Son las 12 de la mañana en un pueblo como el mío, un suponer. Hay 3 amigas que se reúnen para tomarse un café a la salida de pilates. Pero una de ellas (como yo, por ejemplo, otro suponer) dice: " ¿Y si nos tomamos un vermut?". Todas saben que allí sirven uno buenísimo con su rodajita de limón sutil, su hielo, se cereza en almíbar... Y entonces se produce un trasiego y una dice: "Ah, pues yo también me tomo otro". Y la tercera, olvidado ya completamente el café inicial, pronuncia una de las frases más repetidas del mundo: "Vale, va, pa cuatro cochinos días que una va a vivir, que sea otro vermut. Ah, y no se olvide de unas papas fritas y unas aceitunitas".
Cuatro cochinos días... No hay frase que contenga 2 ideas tan contrarias. Por un lado, el poco tiempo que nos queda por vivir a los de mi edad, comparado con lo que hemos vivido ("cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando", como dice Manrique, la alegría de la huerta). Y a esos días se les califica, además, como cochinos. ¿Por qué? No se sabe. Una visión trágica y escatológica de la vida.
Y por otro lado, la idea de que esos pocos días, precisamente por ser pocos, han de ser placenteros y vividos a tope, cosa que defienden muchos de mis amigos, que son así de vitales:
"Pa cuatro cochinos días que vamos a vivir, no voy a estar haciendo dietas asquerosas. Me apunto a la de caviar y jamón serrano".
"Sí, ya sé que el crucero por el Rin es caro, pero total, pa cuatro cochinos días que vamos a vivir uno no va a estar mirando un euro más o un euro menos".
"Pa cuatro cochinos días que vamos a vivir, me lío la manta a la cabeza y me echo una novia salerosa y jaranera (o novio)".
"No te lo vas a creer, pero ayer me tiré en parapente, una experiencia alucinante. Total, pa cuatro cochinos días que uno vive...".
"Este verano paso de responsabilidades, rutinas y muermos. Tocan caprichos, locuras, risas... que, total, pa cuatro cochinos días...".
Y la casualidad que esta semana vi una película, "Ahora o nunca", interpretada por dos grandes actores, Morgan Freeman y Jack Nicholson, que ahonda en el mismo tema. Dos hombres se conocen en una clínica y les dicen que les quedan 6 meses de vida (que podemos traducir por "cuatro cochinos días" o "dos telediarios"). ¿Cómo afrontarlos? ¿Se quedan esperando mustios el final o tiran de humor y hacen una lista de aquellas cosas que siempre quisieron hacer y nunca hicieron? Optan por lo segundo, claro, y entre otras cosas, se tiran en caída libre de un avión, se hacen un tatuaje, conducen un mustang, ven las maravillas del mundo a bordo de un avión, cruzan la Muralla China en moto, van a un safari, intentan subir al Everest, se ríen hasta llorar...
Aunque no podemos hacer, como ellos, una lista tan ambiciosa (uno de los amigos es muy rico y lo tiene fácil), sí que propongo dos cosas: tachar el calificativo de cochinos para nuestros días y sustituirlo por adjetivos positivos que empiecen por lu: lúdicos, lúcidos (y lucidos), luminosos, luengos, lujosos, y hasta luciferinos y lujuriosos. Que, si nos hemos pasado la vida currando, lo que nos quede merezca la pena. A vivir que son dos días (o cuatro).

Intentemos vivir lo mejor que podamos, con alguna calidad de vida, amor y bienestar.... pues todas las palabras con "l" están geniales.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo a ti, nuestra excelente escritora. Gracias.
😘🙏🏻💞🦋🇨🇺🍀🌻
Eso. Y si además decimos lo de "De perdidos al río", la calidad de vida es mayor.
EliminarGracias, Tamara, por tu cariño y tus ánimos.
Un abrazo.
Pues te voy a contar lo que hace mucho tiempo me contó uno de mis hijos pequeños.
ResponderEliminarUn amigo suyo tenía un tío que le diagnosticaron menos de un año de vida, por un cáncer que padecía, y decidió viajar y dar la vuelta al mundo total, por lo menos lo pasaría bien. Viajó y viajó y pasó el tiempo, se gastó los ahorros que tenía y no se moría, así que tuvo que volver a su vida anterior y trabajar para poder seguir viviendo. Pero al menos cumplió su deseo de conocer mundo!
Muy buena historia. Seguro que a pesar de volver a trabajar, se alegró del "chasco". Y es que con la muerte nunca se sabe.
EliminarIsa, también podemos sustituirlo por el "hoy es siempre todavía / porque toda la vida es ahora" que le quedó tan redondo a don Antonio y te ahorras lo de contar y hasta lo de calificar. Total es el mismo sentido y mucho más bonito. Miles de besos, lista y culta niña guapa
ResponderEliminarAna
Yo creo que eso precisamente es lo que debemos hacer, el carpe diem de los romanos. Recuerdo una clase con Don Emilio Lledó en la que estuvimos hablando del "hoy es siempre todavía". En ese siempre y en ese todavía cabe una vida.
EliminarMe gustó, Ana. miles de besos para ti también.
Mi marido dice: "Pa tres afeitados que me quedan...".Y ahora que ya no se afeita, dice: "Pa 4 telediarios..."
ResponderEliminarDe todas formas y pa 4 cochinos días, p'alante. ´Besitos y ánimo.
Eso es lo que hay que hacer, mi querida Nievitas: Mi padre decía "P'alante con los faroles".
EliminarMás besos para ti y todos los ánimos del mundo.