lunes, 7 de abril de 2014

Oleadas de pánico




Hace pocos días leí en el periódico el vaticinio que hace un filósofo americano (con pinta, además, de filósofo, un Hegel redivivo casi), llamado Dan Dennett: "Internet se vendrá abajo y, cuando lo haga, viviremos oleadas de pánico mundial". Dennett piensa que es cuestión de tiempo que la red caiga, que cualquier experto en el tema te dirá lo mismo y que nunca en la historia de la humanidad hemos sido tan dependientes de algo. Jamás.


¿Qué solución ve él ante este naufragio total que se nos viene encima? Estar preparados, dice. Que el cataclismo nos coja confesados.

Como los filósofos han sido los que me han dado de comer, yo les hago caso en todo, faltaría más. Así que en eso estoy ahora: preparándome, tomando conciencia del presente y buscando en el pasado los botes salvavidas que Internet arrambló ¿Qué depende de Internet? ¿Qué había antes?

Están los bancos, claro. En ese momento futuro, nada de ir con tu ClaveCard a esa ventanita mágica en la que pones un número y ¡tachán! ella te da dinero. Entonces ¿qué hacemos? No pasa nada, cuando yo empecé a trabajar nos pagaba un "habilitado" -en mi caso, Don Gregorio- que contaba cuidadosamente las 18.000 pesetas que cobrábamos (éramos cieneuristas), nos hacía firmar un papel y ya está. Así pues, volveríamos al habilitado y ¡más puestos de trabajo!

Está la cultura, que ahora se baja de Internet tan ricamente y así tenemos libros, música y películas gratis. Pero tampoco pasa nada, empezaríamos otra vez a ir al cine, desempolvaríamos el viejo tocadiscos, compraríamos discos de 33 revoluciones y libros de papel y los artistas verían recompensado el fruto de su trabajo.

Está el tema de mi blog, pero lo escribiría en hojas y con ellas haría un libro muy gordo que a lo mejor algún día alguien leería. La pena es que no tendría los comentarios de ustedes pero todo no se puede tener.

También el tiempo que hace lo conocemos ahora con tanta precisión que los antiguos chistes de meteorólogos no tienen ningún sentido. Los satélites nos transmiten corrientes marinas, borrascas y anticiclones, haciendo que sepamos sin ninguna duda cuándo se avecina una tormenta (o "se atormenta una vecina", como ponía hace un mes en el cartel de la autopista). Pero tampoco habrá problema. Sacaremos del baúl de los recuerdos al monje aquel que predecía el tiempo con un bastón o le haremos caso a la tía Juana, que sabía que iba a llover por el dolor de los juanetes.

La investigación sería de verdad, nada de poner en San Google, por ejemplo, "Homero, Iliada, primeros versos" y verlos aparecer en un pispás, no. Ahora tendrás que ir a una biblioteca, hacerte el carnet de lector, pedir el libro y leer con deleite lo de "Canta, oh Diosa, la cólera del Pélida Aquiles, cólera funesta...". Y, si quieres saber más del caballo de Troya, de Patroclo, de Héctor, de la bella Helena, de Schliemann...hale, a leer libros y libros que te consumirán horas de tu tiempo pero que te abrirán, con tu esfuerzo, la mente a un mundo ya desaparecido.

Los viajes, ahora que los aviones ya no tendrán sofisticados mecanismos digitales, igual recuperarán el sabor de los antiguos trayectos oceánicos, tan largos que daba tiempo hasta a mantener un romance con Cary Grant (véase "Tú y yo"). Todo, como ven, serán ventajas sin Internet.

¿Y los teléfonos? ¿Volveríamos a las centralitas?... Un momento, un momento ¿No tendría móvil? ¿No tendría el guasap con los amigos? ¿No hablaríamos diariamente de recetas, de los nietos, de libros leídos, de lo que nos pasa? ¿No nos mandaríamos las fotos de las comilonas ("Hoy tocó comida basura ¡Qué rico!) y de los viajes ("Yo delante de la Giralda y olé")? ¿Y los chistes y chorraditas? ¿No tendré ese contacto cotidiano que sabe igual que una palmadita en el hombro? ¿No habrá nada de eso?

