lunes, 28 de diciembre de 2015

Los mayordomos que conocí

Néstor, el mayordomo del Capitán Haddock, es también un perfecto mayordomo, capaz de sortear cualquier dificultad.

Aunque por el título podría parecer poco menos que me eduqué en Buckingham Palace codeándome con toda clase de mayordomos, debo decir en honor a la verdad que no he conocido a ninguno en mi vida. Lo más cerca que estuve de uno fue cuando una de mis alumnas, el primer año que di clase en un colegio de niñas aristócratas de Madrid, me habló en una redacción de su mayordomo, dejándome patidifusa.


¡Ah, pero en la literatura, ese territorio donde todo es posible...! Ahí sí que me he encontrado y he conocido a mayordomos, a los que considero, de tanto leer y releer sus libros, casi de la familia.

Está Betteredge, el mayordomo de "La piedra lunar" de Wilkie Collins -la más perfecta novela policiaca, según Eliot-, un impagable personaje, estricto, sentimental, fiel, justo, poseído ante un misterio por la fiebre detectivesca y lector apasionado de "Robinson Crusoe" (para él, el libro más extraordinario de todos, oráculo y biblia, dador de consejos y soluciones). Betteredge me gusta por todo eso y, sobre todo, por ese sentido del humor inglés que muchos adoramos. Un botón de muestra, cuando habla de su corto matrimonio con su criada, Celina Coby: "...ambos parecíamos estar siempre, por algún motivo, cruzándonos en nuestros caminos. Cuando yo sentía necesidad de dirigirme escaleras arriba, he aquí que mi esposa descendía por ella, o bien, cuando ella sentía necesidad de bajar, he aquí que yo ascendía. En eso consiste la vida matrimonial, según mi experiencia. Luego de cinco años de malentendidos en torno a la escalera, le plugo a la Providencia, toda sabiduría, venir en nuestro auxilio para llevarse a mi esposa."

Otro es Proom, el mayordomo de "El destino de una condesa" de Eva Ibbotson, una escritora austriaca instalada en Inglaterra durante la 2ª Guerra Mundial, que me encanta. Así describe a su mayordomo: "Cyril Proom estaba en la cincuentena, tenía una cabeza con forma de huevo y calva y sus ojos azules detrás de unas gafas de oro contemplaban el mundo con una formidable inteligencia. Lector ávido de enciclopedias y otras literaturas enriquecedoras, Proom había sido otrora cabeza de un gran ejército de criados perfectamente entrenados: lacayos, ayudas de cámara, lampareros y recaderos, que se dirigían a él con obsequiosidad y humildad". Proom es como un general arengando a sus tropas y organizando los movimientos de sus ejércitos, preparado antes que nadie para celebrar la victoria prevista. Cuando, con su ayuda, la pareja protagonista soluciona sus problemas, el galán dice: "Ah, Proom ¡Justo el hombre que necesitaba! Queremos un poco de champán. La botella de Veuve Cliquot del ochenta y tres que has estado guardando con tu vida.
-Aquí está, milord -dijo Proom, adelantándose- Pensando que podría necesitarlo, me tomé la libertad de ponerlo en hielo hace unas horas. Creo que lo encontrará a su entera satisfacción".

Esa capacidad de adelantarse a los acontecimientos la tiene también Jeeves, el más famoso de todos, el mayordomo de los libros de P.G. Wodehouse. Jeeves es casi como Dios, que escribe derecho con renglones torcidos, o como Maquiavelo, para quien el fin justifica los medios. Todo sale bien cuando Jeeves está cerca, aun cuando para ello Bertie Wooster, su amo, muchas veces se vea acusado de cleptómano, de chiflado o de bobo de baba ¿Qué importan esas minucias comparadas con la solución de todos los embrollos en que se ve metido? "Todo está resuelto -dije- Ya viene Jeeves.
- ¿Y qué puede hacer?
- Eso no podemos decirlo hasta que lo veamos en acción. Puede aplicar un método o puede aplicar otro. Pero hay una cosa en que podemos poner entera confianza, y es en que Jeeves encontrará una solución. Véale, ya llega a través de los matorrales, resplandeciente su rostro con la luz de la inteligencia pura. No hay límites para el poder mental de Jeeves. Solo se alimenta de pescado".

"Mayordomo" viene de "maior", mayor, y "domus", casa: el mayor de la casa. O como dice el diccionario, "sirviente principal de una casa o hacienda, encargado de la organización del servicio y de la administración de los gastos". Y, ahora que en España estamos sin presidente efectivo y a la búsqueda y captura de otro nuevo, se me ocurre que un presidente es también el mayordomo de todos nosotros, nuestro sirviente principal, al que hemos elegido para que organice a las demás personas que nos sirvan (en educación, en sanidad, en economía...) y se encargue de administrar bien los dineros.

