lunes, 12 de octubre de 2015

Mi Angela Channing




Carmen Delia y yo somos amigas desde hace 60 años. Estuvimos juntas los 10 años del colegio, hemos compartido fatigas, confidencias, tenderetes y viajes, y las dos nos dedicamos a la enseñanza y nos jubilamos a la vez hace 7 años. Eso quiere decir que sabemos de qué pie cojea cada una y a mí me da autoridad para decir que es una de las mejores personas que conozco. Nunca le he visto una mala cara y no sé de nadie que alguna vez se haya enfadado con ella.

Lo que no sabía es que, además, tiene el valor y el coraje de un jabato. Cuando hace un par de años, en agosto, murió su marido, su compañero del alma que cuidaba con pasión una pequeña finca de viña, se encontró con que la naturaleza no sabe nada de penas y que había que vendimiar, sí o sí, al siguiente mes. Lo hizo contra viento y marea y, después, se le planteó la tesitura de hacerse cargo o no del trabajo siguiente. Podría haberse negado, podría haber aducido que no entendía de cultivos, riegos o fumigadas -cosa que era verdad-, podría haber dicho que ahora tocaba descansar. Yo lo habría hecho, lo confieso, pero ella, no. Le pareció que seguir con el trabajo al que él y, antes que él, su padre, habían dedicado su vida, era lo que tenía que hacer.

Y así aprendió desde cero mi Carmen Delia -las amigas la llamamos desde entonces Ángela Channing, aunque no tiene nada que ver con la dominante protagonista de "Falcon Crest"- a atar las vides en espaldera, a azufrarlas, a verlas crecer. Se apuntó a cursos de capacitación agraria y supo de remedios ecológicos y de buenos tratamientos de los otros. Cuando llegó la siguiente vendimia, hizo la comida para todos los que la quieren y ayudan y, con los suyos, recogió uvas, limpió racimos y los metió en la despalilladora que su marido había comprado antes de morir. Pero, cuando ya tenía 600 litros de vino burbujeando en los grandes envases de acero inoxidable, alguien entró por la noche en la bodega, abrió los grifos y todo el vino se derramó, echando a pique el trabajo de meses. Quien entró no lo hizo para robar porque no faltó nada. Fue una acción ruin, gratuita e innecesaria.

Esto ocurrió hace un año. Esta semana he estado en la finca de Carmen Delia en los altos de Fasnia, allí donde el aire es limpio y el horizonte, azul. Lejos de tirar la toalla -faltaría más dar argumentos a los cobardes- hace poco ha habido una nueva vendimia. Ahora las parras descansan, el mosto espera, el vino hierve. Eso sí, con nuevas medidas de seguridad. La finca, dibujada en los ocres y verdes de las vides y con los árboles cargados de manzanas e higos, puede parecer el paraíso pero no hay que olvidar que también allí había una serpiente.

Hay personas así como mi amiga, personas que hacen un trabajo callado y con amor, pese a los inconvenientes. Jorge Luis Borges habla de ellas - "Los justos" los llama- en un poema en el que los va nombrando:

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón...

A esta nómina de héroes discretos yo añadiría a mi amiga, que todas las semanas cuida un pedazo de tierra para que siga siendo fértil y fecunda. El último verso de Borges dice:

Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Y gracias a ellas, concluyo yo, el mundo es también un lugar mejor.





56 comentarios:

  1. Carmen María Duque Hernández12 de octubre de 2015, 11:18

    Me uno a tu homenaje y otro para ti por ser única

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    1. Gracias, mi niña, esas personas, como tú también, que salen para adelante pese a los problemas son las verdaderas merecedoras de homenajes.
      Un abrazo grande.

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  2. Me encanta! :-)

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    1. Y a mí me encanta ese toque en el hombro que me das cuando compartimos vivencias. :-)

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  3. Gracias a estos justos y gracias a ti Isabel por recordarnos que están a nuestro lado.

