lunes, 5 de septiembre de 2016

Una lavada de coco


Cuadro de mi hermana, Chari Duque, con barcas a punto de irse a pescar cabrillas.

"Mira, te voy a contar lo que le pasó a mi amiga Milo, que, como ya sabes, es una pintora fantástica que, allá donde va, lleva los bártulos de pintar, no sea que vea un paisaje maravilloso y se quede sin inmortalizarlo por falta de material. Esa vez que te cuento resulta que fue a la Gomera y descubrió, detrás del hotel, una palmera recortada frente a la montaña, de una belleza tal que los dedos se le fueron veloces a los pinceles y se puso a pintarla como una loca. Pero la tarde ya decaía y unos nubarrones siniestros la hicieron parar y decir: "Mañana, con mejor luz, sigo y termino el cuadro". Esa noche una tormenta de truenos y relámpagos estremeció a todo el pueblo y a la mañana siguiente, limpia la atmósfera y con una claridad sorprendente, Milo volvió a su cuadro inacabado, a sus pinceles y a su palmera ¿Palmera? Ya no había palmera. La tormenta acabó con ella y, a lo mejor, con una obra maestra.

Mi hermana Chari (ya sabes que también pinta), cuando se lo conté, me dijo que eso mismo le pasa a ella también, pero con las barcas en La Graciosa: pinta un paisaje marino, tan chulo él, con sus olas, sus gaviotas y sus barcas; pero, si se entretiene un poco, retocando un toque de azul por aquí o un toque de gris por allá en una barca, cuando levanta la vista para mirarla mejor, ésta ya ha cogido rumbo a pescar cabrillas o viejas, "Con decirte -me explica- que lo primero que pinto a todo meter en esos cuadros son las barcas, no sea que se me vayan, y, luego, el entorno, mar, cielo y toda la pesca...".

Así que ya ves, el tiempo huye, como decían los romanos que eran unos sabios (sólo que ellos lo decían más fino, tempus fugit, que sonaba más trascendente) y arrastra con él animales, personas y cosas que cambian rápidamente, como también decía Heráclito, otro sabio ¿te acuerdas? Sí, hombre, el de que "no te puedes bañar dos veces en el mismo río", porque la segunda vez ya son distintas las aguas y tú tampoco eres el mismo (dímelo a mí que lo pienso cada mañana cuando me miro al espejo). 

Si quieres, te puedo citar a más gente que habla de ese tiempo fugitivo y cambiador. A Quevedo (¡Cómo de entre mis manos te resbalas! ¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!...), o a Sterne (Los días y las horas... vuelan por encima de nuestras cabezas como nubes ligeras de un día ventoso, para nunca más volver...) o a Julián Marías (Quisiéramos retenerlo y se escapa...). O, ya puestos, a mí, que te digo que las palmeras desaparecen sin ton ni son, las barcas se van con viento fresco, la nochebuena se viene, la nochebuena se va, y nosotros nos iremos y no volveremos más.

Por eso hay que aprovechar las ocasiones en que uno está todavía como una rosa perfumada maringá, coger la bola dorada de la oportunidad, el carpe diem de siempre que nadie te podrá arrebatar..."

Y a los que están medio moscas porque hoy me he puesto tan filosófica, les diré que todo este rollo, con citas incluidas, es lo que yo le estoy contando estos días a mi marido, que es la persona más casera del mundo, para convencerlo de que hagamos 2 o 3 viajitos antes de que termine el año, que para luego es tarde... Ya les contaré.

38 comentarios:

  1. Carmen María Duque Hernández5 de septiembre de 2016, 10:45

    Estos ratos en que te leo son maravillosos ! Gracias mi niña, salud para todos.
    El cuadro, precioso.

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    1. Muchas gracias, Carmelita, me alegro de que te lo parezcan.
      Mi hermana es un hacha con los pinceles (con la brocha, también :-D). Cada vez que hace una exposición ha tenido éxito. Y no hay sábado en que ella no salga con otras pintoras (entre ellas, mi amiga Milo) o con su mentor, Galarza, a recorrerse esos campos, pincel en mano y caballete preparado. Ahora que se jubiló va a ser el no parar.
      Un abrazo grande.

