domingo, 7 de agosto de 2016

Fuego enemigo: el corazón herido


(Foto de Luis Martín en El Apurón)

El fuego, que da calidez y energía, también a veces se torna fiero y destruye casas, cultivos, montes y vidas. Esta semana pasada, la más calurosa de todo el verano, como un ángel exterminador, ha aparecido en La Palma, la isla de mis ancestros, arrasando pinos desde la Cumbre Vieja a los Montes de Luna, haciendo casi desaparecer la Ruta de los Volcanes, cobrándose una vida y desalojando de sus casas a unas 2300 personas, muchas de las cuales se resistían a alejarse mientras miraban con desesperación todo lo que dejaban atrás.

A La Palma la llaman "la isla bonita" con razón. Hay un soneto de mi abuelo el poeta, escrito en los años 20, que la define y muestra la fascinación que siempre ha despertado en los que la conocen. Dice así:

Enamorado Dios del mar Atlante,
quiso adornarlo de belleza suma,
poniendo entre la nieve de su espuma
la sabia muestra de su amor radiante.
Pintó primero con pasión de amante
la blanca aurora que en azul se esfuma;
más tarde dispersó la densa bruma
y echó sobre las ondas un diamante.
Quedó la piedra con fulgor divino,
brillando bajo un cielo purpurino, 
trasunto de suprema inspiración.
Y Dios, para aumentar más su belleza,
le dio, con el poder de su grandeza,
la forma de un inmenso corazón.
(Gabriel Duque Díaz)


Por eso, por su forma, es también "la isla corazón". Pero para todos nosotros, los palmeros, los descendientes de palmeros y para muchos canarios, es una isla amada. Y por eso esta semana todos hemos tenido en ella los ojos y han estado atentos los oídos a las noticias que nos van llegando: "Sigue el incendio sin control..."; "Las condiciones, cada vez más desfavorables..."; "Se ha transformado en una serpiente de fuego de tres cabezas amenazantes..."; "El fuego ha llegado a la Montaña Mambroque y a las faldas del Pico Cabrito y la Fuente de los Roques..."; "Un auténtico desastre".

La gente que tengo en La Palma me cuenta lo que está pasando. Los chicos y menos chicos se han ido al monte a ayudar, llevan cubas de agua, se ofrecen para arrimar el hombro a lo que sea. Los viejos recuerdan otros incendios parecidos y dicen que al fuego se le combate "con guataca y una caja de fósforos", aludiendo a los cortafuegos. Los nietos de mi amiga Nievitas, cuando por la noche ven pasar sobre sus cabezas a los helicópteros, los saludan y les gritan, deseándoles que descansen para mañana seguir. Para que los pilotos lo vean, mucha gente ha puesto sábanas con mensajes en tejados y azoteas dándoles las gracias de todo corazón.

El viernes fue el día de la Virgen de las Nieves, la patrona de la isla, ya venerada por los benahoaritas, los antiguos habitantes, y llevada cada 5 años a la ciudad congregando a los palmeros del mundo. Las autoridades han prohibido romerías y visitas al Santuario, ante el desconsuelo de muchos. "Es la primera vez que no voy a verla", me dice mi amiga. La Virgen es muy milagrera, recuerdan todos, hablando de plagas, erupciones volcánicas, ataques piratas, guerras, sequías y otras desgracias del pasado en las que ella intervino. Tal vez, como entonces, dicen, se repita el prodigio, ella ponga su mano y aparezca, por intervención divina, una masa nubosa, cargada de lluvia que aleje el peligro... El ser humano nunca pierde la esperanza.

Y en las redes hay miles de apoyos a los palmeros, se crean logotipos, se cantan coplas ("Quisiera mandar la lluvia / a la isla de La Palma / para que apague ese fuego / que me está quemando el alma"), se suben fotos estremecedoras y comentarios empáticos y también indignados (con las autoridades, con el fuego, con la falta de prevención, con el tiempo atmosférico, con la vida...). Pero, sobre todo, hay una nube de solidaridad y cariño, que es muy consoladora y devuelve la fe en el hombre. Hay hasta espacio para el humor socarrón, tan típico de los palmeros, en esta décima que circula por todos lados, sin autor conocido (que yo sepa), como son muchas de las que surgen del pueblo:

En la isla de La Palma,
vergel sin igual belleza,
por un bruto sin cabeza
hoy ya no reina la calma.
Es algo que llega al alma.
Nos sentimos en un zulo.
Lo quemado ni calculo.
Las llamas vienen y van
porque un jodido alemán
no supo limpiarse el culo.