¡Cielos, me está llegando la primera oleada de pánico!

(La imagen es "El grito" de E. Munch)

32 comentarios:

  1. Jajaja, que horror. Mejor no pensarlo. Nos quedaríamos sin muchas cosas que como bien dices podríamos resolver sin problema y podría resultar hasta positivo, pero perderíamos otras muchas que añoraríamos por lo especiales que son. Espero que no llegue a suceder o no al menos radicalmente. Acostumbrarse a lo bueno es fácil pero dar marcha atrás y sentirse a gusto es bastante difícil. Besossss

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  2. ¿Nos habituaríamos? Chi lo sa.
    El otro día me contaban un experimento con ranas y sobre el hábito.
    Decían: ¿qué pasa si echas una rana en agua hirviendo?. Primero que eres un desalmado y luego que la rana salta.
    Pero qué pasa si metes una rana en agua fría y progresivamente lo vas calentando hasta hervir? que eres un auténtico capullo y la rana se cuece porque se habitúa.
    Con lo de internet estoy casi segura que saltaríamos, aunque también es cierto que el ser humano es impredecible.
    ¿En cuanto al pánico? Seguro, empezando por mi.
    Vir

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  3. Mi estima Jane, estoy seguro que el tal Señor Dennett se fumó una lumpia. A ese tercio hay que mantenerlo bajo vigilancia extrema. ¿ Pero, a quién se le ocurre asomar esa posibilidad ?. No, definitivamente, el tipo esta chiflao´ . Conste que soy defensor a ultranzas de las viejas técnicas: ir a la Biblioteca, realizar cálculos mentalmente, recordar los nombres de mis Profesores de Liceo y de Universidad, entre otras. Todo esto lo hago por temor - lo confieso - al Mr. Alzheimer, pero ello no quiere decir que despotrique de las técnicas modernas. Cada cosa tiene su momento y su uso. En mi opinión, la posibilidad planteada está muy lejos de hacerse realidad y en todo caso, creo que nuestra generación no tendrá que preocuparse. Cuando ocurra, si es el caso, vaya a uno a saber que campo estará abonando. Un abrazo y a cuidarse, pues.

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  4. Yo no sé cuánto podríamos perder o ganar. Seguramente mucho, pero todo ello vale la pena aunque sea por el inmenso placer de sentarnos el uno frente al otro y poder decirnos aquello de... ¿te acuerdas de cuando sólo era una dirección de blog?; ahora tenemos la oportunidad de contarnos, en persona, todas aquellas y más cosas...
    A todo nos terminaríamos acostumbrando, incluso a volver a tener auténticas relaciones como humanos.

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  5. ¡Me ha encantado el post! Yo estoy de acuerdo contigo. No sería para tanto. Volveriamos a hacer las cosas como se hacían antes y ya está. Yo, sin embargo, lo que más echaría de menos sería mi blog y leer y comentar los vuestros. Eso sí me daría pena, ya ves.

    Besos.

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  6. ¿Y cómo se está preparado? ¿pidiendo el código postal a la gente de la que tienes el mail?

    No sé, yo recuerdo que en los 90 y antes, también respirábamos.

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  7. Flor:
    Yo creo que no hay marcha atrás, la verdad.Ni el paro ni la crisis ni nada ha parado el salto a lo digital. A los 10 años ya navegan por la red el 80% de los niños, imagínate. Internet es útil y divertido. Y está cambiando el modo de relacionarnos e incluso, por lo que nos toca (o nos tocaba) a ti y a mí, de educarnos. Es verdad que con Internet se ha perdido mucho, pero también se ha ganado mucho.Mejor no pensar en su desaparición, como dices.
    Un abrazo.

