lunes, 7 de marzo de 2016

¡Al rescate!



Hay semanas chungas en las que los contratiempos de la vida te sacuden. "El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa. / Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros". Hay semanas en que te duelen palabras y gestos; o en las que seres que quisiste se van para siempre con su séquito de lágrimas. Hay semanas en las que quieres consolar y que te consuelen. Semanas tristes.

Entonces es el momento de ir al rescate, de ir recuperando y atesorando, como quien recoge piedras pulidas y brillantes a la orilla del mar, momentos que te reconforten y te abriguen como una manta cariñosa en una tarde fría.

Este es mi botín de una semana así:

Una canción oída en la calle - "Camina y gira..."-, cantada por una mujer de voz limpia.

Un aguacate de la huerta, saboreado tal cual a la hora del aperitivo.

La figura estos días del Teide, majestuosa y blanca, incluso de noche bajo la luna llena.

Una historia tragicómica de otros tiempos, contada en voz baja en la habitación de un hospital.

Una cena en casa de amigos de siempre, con cantadita al final: "Dorada de luz, es mi guitarra nochera..."

Las fotos de cada amanecer en Santa Cruz que me manda otra amiga. Cada día sale el sol.

Un ramo de strelitzias llenando de color un rincón de la casa.

Una frase de Benedetti: "En la vida hay que evitar tres figuras geométricas: los círculos viciosos, los triángulos amorosos y las mentes cuadradas".

Mis nietos. Eva (12 años) probándose, coqueta, una bufanda; David (10) jugando conmigo a las adivinanzas; Julia (2), enseñándome entusiasmada el libro que acaba de cogerle a su madre y que ya la seduce, "El Principito" (que ella llama, en su media lengua, "El Sitipito"); Álvaro (1), intentando andar, agarrado, inseguro, a un dedo de mi mano.

Una conversación con Chris, un amigo griego que vive entre París, Nueva York y Dubai, y que me abre las puertas del mundo.

Un poema bellísimo de Alejandrina Padrón -"Esas cosas que no tienen valor"-, que también habla de "las alhajas que la vida me dio sin esperarlas".

Un beso de la persona que más quiero y que más me quiere...

Tengo una amiga que todas las noches piensa -y a veces lo escribe- qué momento ha sido el peor y el mejor del día. Es un ritual que la ayuda a organizar de alguna manera el caos de la existencia y a relativizar. Yo no soy tan ordenada como ella, pero reconozco que estar atenta en el día a capturar ese instante dorado (en el fondo el carpe diem de siempre) y guardarlo después como un botín preciado aleja la tristeza y enseña a darle valor a lo que verdaderamente lo tiene. Bendito rescate.


(La foto es de Daniel López en la web "El cielo de Canarias)



52 comentarios:

  1. Gracias Isabel.El rescate entiendo lo tiene que hacer uno mismo.¡ Manos a la obra!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Esther. Siempre has sido una persona positiva y fuerte. Solo con recordar momentos felices -ese momento de sentarte junto a ella a la hora de tomar el café, las ganas de alimentar a su familia con platos ricos, ay esas arepas,...-, estoy segura de que te sentirás reconfortada. Un fuerte abrazo y ¡manos a la obra!

      Eliminar
    2. Me reconozco como cazadora de momentos dorados, yo también hago balance de mi botín cada noche. Enhorabuena por ese artículo.

      Eliminar
    3. ¡Si vieras, Luisa, la cantidad de personas que hacen ese balance! Yo pensé que era un hábito raro de mi amiga, pero después de escribir el post mucha gente me ha dicho que ellos también lo hacen. Incluso leí estas palabras del escritor James Clear: "Normalmente me despierto, bebo un vaso de agua, escribo tres cosas por las que estoy agradecido y leo 20 páginas de un libro". O sea, que en su caso no es un balance al final del día sino un truco psicológico para empezar el día con buen pie, relativizando los males propios y pensando en aquello que le alegra. En un caso o en otro, son momentos dorados para guardar.
      Muchas gracias, Luisa, por tus palabras y por pasarte por aquí.