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    1. Cuando leemos los periódicos, Sole, y empezamos a ver la maldad del mundo, corremos el peligro de olvidarnos de que hay también buena gente. Hace poco, mientras preparaba este escrito y buscaba el poema de Borges, vi que Gustavo Martín Garzo (que es un escritor que me encanta) en un artículo de El País también citaba el poema y hablaba de este tema nombrando al soldado que llevaba el cuerpo del niño sirio ahogado en Turquía en brazos, "como si contuviera algo precioso que ni la misma muerte pudiera oscurecer". Y me gustó como termina el artículo: "El hombre lleva siglos asociando la idea del heroísmo a la del sacrificio, la identidad y la muerte, pero ¿y si el verdadero héroe fuera el que dispone apacible cada mañana para los que ama el pan reciente y el café oloroso del desayuno?". Esa tarea, tranquila y silenciosa, sin esperar agradecimiento, es la que hace mejor nuestro mundo.

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  4. Gracias a esas personas y entre ellas por supuesto, tú . Esperando la próxima maravilla.

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    1. Las maravillas, Claudia, las tenemos alrededor a poco que nos fijemos. Gracias por estar ahí cada semana.
      Un abrazo.

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  5. Oh, Jane, ¡qué hermosura!
    Preciosos los versos de Borges, brava tu amiga enfrentándose a todo sin rendirse y maravilloso tu homenaje hacia ella.

    Hace mucho que hablo yo, aunque no tan bonito como Martín Garzo, de esos héroes en los que casi nadie repara: esas madres que han cuidado de padres y suegros sin una sola queja, hombres y mujeres que cuidan de su pareja con alzheimer, esos padres que soportan sobre sus hombros las penas de hijos drogadictos, esos maestros que van destrozados a trabajar y se las arreglan para sacar una sonrisa a sus alumnos...

    Yo no diría que son los verdaderos héroes, pero sí otro tipo de héroes también muy necesario.
    Todos hacen que este mundo funcione y la vida siga.
    Hay otros como tú que nos distraen con artículos que nos hacen reflexionar y nos distraen en momentos tristes.

    Gracias, Jane, por todo.
    Un abrazo enorme desde el norte.

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    1. Y muchas veces, Utopía, sin llegar a los sacrificios que nombras -grandes trabajos más bien, que merecen reconocimiento por parte de todos nosotros-, también están los que hacen más agradable la vida de los que les rodean: los que dan los buenos días con una sonrisa, los que explican un problema de matemáticas a un niño que no lo entiende, el que prepara un suculento plato para los amigos... O, como acaba de hacer mi marido -otro de estos héroes-, mientras escribo en el ordenador, traerme un plato de mango, pelado y cortado en rodajas, sin yo habérselo pedido. No son hazañas pero arrancan sonrisas y gratitud.
      Un abrazo grande, Utopía, y gracias por estar ahí.

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  6. (En Twitter)
    Un artículo precioso; escrito por una mujer y sobre otra mujer, preciosas ambas. Y los versos de Borges...preciosos.
    Madre mía, qué bonito. Menos mal que estas personas reciben recompensas, como ese amor y esta amiga...conmovedor..

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    1. Sí que pienso, Mami Meeple, que estas personas reciben recompensas. A Carmen Delia todo el mundo la quiere y sus hijas, yernos, hermana,cuñado, nietos..., ahí están al pie del cañón haciéndole las cosas más fáciles. Ella dice que ahora le gusta el trabajo en la finca y que disfruta los momentos: los sábados temprano cuando va a regar, al terminar una faena y verlo todo ordenado o cuando ve las cestas llenas de uva sana y dulce. Y tener esa copa de vino en la mano debe ser la mayor recompensa. Yo lo he probado y está riquísimo.
      Gracias por tus palabras. Un beso.

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  7. Elena Villavicencio12 de octubre de 2015, 12:31

    Precioso tu artículo, Isabel; preciosa también esa alma que describes...

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    1. Sí que es muy buena gente, Elena. Lo mejor: con esa sencillez del que no presume de nada y con un sentido del humor que nos ha llevado a los que la queremos a partirnos de risa con ella. Me siento afortunada por que esté en mi vida.

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  8. Gracias de nuevo.
    Lo que comentas es maravilloso. Cómo una circunstancia que parece negativa: una tarea en principio ingrata, que no nos apetecía, quizás, o que nunca nos había interesado...puede convertirse en algo delicioso, algo valioso que nos enriquezca. Finalmente, la viticultura llevaba consigo su propia recompensa.
    Qué historia tan hermosa...

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    1. Sí, eso es lo mejor, el saber darle la vuelta a la tortilla y hacer que te guste lo que en principio no lo hace. Y no creas que es fácil. Yo, por ejemplo, no creo que pudiera gustarme nunca cuidar y entrenar las 180 palomas mensajeras de mi marido, por muchas copas que me dieran después :-D ...