Ese presidente-mayordomo, ahora que también estamos en tiempos de pedir deseos, debería, como Betteredge, estar atento a los problemas de los demás y tener prudencia y acertados juicios. Y ¿por qué no?, debería saber reírse hasta de sí mismo. que es la esencia del humor. No más presidentes con sonrisas falsas o cara de palo.

Como Proom, debería estar a las duras y a las maduras, ser honrado, responsable y seguro de sí mismo. Él es el primero que da ejemplo, el que resuelve los problemas y prevé los finales felices, el que no dice o promete una cosa para, después, arrepentirse o no cumplirla.

Como Jeeves, debería ser inteligente y astuto. conocer la "psicología de los individuos", saber de qué pie cojean, poner cordura y sentido común en situaciones problemáticas. Jeeves nunca se rodearía de ineptos ni le darían gato por liebre.

Como todos ellos, los mayordomos que he conocido, un presidente sobre todo tiene que estar revestido de superioridad moral, no engañar nunca y ser fiable (bueno, y no ser un asesino. A pesar de su mala fama en las novelas policiacas, el mayordomo nunca, nunca, es el asesino) . Wodehouse, en otro de sus libros ("El gas de la risa"), en el que un falso mayordomo, Chaffinch, se larga con los dineros del protagonista, lo define muy bien: "Al confiar en Chaffing, toda mi línea de acción se apoyaba sobre la base de que el mayordomo inglés era un mayordomo inglés. La honradez de los mayordomos ingleses es proverbial. No hay en ninguna clase social nadie que ofrezca mayor confianza. Un mayordomo auténtico moriría antes que incurrir en nada que pudiera calificarse más o menos de jugarreta indigna". Tengamos por seguro que a un mayordomo inglés le puedes confiar tranquilamente los ahorros de toda la vida (o tu hucha de la pensión), que no los esquilmará ni se los dará jamás a sus amigotes ("amigantes", que diría Lledó) para que los pongan en una cuenta en Suiza.

Mi deseo de año nuevo es que todas esas cualidades "mayordómicas" adornen la figura del futuro Presidente de nuestro gobierno ¿Dejará de cumplirse este deseo, igual que todos los demás deseos de año nuevo (ir a caminar cada día u ordenar todos los armarios)? Betteredge, Proom y Jeeves seguro que lo habrían adivinado.

28 comentarios:

  1. Que idea tan formidable, querida Jane, y tan acertadísima. Ojalá todos los presidentes de todos los países fuesen como estos mayordomos. Es más, me arriesgaría a decir que aunque solo se pareciesen a estos mayordomos en un 50% el mundo sería un lugar mil veces mejor para sus ciudadanos. Y ya sé que es inevitable que nos volvamos miopes y que a veces no veamos más que nuestras miserias morales pero ¿te imaginas a Prom mediando en conflictos internacionales? ¿O a Betteredge solucionando el desequilibrio alimenticio de los niños de regiones con dificultades? ¿O... Las posibilidades son todas tan halagüeñas. Por favor, mayordomos del mundo, convertíos en presidentes.

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    1. El problema, Mónica, es que todos nuestros mayordomos tienen en común unas características determinadas. 1) son ingleses; 2) son honrados a carta cabal; 3) no existen sino en los libros.
      Así que tu llamamiento será un llamamiento en el desierto... Y mira que lo siento ¿eh? La única esperanza es que estos señores que aspiran a gobernar un país los lean y los adopten como modelos éticos ¿Tú crees que lo harán?

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  2. Enrique Davara Prats28 de diciembre de 2015, 15:35

    Como somos así de fisnos y para que se chinchen, les diré que tenemos mayordomo. Hace de todo todo.Mi mujer y mis hijos lo ficharon, hace casi trece años, el día que me prejubilé...

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    1. ¡Cielo santo, Enrique! ¿De verdad o es una inocentada? Me vas a tener que contar qué hace un mayordomo en nuestros tiempos ¿Plancha, barre, cocina, te prepara el té, te tiene el whisky de la tarde en su punto, te viste, te acompaña a Mercadona, te cepilla el pelo...? Cuenta, cuenta.

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    2. Enrique Davara Prats28 de diciembre de 2015, 20:25

      Y muchísimas cosas mas...Zumba, pilates, salsa, gimnasio, montañismo, electricista, resolvedor de problemas, persianero, albañil, etc...etc...y demás...excepto varios meses al año que este mayordomo se va al Camino de Santiago...

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    3. ¡Jajaja, Enrique, me la colaste! Por un momento creí en TU mayordomo y no en el de tu mujer y tus hijos.
      Yo también en los dos años en que yo trabajaba mientras mi marido estaba jubilado, también tuve un mayordomo que, al llegar al mediodía, me tenía hasta el plato puesto con su aperitivo correspondiente y todo ¡Tiempos!