      Eliminar
  2. Hoy , si es posible, aún más que siempre,tocaste mi corazón Isabel. Guardaré tu escrito ya para siempre en un lugar privilegiado para cuando sea necesario rescatar y que me rescaten .Gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Claudia. Es verdad, la vida se compone de momentos luminosos y momentos tristes (¡y menos mal!), y todos necesitamos de manos amigas que estén cerca. Me alegro de ser una de esas manos.
      Un abrazo grande.

      Eliminar
  3. Adelante, Isabel. Yo hace tiempo que tengo que rescatarme a mí misma cinco días por semana, a ver si pasa .
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguro que en esa ciudad imperial, Celia, encuentras muchas ocasiones de rescate. Basta proyectar tu mirada curiosa e inquisitiva sobre lo que te rodea. Y si eso no resulta, vete a paladear una sachertorte mientras miras pasar el mundo desde las cristaleras de una cafetería. Ese puede ser uno de esos instantes dorados.
      Besos.

      Eliminar
  4. Fíjate tú por dónde, hoy 7 de marzo, se cumplen 47 años del fallecimiento de mi madre (se fue joven, sólo con 39) y esa redundancia cíclica de la pena que, a pesar del tiempo transcurrido, hiela y agarrota tu corazón de niño, se ha visto atemperada por la ternura que destila esta llamada de rescate.
    Gracias, amiga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todos somos niños ante la muerte de la madre. Este año hará 20 años de la de la mía y la desolación sentida a veces toca en la puerta. Pero ahora, cuando la recuerdo, vienen a la memoria más las risas que las lágrimas. Y dan ganas de bendecir la suerte que tuve por tenerla conmigo un tiempo de mi vida.
      Gracias a ti, Miguel Ángel, por tu comentario. Un abrazo.

      Eliminar
  5. Las personas que son capaces, como tú, de saber ver, escuchar, sentir y saborear los pequeños detalles del día (¿acaso no son lo que más importa?) siempre sabrán encontrar el camino hacia la felicidad, pase lo que pase. Y eso que vienen mal dadas, sobre todo en tiempo de rescates y hospitales... Bss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, sí, Mónica, a veces nos parece que se juntan todos los males del mundo: no sólo las despedidas (llevo en un mes tres) y la correspondiente pena, sino también malentendidos con los amigos, malestar con la situación del país, catarrazos... Ves a la gente con el ceño fruncido todo el rato y con ganas de discutir como si esto fuera lo que ahora toca.
      Y no. Ayer leí una entrevista a Julia Navarro en la que hablaba de la maldad. Pero confiesa que aunque hay canallas por todos lados, también la bondad se encuentra en todas las esquinas. A descubrir la bondad, la belleza y la virtud (después de todo los ideales platónicos), deberíamos dedicar parte de la vida.
      Un besote, Mónica.

      Eliminar
  6. Este post me encantó por lo positivo, porque hay días en que una se pierde entre detalles que nos enojan o aflijen...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, eso es lo malo, que muchas veces lo que nos aflije es tan nimio... En el momento en que ocurre, nos parece lo peor, no nos deja dormir, le damos mil vueltas. Y luego, con el paso del tiempo, reducimos a su verdadero tamaño el problema y nos damos cuenta de que el conflicto, igual que una piedrita en la carretera, forma también parte del camino.
      Un abrazo, Gabriela

      Eliminar
  7. Me temo amiga, que estamos pasando una época de constante rescate y por eso tenemos que atesorar un gran botín, así que manos a la obra y reunirnos para seguir atesorando que esos momentos son maravillosos y de gran alegría

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué razón tienes, Clari. Ayer mismo que nos vimos en un entierro, ¿sabes lo que me dijo una amiga que había perdido hace 5 años a su hijo? Que él le había dejado una red de amigos que la sostenían y la animaban. Los amigos y amigas como tú, que nos aceptan como somos, que nos quieren y apoyan en los momentos malos pero que se alegran y disfrutan con nosotros en los buenos, son un tesoro que hay que mimar y cuidar. A ello nos afanamos tú y yo ¿verdad?
      Un abrazo grande, mi amiga.