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  8. Estrellas de Lana:
    Yo creo que el hombre se acostumbra a todo. una vez visité unas mazmorras en un castillo y vi instrumentos de tortura. Había una especie de jaulas (no me acuerdo cómo se llamaban) en donde sólo se podía estar de pie y en donde se encerraban a los reos. Pues bien, contaban que una persona vivió así de pie, encerrado en aquella jaula ¡16 años!
    ¡Qué capacidad de adaptación tiene el ser humano! Y, después de todo, qué amor a la vida.
    Por eso pienso que, venga lo que venga, (y no creo que Dennett acierte totalmente) el hombre aprenderá a dar piruetas en el aire como tu rana escaldada. Afortunadamente somos así.

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  9. Agroteide:
    Ja, ja, ja ¡fumarse una lumpia! No encontré la palabra "lumpia" en el Diccionario, pero se entiende enseguida la expresión.
    Dennett, el "chiflao", es profesor de la Universidad de Tufts y está considerado una mente brillante, famoso por sus teorías sobre la conciencia y la evolución, y también es uno de los grandes teóricos del ateísmo (todo según el artículo de "El País"). En honor a él, al final dice: "Hay un 20% de posibilidades de que yo esté equivocado, también podemos agarrarnos a eso".
    Así que agarrémosnos a eso y esperemos que su predicción no se cumpla, para poder seguir escribiéndonos (aunque siempre nos quedarían las cartas).
    Un abrazo y a cuidarse, pues.

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  10. J. Gerardo:
    Tienes razón. Hace poco leí una Carta al Director de alguien hablando de lo mismo. Decía: "Se han acabado las reuniones tranquilas y charlas amenas con los amigos en los que los reunidos estaban presentes y atentos a la conversación. Ahora ya no hay casi nadie presente con los whatsapp, selfies, tweets, email, mensajes de facebook, fotos sin fin, filmaciones sin motivo y consultas en Internet que acaparan toda la atención".
    Pienso que hay un momento para cada cosa, ya habrá tiempo para charlas virtuales, pero, si estás en una reunión con los amigos, tienes que estar en esa reunión y disfrutar de la comunicación cara a cara, que ha sido la gran baza del ser humano. Nada la puede sustituir.

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  11. Lola:
    Y yo también lo echaría de menos. El conocerte a ti, a Loque, a Agroteide, a J. Gerardo, a todos los que se asoman de vez en cuando a alegar un ratito en este blog, ha supuesto también una experiencia enriquecedora para mí. Alguna vez nos desvirtualizaremos y nos tomaremos también un cafecito por si Dennett acierta (que no lo creo).
    Un abrazo.

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  12. Loque:
    Sí, algo así, porque lo que recomienda es que se vuelva a los clubs sociales, congregaciones, iglesias, etc, que hacían antes de Internet el papel de red social.
    Pero te digo, Loque, que antes de volver a las clases de catecismo de mi infancia, preferiría quedarme sin redes de ningún tipo.
    Yo creo que casi todo el mundo dispone de un grupo de familiares o amigos más o menos grande con el que se relaciona de una manera real y no virtual. Tal vez, el profesor Dennett exagera un poco...

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  13. Va en términos de aclaratoria, estimada Jane. En Venezuela, cuando decimos que alguien se fumó una lumpia queremos significar que la persona a la cual nos referimos está demente, chiflada, un poco fuera de lugar. No tengo dudas sobre la importancia de el Prof. Dennet, pero, creo que exagera un tanto. Olvidaba decirte que las lumpias son equivalentes a los rollitos de primavera. Por último, si desaparece Internet ya vendrán mejores sistemas de comunicación. A cuidarse, pues

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  14. Hola Jane. Si desapareciese la red sería una catástrofe. Me parece estar viendo desesperados y tristes a todos esos hombres y mujeres que están con el móvil en la mano que ya no pueden saber cosas fundamentales e interesantes: El corte de pelo nuevo de fulanita, la nueva novia de menganito, las frases profundas de nuestros insignes futbolistas. Y que decir de la desesperación de todas esas empresas que leen nuestros correos, y que saben lo que comemos, a donde viajamos y con quien nos acostamos, es decir la sociedad en un puro caos. Pensándolo bien quizás sería bueno que desapareciese la red. Un beso Jane. Juan