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  2. Pobre Toni, Isa. Si le haces la lavada de coco que hoy cuentas en tu post lunero, cada vez que quieres convencerlo de los viajes que te gustaría hacer, lo compadezco... A ver quién es el guapo que te dice que no.
    Muy bueno, sí, señora. Y muy divertido y, además, muy filosófico, Como a mí me gustan.

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    1. Jajaja, por lo pronto lo tengo convencido de dos viajitos, uno para septiembre y otro para octubre. Me falta el de noviembre.
      Y es que no hay nada como un toquito filosófico, ya se lo decía yo a mis alumnos cuando me preguntaban que para qué sirve la filosofía. No me queda más remedio, porque Toni es de los que piensan que como en casa no se está en ninguna parte. Y yo soy como Antonio Gamero que decía que "como fuera de casa, en ningún sitio". Aunque al final de un viaje siempre añore mi camita.
      Un beso y gracias.

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  3. Lo convencerás, ya verás y si no, vete con las amigas ;)
    En tu familia sois todos unos artistas, por lo que veo.
    Besos, Isabel.

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    1. Alguna vez lo he hecho, no creas, Celia. Pero el caso es que me gusta ir de viaje con él, porque aunque le cuesta salir, una vez fuera, es el mejor compañero de viajes (de esos que, por ejemplo, estás en Barcelona y te dice: "Total, ya que estamos aquí ¿por qué no nos damos un salto a París?"). Ya está convencido de uno a la Provenza y de otro a Sicilia, jeje.
      Yo creo que en todas las familias siempre cada uno tiene sus talentos. El caso es buscarlos y desarrollarlos. Mi hermana tiene muchos.
      Besos, Celia, y a seguir cultivando los tuyos.

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  4. A mí me pasa con las nubes... en lo que busco el móvil... contraseña... busco la cámara... San se acabó el parecido razonable de la nube con una cala... con una costilla de adán... con un angelito... o con un perrito saltando... Me entra un coraje!!! ;)

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    1. Es que, Gladys, si querías eternizar algo, haberte fijado en, qué sé yo, las pirámides de Egipto o un bloque de hielo (a la sombra y a 30º bajo cero). Pero ¡las nubes! Lo más volátil, cambiante, inestable del mundo. Fíjate que en la cita que pongo de Sterne las pone como metáfora de la fugacidad de la vida.
      Max, el autor de cómics, las pone en uno como fuente de inspiración. Una nube solitaria inspiraría un microrrelato, nubes dispersas dan para un cuento breve, las viajeras inspiran odiseas, los cirros textos existencialistas, los cúmulos grandes dramas, los borrascosos tragedias...
      La próxima vez haz lo mismo que él. Pero no las cojas de modelo inmóvil y perpetuo de foto o cuadro. Llevas las de perder.

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    2. Y tanto... cielo... El cielo es como una especie de donna è mobile qual piuma al vento... No hay forma de captar la imagen que veo... Con mis hijos de chicos jugábamos a buscar parecidos en ellas... cuando esperábamos algún rato en cualquier sitio... :) Ains... esa mirada al retrovisor...!!!

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    3. Quien no ha jugado a buscar formas en las nubes no ha sido niño. De pequeños tumbados en la arena de la playa, de grandes con mis hijos en el césped de casa...: elefantes, monstruos extraños, pájaros gigantescos. Realmente un vuelo a la imaginación.

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  5. Cuánta razón tienes.Hay que vivir el segundo! Y el cuadro de tu hermana me encanta,es muy buena pintora.

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    1. Desde que Horacio pronunció el carpe diem allá por el año 23 a.C. (21 siglos casi) la frase es una idea constante que ha recorrido la historia humana y la literatura. En realidad Horacio dijo (lo acabo de leer) "Carpe diem quam minimum credula postero", que significa "aprovecha el día, no te fíes del mañana". Y los seres humanos hemos visto ya tantos mañanas frustrantes que estamos escarmentados.
      A vivir el momento, o, como dice el refrán español, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
      Un besote, Begoña.
      PD: A mí también me gusta el cuadro de mi hermana, es precioso.