      Eliminar
  8. Esta palabra, "rescate", tiene mucho de sabiduría y poesía, y tu comentario, como dice Chari, toca la fibra sensible. Eres una artista, ya lo sabemos, mi amiga.
    Rescate, alegría y dolor. Alegría, cuando sale bien; dolor, cuando no es así. Quien sabe qué es un rescate es alguien que lo ha pasado. Cuando vives en una isla pequeña como La Palma, estás pendiente y observando lo que pasa: como oír cierto día un helicóptero y decir: "¡Dios mío! ¿Quién será?". Era mi sobrino nieto, hijo único, el nieto mayor de mi hermana que, cogiendo olas en Puerto Naos, se lo llevó el mar. Fueron horas tremendas, pero se pudo contar al final.
    Por eso, querida amiga, al rescate del día a día, a dar besos, flores, cariños, a cantar y a cantar la vida, que es preciosa y hay que saberla aprovechar. Los días grises y tristes también son bonitos porque sabemos que la claridad vendrá y que detrás de ellos el sol saldrá cada día e iluminará tanto como el oleaje del mar. El túnel de la cumbre me gusta cuando la niebla no deja ver el final, pero sabemos que está ahí. Así pasa con nuestra vida: a caminar en la luz más y más, día a día, hasta el día que vivamos la luz de las luces que nos deslumbre.
    Gracias, querida amiga, por las pequeñas y grandes cosas, por los besos, por los nietos, por las flores, por cantar... Gracias, Isa, sigue con tus escritos cada día. Los días tristes se alejan...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre me ha gustado tu optimismo, Nievitas, ese saber que tras la tempestad viene la calma y tras la oscuridad, la luz. Me has dejado temblando con el relato de tu sobrino nieto y aliviada por poderlo contar casi como una aventura. Creo que el optimismo, y en tu caso la fe, nos guardan de la incertidumbre que a veces provoca el vivir, sabiendo -pero no dejando que eso nos domine- que puede ocurrir lo imprevisto y desbaratarte la vida.
      Por eso, soy yo la que te digo que sigas así, con tu alegría y con esa bondad enorme que te hace estar pendiente de todos. Es un privilegio ser tu amiga.
      Un beso grande.

      Eliminar
  9. Como siempre me han encantado esas palabras que hilvanas como nadie para conformar una bella corona que depositas sobre la cabeza de cada uno de los que tenemos la suerte de leerte. Gracias Jane Jubilada por esos instantes, a veces agridulces que nos regalas cada día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti, Alejandrina, por tu sensibilidad y por la magia y la música que llena toda tu poesía. Me siento honradísima de poder incluir en este escrito el enlace a tu poema "Esas cosas que no tienen valor". Voy siguiendo tu camino de apreciación de "las alhajas de la vida" y tu ejemplo de enamorada de la vida.
      Un abrazo.

      Eliminar
  10. Mónica Martin Tejera7 de marzo de 2016, 22:16

    Dicen que en los detalles se encuentra la felicidad... pero es verdad que cuando menos, nos rescatan de esos días tontos o tristes!! Me ha encantado, lo comparto, besoss!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad de la buena, Mónica. Si vieras, hoy por ejemplo que es un día gris y tristón, lo que nos hemos reído mis amigas y yo con detalles tontos en los guasap. Las amigas de toda la vida que comparten algo que han vivido, los detalles cariñosos de alguien a quien quieres, el leer un libro curioso y entretenido con mantita encima..., son detalles "soleados", de esos que calientan el alma. Darles la importancia que tienen nos hacen no querer prescindir nunca de ellos.
      Un abrazo.