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  15. Creo que voy un poco a contracorriente, me apasiona Internet...
    Para muestra un botón:
    Durante estos últimos años he pasado muchos días en Granada con mi madre de 90 años, inmovilizada en casa. Por supuesto siempre con mi Iphone y Tablet encima de la mesa de camilla, centro neurálgico de las casas andaluzas.
    Ante su curiosidad, decidí abrir esa ventana al mundo, a ella y Georgina, la chica ecuatoriana (una más de la familia) que la cuidaba. La base era: Mamá pregunta lo que quieras, aquí hay respuestas para todo.

    Las tres hemos bajado recetas de cocina, navegado por webs de religión, visitado museos y buscado en hemerotecas la historia de antepasados de mi madre que lucharon en la guerra de África. Le he enseñado los CV y las publicaciones de sus hijas y hemos hablado con sus nietos de Erasmus en Polonia o de viaje de novios en las Maldivas. ¡Ha jugado con sus bisnietos que viven en los Sauces!. Y Georgina quedó fascinada cuando aterrizamos con Google Earth delante de su casa en Quito...

    Sus preguntas sencillas y lógicas aunque de difícil respuesta eran: ¿Pero quién es Internet?, ¿Y porqué sabe tanto?, ¿Dónde está Internet (esa le preocupaba mucho)?.
    Y la frase monumental: ¿Sabes Merceditas?, ¡Ese Internet me da mucho miedo!
    A mí no me da miedo (sí bastante respeto) y me encantan sus posibilidades, la socialización de la información, la inmediatez en la comunicación...
    Me parece una herramienta maravillosa que se puede usar mal como pasa con casi todo en la vida.
    Podría vivir sin Internet, pero no quisiera. Espero y deseo que Dennett se equivoque, jajaja
    Una vez más me encanta el post
    Un abrazo Jane


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  16. Agroteide, mil gracias por la aclaración ¿Ves? Todos los días se aprende una cosa nueva. Desde ahora lo aplicaré a todo chiflado que encuentre. Hay muchos, no creas, que se están fumando una lumpia.
    Yo también pienso que exagera. O tal vez quería crear polémica porque en el artículo no dice en qué se basa. Sólo que los enterados de Internet también lo creen. A lo mejor ellos también se fuman una lumpia, je, je.
    Un abrazo.

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  17. Juan, estoy convencida de que lo de las oleadas de pánico sería real. Si hasta ves a gente desesperada porque un día no le funciona el guasap...
    Pero no seas tan pesimista. Cuando legalizaron el Partido Comunista, tal día como hoy de 1977, el periodista que dio la noticia subió las escaleras a todo correr hasta el micrófono para decirlo y estaba casi asfixiado. Con Internet eso nunca ocurre, con el móvil en el mismo instante en que ocurre algo ya lo sabe la humanidad entera, sin necesidad de perder el resuello. Algo hemos adelantado desde los tiempos de Miguel Strogoff... Aunque es verdad que muchas veces no pasaría nada por enterarnos un poco más tarde de las noticias inmediatas y que tampoco pasaría nada por ahorrárnoslas ¿A quién le puede importar cómo va vestida Miley Cirus, por poner un ejemplo?
    La sobresaturación de la red podría ser un primer paso a ese caos vaticinado, supongo. Una buena escoba también podría ser la solución.
    Un beso, Juan.

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  18. Merche, a mí tampoco me gustaría vivir sin Internet. Casi no lo usaba cuando trabajaba, pero la jubilación me regaló tiempo para conocer los entresijos y escribir un blog, o participar en los retos de "Lo que las piedras cuentan", o twitear con un montón de gente interesante, o conocer a muchos como tú con los que puedo compartir opiniones.
    Me ha gustado mucho lo que me cuentas de tu madre y de Georgina. Para una persona que está inmovilizada, Internet es la solución, te abre la mirada, te enseña, te da ilusión por las cosas que ocurren más allá de las cuatro paredes, te descubre nuevas realidades... Es verdad que da un poco de miedo, pero al mismo tiempo sientes que eres afortunada por vivir este momento. Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad
    De las preguntas de tu madre una que yo me hago muy a menudo es esa de ¿dónde está Internet?
    Un beso, Merche, y gracias por tu comentario.

