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En la formidable película de John Ford Un hombre tranquilo, el conflicto entre los protagonistas (John Wayne y Maureen O'Hara) aparece porque ella, al casarse, quiere que su hermano, que se opone a la boda, le dé "sus cosas". Siempre imaginó una casa para vivir en donde colocaría esas cosas: su estantería para la vajilla, su mesa, sus sillas, su cama... Pero él no la entiende y le dice que son solo objetos y que eso no es lo importante. Cuando la vi por primera vez, yo estaba más de acuerdo con él, a lo mejor influida por mi madre que, cuando algo se rompía, así fuera una estatua antigua de cristal chino, nunca lo lamentaba mucho y siempre decía: "Es solo material".
Pero con el tiempo me he dado cuenta de que hay cosas a las que se les coge cariño y a las que a veces cuesta renunciar. Javier Marías incluso llegó a escribir que "tal vez no sea tan descabellado imaginar que los objetos inanimados tienen algo de vida". Y en un libro titulado Estimados objetos sus autoras, Luz Sánchez-Muro y Belén Feduchi, pedían que eligieras aquel objeto de tu ámbito cotidiano con el que más te identificaras, ese del que no te desprenderías ni loco que estuvieras. Entre las respuestas, muchas y curiosas, hubo quien, por ejemplo y dándole la razón a Marías, escribió una carta de amor a su Vespa.
En la misma línea, en mi familia también ese objeto, que vemos como si fuera un viejo amigo que nos ha acompañado toda la vida, es el primer coche que tuvimos, un Volkswagen escarabajo que los niños siempre llamaron el folvanguito. En uno de los primeros posts de este Blog hace 18 años ya hablé de él y lo definía así: "Es un coche color naranja, de trote alegre y natural afable, el primero que cogí nada más sacar el carnet y con el que fui cantando a grito pelado por toda la carretera de Tegueste cuando vi que podía conducirlo yo sola".
El folvanguito nos ha llevado en las bodas de la familia, empezando por la mía, subía al Teide con determinación por las noches los 8 años que mi marido estuvo en el Astrofísico, me llevó sin problemas durante muchos años al Instituto de La Laguna, cargó hasta con un colchón en la baca al mudarnos a esta casa y nunca nunca nos dejó tirados en la carretera por propia intención. En aquel post contaba que hubo dos veces que eso pasó pero la primera vez fue culpa mía y se quedó sin batería, y la segunda, de un aprendiz de mecánico que le dejó un tubo suelto y se incendió en la carretera de Las Canteras. Pero como si el coche tuviera línea directa con el cielo, la primera vez apareció el mecánico del coche que lo conocía como si lo hubiera parido, y la segunda, detrás de nosotros circulaba un camión de una empresa de extintores y me lo apagaron en un pispás. Un milagro.
Pero el folvanguito tiene 56 años ahora y hace tiempo que languidece en el garaje. Ya no lo sacamos a pasear porque también nosotros languidecemos. Los hijos y nietos tienen su vida y sus coches y no se acuerdan mucho de él, y un coche quieto es un coche moribundo. Por eso, por el cariño que le tenemos, le hemos dicho adiós, aunque no es un adiós definitivo. Se va a otra casa donde lo van a reparar y tratar con amor. Mi sobrino Pablo, que sabe de motores todo lo que hay que saber, que le apasiona la mecánica, que tiene mil repuestos, piezas y accesorios localizados por todo el mundo y que ama los coches antiguos, se encargará de él y lo va a dejar como un pincel.
A nosotros solo nos queda, mientras lo vemos marchar con la dignidad de aquellos que saben lo que valen, agradecerle todas las horas felices que nos dio. El folvanguito ha sido para nosotros ese objeto favorito al que cuesta renunciar y lo recordaremos siempre como un viejo amigo, achacoso ahora pero siempre fiel, generoso y dispuesto.

Es cierto que se coge cariño a objetos. Y ese coche forma parte de ustedes, tanto que Volkswagen naranja que veo la imagen de Isabel y Antonio que se me viene a la cabeza, viéndolos subir por un camino de las gavias sin empichar rumbo a un Luther King recién abierto. Pues deseo que ese folvanguito les siga dando muchas alegrías desde su nueva casa
ResponderEliminarAy, sí, muchas veces recorrimos esa calle de Las Gavias. Recogíamos en Santa Cruz a Luis y a Daniel, otros dos profesores, y el viaje se nos hacía entretenidísimo hablando de lo divino y lo humano. Creo que tengo hasta una foto de esos tiempos con el escarabajo. A ver si la encuentro y la pongo.
