lunes, 22 de febrero de 2016

Ondas gravitatorias y pencas




El asombro, la perplejidad, la curiosidad ante los misterios que nos rodean nos han llevado a los seres humanos a intentar descubrirlos. Igual que mi nieta Julia, cuando descubre algo especial que no había visto hasta ese momento -un globo en el cielo, el arco iris, una mariposa monarca en el jardín...-, grita jubilosa: ¡¡¡Miiira!!!",  también nosotros nos deleitamos con cada nuevo descubrimiento y queremos compartirlo con los demás. ¡Mira!

Como me ha pasado esta semana. Por un lado, nos hemos enterado de que en el universo hay ondas gravitatorias (mejor que el anglicismo "gravitacional". Si ya tenemos una palabra ¿para qué usar otra?). En algún lugar de este inmenso cosmos, más allá de las estrellas, hace 1300 millones de años han chocado, fusionándose, dos agujeros negros -yo me imagino a los agujeros negros como gigantescos organismos vivos, monstruos en forma de túneles que devoran cualquier masa que se les ponga a tiro. Mucha ciencia ficción he leído, sí.-. El cataclismo ha sido casi tan violento como el big band primitivo y tan descomunal como para que las ondas producidas se detecten por primera vez y hayan llegado a la orilla de nuestra Tierra. Einstein pensó que existían pero que nunca se descubrirían. Ahora le podríamos decir: "¡Mira!". Estamos oyendo la música del mundo.

Por otro lado, esta semana también una señora conocida me da la solución para los espolones, esas molestas calcificaciones de los ligamentos de los huesos del pie. Me dijo que no hay que hacer otra cosa que coger una penca, limpiarla bien de pinchos y poner el pie sobre ella. Dibujas el pie sobre la penca, la recortas siguiendo la imagen y luego esa "escultura" la cuelgas al sol. Según se va secando la penca, va desapareciendo el espolón de tu pie.

Las dos informaciones recibidas me dejaron pensando en cómo somos los humanos, tan abiertos a los bombazos del universo como a las virtudes de las pencas, tan proclives a usar, para encontrar respuestas, un método científico como uno basado en la intuición o en absurdas hipótesis. Pero, aunque ni loca que yo estuviera, voy a poner o a dibujar mi pie en una penca (tampoco voy a hacer ningún viaje de placer a un agujero negro), vete tú a saber si en el futuro se descubre que hay ondas pencanas que curan y entonces, van y nos tachan de poco visionarios.

¡Hay tanto que descubrir! Mi hijo, siempre que comentamos algo de la maravilla que son las nuevas tecnologías, nos dice: "¡Y espera que descubran el rándel!" "¿Y qué es el rándel?" "Ah, no lo sé, pero ya verás...". Al final, podemos decir lo mismo que Newton: "Yo me siento como un niño que juega en la orilla del mar y se divierte descubriendo de vez en cuando un guijarro más liso o una concha más bella de lo corriente, mientras el gran océano de la verdad se extiende ante mí, todo él por descubrir". ¡Mira!



24 comentarios:

  1. Carmen María Duque Hernández22 de febrero de 2016, 10:20

    Mi profe preferida, gracias y salud para todos.

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    1. Jajaja, ejerzo ahora poco de profe, Carmelita. Cada vez me doy más cuenta de cuán poco sabemos los humanos acerca de lo que nos rodea. Cada vez me asombran más las respuestas. Pero sobre todo cada vez me intrigan más las preguntas.
      Un abrazo grande

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  2. Por eso, con toda humildad, me asombra sobremanera la actitud de muchos ante determinadas cuestiones. La taxatividad de las ideas mostrando como ciertas y únicas algunas de sus propuestas frente al indeterminismo que nos rodea. No quiero parecer relativista absoluto, puesto que seguramente hay alguna cosa cierta (más allá del hecho de que nos vamos a morir algún día) pero ganas me dan de abrazar esa filosofía cada día que pasa con más fuerza.

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    1. Las personas sabias que hay por esos mundos, aquellos que han atesorado conocimientos y que dominan un tema como para darnos algunas respuestas, he comprobado que, como Newton, son muy humildes. Siempre recuerdo a Don Emilio Lledó diciendo al final de cada intervención suya en un coloquio: "Creo".
      Pienso que la ciencia nos da respuestas en las que creer, pero también que sin las dudas, sin haberlas puesto alguna vez entre paréntesis, no hubiera avanzado, no se hubiera sustituido un paradigma admitido por otro y hoy no habríamos conocido este universo de agujeros negros y ondas gravitatorias. El criterio tendrá que ser siempre: "Esto es así mientras no se demuestre lo contrario".

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  3. La reflexión incontestable.., la foto de la penca con ésos higos colorados, me sugiere un uso más prosaico para los tunos, una maravilla tan importante para el "todo", como el arcano cósmico más circunspecto.., tanto.., como es bien sabido desde Leucipo y demócrito, que todos/as somos polvo de estrellas... Un saludo cordial Isabel...

