lunes, 20 de enero de 2014

El libro de mi hija




Para pasar a la posteridad esa –ya saben, lo de plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro-, digo yo, ¿bastará con que anime a mi marido a plantar un árbol (“Sí, hombre, tú planta un duraznero, abónalo, riégalo, pódalo, sulfátalo… que yo luego te hago una mermelada”) y con que tenga una hija que escriba un libro? Porque por ese camino van mis derroteros.

Lo de mi hija escritora de libros ya lo veía yo venir desde que a los 8 años, por el Día de la Madre, me puso en una tarjeta: “Tú eras, mamá, como un río ancho y tranquilo que se desliza entre dos riberas de ramaje vajo un cielo sereno. Yo era una barquita nueva que se abandona al río”. Y a partir de ahí ya no cesó de escribir (y sin faltas de ortografía). Primero, historias truculentas de dragones o culebrones románticos por capítulos –“Betty y John”- que las niñas del colegio esperaban como si fueran los de “El secreto de Puente Viejo” de ahora. Después, poemas y poemas que presentaba a concursos (y ganaba); y, al final, la novela “El blog de la Doctora Jomeini”, en la que contaba el día a día de una Residente de primer año (R1) de Anestesia.

Ahora ataca de nuevo con la continuación, “Planes de boda (R2)”. En ella la protagonista pasa por la inseguridad, el susto, los agobios de la preparación de su boda (“para toooooda la vida”), mientras su futura suegra la Castafiore, su madre, su cuñada y sus amigas la entullan a consejos. Como la vida misma, todo eso se compagina con su trabajo, en el que va a aprender cosas como usar el fibroscopio o hacer bloqueos interescalénicos (???); con sus compañeros, como La Enterada o ese ElChino que despierta fantasías eróticas alrededor; o con sus pacientes, como Doña Carmen, que sabe leer el alma, o Doña Nieves que ve fantasmas, o El Berenjena, o el paciente quinqui, o Doña Segismunda (“Doctora, la he visto más veces a usted en 24 horas que a mi marido en lo que va de ingreso”).

Hay capítulos tristes, como el del niño que nunca nació o el del que sí lo hizo a duras penas. Pero también capítulos muy divertidos, como el de la comparación de un quirófano real con uno americano tipo “Anatomía de Grey” (“La misma médico que la opera es la que decide la anestesia. Si el paciente se para, ella misma reanima, sin despeinarse un pelo y sin que se le corra el rímel. Y, con la mano libre, te hace unas croquetas de chuparse los dedos”). O como el del hombre que, al lado de un accidentado en la carretera, ve venir a Jomeini y sus amigas llegando de la piscina (pelo a lo Tina Turner, camiseta empapada, pantalones cortos deshilachados, cholas…) y no le deja ni acercarse: “Ni de coña, niña. Si tú eres médico, yo soy Robert Redford”. 

Cuando éramos niños y se nos ocurría decirle a mi madre eso de “Me aburro”, ella inmediatamente decía “Pues no seas burro”. Javier Cercas, en un artículo titulado “Por qué escribir”, dijo: “Escribo porque me aburro y porque si no escribiera me aburriría muchísimo más”. Ana, mi hija, nunca le hubiera dicho eso a mi madre y diría lo contrario que Cercas: “Escribo porque me divierto”. Cuando, por las mañanas va en coche al trabajo, en lugar de oír la radio y enterarse de lo último con que nos fustiga el gobierno, ella va imaginando conversaciones, escenas, personajes, de un nuevo libro de literatura fantástica que está escribiendo ahora. Y se lo pasa estupendo.

Algo de eso debe transmitirse porque yo, por lo menos, me he divertido leyéndola. Y espero que ustedes, si leen “Planes de boda”, también lo hagan. Los tiempos están para eso.

PD: Si quieren saber cómo conseguir el libro, sigan los pasos que les dice Ana aquí.

35 comentarios:

  1. Enhorabuena Isabel, a ti por el excelente comentario y a tu hija por el libro.

    ResponderEliminar
  2. Lo acabo de comprar! Es que ya lo había leído en su blog, pero me había hecho un poco de lío con lo de la cuenta corriente, así que de momento va el ebook.