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  3. ¡Qué curioso! ¿Sabes que este fin de semana he estado con el hijo del mayordomo de la Casa Real Española? Es muy divertido lo que te cuenta del trabajo de su padre –ya jubilado– y de cómo muchos de los hilos de la política dependen en última instancia de que una persona avispada y eficaz haga bien su trabajo.
    A mí también me gustaría tener un presidente como Jeeves, la verdad.

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    1. Pues, Ana, vas a ser otra que me va a contar el papel que hace un mayordomo en la actualidad, porque para mí estaban extinguidos como los dinosaurios. Y mira, están saliendo hasta de debajo de las piedras...
      Yo creo que el que un país funcione bien depende de que muchas personas avispadas y eficaces hagan bien su trabajo, ya sea de barrendero, de médico, de profesor o de presidente del gobierno.
      Jeeves hubiera sido un presidente genial: ideas firmes, no se deja influir por nadie, conoce a las personas hasta el punto de saber cómo reaccionarían ante un determinado estímulo, tiene una fina inteligencia, es prudente, calla y habla cuando tiene que hacerlo, da la cara (él nunca rehuiría un debate ni se escaparía por el garaje del congreso ante preguntas incómodas)... ¡Un mirlo blanco! Qué pena que no exista...

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  4. Fernando Pomposo Yanes28 de diciembre de 2015, 20:30

    Que me quiten los 35 años de trabajo a una empresa multinacional. Muy orgulloso de ello. Ojala todos puedieran decir los mismo. """ESTOY JUBILADO Y CON TODO ORGULLO " Y ENCONTRANDOME DE ""PUT MADRE""

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    1. Los míos fueron 38, Fernando. Creo que los jubilados nos lo merecemos. Felicidades.

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  5. Genial Isabel, una verdadera lección de ética y reflexión política. Feliz 2016. Un abrazo.

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    1. Gracias, Sole. Y sí, ojalá el 2016 sea feliz, no solo a nivel personal, sino a nivel del país. A mí, que soy de natural optimista, cada vez que oigo el telediario o leo el periódico, se me caen los palos del sombrajo. Pero en fin... que sea lo que Dios quiera.
      Un abrazo.

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  6. Como siempre, un placer leerte Isabel.
    Anthony Hopkins en Lo que queda del día...

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    1. ¡Es verdad! Qué buena interpretación (como todas las de él). Aunque no es el modelo de mayordomo que me gusta, con eso de la lealtad al amo por encima de la lealtad a sí mismo y a sus sentimientos.
      Un abrazo y gracias.

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  7. Ojalà que tu deseo de año nuevo se haga realidad, un abrazo

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    1. No sé, no sé, Úrsula ¿Tú crees que habrá alguien prudente, revestido de superioridad moral, con sentido del humor, justo, honrado, conocedor de la naturaleza humana, inteligente, astuto, etc, etc? Y que quiera ser presidente, claro. Difícil me lo ponen.
      Un besote.

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  8. Carmen María Duque Hernández28 de diciembre de 2015, 21:24

    Gracias mi niña.
    Feliz y saludable 2016 para ti y los tuyos

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    1. Y para ti, Carmelita. Que sea feliz, saludable, próspero, bueno, positivo... Por deseos que no quede.
      Un abrazo grande.

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  9. Pues a mí se me ocurre Néstor de Tintín, Rigodón de Willy Fog (porque me tragué los capítulos completos en DVD cuando mi nieto tenía unos 5 años) y, cómo no, Cecil en la película "El mayordomo", que nos dio un baño de equidad entre razas y nos dio ejemplo de la más alta competencia y lealtad.
    El film narra su buen hacer en la Casa Blanca a pesar de sus diferencias salariales con respecto a sus compañeros blancos. Ese personaje sí tenía la humildad suficiente y la distinción que se requiere para poder gobernar.
    Vivió por estar al servicio de los demás y ese fue su orgullo.

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    1. Néstor me encanta (por eso lo puse como imagen del post). Rigodón, en el original de "La vuelta al mundo en 80 días" de Verne, es Passepartout (lo he visto también como Picaporte), un mayordomo atípico pero genial, fiel y lleno de recursos. En el cine recordarás que lo interpretó Cantinflas en un papel también atípico dentro de su filmografía.
      No he visto "El mayordomo", aunque sé que de su buena acogida y que está basada en hechos reales.
      Hay en la literatura y el cine otros muchos mayordomos. Agatha Christie los saca en sus novelas (en las que nunca son el asesino, pero sí a veces sospechosos). Y en el cine, recuerdo a Dirk Bogarde en "El sirviente", a John Gielgud en "Arthur", a Michael Caine en "Batman"...
      Unas buenas referencias, Cande. Gracias.
      Un abrazo.