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  19. Esperanza González9 de abril de 2014, 18:43

    Sí, el fallo de internet es ya un caos cuando no funciona en el banco, cuando no llega a las consultas médicas, cuando no tenemos acceso a nuestro ordenador, whatsupp etc. Antes viviamos bien y teniamos tiempo para todo, pero qué sería de tantos puestos de trabajo que giran alrededor de internet?. Pienso en mi hijo, que con una carrera superior de seis años, se ha especializado en instalar Sap. No me asustes, Isa.

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  20. Sí, Esperanza, me ha pasado no poder sacar dinero del Banco porque el sistema se había ¿colapsado? Todos los que estábamos allí echamos de menos esa mañana cuando el empleado te daba tu dinero, que sacaba de la gaveta, y ya está. Espero no asustarme yo tampoco.
    Un beso.

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  21. Con respecto a lo que dice el tal Dan Dennett de que "Internet se vendrá abajo y, cuando lo haga, viviremos oleadas de pánico" estaría de acuerdo si lo pusiéramos en condicional, "si internet se viniera abajo, viviríamos oleadas de pánico" porque es cierto, si desapareciera internet ahora, el mundo se pararía. Pero no se parará. Yo me acuerdo cuando apareció el Fax. Parecía que aquello era el no va más de las comunicaciones. Hoy casi no nos acordamos de lo que era un fax. Y los SMS, que llegaron a ser la principal fuente de facturación de las compañías de móviles, hoy ya no los usa sino algún despistado que no tiene un vulgar smartphone que llevarse a la oreja y donde poder poner guasaps. Yo creo que internet desaparecerá, pero porque será sustituido por otro sistema que hará que no nos acordemos de lo que era. En muy poco tiempo hemos pasado a vivir en un mundo tan hipercomunicado que ya no tiene vuelta atrás. Pero meditándolo un poco, me gusta el mundo casi idílico que describes en tu artículo de hoy.No estaría mal la vuelta al pasado que propones, incluida también esa última parte que te aterroriza, sin móviles y sin guasapos, incluso sin correo electrónico y volviendo a las cartas manuscritas con el sello pegado en el sobre. Seguramente viviríamos más despacio, menos agobiados, con menos preocupaciones y con menos paro. O sea, más felices. Me ha gustado tu artículo de hoy.

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  22. Muchas gracias, Juan Antonio, a mí también me ha gustado tu comentario, tan sabio. Y me gustó recordar la sensación que uno tenía cuando abríamos el buzón y encontrábamos una carta, como dices, con su sello y todo. Eso es algo que nuestros hijos y nietos no conocerán.
    Estoy de acuerdo contigo en que no hay vuelta atrás y que vendrá otro sistema. Mi hijo siempre dice "Cuando tengamos rándel..." "¿Y qué es el rándel?" "Ah, no lo sé, no está inventado pero ya vendrá". Hace poco leí un artículo sobre aparatos inteligentes que, basados en Internet, inundarán todo dentro de poco y hablaban de cepillos de dientes que enviarán al móvil un aviso de que al niño le sangran las encías o zapatillas que informan de los peldaños subidos, o auriculares musicales que registran el ritmo cardiaco... Incluso se hablaba de que los médicos sabrán en tiempo real si sus pacientes se toman las píldoras recetadas. Da un poco de miedo, parece un "gran hermano" que ni Orwell se atrevió a soñar.
    Así que la alternativa, una vida más como antes, se hace apetecible. Por eso me gustó mucho una novela que trata este tema: "El despertar de la señorita Prim" de Natalia Sanmartín Ferrolera, que transmite el valor por las pequeñas cosas y que habla de un pueblo cuyos habitantes han apostado por el estilo de vida de antes: puertas abiertas, educación en las casas, tiempo para conversar...
    En fin...
    Un abrazo.