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  9. También creo que esa gente, los justos de Borges, como tu amiga, como tú, encuentran recompensas a diario. Porque saben buscarlas, saben verlas y reconocerlas...
    Gracias por hacernos reflexionar. Sonreír, emocionarse, llorar...evoca las mejores reflexiones, quizás.

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    1. Tienes razón. También está el saber que la mejor recompensa no está en los homenajes, premios o pleitesías, sino en acostarte con el alma serena, sabiendo que has actuado bien.
      Gracias a ti, Mami Meeple.

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  10. Buenas tardes Jane: estoy segura que el vino de la bodega de tu amiga Dª Carmen Delia es muy bueno. Felicidades a las dos.

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    1. Sí que es bueno, Rosa María. Yo no entiendo mucho de vinos pero beber una buena copa de vino con amigos es de esos momentos gratos que no se olvidan. Es como decía el poeta Omar Khaiyam, "tráeme un vino con destellos de luz".
      Un abrazo.

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  11. Confieso que me emocionó leer ésta vez el blog. Carmen Delia fué para mi, además de mi amiga, mi confidente. Muchas noches de "estudio" pasamos una en casa de la otra, casi siempre ella en mi casa y rara vez yo en la suya por cuestiones de permisos maternales podriamos decir. Y digo fué mi confidente,porque la vida nos separó, como ya saben, pero nunca dejó de ser una de mis mejores amigas.Ahora me encanta ver como su tezón y su determinación para seguir con el legado que le dejó su esposo, acaba por ser una cualidad importante por la cuál podemos adivinar la mujer que hay detrás.Me da mucho orgullo contarme entre sus amigas, y poder leer este blog por demás merecido y que viene de otra ..........Un beso para la homenajeada y otro para la bloguera...."mis amigas"

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    1. ¡Qué bonito lo que dices, Ligia! Te das cuenta del valor de la amistad cuando, después de ¡años! sin vernos, retomas la conversación allí donde la habías dejado. Me ha pasado contigo, con Cae, con Carmen Delia, con Úrsula, con Mandi, con Nievitas... En realidad, con todas las niñas del colegio, que fuimos amigas y de las que, por circunstancias de la vida, nos hemos ido alejando. Me sigue resultando un milagro el que ahora tengamos conversaciones diarias a pesar de las lejanías y que nos encontremos tan cómodas unas con otras. Y nadie nos podrá quitar aquellas risas compartidas, aquellas confidencias sobre nuestros secretos, aquellas experiencias en un espacio y tiempo similar. Cuando veo nuestras fotos de niñas y de adolescentes no puedo dejar de sentir ternura por quienes fuimos. Y orgullo, como tú, por lo que hemos llegado a ser.
      Un beso grande.

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  12. Ese tipo de personas son un ejemplo para la humanidad. Si la mayoría fuera así, como tú dices el mundo sería un lugar mucho mejor. Sería magnífico.
    Un abrazo

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    1. Pero sí que hay bastantes personas generosas y amables, Celia, y eso es una esperanza. Cuando veo a alguien egoísta y malo, me acuerdo, por ejemplo, del cariño y el cuidado con que mi hermano trata a su suegra, que tiene 97 años y está en silla de ruedas. Y entonces mi fe en la humanidad se restablece.
      Un abrazo.
      PD:¿Ya estás buena?

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  13. Precioso escrito y maravillosa la protagonista

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    1. Sí, Isa, tú la conoces y sabes lo buena persona que es. Gracias.

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  14. Precioso , llega al alma y con mucho humor

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    1. Gracias, Luisa. Y sí, que el humor no falte, que, como dice Bryce Echenique, "es un pararrayos vital".

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  15. Qué bonito dedicarle este escrito a nuestra amiga, se lo merece, me has emocionado, felicidades, eres genial, un abrazo

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    1. Tenemos tú y yo un montón de buenos recuerdos en común con ella. A ver si un día me armo de valor y me meto en el trastero y en la caja en donde guardo el montón de cartas que cruzábamos de Adeje a Fasnia y de allí a Bajamar o a Los Realejos o a La Palma. Y por supuesto a Santa Cruz. Gracias a las cartas nunca perdimos el hilo.
      Ese día armo una fiesta con todas :-D
      Un abrazo grande.

