lunes, 15 de julio de 2013

La gota de agua que horada la piedra




Ahora que el pobre Nelson Mandela está agonizando y todos los periodistas ha tiempo que tienen preparadas sus necrológicas, que ya es ser cenizos, he leído en el periódico un elogio- por lo menos, en vida- que de él hace Mario Vargas Llosa. Vargas Llosa califica a Mandela, en sus esfuerzos por convencer a la minoría blanca de Sudáfrica de que estaban equivocados, como “la gota de agua que horada la piedra”. Lentamente, despacio pero sin pausa, Mandela, durante años, fue abriéndose puertas, derribando torres de desconfianza y temor, rompiendo prejuicios, imponiendo su tesis de que la lucha pacífica sería la vía más eficaz para romper el apartheid.

lunes, 8 de julio de 2013

Pues ya usted ve...




Mi amiga Conchi es la amiga más antigua que tengo, la que venía a mis cumpleaños desde antes de empezar el colegio y una de las pocas que guarda memoria de los merengues de mi abuela. Por eso de tener 6 meses más que yo y nacer en distinto año, le tocó un curso superior al mío, pero eso no fue obstáculo para seguir juntas yendo y viniendo en el camino desde el colegio a casa, mientras me contaba con pelos y señales (siempre fue una excelente narradora) la última película, novela o cuento que había visto o leído.

lunes, 1 de julio de 2013

Esa mala costumbre de fisgonear




Los que disfrutábamos de las novelas de John Le Carré y de las películas de James Bond pensábamos que, con el final de la guerra fría, aquellas aventuras de espías sofisticados y llenos de artilugios para fisgonear al otro habían pasado a la historia. Y mira por dónde ahora están más que nunca en el “candelabro”, que diría la Mazagatos. Que si Método 3; que si se espían entre los del mismo partido; que si, en la cumbre del G-20, el Gobierno inglés, tan hospitalario él, al mismo tiempo que ofrecía banquetes a sus invitados, se empapaba en secreto de sus comunicaciones, así fuera una llamada a la tintorería; que si Snowden, que si Assange, que si Google y Facebook están al servicio de la Agencia Nacional de Seguridad americana… (¡Cielos! ¿Estarán leyendo esto? ¡Qué emoción!).

lunes, 24 de junio de 2013

La estiradera




Los niños de ahora no saben hacer una estiradera, estiladera, tiradera, tirachinas o como se diga. No tienen las ganas, ni la paciencia, ni la ilusión para ello. Pero hace falta tener al menos alma de niño, pensó Antonio, para a sus 65 años ponerse a hacer una. Y que no es fácil ¿eh?

lunes, 17 de junio de 2013

Una simple tarjetita



Todos alguna vez en la vida nos hemos hecho la pregunta “¿Qué hubiera pasado si…?”. Si aquella vez hubiera elegido diferente, si hubiera dicho sí en lugar de no, si no hubiera estado precisamente en aquel lugar y en aquel momento… La vida se nos plantea como uno de esos tableros que de niños nos ponían: ¿Cuál es el camino que debe seguir el oso para llegar a su madriguera?  Y, entre todas las posibilidades, unas no conducían a nada y otras conducían a sitios no deseados.

lunes, 10 de junio de 2013

Fantasmas de La Laguna




Hay un cuento de Valle Inclán titulado “El miedo” en el que el narrador, un Granadero del Rey, habla de la única vez en que sintió “ese largo y angustioso escalofrío que parece mensajero de la muerte, el verdadero escalofrío del miedo”. Estaba solo en una capilla húmeda, tenebrosa y resonante esperando a que viniera el Prior de Brandeso a confesarlo cuando oye, en el silencio del lugar, dentro de un sepulcro, el entrechocar de los huesos del esqueleto enterrado y “el hueco y medroso rodar de la calavera sobre su almohada de piedra”.

lunes, 3 de junio de 2013

Historias de Los Sauces: la historia de Gabriela




Gabriela se acuerda del día en que, siendo niña, el tío Eusebio, un hombre serio y autoritario, al que ella tenía un pánico enorme, la mandó a buscar agua a la fuente de Marta y para ello le dio un cesto. Gabriela recuerda su desconcierto ¿Un cesto? Es imposible llenar un cesto de agua ¿Será una broma? Pero el tío Eusebio nunca bromeaba y su mirada, impaciente y fija en ella, lo demostraba. Temblando cogió el cesto y vio que estaba tapizado de hojas de col.  Ni una sola gota de agua se derramó cuando volvía, de prisa y casi saltando, por el camino bordeado de ñameras. Entonces comprendió que hay cosas que a primera vista parecen imposibles y que no lo son.

google-site-verification: google27490d9e5d7a33cd.html