Mi aforista preferido, Sergio García Clemente, en su libro "Mirar de reojo", tiene una frase que me encanta y que dice así: "Llegar a la vejez con muchas ganas de vivir es una estupenda insensatez".
Hoy cumplo 70 años y, aunque todavía no me lo creo, se supone que esto es llegar a la vejez, lo cual se traduce en que me queda menos vida por delante que la que he dejado atrás. Yo tenía un tío -la alegría de la huerta- que, a estas edades, cada vez que llegaba a casa decía lúgubremente: "Un día más. Y un día menos". Y sin embargo, a pesar de mi tío, cumplo años hoy con unas enormes ganas de vivir. Para celebrarlo y explicármelo, me he puesto a buscar y a reunir los estupendos ingredientes de la receta que ha hecho que sea tan insensata. Ahí les van:
De fondo y de principal componente pongo el encuentro, en una excursión que la Universidad hizo al Puerto hace 52 años, con la persona que más quiero y que más me quiere, la que me hace el desayuno cada mañana y que, si no fuera por el genio que gasta, le diría. "Santito, ¿dónde te pondré?".
A eso añado un cucharón de una infancia segura y feliz en una casa llena de gente donde todo el mundo opinaba, alegaba y se metía alegremente con el otro sin que temblara Roma. "El sol que brilló sobre mi infancia -decía Camus, y yo con él- me libró de todo resentimiento".
Lo adobo todo con hijos, parejas de hijos y nietos, de muy buena cosecha, que me miman, me resuelven los problemas de la vida moderna y empiezan a mirarme con cierta condescendencia, ¡angelitos!
Le echo un buen chorretón de amistad con mis grupos de amigos, "viejos amigos para conversar", pero también para compartir los buenos y malos momentos. Cuento con ellos desde siempre y ellos saben que pueden contar conmigo.
Espolvoreo todo con especias extraordinarias: un pizco de familia grande, tolerante y divertida, por aquí; otro pizco de buenas elecciones en el camino de la vida por allá (la docencia de la filosofía, la empatía con miles de alumnos, la vida en el campo con el silencio como acompañante...); otro pizco de aficiones como leer y viajar, por acullá...
Al final culmino con la escritura de este blog que tengo desde hace 10 años (buena añada) y que proporciona un bouquet de nuevos amigos, nuevas reflexiones, nuevos encuentros.
Revuelvo todo y dejo reposar.
Ahora es el momento de disfrutar la receta, de soplar las velas de una tarta rodeada de los que quiero y de sentirme felizmente insensata ¡Brindo por ello con todos ustedes!
(La imagen inicial es un dibujo de mi nieta Eva de José González)
(La imagen inicial es un dibujo de mi nieta Eva de José González)