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  16. Muy bonito Isa, y tienes razón, me encanta como es Carmen D. Siempre sonriente y de buen humor. Gracias a las dos por ser mis amigas

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    1. Y mira que todas somos muy diferentes, Clari... Pero a pesar de eso, como decía Benedetti, "compañera, usted sabe que puede contar conmigo, no hasta dos o hasta diez, sino contar conmigo".
      Más allá de distancias y diferencias, los amigos ofrecemos apoyos, sonrisas, conversaciones, silencios y, sobre todo, tiempo. Yo también agradezco a la vida contar con buenos amigos.
      Un abrazo.

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  17. Lo importante además es que nuestra amiga no decae ante los contratiempos. Siempre para adelante. Siempre sonriente. Siempre ilusionada con su finca y todo la que la rodea.
    Alguna vez le hemos insinuado que es mucho trabajo para ella pero de momento lo sigue intentando y consiguiendo. Y así ya lleva dos cosechas de uvas y de otras frutas. Para que venga un desaprensivo y estropee su trabajo. Mi admiración para ti, Carmen Delia, y para ti, Isa, por plasmarlo tan bien.

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    1. Eso es lo que yo también admiro de ella, Dulce: el humor y el empeño que le pone a todo. Y ojalá que a ese desgraciado le salga un forúnculo por cada trastada que hace. Todavía no me imagino qué placer puede haber en estropearle la cosecha a una persona luchadora.
      Un abrazo y gracias por tu comentario.

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  18. Gracias Isa. Me has emocionado y me cuesta buscar las palabras adecuadas para contestarte. Además de excelente escritora como todas tus seguidores sabemos, eres una mejor persona y amiga. Has resaltado méritos que compartimos fruto de una educación, donde la voluntad por hacer nos mueve y señala el camino, junto al deseo de vivir en concordia y amor. Me has incluído en la lista de héroes del poema de Borges. No estoy sola. Me acompañan todas ustedes. Cada una con sus circunstancias.

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    1. Y aquí estaremos, mi amiga, para lo que quieras: vendimiar cuando haga falta, hacer un postre, hacer la cata del vinito... (jajaja, se me está viendo el plumero).
      Sí, fuimos educadas para cumplir con el deber, pero hay algo más allá, en las almas nobles, y es hacerlo con cariño. No es lo mismo hacer la tarea rezongando que con la sonrisa que tú luces en la cara. Y ese es tu encanto.
      A seguir disfrutando del aire de Fasnia, de la compañía de los tuyos que tan orgullosos están también de ti, y de nuestras reuniones donde, aunque hablemos todas a la vez, nos entendemos.
      Un abrazo grande

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  19. Qué privilegiada soy... Me acaba de leer alguien que lo hace requetebién lo de Isa. Va mi comentario:
    Tal como me lo leían mi imaginación iba pintando a esa Angela Channing con colorido de Fasnia, su cielo, las parras, las uvas, los cestos, las máquinas... pero lo más importante, Isa, que tú como yo sabemos: esa Carmen Delia, su sonrisa en las duras y en las maduras... ¡Qué amigas tenemos gracias a Dios, poeta...! Ya tenemos gracias por escribir esas cosas que el alma puede comprender. Gracias, porque es verdad y cómo lo has podido plasmar ¡¡¡¡Ese vino este año será espectacular!!!!
    Me gustaría ser pintora y poeta a la vez.

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    1. ¡Ay, mi Nievitas, eso es lo que todos querríamos cuando las palabras no so suficientes!
      Espero que en la próxima reunión que tengamos, brindemos, a la mejor con la letra de Andrés Calamaro ("Brindo por las mujeres que derrochan simpatía..."), pero sobre todo con ese vinito de Fasnia que sabemos que está hecho con cariño.
      ¡Por nosotras!