      Eliminar
  11. Soledad Villalobos7 de marzo de 2016, 22:17

    No sólo me gusta leerte Isabel, sino los comentarios tan sentidos de tus amigos. Esto también forma parte del salvavidas que tanto necesitamos a diario. Gracias y un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí, Sole, es lo que más me gusta de tener un blog: poder tener una comunidad de amigos que opinan, comparten, te dicen una idea, conversan... ¡Vamos, que no nos tomamos un cafecito y unas pastas juntos porque todavía no se ha inventado eso de que lo virtual se convierta en real! Pero como si lo fuera, el calor y la conversación son parecidos...
      Gracias a ti por participar de este salvavidas. Un abrazo.

      Eliminar
  12. Elena López Cabrera7 de marzo de 2016, 22:18

    Muy bonito Isabel!
    Besos para toda la familia!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Elena. También un abrazo grande para todos los tuyos :-D

      Eliminar
  13. Olga Castro Rodríguez7 de marzo de 2016, 22:19

    Desde que te encontré en tu blog leo lo que escribes, llegas muy dentro, con palabras preciosas, que ayudan a reflexionar durante un tiempo que intento que sea mío. Un beso grande.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué bueno, Olguita, recuperar amistades, poder compartir vivencias y saber unos de los otros! Esto de internet es el mayor invento del mundo, una gigantesca y mundial plaza del pueblo, donde todos nos vamos encontrando :-D A mí me ha encantado que tú hayas sido uno de esos encuentros.
      Un abrazo grande.

      Eliminar
    2. Olga Castro Rodríguez8 de marzo de 2016, 20:55

      Cuántos años sin saber nada de los Duques!!!. Para mi también ha supuesto un reencuentro con aquellas vivencias y recuerdos felices de cuando era una niña. Los merengues de la abuela que nadie ha logrado superar y tantos momentos que compartimos en la casa de la calle San Miguel.

      Eliminar
    3. De los merengues de abuela he hablado en muchos de estos 386 rollitos que he escrito desde que me jubilé hace 7 años y pico (no sé de dónde saco tanto rollo). Entre mis amigas eran famosos y yo no he probado ningunos tan ricos como aquellos.
      De la infancia nos nutrimos y mira por dónde los recuerdos de esa época son también algunos de los momentos que nos arropan e iluminan días más oscuros ¡Qué bueno haberlos vivido!

      Eliminar
  14. Gracias Isabel. ¡Te has ganado la receta del licor de mi madre fotocopiado de su letra! Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Eso sí que es un regalazo, Elvira, y un buen momento de esos que se atesoran para alegrarnos el día! Gracias, gracias y gracias. Es de los mejores que he tomado y mira que en mi casa, llena de hacendosas mujeres palmeras, había tradición. Ya te contaré cuando lo haga.
      Un abrazo.

      Eliminar
  15. ¡qué buen post Isa! Me ha encantado y me apunto a atesorar momentos felices, que hay muchísimos, para los días de rescate. Felicidades y un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ah, pues mira, eso es una buena idea, guardar momentos felices para cuando vienen malas. Hace poco, en el entierro de mi prima, mi tía estuvo haciendo eso mismo, recordando y "sacando de la hucha" buenos y divertidos momentos que la hicieron sonreír. La naturaleza es sabia.
      Un besote, mi amiga.

      Eliminar
  16. Hola Jane. Bonitas palabras que hacen que todavía creamos que hay esperanza. Visto lo que nos rodea: "El pacto del beso", "Las líneas rojas", "Si vienes con esos, no me siento contigo".....leer frases como las de Benedetti,o las ideas que plasmas en tu blog ayudan a que cuando uno se acueste, y piense si el día ha valido la pena, durante un segundo, uno se conteste: "Sí, ha valido la pena". Un beso Jane. Juan.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que es una de las cosas más bonitas que me han dicho, Juan. El que pongas en la balanza de los pros diarios este blog y que te haga pensar que el día ha merecido la pena frente a los contras de las líneas rojas y los "yo no me ajunto contigo", es para emocionarme y mandarte un besote. ¡Eso son amigos! ¡Y ese es otro instante cálido para esta tarde fría!
      Gracias, Juan.

