martes, 9 de febrero de 2016

Te amaré siempre...

... aunque tú seas viejo y sesentón ¿Se acuerdan de esta canción de Enrique y Ana, de los años 80? Hablaba del amor entre mayores y de esos detalles en los que se nota que quieres a alguien: "En la vejez, con canas, sin voz /, aún me mandarás / cartas y tarjetas por San Valentín /, dulces al llegar navidad.". Me he acordado de ella en estos últimos tiempos (además, es una canción muy pegadiza) porque parece haber entre los jóvenes la falsa idea de que el amor entre mayores o es patético o no existe. "Las convenciones -dice Rosa Montero en uno de sus artículos- dictaminan que con la edad se apagan esos fuegos y la gente se sigue tragando esa mentira, aunque la realidad nos demuestre absolutamente lo contrario". Se hacen chistes sobre parejas mayores y, si encima es famosa (como hace poco se ha visto con Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa), el pitorreo es general ¿Por qué?

Como la literatura es reflejo de la vida, he querido traer hoy aquí, como muestra, cinco novelas de amor, pero de amor a partir de los 60. Estas cinco novelas -que huyen del prejuicio contra los mayores y que defienden que, en este tema, lo de menos es la edad- son las siguientes:
El mayor Pettigrew se enamora, de Helen Simonson (Salamandra: Barcelona, 2011) es una deliciosa novela (de esas que mi amiga Mónica clasifica bajo el rótulo de "Té y simpatía"), en la que el típico caballero inglés -jubilado, 68 años, viudo, tímido, un poco torpe para demostrar los afectos, y con un sentido del honor y del humor envidiables- se enamora. Pero no se enamora de alguien tan convencional como él, sino de la dulce señora Alí, la dueña paquistaní del supermercado del pueblo, que tiene detrás a una ristra de parientes fastidiosos que ven mal que una mujer conduzca, lea, vaya a un baile y, por supuesto, que se vea con un hombre. El mayor Pettigrew se convierte en un Sir Galahad o un Don Quijote al rescate de su dama y llega a lanzar esta soflama sobre el amor: "Eso es justamente el amor. Es cuando una mujer aparta de tu mente cualquier pensamiento lúcido; cuando eres incapaz de concebir estratagemas románticas y cuando las manipulaciones habituales te fallan; cuando todos tus planes. cuidadosamente elaborados, no significan nada; y cuando en su presencia eres incapaz hasta de hablar , y solo esperas que se apiade de ti y vierta unas palabras amables en el vacío de tu mente".




En Los jueves en el parque de Hilary Boyd (Plaza&Janés: Barcelona, 2013) están todos los elementos de una novela romántica: chico conoce a chica, se enamoran y  encuentran que hay un sinfín de obstáculos para llevar a buen término esa relación. El que el chico y la chica (Ray y Jeanie) tengan más de 60 años -de hecho se conocen en el parque cuando llevan a sus respectivos nietos- tal vez no sea el principal, pero el que ella esté casada con un marido que la quiere y tenga una vida cómoda y ya hecha hará que se pregunte si valdrá la pena romper con todo y empezar de nuevo ¡a estas edades!





La boda de Kate de Marta Rivera de la Cruz (Planeta: Barcelona, 2013) empieza en el 71 cumpleaños de Kate Salomon en un pueblito de Galicia en el que vive desde hace 15 años. Ese día Forster Smith, su antiguo compañero de universidad, al que no ve desde hace 35 años y del que siempre ha estado enamorada, se planta frente a su puerta con un precioso ramo de rosas amarillas y le pide que se case con él. Kate, aunque ya lo ha rechazado antes tres veces, esta vez le dice que sí. Y a partir de ese momento, la boda de Kate y Forster (una boda por todo lo alto porque, como dice él, "me extraña que haya una ley que obligue a los viejos a casarse de tapadillo") involucra a todo el mundo, se mezcla con un misterio largo tiempo escondido y, de paso, cambia la vida de unas cuantas personas. 




