó por allí. Entonces el Aeropuerto era un sitio agradable para ir a tomarse un café y ver aterrizar aviones desde la terraza, no como ahora que sólo se ven detrás de varias cristaleras.
    Me gustaron tus recuerdos: el guirigay y el silencio, el arrullo de las palomas, la estela en el cielo...

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  45. Casualidad que más o menos coincidimos en los mismos recuerdos, lógico, pero el sentimiento de miedo que tan bien explicaste me vino en el momento en que lo leí ¡No teníamos la certeza sobre esos fenómenos astrales que tenían el misionero y el sacerdote maya del cuento de Monterroso!

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  46. Un cuento precioso el de Monterroso. Lo usé en clase en un tema de filosofía de la ciencia comparándolo con un episodio parecido de Tintín en "El templo del Sol", sólo que en éste los incas sí se creen que un eclipse es un milagro y que el sol obedece a Tintín cuando le dice: "¡Gran Pachacamac! ¡Si no te agrada este sacrificio esconde tu cara tan brillante!". Es humano sentir miedo ante lo que no comprendemos.

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  47. Ayer leí tu comentario sobre el eclipse que me encantó, pues lo recuerdo perfectamente (me asombra el nivel de detalle de tu relato). No se por qué motivo en aquella ocasión nos fuimos a ver el eclipse a Las Teresitas, pero se decía que era donde mejor se veía. En aquella época todavía en la playa había granjas y los animales se echaron cuando empezó a oscurecer y los gallos cantaron cuando comenzó a "amanecer"de nuevo. El reactor, el primero que recuerdo haber visto, dio varias pasadas y al final no se sabía que atraía más la atención de la gente, si el eclipse en sí o la novedad del reactor.
    Curiosamente, en el año 86, si mal no recuerdo, también fuimos a Las Teresitas para ver ( más bien no ver) el cometa Halley,porque también se decía que era donde mejor se veía.

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  48. Eso de decir que determinados fenómenos celestes se ven mejor en un sitio que en otro, para mí que son mitos urbanos. Ya conté una vez que, cuando lo del Halley, nosotros nos fuimos al Porís de Abona por lo mismo, porque se decía que desde allí se veía como en ningún sitio, justo al lado de la constelación Libra. Y después de recorrer más de 100 kilómetros, ya de vuelta vimos que también la constelación Libra y el Halley al lado estaban también encima de mi casa. Ahora eso sí, en el Porís nos lo pasamos pipa porque íbamos bien "avituallados".

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  49. Hola, gracias por ayudarnos a recordar acontecimientos de nuestra niñez. Yo también viví el eclipse desde el Barrio Uruguay en Santa Cruz de Tenerife. Recuerdo que gran parte de los vecinos de la calle Manuel Verdugo lo siguieron desde las ventanas y desde las azoteas pero muchos pequeños salimos a la calle con nuestros cristales ahumados. También recuerdo, además de los gallos cantando y la estela del avión a reacción, los ladridos de los perros asustados. Nos entró bastante miedo y terminamos todos los chiquillos por regresar corriendo a nuestras casas para terminar de verlo junto a nuestros mayores.

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  50. Creo, Francisca, que el resumen de los sentimientos de aquel día puede ser una mezcla de expectación, de asombro ante un espectáculo único y extraordinario, de sensación de formar parte de todo ello (la gente, la puesta en escena...), de emoción, pero también de miedo ante algo que nos sobrepasa y que sabemos que no depende de nosotros. Pero fue precioso y nunca lo olvidaremos.

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  51. Hola. Es un placer leer estos maravillosos relatos de aquel día.
    Estoy haciendo un trabajo sobre los últimos eclipses totales de Sol en España y me gustaría contar con los relatos vuestros sobre el eclipse. incluso si es posible me gustaría haceros una pequeña entrevista por teléfono para que me contéis con todos los detalles que recordéis como fue.
    Cuantos mas relatos mejor. Y si de aquí a un par de años pudiera viajar a Canarias, incluso me gustaría haceros la entrevista con una cámara de vídeo.
    Si podéis poneros en contacto conmigo os lo agradecería :) Un saludo! Oscar Martín Mesonero. osaeweb"@"hotmail.com

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    1. Gracias, Óscar. Realmente creo que en este post está todo lo que yo recuerdo de aquel día: la expectación, la curiosidad, la emoción, la sensación de estar viendo algo único y, también, el miedo. Creo que también tienes en los comentarios testimonios de gentes que vivieron lo mismo. Me gustaría preguntarle a Nelly (la única de los que comentan que era adulta en aquella época) qué es lo que recuerda.
      Por supuesto, puedes utilizar mi relato para tu trabajo, como siempre, especificando la procedencia.
      Un saludo.

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    2. Muchas gracias Jane :)

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