    Ay, qué orgullosa estás y no es para menos, sobre todo por lo muchísimo que ha vendido en la primera parte y lo rápido que ha sacado la segunda y hasta por lo del río ancho.

    Y es que está claro que tú has unido lo de tener un hijo y escribir un libro (por delegación), aunque a ti tampoco te falte talento para escribir uno (o más)

    Felicidades a las dos.

    ResponderEliminar
  3. ¡Qué bien Isa!
    Como dice una amiga de ambas: "Hija de gata, ratones
    mata". Seguiría por el camino fácil de los dichos, proverbios y refranes como, "De casta le viene al galgo" etc. Pero dejemos a los felinos y caninos atrás.
    En este caso, hablemos de algo más científico, la genética. Los genes marcan, es evidente, y los tuyos están ahí; la imaginación de tu madre (heredada por ti y que has pasado a tu hija) y tu gusto por la lectura y la escritura. ¡Felicidades a ambas!

    ResponderEliminar
  4. Junco:
    Gracias, Pepe, viniendo de ti los parabienes son doblemente bien recibidos. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Loque:
    La postal del río (con dibujo incluido, no te creas) la guardo como oro en paño. Es más bonita que las de mi hermano a mi madre que, no sé por qué, tenían una bandera de España.
    La Ana está hecha una artista del marketing y tal. Yo me conformo con ser la madre de la artista. Como tal la he acompañado a recibir un par de premios en sus años mozos. Y como dije una vez, citando a Elvira Lindo ¿quién quiere pasar a la posteridad, "ese futuro que no nos pertenece"? Vamos a divertirnos en el ahora que después ya es tarde.

    ResponderEliminar
  6. Conchi:
    Es verdad que hay una línea continua de mi madre a mi hija. Ella no escribía, salvo los poemas y canciones jocosas que nos cantábamos en navidades y cumpleaños. Pero leía mucho y tenía imaginación. Y Eva, mi nieta mayor, con 10 años lleva el mismo camino. Está disfrutando de los Harry Potter como si fueran caramelos. Brindemos por la genética.

    ResponderEliminar
  7. Que te voy a decir que no sepas, que Ana es de esas personas únicas que conocí el año pasado. Que el primer libro lo devoré y me encantó y que este seguro que también. QUe suerte tienes por tener una hija así y que suerte tiene ella de tenerte a tí

    ResponderEliminar
  8. Gracias, madre del monillo. Sabes que a las madres nos encanta que hablen bien de nuestras "niñas", aunque sean talluditas. A mí también me gustó el primer libro y el segundo (pero ¿qué va a decir una madre?). De todas formas, digo lo mismo que con el primero: es un "libro de avión", esto es, se lee en un pispás en cualquier trayecto de avión entre Tenerife y Madrid y vas tan entretenida que ni te das cuenta de que hay un ruido raro en el ala izquierda. Hay cosas que te hacen reír y otras que te hacen pensar. Igualito que la vida misma.

    ResponderEliminar
  9. Si la hija es prolongación de la madre...

    ResponderEliminar
  10. Es una edición corregida y aumentada, Damián (mide unos 1,76 o por ahí).

    ResponderEliminar
  11. ¡Felicitaciones Isa!, tienes una escritora en casa y por lo que veo, s abe llegar a la gente, pero te diré que tiene a quien salir porque la madre no lo hace mal y ya sabes "quien a los suyos se parece...nada desmerece". Llegará lejos. ¿Cuántos años tiene?. La mía también se llama Ana y va para los 26 pero va más `por la rama de la pintura aunque también escribe. Yo tengo mis cositas escritas desde hace muuuuuuuuucho tiempo, lugo ya se me complicó la vida y el tiempo se me va en otras cosas, pero me he propuesto VOLVER A VIVIR.
    Un beso y disfruta de tu hija.