Solsticio de invierno de Rosamunde Pilcher (Plaza&Janés: Barcelona, 2000) es la historia de amor de Elfrida Phipps y Oscar Blundell. Elfrida, una ex-actriz de 61 años, se retira a un pueblito inglés y pronto se siente cómoda y hace amistad con sus vecinos. Pero cuando la tragedia golpea la vida de Oscar, de 67 años y organista del pueblo, Elfrida no duda en dejarlo todo e irse con él a un caserón victoriano en las frías tierras de Escocia. Y allí, juntos, aprenden a superar el dolor y los momentos difíciles. Y, por supuesto, aprenden a quererse. Un dato curioso: una noche están en la cama y él lee un libro ¿Cuál? "El amor en los tiempos del cólera", el siguiente libro del que vamos a hablar.




El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez (Debolsillo: Barcelona, 2008) es el amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza, un amor avasallador que salta obstáculos y años y aplasta otras historias y amores. hasta que él a los 76 años, "convencido en la soledad de su alma de haber amado en silencio mucho más que nadie", le declara a Fermina (72 años), en el entierro de su marido, su fidelidad eterna y su amor para siempre. Pero, a pesar de que ella se escandaliza y lo rechaza de entrada y de que sus hijos piensan que el amor tiene una edad en la que empieza a ser indecente, las cartas, las palabras, los detalles la van convenciendo de que "el amor es el amor en cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto más denso cuanto más cerca de la muerte".

Como en todos estos libros, conozco a gente que se ha enamorado después de los 60. Una de mis amigas, viuda, tuvo una historia de amor y vivió con su pareja unos años hasta que él murió a los 80. "Es el hombre al que más he querido", me dijo una vez. Y somos muchos los que seguimos amando al compañero o compañera de nuestra vida. Marta Rivera de la Cruz en "La boda de Kate" dice: "Los vieron alejarse, cogidos del brazo, hablando de sabe Dios qué. Hacían una buena pareja: dos ancianos guapos y evidentemente felices.  Alguien debería declarar especie protegida a las personas así, y hablar de ellas, y comunicar al mundo que existen como forma de mantener vivo otro modo de esperanza". Eso es lo que he hecho hoy aquí.

28 comentarios:

  1. Quizá voy a pecar de poco romántica, de incrédula o de poca sensibilidad......No se si será debido a lo que me ha tocado vivir, o a la educación que recibí,y que a base de pensar asi toda mi vida, ahora,a mi edad no me es posible cambiar de parecer.Pienso firmemente que si una persona vivió,por ejemplo 46 años de su vida con otra, en completa armonia y sintonía, no puede ser capaz de pensar, ni por un momento,en reencontrar de nuevo el amor. Respeto a los que lo han hecho enormemente y respeto su capacidad para hacerlo.Podría ser por necesidad de estar acompañados.....pero aunque la soledad es dura,no puedo pensar en sustituir en mi vida a la persona que si me acompañó en los mejores años de ella,por otra que fortuitamente ha podido aparecer en éstos ultimos años de la misma.Por favor,perdónenme los que piensan distinto,pero esa es mi opinión....

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    1. Creo que precisamente en tu caso, Ligia, eres de todo menos poco romántica y poco sensible. Si has guardado en tu mente y en tu corazón el recuerdo del hombre al que amaste, hasta el punto que te resulta imposible pensar en otro, estás precisamente dando valor a que el amor no es privativo de una edad determinada, sino que puede durar, incluso más allá de la muerte de uno de los dos.
      Mi amiga, la que hablaba del "hombre que más había querido", no había tenido un matrimonio feliz. De todas formas, también conozco el caso de una pareja muy bien avenida y que él quedó hecho polvo cuando ella murió, y ahora está felizmente casado con otra. Los humanos somos así.
      Un abrazo.

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  2. Acabo de leer el post y me pareció muy tierno y muy reivindicativo. Me encantó y, aunque no sé nada sobre el tema, yo quiero creer que ocurre lo que las novelas y tú cuentan.

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    1. No lo dudes, Chari. Las novelas, incluso las fantásticas, son trasuntos de la realidad y se basan en las vidas que vivimos: el amor, la muerte, la vida, las ideas, la realidad y el deseo, los tiempos pasados... son los grandes temas de los que una y otra vez hablan las novelas. En las novelas románticas, prima el final feliz, cosa que en la realidad no pasa siempre. Como decía un amigo pesimista, todas terminan mal porque siempre los protagonistas mueren. Pero nos gustan los finales felices porque es una manera de cerrar una historia, y bien cerrada. Por lo menos nos quedamos más tranquilos.
      Un beso.

