Empezamos agosto, el mes de Augusto, aquel césar que quiso ser como su colega Julio e, igual que él, se agenció un mes dedicado a sí mismo. Y no solo se lo agenció sino que le cambió el nombre (antes se llamaba sextilis) y también los días. "¡Sí, hombre! -pensaría- Julio con 31 días y yo solo con 29 ¡Hasta ahí podíamos llegar!". (Esta es la razón -el ego humano- por la que julio y agosto son dos meses seguidos con 31 días). Y no me extrañaría nada el que también Augusto pensara: "Y además voy a hacer que este mes sea el más importante del año: ¡el de las vacaciones!".
Brilla agosto, pues, con ínfulas de mes de altos vuelos, iluminado por un sol radiante que dora y chamusca pieles. Es el mes de las fiestas de los pueblos, de los traslados masivos hacia lugares diferentes, de las siestas perezosas en hamacas a la sombra, de no tomarse en serio a uno mismo. En agosto bajó del barco Bayardo San Román ("Crónica de una muerte anunciada" García Márquez) buscando una novia con quien casarse; en agosto Fitzgerald ("El gran Gatsby") contaba que "de la casa de mi vecino brotaba la música durante las noches de verano. En sus jardines azules, y entre los susurros, el champán y las estrellas, los hombres y muchachas iban y venían como mariposas...". De este mes García Lorca recordaba: "Agosto, / contraponientes / de melocotón y azúcar, / y el sol dentro de la tarde / como el hueso en una fruta.".
Y agosto es también el mes de Leo, el rey de los signos, uno de los tres de fuego (será por el calor que hace). Ya, ya sé que ustedes son gente seria y nada frívola, de las que piensan que esto de que los signos zodiacales influyen en la manera de ser según el que brille en el momento en que naciste es una paparrucha. Pero ¡que levante la mano el que nunca haya leído ni un horóscopo! Yo conozco a una que se lee cuatro o cinco cada día y elige el que más le conviene. Y una novela que leí hace poco -"Predestinados" de Minnie Darke- habla de gente que no solo cree en los horóscopos con la fe del convertido, sino que sigue las instrucciones al pie de la letra.
El caso es que de los Leo se dice que son fuertes, dominantes, seguros de sí mismos, líderes por naturaleza y difíciles de reprimir y de resistirse a ellos. Yo tengo en mi casa muchos Leo. Lo es mi marido, mis dos nietas, mi ahijado, mi primo, mi cuñado y seis amigos íntimos. ¡Demasiados mandones para mi gusto! En cambio, de los míos, los Piscis, dicen que somos gente apacible, serena, sensible, sentimental, romántica, cariñosa y amable ¡Estupenda, vamos! Y no andan desencaminados por lo menos por la parte que me toca.
Pero no se lo crean mucho. La mayoría de las veces no aciertan ni una, y según Miguel Sevilla, catedrático de Astronomía de la Complutense,"la influencia gravitatoria del Sol o de la Luna no puede trasladarse a ese tipo de predicciones.". Se pusieron 12 signos zodiacales (en realidad son 13) para que coincidieran con los 12 meses lunares y esa división no tiene ninguna base científica. Y además, somos tan diferentes los seres humanos, tan complicados, que reducirlos a una docena de tipos no se sostiene.
Pero es que en todos nosotros quedan tal vez vestigios de aquel pensamiento mágico que tuvimos alguna vez y que nos hace decir: "¡Qué diablos!". Y nos regodeamos cuando, por ejemplo, para agosto (según Susan Miller, astróloga estadounidense, leída cada día por seis millones de personas) me predice a mí que aproveche el fin de semana del 24 porque tendrá un magnetismo especial, que el día 8 (invito a amigos) voy a impresionar y que cuidadito con las palabras a la hora de expresarme (ya lo hago). Y esto es lo que le anuncia a los Leo:
"El universo se ha pronunciado: céntrese en el amor. La luna llena del 15 puede ser resplandeciente con una pedida de compromiso o fecha de boda. Si está casado, pasará un tiempo especial con su pareja gracias a las vibraciones románticas que le envía Venus. En esta fecha, cinco planetas iluminarán su sector económico, trayendo excelentes y duraderas noticias. Urano puede alterar los planes y la rutina en el trabajo.".
Disfruten del mes. Por mi parte me estoy preparando con expectación (y verdadera curiosidad) para las vibraciones románticas de Venus y para el magnetismo especial. Ya les contaré (o no).