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  20. Hola Jane. Está claro que hay personas anónimas que son los verdaderos héroes de este "cochino mundo" , si no hubiese esa clase de personas, ya hace tiempo que no habría vida inteligente sobre la Tierra. Mi admiración por Carmen Delia, hace que la vida sea más interesante. En cuanto al cobarde que tiró el vino, más que cobarde es una mala persona; de esa clase que no merece gastar un segundo en ellas. Un beso Jane. Juan

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    1. Fíjate, Juan, en el primer verso de Borges: "Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire". Voltaire, en su obra "Cándido", dice que cultivar nuestro jardín es lo único que justifica nuestra existencia y nos aleja de las aflicciones de este mundo (que sí, que a veces se pone un tanto "cochino"). Por lo menos, puede ser una manera de conectar con la tierra y sentirnos parte de un todo, pero no estoy muy de acuerdo con Voltaire, porque hay muchas formas de hacer la vida interesante y mejor. Por ejemplo, un profesor de matemáticas que hace unas paellas buenísimas para sus compañeros.
      En cuanto a los desaprensivos, sinvergüenzas, asquerosos, cobardes y canallas, no estoy dispuesta ni a insultarlos. Por ahí se pudran.
      Un beso, Juan.

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  21. Mi querida Jane, ¡qué emocionante homenaje a Carmen, la valiente, además de a los Justos. No sé qué pensará tu querida Angela Channing particular, pero bien podría ponerle ese bonito nombre a parte de las botellas de buen caldo que devengan: "Los Justos". Me emociona leerte. Besos.

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    1. Pues se lo diré a Carmen, la Valiente. Cuando el miércoles pasado fui a la finca, probamos un vinito y, después, me regaló una botella de tinto que todavía no he estrenado. Pero no tenía nombre ni nada. Hay que bautizarla y qué mejor nombre. Muy buena idea, Mónica.
      Muchos besos.

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  22. Mónica Martin Tejera12 de octubre de 2015, 22:18

    Qué bonito! Me he emocionado mucho al leer lo que has escrito sobre mi madre. Define muy bien quien es ella. Esa dedicación que pone en el cuidado de la finca, es solo una parte de lo que ha batallado en su vida en cada meta que se ha propuesto, ella es así, una persona fiel consigo misma y con los demás y una trabajadora incansable - ¡¡después nos dice que somos nosotras las que no paramos!! -, y yo me siento muy orgullosa de ella. Muchas gracias, y como no, lo comparto!! Besos

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    1. De tal madre, tales hijas. Tienen, tú y tu hermana, miles de razones para estar orgullosas de ella, igual que ella lo está de ustedes. En los alegatos que solemos tener las amigas, los nombres de ustedes están presentes, igual que los de todos los hijos y nietos de todas nosotras. Ustedes son nuestra mejor herencia, el capital que atesoramos, la razón de vivir. Y cuando los vemos felices, nosotros también lo estamos.
      Cuídense y mímense mucho. Un abrazo grande.

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  23. Querida Jane, a Carmen hace 58 años que la conozco. Dos menos que tú. Siete de ellos, coincidimos en el colegio. Al igual que ustedes, yo me dediqué a la enseñanza y me retiré de ella, en el mismo curso que ustedes dos.
    También hemos sido vecinas, durante unos 10 años, y dejamos de serlo, cuando se casó con su amado Héctor y se fue del barrio a vivir a otro sitio.
    Quizá no haya tenido tantas confidencias, ni viajes ni tenderetes, como los que tú has tenido con ella, pero sí muchas fatigas y algunas que otras tardes, en su casa, repasando lecciones, acabando algún trabajo o, simplemente, jugando.
    De aquellos años en común, lo que más y mejor recuerdo, de ella, son su tenacidad y su constancia en todo lo que emprendía. También me acuerdo de su excesiva modestia. No era fácil que admitiera que era una buena y responsable estudiante y siempre le parecía que las demás eran mejores que ella. Hablaba con admiración de otras compañeras y nunca percibí el menor atisbo de envidia, en sus comentarios.
    Hoy, que después de su jubilación y la mía, he tenido ocasión de retomar su amistad y su compañerismo, sigo comprobando que su esencia continúa. Que su dedicación a lo que sabe que es su deber, sigue firme y sin fisuras. Que su honestidad y su limpieza de corazón, siguen siendo sus señas de identidad. Y todo ello, sin perder su sentido del humor y su simpatía innatos. A pesar de los golpes que va dando la vida, pero asumiéndolos con serenidad y entereza de ánimo, mirando siempre hacia adelante y con una sonrisa.
    A lo largo de los años, he tenido la suerte de ir encontrando personas que, como Carmen, han sido lecciones de vida, para mí. Si, además, son mis amigos, el privilegio y el orgullo de decir que te distinguen con su amistad, no puede ser más gratificante.
    Mi deseo es que amigas, como ella y como tú, sigan siendo un lujo para mí y pueda disfrutarlas por muchísimo tiempo más. Y, también, que sigan emocionándome por ser como son...