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  3. Hola Jane. Es normal que tengamos interiorizado que no existe el amor entre mayores y que parezca mal. Durante generaciones nos han enseñado que sólo se puede estar "loco" cuando eres joven; unas veces la Iglesia y otras veces nuestra sociedad puritana. En el fondo es un problema ignorancia, o de envidia (nuestro deporte nacional. Y visto la que está cayendo, a veces pienso que no hemos avanzado mucho en algunas cosas...Ánimo a los que les caiga la lotería de volver a enamorarse a partir de los 60, o de los 70... Debe ser maravilloso volver a sentirse vivo.Un gran beso Jane. Juan

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    1. Sí, Juan, el amor tiene algo de locura maravillosa. En "El amor en los tiempos del cólera" hay una escena en la que, cuando los enamorados, Fermina Daza y Florentino Ariza, van por el río en medio de esa felicidad embriagadora que tienen los primeros tiempos del enamoramiento, ella descubre que oye mejor, "que las rosas olían más que antes, que los pájaros cantaban al amanecer mucho mejor que antes, y que Dios había hecho un manatí y lo había puesto en el playón De Tamalameque sólo para que la despertara".
      Pienso que es una indecencia que haya quien se oponga a esta explosión de sensualidad y vida. En todas las novelas de las que hablo siempre hay alguien que lo hace ( por egoísmo, por prejuicios, por ambición...) y, en la vida real, también conozco casos de hijos que hasta rompen con el padre o la madre viudos si se vuelven a casar, o de culichiches que los ponen como un zumeque... En fin, ruinitos que somos los humanos.
      Un beso, Juan.

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  4. Lo confieso, no lo sé; no sé si sabría olvidar, ni tan siquiera me atrevo a pensar que desearía olvidar a quién tanto he amado, y amo.
    Pero, a propósito de este post, creo entender que no se habla de olvidar a nadie.
    Compartir espacios y tiempos de vida nuevos, con nuevos actores, no implica olvidar nada, ni claudicar de nada. Al contrario, consiste en entrelazar esas dos “experiencias vitales” para dar a luz a otra nueva, que será enriquecida por ambas partes.
    Si llegara a verme en una situación igual, que no deseo porque estoy bien servido de amor, sin duda su comienzo sería mucho más arrollador que aquel que fundamento el actual amor. Y es que la experiencia es un grado, amiga mía.
    Por otra parte, he de decir en su favor -al del tema me refiero- que he tenido una experiencia personal muy cercana -mi madre- a la cual escuché muchos años alabar, a sus dos maridos, con idéntica vehemencia. Es el amor.
    Un abrazo.

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    1. No lo podrías haber expresado mejor, Antonio. Es también lo que pienso yo. No es olvido ni desprecio al otro. Es simplemente que la vida sigue y cada etapa trae nuevos conocimientos y descubrimientos. Una vez oí a un neurocirujano hablar del envejecimiento como la pérdida de la capacidad de aprender. Pienso que nadie es viejo mientras siga aprendiendo de cada experiencia vital.
      En mi familia también hay casos como el de tu madre. En uno de ellos, el marido y su segunda mujer iban juntos a poner flores en la tumba de la primera. Como dices, es el amor.
      Un abrazo.

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  5. La de Gabo es la única de las 5 que he leído... Felicidades... Me supo!

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    1. Pues te animo a que las leas. Cada una tiene particularidades que la hacen atractiva: el humor inglés del mayor Pettigrew, la humanidad de "Los jueves en el parque", la alegría y los personajes de "La boda de Kate", la descripción de paisajes y situaciones que Rosamunde Pilcher sabe introducir magistralmente en todas sus novelas... Y de "El amor en los tiempos del cólera", qué te voy a decir. Maravillosa, como siempre.

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    2. Tomo nota... Y en ese orden... Gabo... Mi Gabo... la releo cada equis tiempo como cien años de soledad... Siempre me dice algo nuevo! Magia pura...! Gabo... mi Gabo... Beso!

