lunes, 6 de abril de 2015

Carta de Jane Austen a Belén Barroso, autora de "Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre"





Querida Belén:

Mi amiga Jane Jubilada amablemente me ha hecho llegar tu libro "Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre". No sabes lo que le agradezco este detalle, porque, si a ti te parecía sumamente aburrida la Inglaterra de mis tiempos, imagínate cómo serán estos celajes en los que moro desde hace 198 años. Ni siquiera tenemos el entretenimiento (del que tú te has percatado) de llevar a las familias necesitadas lengua en salsa o huevos en salmuera, Una juerga es esto, te lo digo yo.

Muchas secuelas de mis obras me han llegado en este tiempo (incluso una espeluznante que se llama "Orgullo y prejuicio y zombis", que ya me dirás tú...). Pero te puedo asegurar, querida Belén, que con ninguna me he sentido tan identificada y me he reído tanto como con la tuya.

Para empezar,  lágrimas de emoción me arrancó tu dedicatoria: "Y, por supuesto, a Jane Austen, porque si ella no hubiera escrito ningún libro, ¿a quién copiaríamos los demás?". Me abrumas, querida amiga. Es verdad que tu Lady Hawthornetone-Williamsmith se parece ligeramente a mi Emma Woodhouse, con su pobre (o humilde o sencilla) a rastras. Pero ahí acaba el parecido y tu heroína vuela por su cuenta entre los entresijos de la vida en la campiña inglesa.

Y es que, además, lo que más me ha asombrado  del libro, debo confesarlo, es el perfecto dominio que tienes de los tales entresijos. Incluso me he preguntado si no será verdad que la reencarnación existe para algunos y realmente tú habrías estado en aquellos tiempos allí, observando y anotando todos los rasgos que conformaban nuestra idiosincracia: las viudas cotillas, los marinos de la Gloriosa Marina de su Majestad, los parientes pobres, las ricas herederas, los saludos, los sombreros... Y, por encima de todo, has sabido captar dos características de las que pocos se dan cuenta en mis novelas.

Una, lo puritanos y carcas que éramos para las manifestaciones externas del cortejo amoroso (porque besos, lo que se dice besos, no se ven en mis libros, la verdad) y para todo lo relacionado con el cuerpo serrano. Como en tu página 70: "...lo primero que se debe llevar es una camisa fina de algodón que vaya pegada al cuerpo y que... Veo que se está congestionando, ¿se ha atragantado o algo?
- Es que ha dicho cuerpo.". Y es que nosotros nos pasábamos tres pueblos con eso ¿Sabías que forrábamos las patas torneadas de los pianos porque se parecían a las piernas? (¡Huy, he dicho piernas!).

Otra, que el verdadero objetivo y deporte no era la caza del zorro sino la caza del marido rico. A veces, hay quien piensa que mis novelas son románticas y en ellas arde la llama del amor, pero sí, sí. Mi Elizabeth Bennet no se hubiera fijado en la vida en Mr. Darcy si éste no estuviera forrado. Los consejos que tus personajes dan sobre el matrimonio dan en la diana con toda puntería: "El matrimonio, querido soltero, si me permite llamarle así, es una obligación sobre todo cuando uno es un joven con una inmensa fortuna y no demasiado repugnante físicamente...".

Sin embargo, hay en tu protagonista una inocencia, una habilidad para conocer al otro (y encontrarle semejanzas con cualquier especie animal), una ternura... que te hace tenerle simpatía de inmediato y desear que de verdad pueda ser feliz en la vida que le ha tocado vivir. Me ha conmovido profundamente, querida autora.

Una última cosa debo confesarte: te he envidiado la presentación de tu novela. En mis tiempos, una portada (color avena) con el título y el nombre del autor, y va que chuta. En cambio, ahora es un gozo ver la imagen tan lánguida de la portada, con todos los detalles, el precioso sombrero, los abejorros rondando, la taza de té (que no falte), el rizo suelto... Y dentro, la letra de buen tamaño (mis ojos, después de 198 años ya no son lo que eran), los dibujos de la época y ¡mis frases! Un acierto, un verdadero acierto.

