Vaya por delante una solemne declaración que ustedes ya conocen, pero que quiero hacerla pública y oficial hoy: soy española. Y no es que me vaya a poner en plan rompedor, como Carmen Sevilla cuando cantaba aquello de "Yo soy la Carmen de España y no la de Mérimée", no. Yo lo digo como una verdad objetiva, atestiguada por mi DNI y mi pasaporte (Nacimiento: La Laguna, Tenerife, Islas Canarias, España), y que no es mérito mío sino producto de las circunstancias de la vida.
Es posible, además, que naciendo aquí, en un cruce entre tres continentes, si me hicieran un estudio genético, podría tener genes no solo de España sino de cualquier otra parte del mundo, como nos cuentan en la divertida película francesa "Oh, la, la!", en la que se lo hacen al aristócrata protagonista. que presume de ser 100% francés y resulta que no, que tiene un 20% de indio navajo o algo así. Como dice un genealogista, no se puede nunca estar seguro porque hay que contar con las infidelidades. Pero a pesar de esto, a lo que hay que atenerse es a los papeles y estos dicen que soy española porque las Islas Canarias, digo yo, forman parte de España ¿no?.
Por eso me repatea e irrita que en la tele y en otros medios de comunicación, durante el eclipse total de sol que este día 12 de agosto se vio desde una parte de la península, repitieran y repitieran que era el primer eclipse total de sol en España desde hacía más de un siglo y que el anterior había sido en 1912. Incluso le oí decir a un locutor algo así como que "no existe ninguna persona nacida en España que haya visto antes un eclipse total de sol en España". ¡Amos, anda!, como dice mi amiga Cae. ¿Y el que vimos con estos ojitos el 2 de octubre de 1959, qué? Un eclipse total de sol que miles de españoles, canarios y no canarios (entre ellos yo con 11 años), vimos aquí desde las azoteas de nuestras casas, pertrechados con cristales ahumados, y que tuvo como guinda la estela en el cielo de un avión supersónico que mandaron desde Estados Unidos para estudiarlo. Es un recuerdo que todos los de mi generación tenemos y que yo conté en un post ("El día del eclipse") el 13 de mayo de 2013.
Así que esta nota a pie de página es una nota de protesta y una recomendación para que todo periodista que se precie esté bien informado. No cuesta mucho hacerlo y, sin embargo, cada vez veo más gazapos. En conclusión, y a pesar de que casi todos mis parientes y amigos se fueron de noveleros a verlo desde miradores de la isla, les comunico que yo no vi el eclipse sino por la tele, hala. Uno, para que conste mi protesta ante el desconocimiento que hay sobre España y sus eclipses. Dos, porque una vez que se ha visto un eclipse total de sol como el del 59, con su silencio sobrecogedor, con sus gallinas metiéndose en el corral, con sus perlas de Baily y su corona solar, todos los demás eclipses parciales como el que esta vez se vio en Tenerife, son de morondanga. Y tres, porque no encontré unas malditas gafas de ver eclipses en todo el pueblo y, además, desde mi casa el cielo estaba nublado.

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Comoparto tu indignación, “y el eclipse total que vivimos en Canarias en 1959, qué? “
ResponderEliminarPoco puedo añadir a cómo lo describes, siempre con ese estilo tuyo de describir las cosas, que me arranca siempre una sonrisa y me alegra el día.
Al hacerse de noche en pleno día , las gallinas cacareando, los perros ladrando, una gran parte de la población aterrorizada creyendo que llegaba “la fin”, el silencio, fue mucho más impactante.
Te diré que el del pasado 12 de agosto, en el País Vasco, bajamos a la playa, había un ambiente festivo, una luz muy especial, el eclipse casi total, aplausos, la puesta de sol a continuación y un buen baño en el mar porque hacía hasta calor, lo disfruté también mucho, pero no sentí, para nada, esa emoción que sentí en la azotea de mi casa, en Sta. Cruz, a los 12 años.