EliminarGracias por el buen deseo.
Hola!!
ResponderEliminarUn hombre tranquilo...una peli que he visto varias veces porque me encanta a pesar del paso de los años.
Le dije una vez a Fernando , tu jefe de departamento, que John Wayne en ese papel me recordaba a él, hombre tranquilo y templado siempre...
Del coche ...te diría que es una pena desprenderse de lo que nos ha acompañado tantos años y y nos ha sido tan útil...pero como se dice siempre...es ley de vida...hasta las personas vamos pasando a ese estadio...
Hay que seguir adelante con los recuerdos de todo lo bueno que hemos vivido y disfrutado...que es bastante😜
Buena semana
Un abrazo
Yo también he visto la película no sé cuántas veces. Me sigue pareciendo alegre, tierna, muy bien interpretada... Cuando estuve en Irlanda visité, además, Cong, el Innisfree de la película. Y me emocioné, claro.
EliminarY tienes toda la razón, Fernando es así. Así ha llegado a los 90 años con esa serenidad y sabiduría que lo caracterizan.
Sí que me da pena despedirme de cosas queridas pero aligerar la vida de objetos tampoco está mal, sobre todo cuando pienso que están mejor en otro lugar. Ya lo disfrutamos durante muchos años.
Buena semana también para ti y un abrazo grande.
No tengo palabras para describir el relato del vw... ¡¡¡¡¡qué bonito, tía!!!!! Qué bonito y qué sentimientos encontrados con el coche y la restauración. Que se use, se lleve de viaje, a reuniones nocturnas con más apasionados y de exhibición.
ResponderEliminarMil gracias.
Eso es lo que deseo, que tenga otra vida distinta. Ahora ya no tiene que llevar niños al colegio ni cargarse hasta los topes en época de mudanza. Ahora le toca estar con gente que lo valora y lo luce. El reposo del guerrero, jejeje.
EliminarUn abrazo, Pablo, y disfrútalo.
Isa, me he emocionado porque tú con con el folvanguito y yo con mi 600 rojo 805, que lloré tanto cuando me lo vendieron. Allí llevaba todos los días al colegio a los 4 míos, y hasta los de mi hermana se metían...
ResponderEliminarUn besito.
Los coches de antes eran estirables. Yo iba a La Laguna con mis hijos e íbamos recogiendo a vecinos y alumnos (flaquitos tenían que ser). Todavía me encuentro con alguno que me lo recuerda.
EliminarLos escarabajos, los 600, los Mini, coches de nuestro tiempo, tenían personalidad. Tal vez por eso se les cogía tanto cariño.
Es que no se que tienen algunos coches como el escarabajo, el dos caballos amarillo, que nos retrotraen a algún momento loco de nuestra juventud sacándonos una sonrisa. Leyéndote a ti, Isa, nos haces recordar aun con más cariño esos momentos.
EliminarPrecisamente te iba a recomendar para la puesta en forma, a un primo mío, Oscar, que colecciona escarabajos, y los restaura con mucho cariño e ilusión.
Desde que te conozco, aunque solo sea leyéndote, eres uno de los motivos por los que quiero que llegue el lunes y leerte, pera que me insufles tu energía y amor por la vida. Me gusta el color del cristal con que la miras.
Gracias por tus palabras y por la recomendación. Pero desde siempre este escarabajo era el amor de mi sobrino y estaba deseando devolverle su antiguo carácter. Fíjate que en su perfil tenía la foto del escarabajo y en Navidad me mandó una foto en que se veía el coche engalanado de espumillón y velitas :-D
EliminarGracias por encontrarnos los lunes. Pienso que el ser positivos nos ayuda cuando vienen tiempos problemáticos. Ánimo y p'alante.
Un abrazo.
Un histórico de la automoción el folwagen
ResponderEliminarSíííí. Fue el primer coche de muchos amigos y algunos todavía lo tienen. Cuesta desprenderse de ellos. Y por sus características hace honor a su significado en alemán: "el coche del pueblo".
EliminarEn Japón existe una ceremonia sintoísta para despedir objetos inanimados, herramientas, maquinas, coches...que nos han servido durante mucho tiempo, pues se cree que estos objetos han adquirido algo de nuestro espíritu... Seguro que eso le pasó a tu coche naranja...