No me cabe, por lo tanto, otra cosa que darte la enhorabuena por tu obra. Estoy segura de que estás en el camino del éxito (y de las superventas). Cuentas con mi bendición, con mi agradecimiento y con todo el afecto cordial de
Jane

PD: Perdona la impertinencia, pero ¿qué nombre es ese tan raro de Belén? ¿Por qué tus padres no pensaron en otro más normal, qué sé yo, algo así como Edwina?




(La imagen final es del blog From Isi)

20 comentarios:

  1. ¡Oh, Isabel! Que bueno que hayas publicado esta correspondencia secreta de Jane Austen, lo cierto es que nuestra Belén bien se merece unas palabras de su homenajeada. Creo que Jane realmente disfrutaría de este libro de principio a fin, por el humor y el reflejo de esa época, por su color, sus dibujos, sus guiños... De verdad que sí. Un besazo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también lo creo, Mónica. Hay muchas similitudes entre las dos: la ironía, el optimismo, el humor, la sátira, lo teatral. Sobre todo, la mirada burlesca ante determinadas actitudes. En Jane Austen, por ejemplo, la caracterización de Mr. Collins en "Orgullo y prejuicio" o la Isabella de "La Abadía de Northanger" coqueteando con dos jóvenes ("... se hallaba tan lejos de desear atraer su atención que sólo se volvió a mirarlos tres veces"). En Belén, el personaje del futuro duque de Bouvril y sus tendencias bovinas o los paseos "casuales" de la protagonista alrededor de Arlington Road a ver si ve a Lord Arlington ("He paseado una y otra vez, a pesar de que el zapato izquierdo me apretaba ligeramente, hasta que he empezado a notar que arrastraba la pierna izquierda. No sé, ¿tú crees que me he excedido?"). En las dos predomina el espíritu de la comedia. Yo creo que son almas afines.
      Otro besazo para ti.

      Eliminar
  2. Isabel, si es que la nena se lo merece… y eso que Jane Austen no la ha tratado en persona…
    Yo también creo que va por muy buen camino, y mira que tengo pendiente disfrutarlo…
    Bss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo ya me he leído la novela dos veces, Vir. La primera, nada más tenerla, para reírme y ver cómo terminaba, después de los capítulos que ya Belén nos había adelantado en su blog Lo que ahorro en psicoanálisis. La otra vez, esta semana en la que la he leído con calma, cayendo en nuevas sutilezas y volviéndome a reír otra vez.. Un disfrute total, ya verás.
      Muchos besos.

      Eliminar
  3. Una reseña estupenda. Lo que más me ha gustado es que el libro de Austen solo podía ser color avena, eso es porque no tenía al lado una espabilada como la pobre Anémona.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Es verdad, Isa! Parecía una mosquita muerta y mírala ¡Y con 17 años! No, sí estas victorianas, mucha reverencia, mucha almohadilla y mucha enagua, y luego eran todas unas casquivanas y unas trepas, que te lo digo yo. Bueno, y Belén.

      Eliminar
  4. JAJAJA Lo de los zombies... JAJAJA!!! Qué bueno...!!! Gladys! :*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Además, empieza casi igual que "Orgullo y prejuicio": "Es una verdad universalmente reconocida que un zombi que tiene cerebro necesita más cerebros". A Jane Austen, estoy segura, no le gustaría absolutamente nada. Y eso que también ha sido llevada al cine (aunque no tantas veces como la original de Jane Austen)

      Eliminar
  5. Pues lo tendré que leer...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, si quieres pasar un buen rato. Y en los tiempos que corren, un libro en que haya humor del fino es un tesoro.

      Eliminar
  6. Después de leerte, lo que apetece es ir rápidamente a buscar el libro. Enhorabuena Isa, un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo a veces, Úrsula, me pongo a leer como una loca novela negra y llega un momento en que me saturo de tanto asesinato y gente rara. Entonces me sumerjo en una novela refrescante e inocente y que te haga reír como esta. Es una terapia liberadora. Vete a buscar el libro.
      Besitos.