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  10. Hola Jane. Lamento tener que decirte que tus buenos propósitos sobre nuestro futuro "presidente-mayordomo" no tiene visos de cumplirse. Lo veo en su línea: Dejar que todo se pudra para luego llegar y recoger los restos.
    Como en la Ley Laboral no hay ningún apartado que hable del despido de los "mayordomos-presidentes" tendríamos que esperar a un nuevo mayordomo que cambiase la Ley, y.....tampoco creo que vaya a suceder. Así que tendremos que quedarnos con los ficticios que nunca nos traicionan.
    Te deseo un nuevo Año lleno de Paz, Salud y Amor. Un beso. Juan

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    1. Me lo temía, Juan, por el andar de la perrita. Además, no tenemos garantías de que un nuevo mayordomo y sus cambios de leyes sean para mejor. Pa peor la mejoría, como se dice.
      Así que te deseo que para el próximo año tengas lecturas gratificantes, como la mía anoche, que me releí por yo que sé cuántas veces "Ya viene Jeeves" y las carcajadas se oían desde el otro lado de la casa. Y sí, también te deseo todas esas cosas buenas.
      Un beso, Juan.

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  11. Querida Jane, normalmente, suelo ser la primera de tus más fieles seguidoras, en leer tus posts de los lunes. En esta ocasión, creo haber sido la última.
    Hasta esta mañana, no pude hacerlo y, hasta ahora, no he podido decirte que me sorprendió y encantó lo ingenioso de tu planteamiento, demandando las cualidades de "tus" mayordomos más ilustres, para el y los próximos presidentes de nuestro país.
    Reiteras, en varios momentos de tus recomendaciones, ese deseable "debería" y, a lo mejor, lo primero que "deberían" hacer, el inmediato y los futuros candidatos a tan alto puesto de responsabilidad, es conocer a Betteredge, Proom y Jeeves.
    Yo me temo que les falte tiempo para leer los avatares de cada uno de ellos y descubrir sus virtudes, por lo que, en aras de facilitarles la tarea, me atrevo a sugerirte que hagas llegar, a las sedes de los aspirantes, el contenido de esta entrada, que resume, con mucha claridad y precisión, todo lo que ellos debieran tener en cuenta, a la hora de pretender dirigir algo tan complicado como debe ser la buena marcha de cualquier país que se precie.
    Ya debes estar aburrida de que me repita tanto, pero, de nuevo, enhorabuena, querida crack...

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    1. Gracias por tu precioso y sonrojante comentario, Cehachebé. Tú, que me quieres y, de paso, me animas un montón.
      A lo que no me animo es a mandar la entrada a las sedes de los partidos :-D Me da que no están por la labor, ni de leerse estas novelas, ni de hacerme caso a mí ¡No se oyen entre ellos, van a oír a personas ajenas! Vamos a encomendarnos a todos los santos milagreros y a rogar por que el que salga sea decente al menos (lo del sentido del humor lo quitamos, a ver si así...).
      Un abrazo, Cehachebé, y que el año nuevo nos coja confesados.

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  12. Querida Isabel: vengo a felicitarte el año. Os deseo mucha felicidad, salud, paz, alegría para ti y los tuyos.
    Un abrazo muy grande.
    Celia

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    1. Lo mismo te deseo, Celia. Que sigas deleitándonos con tus escritos (aunque ahora me tienes intrigada y "acongojada") y disfrutando de esa Viena, tan curiosa y divertida.
      Un abrazo muy grande.

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  13. Me ha gustado mucho la manera de presentar la idea principal de tu post. Ese giro que has hecho partiendo de la literatura para enlazar con la triste realidad. Es una idea original, aunque me parece muy cierta, la de que los gobernantes son los mayordomos del país. Solo que me da la impresión de que esa idea de que el político está al servicio del ciudadano se ha perdido, y ahora se creen por encima de todos los demás, así me lo demuestran todos los casosde corrupción en los que han expoliado las arcas públicas de manera impune y hasta con justificación. Porque todo el mundo lo hace...
    En fin, que me ha gustado mucho el post. No sigo que me enervo y al final solo me sirve para llevarme un dolor de cabeza...
    Besotes!

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    1. Estoy convencida de que, si alguna vez cundiera la idea de que de verdad los políticos están a nuestro servicio y no son unos señorones con coche oficial que ni saben ni contestan cuando les preguntamos algo, la cosa cambiaría. Están obligados a rendirnos cuentas, a servir a nuestro bienestar, a ser honrados, a dar la cara... Igual que un mayordomo fiel.
      Y no te enerves que no vale la pena.
      Un besote.

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