ResponderEliminarPues supongo que por lo menos hay empatía y comunicación entre conductor y coche. Yo me he visto hablándole más de una vez ("Venga, que tú puedes" y cosas así). No sabía lo de la ceremonia sintoísta, que por otra parte está de acuerdo con la filosofía japonesa de considerar que somos parte de un todo y que todas las cosas poseen espíritu (kami). Me gusta.
EliminarAquella vez que se te incendió cerca de Las Canteras, en la Vía de Ronda, pasé con mi coche cuando estabas arrimada al arcén y me paré. Estaba muy caliente el motor y echaba humo todavía. No sé si lo recuerdas...
ResponderEliminarSí que recuerdo ese día, pero como el comentario sale anónimo, no sé. Puedes ser Enrique, que recuerdo que se paró y nos llevó a casa.
EliminarAl final, algunos objetos, y pasa mucho con los coches, se llevan con ellos parte de nosotros y todas las aventuras que corrimos con ellos.
ResponderEliminarLa verdad que los escarabajos tienen mucha personalidad. Dos de mis tíos, tenían uno y eran muy bonitos, además de modernos, en aquella época eran lo más. Mi tío Fernando lo tenía amarillo y mi tío Gilberto en azul marino. El primero siempre flamante y el otro lleno de polvo de ese sur dónde vivía y donde nos llevaba como sardinas en lata a todas las playas de la zona. Sí, es verdad, sólo son vehículos que han hecho su función, pero qué nostalgia da verlos circular cuando guardamos tantos recuerdos felices dentro de ellos.
Y es bonito. Hacen reuniones de escarabajos, y es un gusto oír el motor todavía fuerte, todavía joven, por esas carreteras de la isla algún fin de semana. Espero ver al mío cuando esté ya remozado y en forma. Y sí que tienen personalidad. Hay escarabajos modernos pero no son lo mismo.
EliminarHola Jane. Es cierto que muchos objetos son como de la familia y desprenderse de ellos se hace cuesta arriba, pero pasa que hay que "dejarlos ir" ...y si tienen una nueva vida o son importantes para ellos, pues misión cumplida. Un beso Jane. Juan
ResponderEliminarY en cierta manera, Juan, ese dejarlos ir nos hace más libres. Y es bueno también dejar que otros lo disfruten. Cuanto más vieja me hago, más practico el desapego por las cosas.
EliminarUn beso.
Hola Isa cómo me ha gustado tu relato sobre el coche Volkswagen me recuerda nuestro noviazgo... también teníamos uno TF 47860 el color entre gris y beige...pero no lo conservamos...una pena si el coche pudiera hablar, nuestros primeros besos y achuchones jajaja. Has estado estupenda como siempre... Un abrazo ya nos veremos😂🥰
EliminarNosotros tuvimos el folvanguito un mes antes de casarnos, cuando sabíamos seguro que teníamos trabajo, así que nada de primeros besos ni achuchones :-D. Lo pagamos con nuestros primeros sueldos y algo de ahorro (Costó 110.000 pesetas y ganábamos 12.500 cada uno). Nos costó pero lo necesitábamos.
EliminarUn abrazo.
Bonito homenaje, Jane, a esas reliquias que han acompañado nuestras vidas y que, por fortuna, pueden seguir disfrutando las generaciones siguientes, porque las valoran y las cuidan.
ResponderEliminarYo no soy de mucho apego a las cosas, pero no dejo de reconocer y admirar a quienes son capaces de conservar un coche como ustedes lo han hecho. Seguro que Pablo sabrá darle una nueva vida por muchos años más.
Bueno, tú tienes cosas muy bonitas en tu casa y seguro que les tienes apego. También eres de las personas que más cuidan su coche, algún mimito recibe. No nos damos cuenta, pero las cosas, sobre todo aquellas que compramos y recibimos con el corazón, nos acompañan y forman parte de nosotros. A disfrutarlas mientras podamos.
EliminarSí, me encantan los coches, pero mi debilidad va más por los nuevos. No en balde, he tenido ocho en mis 57 años de conductora encantada. No sé si sería capaz de conservar alguno tanto como ustedes..
EliminarPues nosotros en 56 años hemos tenido 4 coches, de los cuales 3 están en funcionamiento. En casa queda mi pocholo (Un polo con matrícula CHL), que ya tiene 20 y tantos años. :-D
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