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    1. ¡Qué buen retrato haces de nuestra amiga, Cehachebé! Y sí que hemos disfrutado tenderetes comunes, gracias a Dios. Y que no nos falten.
      Creo que el grupo de amigas que tenemos es, como dices, un lujo. Alguna vez puedes no estar de acuerdo con alguna, porque afortunadamente somos diferentes, pero de todas se puede aprender algo. Y es que las experiencias comunes del patio del colegio han formado un entramado que nos sirve de base y que nos ayuda a comprendernos y a querernos.
      Me uno a tu deseo. Un abrazo grande.

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  24. Qué bonito reconocimiento has creado a nuestra heroína Carmen Delia. Coincido contigo en que es una mujer de bandera que eligió el camino más complicado cuando pudo ser el simple, una meta fácil y por supuesto justificada.
    Yo también hubiera dicho que no entendía sobre cultivos y riegos, pero ella es valiente y apostó por AMOR.
    Tal vez dedicar ese tiempo a mimar sus viñedos le mantiene feliz y la lleva a tener cerca a quien cuidó con tanto esmero de ellos.
    Allá donde esté, estará muy orgulloso de su sacrificada labor.

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    1. Somos, Cande, el resultado de nuestras elecciones. Me admira la elección del camino difícil, pero también la de los que tienen la valentía de decir no. Lo fundamental es que la elección sea libre y nunca coaccionada por factores externos.
      Creo que, en este caso, existían los factores externos (el amor a Héctor y a su obra), pero también un sentido innato del deber, que la lleva a hacer las cosas "como tienen que ser". Estoy segura de que dormirá mejor y de que sabrá encontrar belleza en lo que hace.

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  25. ¡Qué cosas Jane! Igualito que mi hermana. Se quedó viuda hace 5 años y de subinspectora de hacienda se convirtió de la noche a la mañana. en agricultora-ganadera: "cochinos", como los llaman en Andalucía, vacas, olivos... luchando como una jabata (no sé si suena bien), y sacando todo adelante en tierra machista donde las hubiera.
    Me encantó tu post y los versos de Borges.
    Besos

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    1. Hay personas así, Arista, valientes y echadas p'alante que no se achantan ante nada. Y el volver a la tierra tiene algo de primigenio, de encontrar un sentido en las raíces, que lo hace muy atractivo en el fondo, pese a lo duro que es.
      Tu hermana y mi amiga son un ejemplo para todos. Ojalá haya muchas como ellas.
      Gracias y un beso.

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  26. Y, pregunto, así hecho el pendejo: Conocen al grandisímo hijo de su madre que le hizo tremenda vaina a Carmen Delia ?. Merece que lo guinden por las mismisimas. La envidia es una cosa seria. A cuidarse, pues.

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    1. No lo conoce, aunque tiene sospechas. Yo he pensado en por qué se hacen esas cosas, si no se gana nada con fastidiar a otra persona que ha trabajado un montón ¿Envidia, como dices? ¿Celos? ¿Tener el alma más negra que la pez? Fíjate que hasta pienso que un ser así es digno de lástima. Pero como dices tú, ojalá lo guindaran por las mismísimas. Se lo merece.
      Un abrazo, Agroteide.

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  27. Isabel, qué bonito. Además comprendo muy bien el deseo de tu amiga Carmen Delia de seguir la labor iniciada años atrás por sus familiares. ¡Saldrá adelante por su ánimo! Un abrazo.

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    1. Sí, yo también la comprendo (sobre todo porque me encantaría que alguno de mis descendientes siguiera cuidando nuestra huerta). Y claro que saldrá adelante, tiene agallas para todo eso.
      Un beso.

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  28. Que suerte tienes de contar con la amistad de Carmen Delia, no la conozco pero le envío toda mi fuerza y cariño para que tenga una cosecha maravillosa y para seguir luchando. Personas como ella son un ejemplo para seguir luchando cada día.

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    1. La verdad es que sí, Elena. Nos anima a seguir para delante y no achantarnos ante la menor dificultad. Se lo diré y seguro que la anima un montón.
      Un abrazo.

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