lunes, 3 de noviembre de 2014

Descubriendo la pólvora(I): Los selfies




La gente joven de ahora cree haber descubierto la pólvora con los selfies. Estés donde estés y a menos que te descuides,  cualquiera de tu alrededor saca el móvil -ese aparatito multifuncional que lo mismo sirve para echar una parrafada que para encontrar la receta de las croquetas- y hace una foto estirando el brazo hasta donde dé. En ella sale el -manco- autor de la foto y con él, tú y los que te acompañan, así sea el Orfeón Donostiarra; y más allá el paisaje -un atardecer, el Tajmahal o la Feria de Chipiona-.


Y como aquí todos somos de "culo veo, culo quiero", basta que se vea a Ellen DeGeneres haciéndose un selfie en los Óscar, o a Cameron, Obama y Thorning-Schmidt haciéndose otro en el funeral de Mandela, o a la Reina Letizia en un montón de sitios, para que toooooodo el mundo quiera tener el suyo y ser, así, lo más de lo más. Incluso se creen la última cocacola del desierto (como dice mi amiga Ligia) por llamar a esta época "la era del selfie" y por "inventar" modalidades de selfies que, por supuesto, ya estaban inventadas desde que hubo cámaras de fotos.

Por ejemplo, el "selfeet", que es sacarle una foto a tus pies, tremenda novedad. Sí, es verdad que a nosotros en tiempos pasados no se nos ocurría hacerla, pero porque, puestos a inmortalizar (y con lo caros que eran los carretes y los revelados), lo de los ñoños en la arena no nos parecía que tuviera una preferencia especial. Pero si querías, la hacías, faltaría más.

O el "teleselfie" que vi en el viaje que hice el mes pasado a Viena: un montón de japoneses acoplaban a su móvil un bastón articulado y así sacaban una foto panorámica, en la que se les vería mirando hacia arriba y, detrás de ellos, la plaza de los museos con la estatua de María Teresa con cara de pensar que estos japoneses están locos. Y sí, tampoco eso lo hacíamos nosotros, pero era porque, ante cualquier maravilla, siempre nos gustaba más verla de frente que dar la espalda al mundo.

Realmente, siempre ha habido selfies. Que no son -eso se los concedo- autorretratos, como los de Picasso, Frida Khalo, Durero, Rubens y todos los autores que se han pintado a sí mismos, mirándose horas y horas en un espejo para sacar hasta la más mínima arruga. No. Esa es otra modalidad del ego.

Yo digo selfies de verdad, con todos los ingredientes de uno de verdad. Véase, si no, este que nos hicimos mi marido y yo cuando llevábamos juntos un año, hace ya 48. Recuerdo perfectamente ese día. Habíamos ido en una excursión con los amigos al Puertito de Güimar. Hubo sol, olas, tortilla de papas, guitarra y canciones; y, después de comer, paseo a solas por la orilla del mar. Llevábamos cámara de fotos, que imagino grande y pesada, y, cuando íbamos por las calles del pequeño pueblito de pescadores que era entonces el Puertito, mi novio alargó el brazo y sacó esta foto, la única que hicimos ese día (había que ahorrar carrete y, de repetirla, nada). Sí, ya sé que salió fatal: movida, yo con los ojos cerrados, seria y despelujada por el viento, él con sonrisa de Drácula... Pero es un selfie con todas las de la ley: cámara de fotos, fotógrafo manco de un brazo y no tener a nadie que pasara por allí para pedirle que nos hiciera una foto, por favor.

Eso sí, hay otro ingrediente en el que coinciden todos, fotos, autorretratos, selfies de antes y de ahora: el deseo de detener el tiempo y hacer eterno ese momento feliz. Como éste, de hace tanto tiempo, en el que eras joven, estabas enamorada y toda la naturaleza bullía de vida alrededor. En el que se abría ante nosotros el futuro y no teníamos ni idea de que nos estábamos haciendo un selfie.



(La imagen inicial es "El último selfie" del gran Forges. Esta última podríamos llamarla "El primer selfie")

28 comentarios:

  1. Oye guapa, si que reconocerás que este selfi será de Toni, porque tu estabas bastante a disgusto a juzgar por la cara que ponías ...
    Besos
    Ana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja... No era yo consciente de que él estaba inventando la pólvora, ni de que miles y miles de personas lo imitarían en el futuro. No siempre detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Más bien tengo cara de decir "Déjate de majaderías, que me estás acogotando...".
      Besos, Ana.