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    1. Al hilo de tu comentario me han venido dos imágenes a la mente. Una noche en el Teide, tendida en el suelo mirando las estrellas -que parecían caer sobre mí de tan cerca que estaban- y sintiéndome parte del universo. Una tarde en casa mientras mi madre me pelaba tunos fresquitos y el jugo caía por mi barbilla y el sabor se perdía en un deleite. Todos somos polvo de estrellas.
      Un abrazo, Tito.

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  4. Lo de la penca existe también para las verrugas pero con no sé qué otro alimento, jajajaja. Lo de los agujeros negros es inconmensurable. No sabemos nada de nada pero es probable que si la especie no desaparece ante, llegue a descubrir la verdad... mistery!

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    1. ¿No te digo? Y mira lo que encontré sobre las virtudes sanadoras de las pencas:
      "El tuno es fuente de minerales esenciales como calcio, fósforo, potasio, selenio, cobre y zinc.
      Contiene también un alcaloide llamado “cantina” el cual es un tónico cardíaco que aumenta la fuerza y la amplitud de las contracciones del corazón.
      Se ha visto además que el jugo de la cocción de las palas tiene un efecto diurético y por su alcalinidad se utiliza en casos de cistitis o uretritis, disminuyendo la sensación de ardor al orinar.
      Sus grandes hojas se utilizan una vez hervidas, en forma de cataplasmas emolientes debido a la gran cantidad de mucílagos que contienen. Y poseen antibióticos naturales, de ahí que tanto el consumo del nopal (palas) como la aplicación de cataplasmas de las hojas tengan efectos beneficiosos en heridas e infecciones y lesiones cutáneas externas.
      Las flores, se emplean como diurético para favorecer la producción y eliminación de orina, y como ayuda en los trastornos urinarios leves. Aporta además flavonoides y antociánicos."
      Así que, como ves, no le falta sino un poquito para ser la panacea ¡Y una sin enterarse!
      Y lo de los agujeros negros da vértigo, la verdad.
      Un abrazo, Celia.

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  5. Si llego a saber todas esas propiedades de las que goza las hojas de la penca que tu llamas pala, muchos viajes al médico me hubiese ahorrado en mi vida,ja.ja.ja.La verdad es que quedé muy sorprendida y ya aprendí mi lección de hoy(dicen que no te acostarás sin saber algo nuevo). Respecto a lo que hay mucho por descubrir....pienso tambien en lo mucho que se ha descubierto. Es curioso pero en las horas interminables(para mi) en diferentes vuelos transatlanticos,me pongo a pensar, mirando por la ventanilla del avión,en donde me encuentro? y como ha sido posible que la mente humana haya sido capaz de inventar esos aparatos para que yo me encuentre suspendida en el aire dentro de uno de ellos!!!!!!Eso me parece grandioso!!! cuanto más pensar en esos agujeros negros de los que hablas y que también han sido creados por el hombre con sus malas conductas y procederes, al menos eso es lo que dicen los cientificos......un beso

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    1. Ay, Ligia, yo hasta hago fuerza hacia arriba en los brazos del sillón del avión para que no se caiga... Todavía no me acabo de creer que estoy suspendida en el aire.
      Muchas veces es verdad que hay remedios naturales buenísimos. Después de todo las medicinas son el resultado de un conocimiento cada vez más profundo de la naturaleza y sus remedios. Por ejemplo, nuestros antepasados sabían que la corteza del sauce era buena para curar dolores de cabeza y solo más tarde en el siglo XVIII "posteriores investigaciones sobre la corteza del sauce llevaron a otros estudiosos a dar con el principio activo que logra este efecto. Le llamaron «salicina», y es un análogo del ácido salicílico y del ácido acetilsalicílico", componente de la aspirina (lo he cogido de san Google). Así que no me extraña nada que las pencas (lo de "palas" no lo había oído, estaba en la información de donde lo copié. Otra vez San Google) den tan buenos resultados.
      Te copio, ya que estoy hoy copiona, cómo define Wikipedia lo que es un agujero negro: "Un agujero negro1 u hoyo negro2 es una región finita del espacio en cuyo interior existe una concentración de masa lo suficientemente elevada como para generar un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de ella". Se conjetura que los agujeros negros se encuentran en los centros de todas las galaxias, incluida la Vía Láctea, pero tan lejos, tan lejos, que allí el poder destructivo del hombre no sirve de nada, aunque se empeñe. Me imagino que los has confundido con el agujero de la capa de ozono, que ese sí que es responsabilidad humana por el uso sobre todo de gases CFC (usados en equipos de refrigeración, aire acondicionado (especialmente de automóviles), limpieza de materiales de la industria electrónica, espumas plásticas...) Así que vamos a no echarle más culpas al hombre de las que tiene, el pobre :-D
      Un beso, Ligia, estos temas a mí por lo menos me sobrepasan.

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  6. Y por qué no pruebas con las pencas? quien sabe, a lo mejor gritas como Julia ¡¡MIRA!! Genial, felicidades amiga,un abrazo

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    1. La verdad, Úrsula, que sólo de pensar en verme pelando la penca, poniendo el pie, recortando y colgándola al sol a ver si se me va el espolón, me entra la risa floja. Qué va, qué va... Muchos años hablando en clase de la pseudociencia me hacen echarme para atrás en experimentos "volátiles".
      Gracias, mi amiga, un abrazo grande.