    Un beso

    ResponderEliminar
  12. Gracias, Juany. Es bueno que las hijas nos den satisfacciones. Ana la mía tiene 41 años y siempre ha sido creativa. Cuando se matriculó en medicina yo le decía que con lo sensible que era, cómo se le ocurría esa carrera y me dijo que en medicina es donde hacía más falta la sensibilidad. Y tiene razón.
    Me alegro que tengas tan claro que ese el propósito de toda vida. Ortega decía que "la vida cobra sentido cuando hacemos de ella un afán a no renunciar a nada". Los filósofos saben.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  13. Isa, no sé si te valdrán los libros que ha escrito Ana (y los que tiene por escribir), por el que tendrías que haber escrito tú YA, para pasar a la posteridad. Ya sabes que la frase no sólo habla, del hijo/a y del árbol, sino también de un libro... A lo mejor, tienes manga con la posteridad y te acepta los de la doctora.

    ResponderEliminar
  14. Yo creo, Chari, que con las 281 entradas que tengo escritas en este blog ya he cumplido con mi cuota de rollos. Teniendo en cuenta que cada una es de 1 o 2 páginas, si las juntamos, tengo un tomo de peso considerable. Nada, nada, que Ana se signifique con algo llamado "libro", que yo la apoyo por detrás.

    ResponderEliminar
  15. Sole González Zamorano20 de enero de 2014, 20:14

    Felicidades Isabel, totalmente de acuerdo con los comentarios, creo que de tal palo tal astilla, compraremos el libro...

    ResponderEliminar
  16. Gracias, Sole.
    Si lo compras seguro que lo pasas pipa.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  17. Yo ya me he leído el primero y ahora voy a pedir el segundo en papel. Que yo también prefiero el papel al kindle. Puedes estar muy orgullosa de tu hija. Beso.

    ResponderEliminar
  18. Desde luego la decisión es tuya, pero a mi también me gustaría que escribieras libros, como la Doctora, así disfrutaríamos por partida doble.
    Me siento tan contenta de haberos conocido (y por separado, todo pura chiripa) en este universo blogueril que se lo voy contando a todo el que me quiere escuchar.
    Yo también tengo el primero y compraré el segundo, faltaría más, pero en papel.
    Me gusta esa frase que citas: "Vamos a divertirnos ahora que desoués ya es tarde"
    Un abrazo muy cariñoso, Jane.

    ResponderEliminar
  19. Ah. Y avisa que tu blog contiene "spoilers", Me he tenido que saltar la mitad, que todavía no he terminado la lectura del libro. Jajaja, como en las series americanas. Lo dicho. Fan total

    ResponderEliminar
  20. ¿Ves? Te lo dije. Que era leyendo el post y diciendo: "Si esto es como los trailers de las pelis americanas, que te cuentan toda la peli...". En fin, que mil gracias por el post, mamá. Pero muchas más gracias por todas las veces que te lees todo lo que escribo para ver si le falta una coma o un punto o se me ha colado algo por "veinteava" vez.
    Los demás, que sepan que tengo un nudo en la garganta por los comentarios. Mil gracias.

    ResponderEliminar
  21. Ramón:
    Los "spoilers" (tuve que preguntarle a mi hija qué eran, porque ya sabes que yo soy de antes) eran sólo pequeños aperitivos que abrieran el apetito para saber más. No puse sino 2 o 3, no sean exagerados que no es como los trailers de las películas americanas.
    Me encantó tu primer comentario. Ese "fan" no puede ser más expresivo y económico.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  22. Lola:
    Sí que lo estoy, sí. Me gusta que se proponga cosas y las haga, que sea sensible y buena persona. Me gusta que no sea perfecta, que se le pasen pronto los enfados (como a mí), que me llame cada día (si no, la llamo yo) y otro montón de cosas.
    Disfruta con el libro. Yo, por lo menos, lo hice.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  23. Utopía:
    No me llama nada escribir un libro. Me gusta más este contacto cada semana, y escribir cuando me apetece y de lo que me apetece. Desde que me jubilé no me he apuntado a ningún curso ni he seguido horarios ni nada. Vargas Llosa contaba que él se levanta cada mañana y se va a escribir como si estuviera en una oficina, de 8 a 2 o algo así. Quita, quita... Mejor dejemos a Ana, que ella es joven y le gusta más inventar historias. A mí me basta con que me lo dedique (que lo hace).
    Un abrazo grande, Utopía, a mí también me encantan tus visitas a este rincón.