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    3. Mi preferida, y la que he releído más, es "Crónica de una muerte anunciada". Pero es verdad lo que dices: Gabo es mucho Gabo. :-D

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  6. Isa, muy bonito tu post de hoy, de acuerdo con lo de que el amor puede durar más allá de la muerte y también con lo de que el amor no tiene edad. Felicidades y un abrazo

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    1. El que Cupido se represente como un niño regordete y sonrosado va precisamente por ahí, por la idea de que en el amor somos siempre como niños, tengamos la edad que tengamos. Y como ellos, cometemos errores y amamos con toda el alma sin hacerle caso muchas veces a la razón (eso de "el corazón tiene sus razones que la razón no comprende"). En el artículo que comento de Rosa Montero, ella abunda en la misma opinión y dice que "por un lado, el cerebro enciende las alarmas y avisa de las trampas que uno mismo se pone; pero, por otro, el corazón se emperra en seguir a lo suyo, encendiendo el mundo de colores y deshojándose como una trémula alcachofa".
      Así es el ser humano y así es esta fantástica emoción que conocemos como amor.
      Un besote.

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  7. Qué bonito tu artículo y qué necesario. Hay que hablar de "la 3ª edad", del amor en "la 3ª edad", en esos tiempos de "ceguera".
    Es un error identificar "anciano" con enfermedad y muerte. Y peor es esconder todo esto "debajo de la alfombra" de la negación.

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    1. Cuando ves a ancianos lúcidos y geniales como a mi profesor Emilio Lledó con 88 años, a Margarita Salas con 78, a Alice Munro con 84 y a tantas personas que dan lo mejor de si después de los 50, te das cuenta de la falacia que es identificar ancianidad con estar gagá. Mientras las neuronas funcionen (y pueden dejar de funcionar en cualquier edad), no hay problema para vivir la tercera edad plenamente. En todos los aspectos, hasta en el amor.
      Un abrazo, Mami Meeple.

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  8. Quienes disfrutamos de una pareja más de 45 años, habiendo perdido en el camino trozos de tu corazón (perdimos un hijo de 22 años) y habiendo luchado en ambos casos contra el poder destructor del cáncer, damos gracias a Dios por el amor que nos regala cada día a manos llenas y que se hace visible en cada gesto que nos procuran y que nosotros procuramos a quienes nos rodean; como en la novela de García Márquez, el amor no tiene edad ni período de caducidad. Eso pienso yo, al menos.

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    1. A pesar de los pesares, qué afortunados son ustedes por tenerse el uno al otro. Y también por ser conscientes de tal privilegio. Incluso, cuando alguno falte, nadie podrá quitar al otro el haber disfrutado de ese amor a manos llenas. Yo, que también llevo 50 años con mi compañero de siempre, no me canso, como en la canción, de dar gracias a la vida que me ha dado tanto.

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  9. ¡Ohhhh! Dos de mis novelas preferidas de todos los tiempos: "El amor en los tiempos del cólera" y "Solsticio de invierno". Estas dos suelo volverlas a leer cada pocos años, tienen algo que me consuela, que me da paz y que me hace sentir cálida y confortable en casa.
    Me alegra mucho ver en la lista a nuestro señor Pettigrew :-))) Desde luego que es "Tea and Sympathy", jajajajaja.

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    1. Yo también las releo, Mónica. Sin ir más lejos lo acabo de hacer para hablar de ellas. De Rosamunde Pilcher me gustan muchísimo las descripciones de esos paisajes de Escocia y de la Inglaterra profunda. Cuando he visto alguno de ellos, siempre he pensado. "Yo ya estuve aquí". Y tienes razón, infunde calidez a las casas.
      Ya sabes que el Mayor Pettigrew fue una de tus recomendaciones. Me encantó el libro (no sé por qué las escopetas Churchill me hicieron recordar a la vaca-jarrita de plata de las historias de Jeeves) y ya es uno de mis personajes queridos.
      Y ese río de "El amor en los tiempos del cólera" en el que los enamorados pasean su amor de arriba a abajo es el río de los ríos. Otra gozada de novela (¿Sabes que sale un sitio que se llama Tenerife?).
      Besos.