A veces uno se ríe por no llorar.


Imágen de la NASA: el corazón, tocado.

Carteles de gratitud en tejados (El Apurón)


22 comentarios:

  1. Terrible, espantoso y desolador. Me ha impresionado la foto de la NASA, todavía resonándome de fondo las palabras de tu abuelo. Un abrazo.

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    1. A mí también me impresionó. A tanto y tan lejos llega el fuego y la desolación que estos días todos compartimos. Gracias, Mónica.

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  2. Yo que soy palmera de adopción , (visito la isla 3 o 4 veces al año) porque para mi es un refugio, siento angustia por sus gentes y por su paisaje maravilloso. Siento rabia porque no se prevea este tipo de accidentes. Impotencia, desconsuelo y dolor en mi alma.

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    1. Siempre me ha llamado la atención lo hospitalarios que son los palmeros. Y ante estas catástrofes, me han llegado noticias de esa particularidad: gentes que acogen a los que han desalojado de sus casas, ayudas de todo tipo para ellos, solidaridad a granel. Entiendo y comparto lo que sientes. Estos días, viendo las noticias, también he llorado.

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  3. Isa, qué bonita la poesía de tu abuelo. Se nota de donde te viene la vena de la escritura.

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    1. Algún día hablaré de mi abuelo. Era un hombre muy especial y un gran poeta. Sus poemas beben de las fuentes de aquella época (Rubén Darío y los modernistas) y a lo mejor no son del gusto actual, pero tienen sensibilidad y buen hacer.
      ¡Y las ganas mías de llegar a su altura!

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  4. En el monte, en el campo y en el mar hay que hacerle caso siempre a quienes en su momento vivieron de ello! Desde Madrid nada saben de costas... desde el Magrama y el Gob. de Canarias lo único que hacen es subvencionar que entren productos de fuera hundiendo a los de aquí... y nuestros montes no están siendo cuidados y nos faltan medios... Vamos a acabar con nuestro paisaje... lo único que tenemos... Qué les vamos a ofrecer a los turistas? Secarrales? Desiertos? Riscos pelados? Me entra un coraje...

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    1. Y luego está, Gladys, el fallo en la prevención: ya no se quita la pinocha como antes, los recortes cada vez son mayores, menos personal para el cuidado de los montes... Y es una pena. Creo que esta semana todos hemos sentido ese coraje. No he ido a un solo sitio en donde no se haya hablado del tema con la misma rabia e impotencia ¿Aprenderán?

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  5. En ese incendio no solo se queman los pinos, se nos quema a todos el alma. Nos duele mucho a los canarios ver herida la tierra que tanto queremos y nos duele más sentirnos impotentes. El lunes de esta semana estuve en El Teide y me llamó la atención la cantidad de troncos secos que había talados en el suelo y ¡como no!sobre un gran lecho de pinocha. Todo listo para que el calor o los ignorantes enciendan una enorme hoguera. Antiguamente, cuando yo era niña, (que alguna vez lo fui), recuerdo que en el mercado vendían sacos de pinocha, no se para que los utilizaban pero si se que eso mantenía el suelo del monte limpio. En un momento a alguien se le ocurrió que no estaba bien que se permitiera al pueblo hacer lo que estaba haciendo y empezó a crecer esa capa que hoy alimenta a ese ogro que se está comiendo a nuestras islas...Con esa frase tan de moda, acuñada por los franceses no me queda otra cosa que decir: Todos somos La Palma.