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  6. Ya puedes ir haciendo la maleta, con esos argumentos, ¿quién se puede negar? Genial, un abrazo, amiga.

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    1. Jejeje, ya por lo menos la tengo pensada.
      Muchas gracias, Ursulita, te mandaré fotos por wasap.
      Un abrazo.

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  7. Hoy que ha sido mi dia de "descanso", aqui estoy en la computadora leyendo tu post.,Y pienso........toda esta retahila,para explicar que estás usando la táctica que utilizamos en su momento toooodas las mujeres,para hacer que nuestros mariditos se convenzan de algo que nosotras queremos?No me extraña que nombres a todos esos genios que mientas,porque desde esos tiempos nosotras usamos esas técnicas que muy rara vez fallan y sinó dale tiempo al tiempo.Ja.ja.ja.ja.

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    1. Bueno, Ligia, la cosa está en que después de 50 años juntos ya nos conocemos tanto (somos casi como familia :-D) que sé qué puede convencerlo y qué no. También sé que cuando dice un no rotundo es que no. Entonces la que se adapta soy yo. Ya sabes que, para que una pareja funcione bien, cuando no hay acuerdo alguien tiene que ceder.
      Y mira, ahora que lo pienso, no estaría mal que nuestros políticos también aprendieran a ceder y a pactar. No nos vendría mal para no tener que ir con la zambomba a votar otra vez.

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  8. Hola Jane. Claro que el tiempo pasa muy deprisa y aunque uno intenta disfrutar del presente (siempre que te dejen), nos parece que esto corre demasiado y que se nos escapan las cosas entre los dedos.
    Así que a tu marido le dices de mi parte que lo de los tres viajes es fundamental y que es una prescripción vital. Un gran beso Jane. Juan.

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    1. Bienvenido después del verano, Juan. Casi estuve a punto de ir a visitarte, pero no cuadró. Seguro que lo pasaste como siempre de bien.
      ¡Y qué razón tienes! La vida está hecha de tiempo y a estas edades éste corre que se las pela. Si comparamos los veranos de la infancia, largos y eternos, con estos de ahora ¿qué digo? con los 8 años que hace que me jubilé, que me parece que fue hace poquísimo, parece que pertenecen a dos vidas distintas.
      Le daré a mi marido el recado de tu parte y le diré que es por prescripción facultativa.
      Un besote, Juan.

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  9. Acabo de leer tu post y estoy de acuerdo contigo, y con todos esos señores a los que aludes sobre la rapidez con que pasa el tiempo. El caso es que cada vez soy más consciente de ello, ¿será por la edad?
    Sí, Isa, convence a Toni para salir de casa, porque lo raro es que estéis dos días seguidos en ella.
    Un beso.

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    1. El problema de vivir en un sitio apartado por donde sólo pasan 5 guaguas al día, Esperanza, es que parece que salimos más de los que salimos. Y no es tanto. En lo que va de semana sólo salimos ayer y a cuidar niños. Los demás días, incluido el domingo, la pata quebrada y en casa. Que a mí me gusta, que conste. Pero una vueltita por esos mundos de vez en cuando no viene nada mal.
      Que te lo pregunten a ti, que haces más kilómetros que las palomas mensajeras de Toni...
      Otro beso.

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  10. Amiga Isa, "carpe diem" y hoy tu lectura me viene al dedillo. Ayer falleció el mejor amigo de Enrique. Toda una vida tejiendo una bonita y sólida amistad sin fisura de más de 50 años. No importó la distancia para hacer férreo el afecto como dos rocas que nunca van a alterar el cuadro de una marina.
    Hace ya algún tiempo, escuché en un programa de radio sobre el duelo a un señor viudo que estaba guardando los vestidos de su esposa fallecida y asombrado veía muchos de ellos , aún con etiquetas. No guardemos nada, ni la ropa interior, para estrenarla ante el médico. Viajemos, brindemos y gocemos de la vida porque hoy es el día para hacerlo, antes de que se marchen esas bonitas barcas y nos encontremos una orilla desconocida.
    Tú, los verbos viajar, brindar y gozar de la vida, los usas como nadie. Me alegro mucho de que así sea.