      Eliminar
  7. Ustedes sabrán quién es quién.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, Ana.
      La autora de la carta: Jane Austen (1775-1817), que puede ser considerada como la primera de las grandes mujeres escritoras en lengua inglesa.
      Belén Barroso, la destinataria (1970), autora de "Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre" y del blog "Loqueahorroenpsicoanálisis", Loque para los amigos.
      Lady Hawthornetone-Williamsmith, protagonista de la novela antedicha y propietaria del apellido más largo de la historia.
      Muchos besos, Anita.

      Eliminar
  8. Hola Isa, qué imaginación tienes. Cuando leí lo de los 198 años, tuve que volver para atrás. Sí, yo estoy de acuerdo con Úrsula, me apetece leer Confesiones de una rica heredera, será mi próximo libro. Ahora estoy enganchada a Leyendas de la tierra límite. Las tierras blancas de Ana González Duque, ¿La conoces?.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja, Esperanza, menos mal que una tiene amigas a las que colocarles los libros de familiares y amigos. La verdad es que las "Leyendas de la Tierra Límite" de Ana están teniendo éxito. A mí me gustaron mucho y espero que a ti también. Ella ya está trabajando en el segundo libro.
      Y este libro de Belén tiene un registro totalmente distinto, pero es también entretenido que es lo que en principio se le debe pedir a un libro.
      Los dos cumplen con la frase de Emily Dickinson: "No hay mejor nave que un libro para viajar lejos", uno a la Inglaterra del siglo XIX en los tiempos de la Regencia en los que las costumbres eran normas severamente reguladas. El otro a las tierras Límite, allí donde la fantasía tiene su reino.
      Un abrazo grande, Esperanza.

      Eliminar
  9. Estimadísima amiga,

    La única pega que pongo a su entusiasta reseña es esa... que se va a notar un montón que es mi estimadísima amiga! :-)

    Muchísimas gracias, eres como el sol de la mañana que entra por mi ventana, que entra por mi ventana (qué sabio era Palito Ortega, por cierto que ahora creo que es diputado, o algo así)

    En serio, me he emocionado y te lo agradezco un montón, decir que Jane Austen me aprobaría en vez de quedarse ojiplática es más de lo que me merezco, pero bueno... que no se entere nadie.

    Y bueno, que me ha encantado que me haya escrito ELLA en persona, pero claro, como tú tienes enchufe....

    Gracias de nuevo, bella. A ver si me ponen una firma o algo y me doy el gustazo de firmarte un ejemplar, aunque no me pongan la firma, te lo firmo. Qué narices, aunque no quieras que te lo firme, yo te lo dedico igual ¡he dicho!

    Mil besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ah, sí, Belén, ahora me da la sensación que estoy entre dos mundos.
      Como te dije, me encanta que la autora de uno de los libros que más me han gustado últimamente me ponga un comentario. No solo viste mucho, sino que demuestra todo lo que sabes (¿En serio que Palito Ortega es diputado? ¿Y de qué partido?)
      Y ya sabes que la próxima vez que yo vaya a Madrid, no solo te invitaré a la merlucita prometida sino que también, por supuesto, me vas a firmar mi libro. No voy a fardar yo ni nada. Las futuras generaciones se pasarán de unas a otras mi libro firmado con reverencia, vas a ver. No tengo el de "Orgullo y prejuicio" dedicado por ELLA, pero tendré el de su digna sucesora.
      Un montón de besos y otra vez, mi enhorabuena.

      Eliminar
  10. jaja Me ha encantado esta reseña camuflada. ¡Cada vez me entran más ganas de conocer a Edwina!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Huy, y yo que creí que no se notaba nada que era una reseña camuflada!
      Oye, y a mí. La pobre debía tener la paciencia de un santo Job.
      Un beso.

      Eliminar