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  10. Estupendas reseñas, Isabel, y superbien resumidas.
    "El mayor Pettigrew se enamora" tiene muy buena pinta, por la mezcla de culturas, y "Los jueves en el parque" también, por el lío que se intuye.
    Aunque en "La boda de Kate" habría que ver que desencadena eso de "el que la sigue la consigue". En realidad, todas.
    Tu introducción es genial, y digo yo, ¿qué tendrán que ver los años con el amor?
    Besosss

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    1. Gracias, Chelo, por los piropos.
      Y a tu pregunta te contesto que nada. Ya ves que Julieta se enamora con 13 años y está dispuesta a esa edad a seguir a Romeo hasta el fin del mundo.
      Hace un par de años leí una columna de Mikel López Iturriaga, "El comidista", en la que hablaba del gourmet más viejo del mundo. Era un tal Rosen que tenía 103 años y que todas las noches se mandaba una cena exquisita en restaurantes guays. Hacía 5 años que había muerto su mujer y él después se apuntó a clubs de singles y tuvo un rollete con una guapa moza de 90 años que había conocido en la sinagoga. Rosen se declaraba "abierto a conocer a alguien" que le acompañara en sus cenas. Que por él no quedara.
      Ese es el espíritu.

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  11. Como solo he leído dos, apunto las otras dos para pedirlas en la biblioteca.
    ¿Ves? ya me has arreglado la semana, ja, ja, ja...
    Yo deseo con todas mis fuerzas que el amor no tenga edad y me alegro muchísimo cada vez que veo una pareja enamorada, tengan la edad que tengan.
    ¡Feliz semana!

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    1. Es verdad, Utopía, ya que tenemos algo bueno los humanos, la capacidad de enamorarnos y ver la vida en rosa, ¿por qué ponerle cortapisas! Ama y haz lo que quieras, que decía San Agustín.
      A disfrutar de las lecturas. Yo todavía estoy a la mitad de las que me dejaron los Reyes.
      Un abrazo.

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  12. Gracias por contestar. Las de García Márquez las he leído varias veces. Me apunto las otras, porque ahora tengo muchas ganas de leerlas (confiamos mucho en tu criterio, y son buenos autores, casi todas mujeres? Por qué será? La sonrisa etrusca, de Sampedro, que era un hombre con una sensibilidad especial, también trata un poco este tema, no? La leí hace varios años...Ahora estoy con La vieja sirena, maravillosa).
    Las respuestas de los lectores me han parecido, todas ellas, preciosas.
    Gran artículo sobre un maravilloso tema.
    Un cordial saludo a todos.

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    1. Ay, Mami Meeple, me nombras dos novelas preciosas, que me encantaron: "La sonrisa etrusca", que debería haberla puesto también entre los libros que defienden que cualquier edad, incluso la que llaman "la tercera", es buena para enamorarse; y "La vieja sirena", tan sensual, poética, exuberante (también habla del amor eterno)... Una maravilla de novelas. Me han dado ganas de releerlas. Grande Sampedro.
      Ya te puse en twitter que lo mejor de un blog es esta comunidad de amigos virtuales que hablamos de tantas cosas divinas y humanas. Entre ellos, tú. Ha sido un placer encontrarte por estos universos virtuales.
      Un abrazo.

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  13. Querida amiga, me apunto tus sugerencias... Bueno, todas menos la última obra, que también es una de mis preferidas. Florentino le demostró a Fermina que la vida no tenía límites y que el amor no tenía caducidad tras cincuenta años.
    Yo también abogo por tu opinión aunque sea subjetivamente y desde mi modesta trayectoria, creo que el amor verdadero no pasa nunca, como nos dicen en las ceremonias de las bodas. Pues yo digo "doy fe", cuando mi hija se ríe al ver nuestras costumbres y guiños que vienen repitiéndose desde los 13 años con igual intensidad. Envejecemos por supuesto, pero el sentimiento es inalterable al tiempo.

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    1. Uno de los finales más bonitos de todos los tiempos es el de esa novela fascinante y sensual:
      "- ¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo? -le preguntó.
      Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.
      -Toda la vida -dijo."
      Esa eternidad que todos los enamorados aplican a su amor le confiere un aire mágico que lo hace único entre todos los sentimientos humanos.
      Eres afortunada por compartir con tu pareja ese amor de toda la vida. Disfrútalo y cuídalo como un tesoro especial.

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