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    1. Cuánto lo siento por ti y por Enrique, Cande. Tenía razón aquella canción de Alberto Cortez que decía:
      "Cuando un amigo se va
      queda un espacio vacío
      que no lo puede llenar
      la llegada de otro amigo.
      Cuando un amigo se va
      queda un tizón encendido
      que no se puede apagar
      ni con las aguas de un río..."
      Pero también es verdad que haber disfrutado de la amistad y la lealtad de una persona es un privilegio que no todo el mundo tiene. Congratúlense por ello.
      El otro día hablaba con la señora que me viene a ayudar a casa de ese mismo tema del que hablas, de como antes se guardaban sábanas y camisones "para cuando viniera el médico" (¿de dónde habrá salido esa idea?). Y ahora ya sabemos que hay que usarlo todo, manteles, vajilla buena, ropa de cama, trajes... porque para eso los tenemos, no para que duerman el sueño de los justos en baúles apolillados.
      Brindemos y gocemos (y, siempre que podamos, viajemos), que esto es lo que hay.
      Besos, Cande.

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  11. Carpe diem, Isabel, carpe diem...

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    1. Lo intentamos, Tito, lo intentamos.
      Siempre me ha gustado este poema del principio de "Mucho ruido y pocas nueces" de Shakespeare, que te invita a gozar y no preocuparte por los infortunios:

      No sufráis, niñas.

      No sufráis.

      Que el hombre es un farsante.

      Un pie en la tierra,

      otro en el mar.

      Jamás será constante.

      ¿Por qué sufrir?

      ¡Dejadles ir!

      Y disfrutad

      la vida.

      Vuestros suspiros convertid

      en cantos de alegría.

      No cantéis, niñas.

      No cantéis lamentos

      de infortunio.

      El hombre falso siempre fue

      desde que el mundo es mundo.

      ¿Por qué sufrir?

      ¡Dejadles ir!

      Y disfrutad la vida.

      Vuestros suspiros

      deberéis convertir

      en cantos de alegría.

      En la película de Kenneth Branagh, además, esa escena se representa tomando uvas tumbados en los campos italianos, y escena y poema me han parecido siempre un canto a la alegría de vivir y a no sufrir por cosas que a lo mejor no merecen la pena.
      Así que ¡carpe diem!

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    2. Muchas gracias Isabel... Soy un entusiasta "shakesperiano", me encanta la referencia y viene muy "a cuento"... Saludos... ¡Carpe diem!...

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    3. Uno de los viajes que hemos proyectado es a Sicilia, donde precisamente Shakespeare sitúa esa escena de "Mucho ruido y pocas nueces", cerca de Mesina. Estaré atenta. CD. :-D

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  12. Y yo pregunto, ¿no es más fácil y cómodo captar la imagen con el móvil, por si la barca desaparece con el pescador de cabrillas o la palmera se la lleva un temporal? Después puedes ampliar la foto en tu portátil con la batería cargada, claro, y seguir pintando "in situ". Y si la luz cambia o se hace de noche, plácidamente elaboras el cuadro en tu estudio, habitación, garaje o dependencia adecuada donde puedas beberte una cerveza con unas ricas aceitunas. Digo.

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    1. Más fácil sí es, Enrique, pero con el temperamento artístico hemos topado. No es lo mismo la luz, el momento, la emoción, la calidez... ¡Fotografías a un artista! ¡Bah! Es la misma diferencia que hay entre una mariposa volando y otra mariposa clavada con un alfiler...
      Lo digo de oídas porque veo que Milo, Chari y sus compañeros de afición salen religiosamente los sábados por la mañana a pintar barrancos de Tacoronte, tajinastes en el Teide, playas perdidas y lo que sea que merezca su atención. Si pensaran como tú, no se movían de casa y se limitarían a coger fotografías preciosas de Internet. Les diré lo de la cerveza y las aceitunas a ver si cambian el chip. Pero lo dudo.