      Eliminar
  17. Isa, me gustó mucho. Yo estoy por ser positiva. Disfrutar de cada cosa que tenemos, vemos, oímos, sentimos y sobre todo podemos hacer. Hay malos momentos pero si mañana nos levantamos vemos el nuevo día y respiramos... pues seguimos con tanto que nos queda, gracias a Dios.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya te he dicho muchas veces, Carmen Delia, mi "Ángela Channing", que eres de las personas más positivas que conozco y de las que más disfrutan de la vida. Ir contigo por la vida ha sido un placer y una fuente de optimismo. Así que te doy las gracias más efusivas.
      Un abrazo.

      Eliminar
  18. Gracias, Isa, por venir al rescate como cada lunes.
    Después de estos días un poco inhóspitos y las despedidas sin retorno que hemos tenido que arropar, todos necesitamos un botín de días fules para regresar a la templanza.
    Por cierto del botín te copio, sin dudarlo el aguacate tal cual y mi dossier de canciones que canturreo mientras camino y así los demás se despreocupan porque saben que estoy bien... Debe ser cierto eso de quien canta su mal espanta. A mí, te confieso que me funciona.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿De verdad canturreas mientras caminas? Tengo otra amiga igual. No se limita como el resto de la humanidad en cantar en tenderetes o en la ducha, no. Ella, como tú, supongo, se levanta cantando, hace las cosas cantando y camina cantando. Y siempre pensé de ella, como ahora pienso de ti, que es una suerte vivir envuelta en música. Por eso eres una persona que inspira paz y calma ¡Guarda bien tu dossier de canciones!

      Eliminar
  19. Sí, hija, hay días, semanas y meses así, pero también se pueden disfrutar de cosas bonitas y gente estupenda, como tu blog que a mí siempre me sube la moral (aunque a veces con una lagrimita de emoción), no tengo que dejar que la falta de tiempo me impida disfrutar de él!!

    ¿Recuerdas que este verano pasado un profesor italiano les puso unos deberes a sus alumnos entre los que estaba mirar el sol en el mar, pensar en lo que más te gusta y ser feliz?

    A veces me acuerdo de él, y aunque no disfruto del mar, sí que me acuerdo de lo buena que sabe el agua fresca cuando tienes sed y de cómo entra el sol a raudales por mi ventana (sea invierno o verano) y en que algún día volverás a Madrid, o yo conseguiré ir a Canarias y ver ese Teide tan impresionante!!

    Besos, guapa!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí me subes la moral tú con tus escritos, con tus comentarios y con que estés ahí. Y qué buena idea la del profesor italiano ¿Por qué no se me ocurriría a mí, en lugar de estar mandando a comentar textos de Platón? Con 14 años hice este ¿poema? sobre un destello del sol en el mar:
      "Hay dos figuras vestidas de plata jugando en el mar. Juegan, se agachan, corre una hacia la otra, se abrazan... Son dos figuras vestidas de plata. Y no sé si son mujeres o niños o ángeles. Lo cierto es que ríen en medio del mar tirándose pequeñas pelotas de espuma. Y yo, desde mi ventana, envidio su libertad".
      No es que fuera muy bueno pero demuestra que es algo que puede llamar la atención y sugerir algo a una adolescente ¿verdad?
      Algún día volveré a Madrid y algún día te llevaré a ver el Teide conmigo. Prometido.