      Eliminar
  2. ¡Ay Jane, si saliesen tan mal como salgo yo en las fotografías, seguro que se acaban los selfies!, vaya ya lo he escrito en no se qué. ¿será tan difícil escribir autoretrato?. Muchas gracias por tus escritos, además de entretener también nos hacen pensar. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Algunos los llaman "autofotos", para distinguirlos de los autorretratos, que serían los hechos por los pintores (y para españolizar el término, claro). Leí hace poco una reflexión de Vicente Verdú en la que decía que, si el selfie es señal de narcisismo y de culto al yo, no te digo nada el autorretrato. "Un selfie es una gota de amor a sí mismo en comparación con el océano que conlleva pintarse ante un espejo". El selfie es un risrás y ya está, y el autorretrato son horas y horas mirándose a sí mismo ¿Te imaginas? No todo el mundo lo aguantaría. Y más si, como nosotras, salimos fatal en las fotos.
      Y esa es otra, que puede que no es que salgamos mal, ¡es que somos así! :-D
      Un saludo, Rosa María, y gracias.

      Eliminar
  3. Jajaja, muy buena la entrada y, como colofón, la foto, en la que se ve que muchas ganas no tenías...
    Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja, seguro que le diría que no, que ¡con estos pelos!, recién salidos del agua... Que, ya que nos íbamos a hacer una foto (y lo del carrete y el revelado y toda la pesca), y teniendo en cuenta que en ese momento nos habríamos hecho juntos 3 o 4 fotos, que esperara a estar presentable, por lo menos. Pero él, ni caso, hala, ahí inventando el selfie.
      La pena es que no lo patentó, oye. Millonarios seríamos ¡Hasta le he visto selfies al Papa Francisco!
      Un beso, Teresa.

      Eliminar
  4. Marilú Díaz Estrada3 de noviembre de 2014, 15:34

    Isa, muy buena la crónica de hoy, ahora se ha puesto tan de moda....tengo muchas amigas de mis hijas que ha emigrado a otros países. Siempre que veo haciéndose selfies, pienso....una persona que hace un selfies constantemente, es una persona que sufre de soledad.....es mi criterio personal. Caso contrario a tu foto, ya que tu esposo puedes decir que fue unos de los primeros.... plasmando un momento de unos enamorados....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sé a quien le leí algo parecido, Marilú. "Una persona que se hace un selfie es un desgraciado que no encontró a nadie que le quisiera hacer una foto". Pero en realidad, lo que se ve por las redes no son selfies individuales, sino generalmente de grupos en juergas y tenderetes, o de personas con algún famoso. La Red es como la plaza del pueblo o el ágora ateniense donde los individuos van a ver y a que los vean, y generalmente en pandillas.
      Otra cosa es, claro, el que sólo se retrata a sí mismo, que, como dices, denota soledad y hasta pena da ¿Qué busca? ¿Qué sentido tiene?
      Un abrazo y gracias por tu comentario.

      Eliminar
  5. He de confesar que no soy de las personas que sacan selfies.....si que los veo constantemente a mi alrededor.Me parece bien inmortalizar el momento,sobretodo si no hay otra persona que lo haga para ti .Me encanta , y es un lujo para mi, que me hayas nombrado en tu blog.....eso denota que te acordaste de mi, y me gusta.Respecto al selfie de Tony y tu,demuestra fehacientemente lo dicho...ya los selfies existían al menos hace 46 años,por lo demás,aunque tengas los ojos cerrados,y es verdad que Tony tiene cara de pillo.....son ustedes y eso es lo que importa,Un beso para ti

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, Ligia, es que me hizo mucha gracia tu expresión: "Él se creía la última cocacola del desierto!". Cuando la dijiste, solté la carcajada, nunca lo había oído.
      Yo tampoco me he hecho ninguno. Me da que siempre el que saca la foto a la distancia de un brazo sale hasta deformado. Y no, Nosotras, como las misses, pierna doblada, sonrisa profidén, y poniendo a la cámara "el lado bueno". Y que los demás nos saquen fotos e inmortalicen el momento.
      Un abrazo, Ligia.

      Eliminar
  6. Muy bueno y muy de acuerdo. La foto genial!! Mi marido siempre dice: "qué selfie ni qué ocho cuartos... autofoto de toda la vida". Pues eso... Besos desde Inglaterra! Carlota

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué gusto verte por aquí, Carlotita! Aunque también esto de las redes (que sí que es un buen invento) me permite de vez en cuando compartir algún momento contigo (echándote un cubo de agua helado por encima, en reuniones de un montón de amigas que te van a ver...).
      Nacho tiene razón: autofoto de toda la vida. Estuve dudando entre poner esa (en la que salía tan mal) o poner otra, en la que hacíamos otra modalidad de la autofoto: sacarnos la foto delante de un espejo. Esa vez fue con mi amiga Cae y salimos las dos divinas de la muerte. Pero me decidí por esta porque es un selfie tal cual, brazo estirado y todo.
      Besos desde tu islita para ti y la familia.