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    2. Nooo. No me has entendido. Veo maravilloso eso de andar con los pinceles y el caballete en ristre por esos campos o playas nuestras. Yo me refiero al instante. Una puesta de sol cambia a una velocidad de segundos, una nube brillante u opaca, un aguacero... todo eso lo puede retener una retina, pero es mejor que lo capte una foto y si la cosa cambia, pues seguimos en casita tan ricamente. Puede pasar que al o la artista no le guste lo pintado en el estudio porque la jodida cámara vio los azules del cielo diferentes a los suyos, pero para eso hay un recurso, y es nada más y nada menos que taparlo con otra pintura diferente, y así, cuando venga la fama dentro de dos o tres siglos, los expertos se dedicarán con el carbono ese a averiguar que obra de arte había debajo. Por cierto, el cuadro de Chari es magnífico.

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    3. Aaaah, eso sí. Recuerdo que una vez fuimos con Juan Galarza al barranco de Tamadite, al final del cual hay un charco de agua sobre el que cae una cascada. Juan, con su maestría habitual, lo pintó y lo rifó entre los que estábamos. No me tocó, claro, pero Juan debió ver mi cara de desconsuelo, porque luego me regaló otro igual, hecho ya en su casa, en donde puso, si cabe, más cuidado. Hoy lo tengo en el comedor.
      Chari también lo hace a veces. Hace poco expuso en una galería en la que le pedían cuadros de Tacoronte. Los fue a pintar pero también hizo fotos.
      La verdad es que pinta muy bien. Siempre le ha gustado hacerlo y en casa ya sabemos que a la hora de decorar una fiesta, ella es la indicada.
      Por cierto ¿viste el documental sobre "El jardín de las delicias" de El Bosco la semana pasada por la tele? Me encantó la radiografía del cuadro, lo que primitivamente pintó y lo que hizo después. Me llamó la atención la mirada de Dios a Adán y luego cambiando la mirada al espectador. Precioso.

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  13. Tampoco es lo mismo "yo loco loco y mi mujer loquita", que "yo lo coloco y mi mujer lo quita". Esto también lo decía mi madre, Cosas de las madres ¿También nuestros hijos dirán frases que decimos nosotras?
    Pues sí. Hay que aprovechar lo que se nos presenta. Por eso yo el año pasado me fui a los dos viajes grandes. ¿Y si este año no puedo? Pues ya está hecho el "trabajo". Pero claro, ya estoy pensando en los próximos.
    Yo no tengo que convencer a nadie, sólo tengo que organizar mis obligaciones de abuela y poco más.

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    1. Ese juego de palabras de tu madre es lo que se llama un calambur (cambiar el significado de una palabra o texto cambiando la unión de sus sílabas). El más famoso calambur se atribuye a Quevedo que apostó que llamaría coja a la reina Mariana de Austria sin que ella se ofendiera. Así que se fue con un clavel y una rosa y le dijo: "Entre el clavel y la rosa, su majestad escoja (es coja)". Perdón por el rollo pero son resabios que me quedan de cuando daba clase de "Aprender a razonar". Dentro de 10 años ya no me acordaré ;-D
      Lo mejor que hacemos, Dulce. Nos regalan un jamón y nos lo comemos. Nos regalan un traje y a lo mejor engordamos o adelgazamos y en un par de años no nos sirve. Pero nos regalan (o nos regalamos) un viaje y esas son experiencias que atesoramos para toda la vida. A ver si este año coincidimos en un viaje estupendo como los pasados. A organizarnos.
      Besos.