    ResponderEliminar
  24. Dra. Jomeini:
    De nada, hija. Tú sabes que las mañas no se pierden con los años y eso de corregir... como que ya forma parte de la idiosincracia de una. Y así y todo, por más que corrija, siempre hay alguna coma que se cuela o que falta, o un fallo que ya viste y que no se cambió. De todas formas, ya sabes que a mí me encanta releer y que no me importa saberme los finales para que un libro me guste.
    Un besote. Ánimo y a tomarse las cosas con filosofía.

    ResponderEliminar
  25. Isabel Herrera López21 de enero de 2014, 16:52

    Ayer, después de comer, me dediqué a leer tu blog. Empezamos por el post de El libro de mi hija. Por supuesto, que te sirve para el dicho. La sensibilidad y el sentido del humor se notan tanto en tus escritos como en el libro. Eres participe tanto del libro como del duraznero. Habría libro y duraznos si tu no estuvieras ahí? Es más difícil ser el descanso del guerrero que el guerrero en sí.

    Ya me leí el libro de tu hija (ventajas del kindle). Me encantó. Es tierno (El Niño que no nació), sensible (la atención a la señora que contaba su historia), divertido (el hombre de los limones) y real como la vida misma como en los preparativos de boda. Me lo leí de un tirón y me sentó de maravilla (Estoy releyendo Intemperie para una tertulia a la que asisto de vez en cuando. Es desolador.)

    ResponderEliminar
  26. Isabel, gracias por tu comentario. Yo también leí "Intemperie" y coincido contigo. está estupendamente escrito, pero no se te va la angustia en toda la lectura. Frente a la inocencia y coraje del niño y la humanidad del cabrero, la maldad absoluta. Una de mis amigas me dijo que se tuvo que tomar un distensán.
    De vez en cuando, hay que divertirse leyendo porque también eso es la vida: la programación de una boda, las dudas, las relaciones con los demás, lo absurdos que a veces somos...
    Una de mis amigas me mandó ayer un guasap diciéndome que llegó a la conclusión, después de leer este post, de que soy la mejor agente de ventas que podría encontrar mi hija. Entre eso y la participación de la que hablas, no sé si pedirle comisión :-D
    Y no me veo yo muy reposo del guerrero...

    ResponderEliminar
  27. que no para la doctora....
    quien lo hereda, no lo hurta, verdad?

    gracias, isa, abrazos

    ResponderEliminar
  28. No, no para, Nati. Terminó un máster hace muy poco, pero en medio trabaja, lleva a los niños de aquí para allá, está pensando y escribiendo otro libro, hace alguna manualidad de vez en cuando y lee.
    Yo creo que yo no era tanto ¿verdad?
    Un abrazo grande.

    ResponderEliminar
  29. Isa hasta ahora has sido la relaciones publicas de tu hija. Pero con la publicacion de su segundo libro pasaras a manager-representante, es lo que hacen los padres de las celebritys. Todo se hereda de tal madre tal hija. Bsssss

    ResponderEliminar
  30. Jajaja, ya me veo de madre de la Pantoja.
    La verdad es que ella también es relaciones públicas mía: me tuitea los post, me los comparte en facebook, le hace enlaces... y de vez en cuando habla de mí ("La madre que me parió")
    Un beso.

    ResponderEliminar
  31. ¡Qué bonito es leer el orgullo de una madre! Y es que tiene de qué estar orgullosa: Jomeini es una mujer sorprendente que me enorgullece conocer y su talento no deja de sorprenderme, y cada vez que leo este blog me queda claro que tiene a quién salir. Mi enhorabuena ya no solo a la autora (a la que ya he felicitado) sino a la madre de la criatura, a la que no le falta ingenio. Me dan igual las habas que se cuezan, ¿me puede adoptar por Tenerife esta familia? ;)

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  32. Muchas gracias por todos los piropos, Fernando. Y por supuesto que serás bienvenido cuando te quieras pasar por El Chicharro. Ya organizaremos alguito para celebrar cosas. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  33. Enhorabuena a todos, primero a la escritora y luego que decir, a los padres que deben sentirse muy satisfechos y orgullosos.
    Un abrazo
    Ana

    ResponderEliminar
  34. Gracias, Ana. Estamos sobre todo contentos porque está haciendo algo que le gusta. Un buen objetivo para la vida.
    Un abrazo grande.

    ResponderEliminar