      Eliminar
  7. Original, simpático y entretenido. El selfie, una moda más, pero bueno ahí queda para luego recordar momentos tan entrañables
    como el tuyo con Toni. Me gustó amiga

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El que se haya convertido en una moda es lo que me asombra. De repente, como si todos se hubieran vuelto locos, ya no se sacan las fotos como antes, uno con la cámara y los demás posando. Ni siquiera, como hace Chari, nuestra fotógrafa oficial, con el trípode. No. Ahora tienen que ser selfies por narices aunque estén acompañados de otras personas que podrían hacer perfectamente la foto ¿Por qué pasa esto? Tengo preparado un post que habla del "culo veo, culo quiero" y de su versión moderna, los "memes". Es algo que me tiene intrigadísima.
      Un beso, Úrsula, y gracias por estar aquí.

      Eliminar
  8. Me gustó como todos los escritos con los que nos deleitas cada lunes... Qué jovencitos en la foto. Y el tema... Felicitaciones pues, como tú dices, sería el primer selfie hecho en el Puertito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Efectivamente, Candelaria, éramos unos jovencitos. Yo tenía 18 años y él, 20. Ahora me parece que éramos dos niños chicos pero entonces me sentía muy mayor. Había terminado un año de carrera, al mes siguiente iba a empezar 2º. y dentro de año volaría de casa a estudiar fuera.
      Gracias por tu comentario. Un beso.

      Eliminar
  9. Gracias por compartir con nosotros la foto, los dos muy guapos, él muy sonriente y tú a pesar de salir con los ojos cerrados, una belleza.

    Qué bonitos recuerdos, me has vuelto a hacer sonreír, es posible que no destruya a la humanidad... de momento.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no sabes el alivio que me das, Loque. Porque justo este mes tengo unos cuantos eventos que me apetecen mucho (3 cumples, 2 bautizos, una jubilación, una merienda, 2 tenderetes de guitarras, unas cuantas cenitas...) y con la humanidad destruida se me iba a ser difícil organizar nada.
      Gracias por los piropos. Mi hija en cambio me dijo: "Papá salió muy guapo; tú, fatal". Me has subido el ego, jeje.
      Un beso.

      Eliminar
  10. Estais igual de guapos ahora .Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, Carmelita, tú sí que sabes consolar a la gente mayor. Un beso de cariño y de agradecimiento.

      Eliminar
  11. Néstor Castro Henríquez5 de noviembre de 2014, 16:07

    El mérito de los antiguos selfies, como el de Toni, era que había que tener intuición y mucha puntería. Ahora, con las cámaras frontales, no tiene mérito. Lo de uds sí que lo tuvo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro que tiene mucho mérito, Néstor. Primero, porque ahora las máquinas lo hacen todo. Son máquinas para tontos. Antes teníamos que encuadrar todo por el visor, regular el diafragma, estarnos completamente quietos para que no saliera movida y qué sé yo cuantas cosas más. Ahora, hasta un chico en el encierro de los sanfermines se hizo un selfie corriendo con el cuerno del toro detrás y ¡salió la foto! (otra cosa es que lo deberían haber encerrado a él después por poner en peligro a cualquier otro corredor que también fuera corriendo).
      ¡No sé ni cómo salió la nuestra!

      Eliminar
  12. Me hiciste recordar, con la aportación de tu viejo selfie, de uno que nos hicimos cuatro años después del tuyo mi siempreacompañante y yo en el Cubo de La Galga, echados boca abajo en una pradera, relajados entre las hierbas después de explorar con algo de acojono el fondo de una ¿cavoca?. Y ya que estamos, a ti que te gusta investigar: ¿porqué los palmeros llaman cavocas o cabocas a esas tremendas hendiduras, grietas, quiebras o cañones caprichosos, que aparecen concretamente en el Cubo de La Galga?. ¿De donde proviene la palabra y cómo se escribe?.
    Releyendo lo escrito, da la sensación que hay doble sentido. Pero no.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu ejemplo confirma lo que decía yo: siempre han existido los selfies, desde el momento en que se tenía una cámara de fotos, ganas de inmortalizar el momento y nadie cerca que nos fotografiara. Espero que ver la foto también te transmita, como a mi, la felicidad de ese momento precioso, "echados boca abajo en una pradera".

      La palabra "caboca" o "caboco" (va con "b") es un canarismo usado sobre todo en La Palma. Se refiere al "trozo del cauce de un barranco, contiguo a un desnivel, en que la erosión ha sido más amplia en el fondo que en los bordes. que se hallan relativamente próximos. El cauce presenta, así, el aspecto de una gruta profunda, semiabierta a causa del acercamiento de las paredes por su parte superior" ("Tesoro lexicográfico del español en Canarias"). No es una voz prehispánica sino que proviene del portugués "cabouca", que se refiere a una excavación o gruta abierta. Ya sabes que en La Palma perduran muchas voces portuguesas.
      ¡Y qué bonito es el Cubo de La Galga! No voy desde jovencita.