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  23. A decir verdad, a la altura donde estamos tu y yo creo que nos da lo mismo, porque no dependemos de internet para vivir. Hay muchos que si, pero ese será su problema, en el caso de tal hecatombe. ¡Que no, que no va a pasar nada!, porque habrá otra invención más moderna para satisfacer a las generaciones que nos siguen. No obstante, anoche mismo hubo una caída de tensión en Tegueste y se fue luz por unos minutos cuando estaba consultando lo que significa en medicina ICC y la proteína c reactiva, con lo cual además del primer lamento, el segundo improperio y la tercera vez que me llamaron para cenar, no pasó nada. Bueno si, me comí la sopa caliente.

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  24. Eso es verdad, Enrique. Para nosotros es un entretenimiento, no una necesidad. Y muchas veces, fuente de improperios (tan fino tú), sobre todo, como me pasa a mí, cuando se me borran cosas o no sé por dónde salir sin la ayuda de los sabios (mis hijos). Tomemos las cosas con filosofía, por tanto. Y tomemos la sopa caliente también, que fría no está nada buena.

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  25. no me gusta... me encanta y también me da pànico

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  26. La verdad, Cristino, es que si todo lo que uno ha investigado en la vida -tus libros, tus tesis, tu trabajo-, todo lo que uno gana, toda la información se encuentra en la red (y no en otro sitio) y ésta se viene abajo, es para sentir pánico. Es casi como si tú desaparecieras ¿Te acuerdas de la película "La red"?
    No creo que llegue la sangre al río, pero por si acaso... ¿qué tal si hacemos copias en papel? ;-D

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  27. Vivamos el presente y lo que venga,pues bienvenido sea. No adelantemos acontecimientos. Hay una frase que me gusta mucho "vive cada día como sí fuera el último y aprende como sí fueras a ser eterno"

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  28. Tienes razón, Merci. Acuérdate cuando hace un par de años anunciaron el fin del mundo y después todo quedó en nada de nada. Esa es una buena filosofía.

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  29. ¿Sabes, Jane? leyendo tu entrada y los comentarios he pasado por diversas fases.
    Primero pensaba escribirte que no llegará el día, luego que algo lo sustituiría, después que se crearían más puestos de trabajo. Un poco más tarde pensé que los informáticos, etc, perderían sus empleos; luego que sería maravilloso volver a la vida anterior, más pausada, de cuando era pequeña y he acabado pasmada y feliz ante la frase de Merci Durango (gracias Merci, la apunto ahora mismo).
    ¡Ufff, qué recorrido en unos pocos minutos!

    Esto es vivir, esto es aprender y lo demás...lo viviremos y nos adaptaremos cuando llegue la hora.

    Gracias a ti y a todos lo que te escriben por existir.
    Un millón de besos.

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  30. Utopía, qué bueno tu comentario y las diversas fases de él. La frase de Merci es de las que te enseñan a vivir. Es uno de los sentidos también del "carpe diem" de Horacio, aprovecha el momento, vive el instante, no te vuelvas loco en el hoy pensando en futuros que no han llegado. O incluso de muchos refranes -tan sabios-: "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" o "Vive cada momento como si fuera el último". También la frase de John Lennon, "La vida es lo que nos está pasando, mientras pensamos en otras cosas", hace alusión a poner toda nuestra atención en el presente. Y cuando llegue el futuro ya le haremos caso.
    Gracias a ti también por estar ahí y enseñarnos.
    Otro montón de besos.

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  31. Algo en papel tengo. todavía hago esquemas antes de pasar pw o pdf y "colgar". un verbo al que hemos desplazado su inicial sentido y significado... si internet desaparece recuperamos el verbo "colgar", por ejemplo

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  32. Sí, un poco colgados nos quedaremos.
    Yo todavía vivo en la era del papel. Éste ocupa bastante espacio en mi casa. Alguna vez me iré despidiendo de él (o él de mí)...

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