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    1. Antes habia un ciclo natural. Se recogía la pinocha para hacer colchones y para cama de los animales. Luego, esa pinocha mezclada con los excrementos de los animales se depositaba en un estercolero y servía como abono orgánico para plataneras y los demás cultivos. Ahora los abonos son químicos, no se limpia el monte y se genera una cantidad enorme de basura. No dormimos en los colchones de pinocha de nuestra infancia pero tampoco soñamos con una tierra limpia.
      Sí, todos somos La Palma.

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  6. Marilu Díaz Estrada12 de agosto de 2016, 10:35

    Muy preocupada por esta situación, siempre pensando que no llegara a las casas, los palmeros son muy acogedores, siempre extiende la mano al que lo necesite, eso lo se desde pequeña. Preciosa isla. Deseosa de leer lo que has prometido, los escritos o poemas de tu padre Duque Diaz.

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    1. Era mi abuelo, Marilu, un hombre que murió demasiado pronto, más joven de lo que yo soy ahora. Y sí, alguna vez pretendo publicar sus poesías y hablar de su vida.
      Gracias a Dios, el incendio parece controlado ya. Ahora a recomponer y a curar heridas. Pero no hay cuidado, los palmeros aparte de acogedores, cuidan mucho su isla. Pronto volverá a ser la que fue.
      Un abrazo.
      PD: Perdona la tardanza. He estado fuera.

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  7. Pues sí. Una tristeza muy grande. Un corazón roto por una grieta de fuego que asume el mando, robando todo el esplendor de su tierra. Siempre sufre las peores consecuencias por su vegetación envidiada y, de nuevo, sus gentes y todos los canarios han sido ejemplo de arrojo.
    La lectura que yo saco de este siniestro incendio es un ejemplo de bravura, de coraje y de unión.
    Sin el esfuerzo humano de sol a sol de muchos voluntarios, no brillaría en ella, una vez más, la esperanza. Resiste, mi islita bonita, y vuelve a obsequiarnos con el milagro natural de la vida de color verde que empuja de tus entrañas.

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    1. Es verdad, Cande. Lo que más me sorprendió a mí también fue como todos los palmeros salieron de sus casas con todo lo que pudieron para ayudar a sofocar las llamas. Fue impresionante. Son unos verdaderos héroes.
      Estoy segura, porque conozco a mi gente, que pronto habrá brotes verdes y repoblación. Desgraciadamente (lo acabo de ver en La Gomera) siempre, como en cualquier herida, quedarán las cicatrices que recuerden la imprudencia humana. Ojalá no se repita.
      Un abrazo.

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  8. El fuego me horroriza, y a quien no?. Si no se cuenta con los medios necesarios, si el terreno es de difícil acceso y ese bosque maravilloso de pino canario, cuyas aciculas se van depositando en el suelo y arde como la pólvora, si no hay suficiente guardas forestales, si no hay letreros que adviertan del terrible peligro, y la problemática del agua...esta desolación y pérdida de vidas, no tiene solución.

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    1. Lo bueno del pino canario es que se regenera rápido, Esperanza. Lo malo es cuando el incendio prende en brezal y en la laurisilva. Vine anteayer de La Gomera y todavía se ven los troncos secos de la última vez que hubo allí un incendio hace 4 años. Esa vez dejó la isla cortada: caos, varios frentes abiertos, bajadas y subida de nivel, medios y contramedios para controlar las llamas, 5.000 personas desalojadas y 750 hectáreas calcinadas del Parque Nacional de Garajonay. Hay lugares que tardarán años en recuperarse. Pero también es verdad que se ha trabajado mucho y hay zonas donde abundan los brotes verdes de la esperanza. Seamos optimistas.

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  9. Hola Isabel. Pues a mi y a mucha gente más nos está dando pena ese alemán. Por ser honesto y confesar todo con pelos y señales lo van a crucificar. De acuerdo que lo que hizo ha sido imperdonable pero también lo fué en el otro incendio de hace unos años, donde los responsables salieron absueltos por falta de pruebas, habiendo un testigo a quien no se le hizo el menor caso. Este pobre no come ni quiere hablar con nadie ni pedir ayuda. En fin, lo deben de matar los remordimientos. Además tienes razón en cuanto no se toman las suficientes medidas para evitar desastres mayores. El exceso de pinocha y la tardanza de reacción para atajar un incendio en sus comienzos son algunas de las razones. Siempre habrá imprudencias y accidentes ocasionales sin intención. ¡No tanto protocolo y más acción inmediata!.