      Eliminar
  13. Es lo típico de las "nuevas generaciones": creer que han inventado una moda o una forma de vida, cuando la mayoría de las veces sólo están recogiendo algo antiguo y remodelándolo a las costumbres actuales. Crear de la nada es cada vez más difícil.

    Me encanta ese último párrafo y todo lo que evoca. Detener el tiempo y hacer eterno el momento feliz, sí. Supongo que por eso fotografiamos, grabamos e incluso escribimos: para retener las sensaciones que no se pueden perder.

    Besucos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con lo de crear de la nada, yo creo que lo que pasó fue que la Biblia nos lió. Aunque a veces te encuentras pensando: ¿Quién sería el primero a quien se le ocurrió nadar a crowl, en lugar de como un perrito? ¿O el primero que inventó la letra "ñ"? Pero sí, tienes razón, innovar es cada vez más difícil.
      Creo que para retener y recordar es para lo que escribo también este blog (entre otras cosas)
      Un beso, Zazou.

      Eliminar
  14. Bravo, Jane. Por la divertida y reveladora entrada y por ese primer selfie de la historia, que, sin lugar a dudas, reúne todos los requisitos para que lo sea. Y, encima, para darle un toque de máxima originalidad y singularidad, en blanco y negro, cosa que ahora es impensable, porque, sabido es, que la imagen digital, primero se registra en color y, después, si se desea, se le modifica con el filtro correspondiente, para traducirla a B y N, a sepia o a cyan. Hasta en eso, tú y Tony, fueron pioneros.
    Unos cuantos años después, algunos "self services" fotográficos me marqué yo, en mis andanzas por esos andurriales de Dios. No responden, al cien por cien, al "moderno" concepto, porque el requisito "brazo estirado" no estuvo presente, pero, en lo demás, sí se ajustaron.
    Al brazo lo suplí, no por el trípode que hoy llevo a todas partes. Lo sustituí por una roca, una baranda o un murito, que tuvieran la altura adecuada como para que, en la foto de turno, no desaparecieran las cabezas o apareciera sólo la mitad o un brazo de los que quedaban en los extremos de la escena. Y, claro, como el disparador automático ya existía, incluso, en las cámaras analógicas de hace muchísimo tiempo, héteme allí, encuadrando a los modelos y al paisaje de fondo, rogando que nadie se moviera del lugar en que se encontraba, si no quería quedarse sin aquel "medio selfie" de recuerdo y corriendo, como una posesa, para que no fuera yo la que se quedara sin la demostración de que también, estuve allí.
    Como te puedes suponer, todo esto con el enorme riesgo de que la cámara, en sitios tan inestables, pudiera caerse o, peor aún, que en pleno centro de cualquier ciudad, surgiera, de no se sabía dónde, el raterillo experto en turistas despistados, que, aprovechando la "soledad" de la máquina fotográfica, la agarrara sin ningún tipo de miramientos y arrancara a correr, cual gamo despavorido.
    Como ves, Jane, recursos para perpetuar una "autoimagen", dentro de un rectángulo de papel o de una pantalla de cristal líquido, los ha habido siempre. Lo que pasa es que, antes, no teníamos por aquí, ni a Ellen, ni a Obama, ni a Cameron, ni tampoco, a las imprescindibles redes sociales a las que subir aquellas tiernas instantáneas y que todos los familiares, amigos y público en general, pusieran un Me gusta, como una casa, a ese selfie, medio selfie o, simplemente y en nuestra lengua vernácula, autofoto de toda la vida...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Cehachebé, por completar de una forma tan divertida la historia de los selfies. Tienes razón. Todos hemos usado esos trípodes en los que un pie cojeaba y la foto salía medio torcida. Todos hemos puesto el automático sobre rocas inestables o la rama de un árbol o un muro que pasaba por allí, y a veces nos hemos quedado sin foto y sin máquina. Todos, cada vez que le hemos pedido a un desconocido que nos hiciera una foto, alguna vez hemos pensado: "¿Y si ahora se larga corriendo con mi Nikon superfashion?". Todos, también, nos hemos hecho fotos ante un espejo... Pero como dices, todo sea por perpetuar la imagen.

      Gracias por tu sabiduría. No sabía lo de las fotos en blanco y negro, ya ves tú. En mi boda todas fueron así y, aunque alguien hizo fotos en color, el carrete se veló. Vicisitudes de entonces.
      Estupendo comentario. Un abrazo

      Eliminar

google-site-verification: google27490d9e5d7a33cd.html