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  14. ¡Vaya, vaya con el paso del tiempo! La vida pasa sí, pero no a la velocidad que todos desean.
    Hay que disfrutar el presente, que es ahora mismo. El presente que acabo de indicar ya es pasado, así que estoy continuamente viviendo mi presente; a veces, lo comparto.
    Difícil veo por lo tanto que un pintor plasme en su lienzo lo que ve de la naturaleza viva. Las nubes circulan con mayor o menor velocidad. Los pájaros que surcan el cielo nunca están quietos. Las olas son de infinita variabilidad por lo que aquello que flota sobre ellas, no estará en la misma posición. Los olores de la naturaleza son más permanentes pero, también son cambiantes, dependientes de los vientos reinantes.
    Les aconsejaría a los artistas en general que captaran en su memoria las sensaciones que les produce las imágenes, los colores y los olores e intenten incluso tocarlas, para luego reproducirlas.
    Claro está que volver al lugar del crimen en otro momento facilita los recuerdos. Y una cámara reflex -o el mismo móvil- tampoco es una mala idea, como han apuntado anteriormente.
    Mientras tanto a moverse, viajando o no.
    Sólo me parece.

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    1. Tienes razón. Difícil es apresar el instante. ni aun con la mejor cámara del mundo. Por más fotografías que le hagamos, siempre habrá una diferencia entre lo que el ojo ve, el pulsar el interruptor y lo retratado. Y cuando esa imagen la queremos pintar, la distancia entre el ojo y la realidad se hace mayor, casi insalvable.
      Por eso, el arte no es nunca copia de la realidad. Es lo que, como dices, siente el pintor o el escultor o el escritor ante una realidad. Una obra de arte, una pintura (como, por ejemplo, las barcas de la imagen), no sólo tiene un alto componente subjetivo, sino que también nosotros, los espectadores le añadimos carga emotiva y vivencias y sentimientos. De ahí la riqueza del arte. Siempre será distinto para aquel que lo ve.
      Muy buena reflexión, Antonio.

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  15. Lavar el coco, comerle el coco, lavado de cerebro, comedera de coco, son todas expresiones populares del arte de convencer a los demás, a base de buenos argumentos y tú, Jane, en ese arte, juegas con gran ventaja. Alguna vez me ha tocado comprobarlo "in person".
    Como ya anuncié en otro lugar, quien quiera convencer a una piedra, sobre cualquier tema, que te consulte a ti, que además de enseñarlo, a lo mejor, hasta lo convences de que no es bueno intentarlo con una piedra, precisamente.
    No hay nada como la insistencia, con buenas maneras y constancia, para lograr, de otra persona, lo que uno desea, y si, además, se cuenta con los recursos de una buena labia y "un déjamentrar" demostrado, el porcentaje de éxito es altísimo.
    Y si la señora del caballero a convencer es su esposa y, encima, profesora de Filosofía y con citas por doquier, sobre el tempus fugit, ¿qué otro remedio le queda, al pobre caballero de esa manera convencido? Pues ceder. No le queda otra. Sobre todo, si quiere evitar que la dama siga y siga con sus argumentos y sus citas filosóficas.
    En uno de los comentarios cuentas que ya te concedió su compañía, para viajes en Septiembre y Octubre. Pobrecito mío, ¿qué lavado de coco le tendrás preparado para conseguir el o los de Noviembre?.
    Creo que a partir de esta declaración tuya a D. Antonio lo voy a investir como el Santo Antonio Job o el Santo Job Antonio... Dios lo coja confesado.

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    1. Mi marido siempre dice que las mujeres se dividen en mujeres-martillo y mujeres-molinillo, y que yo soy de estas últimas. No sé por qué lo dice, la verdad.
      Pero tienes que reconocer que cuando el objetivo es bueno, mírese por donde se mire, los medios para alcanzarlo siempre se deben intentar. No va uno a tirar la toalla al primer no ¿verdad? En esto el Señor Maquiavelo tenía razón (aunque él nunca dijo en "El príncipe" que el fin justifica los medios, así con estas palabras).
      Y no me lo invistas, por favor, que yo lo de acostarme con santos no lo llevo nada bien :-D

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  16. Ah, por cierto, la acuarela de tu hermana y tocaya mía, creo que es muy buena. En especial, la barca del primer término, me parece de una muy buena resolución.
    Enhorabuena a las dos artistas: a la de la pluma (es un decir...), y a la del pincel.

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    1. Viniendo de quien viene, el elogio es doblemente preciado.
      Muchas gracias y un abrazo.

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