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    1. A mí me da una pena enorme, Conchi. Lo hemos comentado estos días entre los amigos y hay muchos que piensan igual. Por supuesto que fue un error monumental, por supuesto que uno tiene que pagar por sus errores, pero es verdad que, si comparamos con otros responsables de incendios, este pobre pecó sobre todo de ignorancia. Ni se le ocurrió que podría ser peligroso. Es, además, según parece, una persona preocupada por la naturaleza. A alguien así el hecho lo tiene que haber dejado inconsolable.
      Estoy contigo en que lo fundamental es la prevención. No más incendios, por dios.

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  10. ¡Que comentario tan bonito Jane !. Y que inconsciente es el ser humano, que provoca incendios tan bestiales por no pararse a pensar las consecuencias :¡ Ay, es que yo pensé!!!! Ay, es que yo crei!!!!....Y esto solo se combate con la cultura, con la formación de las personas desde la infancia, con no a los recortes en educación... Se combate en la familia y en las escuelas. ¡Espero q todavía haya esperanza para la humanidad! Un abrazo Jane

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    1. También yo lo espero, Chari (ya sabes que soy optimista por naturaleza). Y si hablamos de responsabilidades, según ANC, "el que el presupuesto de lucha contra incendios se haya recortado en un 76,6% desde 1996, pasando de 243 personas a solo 64 en 2015, habla de una negligencia mayúscula de las autoridades insulares en materia de prevención de incendios, que no se puede excusar por la imprudencia del joven alemán". Más medios, más educación ambiental, más rapidez en mandar hidroaviones y helicópteros. Y roguemos para que no haya más.
      Un abrazo, Chari.

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  11. Este incendio en La Palma es diferente. La mayoría de los que yo recuerdo e incluso sufrido han sido provocados por desaprensivos, disparatados, fueras de la ley, fumadores, etc. Recuerdo uno muy virulento cuando yo era chico, en que un reo acusado de robar se fugó de la cárcel y huyó monte arriba con la Guardia Civil pisándole los talones. Al elemento no se le ocurrió otra forma de esquivar la benemérita que ir prendiendo con una caja de fósforos los lugares por donde pasaba. Montó una buena. Otro incendio que se produjo por la misma zona fue causado por un loco playa que un quince de agosto en plenas fiestas le arrancó los pelos a la Virgen de La Concepción en Breña Alta y con ellos le prendió fuego al monte. Otro que montó una buena. Las laderas de Breña Alta y Santa Cruz de La Palma eran puro fuego. Recuerdo que se hablaba de la angustia de los habitantes de Botazo y Las Nieves.
    Pero la causa de este incendio, que aún no se ha apagado, es distinto. Me duele ver destruirse todo y la muerte de un civil, pero también me da pena del chico que se le ocurrió quemar el papel higiénico usado pensando que estaba en el desierto. Su afán ecologista le superó. ¿De qué se le puede acusar? ¿De ignorancia? La que le ha caído encima es de cuidado. En fin...

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    1. Sí, Enrique, ya le dije a Conchi más arriba que me da una pena enorme el joven alemán. Pero es verdad que se le puede acusar, no sólo de ignorancia, sino también de imprudencia. Cualquier acto que hagamos, incluso inconscientemente, conlleva una responsabilidad que no podemos soslayar.
      Eso sí, me imagino que habrá atenuantes: el que haya tenido el coraje de confesar inmediatamente lo que hizo, la desolación y arrepentimiento, el reconocimiento de la gravedad de su acto... Efectivamente, no es lo mismo que los desaprensivos que (todavía no sé qué les empuja a ello) queman alegremente y por afán de hacer daño todo lo que encuentran por delante, tal y como vemos ahora en Madeira. ¡Ojalá las autoridades también sepan valorar las diferencias!

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