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  7. La unión de esas dos "anécdotas" no podía ser mejor.

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    1. ¿Verdad, Dorotea? Me hizo un montón de gracia. Por la mañana me había leído un montón de informaciones sobre ondas "gravitacionales", agujeros negros, Observatorio LIGO, revolución en la astronomía... Y por la tarde, recibo una información mucho más pedestre (y nunca mejor dicho). Es como si pensáramos que en la búsqueda de respuestas cualquier método es bueno.

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  8. Hola. siempre estamos aprendiendo algo nuevo.. la esencia de la vida es que lo que nos rodea nos siga sorpendiendo y tengamos interés por aprender. Lo de los agujeros negroses todo un misterio..seguimos en contacto

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    1. Cuando les pregunto a mis nietos al recogerlos del cole que qué es lo que han aprendido hoy nuevo, siempre me dicen que nada. Yo creo que tendrían que preguntárselo en clase y obligarlos a buscar el nuevo aprendizaje. Cada día se aprende algo más, hay una pequeña sorpresa, o una mirada nueva sobre algo. Y eso es lo que nos hace cogerle el gusto a la vida.

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    2. Ay, no, Jane, no puede ser que te digan eso!! :(

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    3. A lo mejor me lo dicen para hacerme rabiar :-D Capaces son.

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  9. Si, efectivamente Isa,confundí exactamente lo que tan bien explicas....menos mal que te tengo para sacarme de mis "horrores".......Un beso

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    1. No, no, Ligia, las dos tenemos a San Google ¿Qué sería de nosotras sin él?
      Un besote.

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  10. Buenos días Jane: llevo desde Junio del año pasado padeciendo por el espolón calcáneo. He seguido fielmente todas las prescripciones médicas, y sigo parecido. Creo que si viviera en Las Canarias, no me importaría probar esa receta...
    Un abrazo cariñoso.

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    1. Así estoy yo hace tiempo, Rosa Mª. Aunque ahora no sé por qué no me duele, y te juro que ni se me ha ocurrido ir a cortar una penca de las muchas que crecen alrededor de mi casa. Eso sí, me he olvidado de los tacones hace tiempo, y mi calzado favorito son unos buenos tenis de marcha.
      Yo tengo ganas de que alguien se anime con lo de la penca a ver los resultados :-D Igual es el descubrimiento del siglo (más que lo de las ondas gravitatorias).
      Un abrazo grande.

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  11. Jane, me uno a Úrsula y te pido que no deseches la posibilidad de que la propuesta "penquera" de la señora, pudiera tener éxito. Vete tú a saber si ella ha llegado a la conclusión de que es remedio infalible, después de muchos años de observación de un hecho tan doloroso y común, como es un espolón, y después de experiencias propias y ajenas.
    Así como los sesudos hombres de ciencia han hecho sus valiosos descubrimientos, muchas veces, por pura casualidad, el de ella puede ser producto de todo lo contrario: de muchas horas comprobando y sufriendo esas desagradables calcificaciones y de ir probando muchos remedios caseros y muy a su alcance, para sentir alguna mejoría.
    En definitiva, el eterno dilema: lo empírico, frente a lo científico. La humilde pala de una penca, frente a la grandeza de unas potentes ondas gravitatorias. Quién te iba a decir a ti que, en el mismo día, ibas a tener conocimiento de dos hallazgos tan contrapuestos...
    De verdad, amiga, que si yo lo padeciera, ya me hubiera ofrecido, gustosa, a ser tu cobaya y, con ello, no negar, de entrada, algo que parece tan poco científico. ¿Te imaginas que feliz hubiera sido, si, gracias a una pala de penca, me libro de pasar por un quirófano?.
    Pero, claro, todo esto es pura ciencia ficción, porque, por fortuna, yo no los padezco. Ánimo, pues, y a por una penca de esas que tienes tan cerca. Si quieres, yo te la limpio, le quito los pinchos, dibujo tu pie y te la recorto. Poner a secarla y observar como desaparece tu espolón, ya es cosa tuya...

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    1. Bueno, Cehachebé, reconozco que con cosas tan improbables y absurdas camina muchas veces la ciencia. Algo tan alejado de nosotros como la gravitación universal se puede deducir de la caída de una manzana, sin ir más lejos.
      Pero así y todo, no me veo con el experimento de la penca. Y menos después de haber insistido tanto durante mis clases en que mis alumnos se alejaran de la pseudociencia y siguieran siempre el método científico.
      Hace poco, murió un chico de leucemia por seguir los consejos de un curandero y abandonar el tratamiento que tenía que haber seguido. El chico era físico, pero ante el miedo muchos olvidan la racionalidad. Al final, le dijo a su padre: "Papá, me equivoqué". A mí lo que sí me da miedo son estos tratamientos tan poco científicos. Quita, quita...
      Un abrazo, Cehachebé, y gracias por tu humor y tu generosidad.

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