      Eliminar
  20. Hoy me ha emocionado leerte, Jane.
    Lo primero que me digo cada mañana al despertarme es "Hoy va a ser un día estupendo". Desde luego, muchos no lo son pero yo sigo por si funciona.
    Desde ahora, antes de dormir, buscaré el momento dorado del día y lo guardaré para cuando lo necesite.
    Maravillosa la frase de Benedetti e inigualable por su ternura "El Sitipito" de tu nietecita.
    Gracias por seguir ahí y por todo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me ha gustado tu optimismo al empezar el día. Mañana mismo lo pongo en práctica yo también ¿Por qué ha de ser un día malo? Acuérdate de la frase de Montaigne (la he puesto alguna vez y una amiga me ha dicho que, después de oírmela, la vida le ha cambiado): "Mi vida ha sido una sucesión de catástrofes... la mayor parte de las cuales jamás ocurrieron". Así que creo, igual que tú, que hay que afrontar cada día con esperanza y con humor. Nada, nada, mañana va a ser un día estupendo.
      Gracias, Utopía, también por todo.

      Eliminar
  21. Yo sé que soy una hija borde (y que muchas veces te ladro), pero cuántas veces has sido mi rescate...
    Un post precioso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esta borde hija mía de vez en cuando me dice una cosa tan bonita como esta, y entonces hay que perdonarle todo. Te quiero.

      Eliminar
  22. Pues pareces muy rescatadas: le das vida a la vida y lo interiorizas. En el camino de Husserl quedándote con lo esencial.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad, sigamos el camino del gran Husserl, pongamos entre paréntesis todo lo superfluo, lo banal, lo hipócrita, lo snob, lo cruel... de la vida y quedémonos con lo que importa de verdad. Apropiémonos de nuestro yo.
      Un abrazo.

      Eliminar
  23. Ay, Jane, cómo me ratifico en que, con cuánta poesía, has sabido tocar la fibra sensible de muchos de los que te leemos, seguimos y queremos.
    Sabes que llevo un par de años con muchos más motivos de tristezas que de alegrías, pero siempre, sin saber que se trataba de un rescate, ha habido algo que hacía y hace más llevadero el camino: las fotos de los menudos de la familia, los recuerdos agradables de la infancia y la juventud, el privilegio de disfrutar y aprehender el Lucero del alba, los amaneceres del sol y las salidas nocturnas de una nueva luna llena, el reencuentro con los que compartiste luchas y emociones, el descubrimiento de viejas fotografías que creíste desaparecidas, la recuperación de tu primer libro de lecturas... Todos, aparentes pequeñas cosas, pero enormes en su significado.
    Al final, y gracias a este precioso post tuyo, haces balance y resulta que los rescates ganan y los malos momentos pierden. Quizá en esto consista la vida y, por ello, merezca la pena seguir deseando vivirla.
    Gracias, amiga, y a seguir rescatándonos, que en eso te has hecho toda una experta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ese es el camino, Cehachebé: que ganen los momentos luminosos y positivos en tu vida y que la vida te compense por los malos. También es verdad que unos y otros son necesarios.
      Me ha gustado mucho tu reflexión hoy. Me ha dado la sensación de que, igual que iluminas mis mañanas con tus preciosas fotos del amanecer, me acompañas en el camino y en esta convicción de que la vida merece la pena vivirla.
      Gracias por todo, mi amiga del alma.

      Eliminar
  24. Me encanta la idea de recordar algo positivo y algo negativo. En general se me da mejor alegrar a los demás que a mí misma, pero si no estamos bien, ¿cómo vamos a reconfortar a los demás? Y sentirse bien a veces está en pequeños detalles, sólo que nos perdemos buscando algo grandioso.

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo prefiero no apuntar los negativos como hace mi amiga. A veces es bueno hasta olvidarlos. Total, a lo mejor fue un insulto que no fue tal, o una mala contestación, o un accidente que ¿para qué recordar y rumiar? Si pensamos en todo lo que alguna vez nos dolió y en cómo ahora ha desaparecido en el olvido, nos damos cuenta de que no fue importante en nuestra vida. Así que a deleitarnos en los buenos ratos y a olvidar los malos. Y, como dices, a buscar los pequeños detalles (muchas veces son síntomas también de algo grandioso).
      Un abrazo, Dorotea.

      Eliminar