Para cerrar el mes de agosto y oficialmente el verano (porque, como dice mi amigo Juancho, septiembre sí que está ya aquí mismo), no crean que el tema estrella de la última semana ha sido alguno de los que este verano ha destacado la prensa. Ni las elecciones de Estados Unidos, ni Gaza, ni Venezuela, ni Ucrania y Rusia, ni el debate sobre la inmigración, ni la Eurocopa, ni los Juegos Olímpicos... Nada de eso. Lo que ha ocupado la atención del personal esta semana final del verano ha sido que para ligar hay que ir de 7 a 8 al Mercadona, poner una piña boca abajo en el carro y, si ves a otro u otra igual que tú paseando la piña, chocar sutilmente tu carro con el suyo... y ¡zas! El amor.
Las redes se han llenado de gente que comenta, que va, que vuelve, que se está hinchando de comer piña tropical aunque le dé acidez. Hay periodistas por fuera de Mercadona a las 7,30 preguntándole a los clientes y hay quien sale diciendo que las piñas se han agotado (¿Valdrán en lata?, pregunta otro). Hasta mi admirada oliva_sinhache, la humorista gallega, se apunta al tema en Instagram y se la ve hablando con la dueña de un supermercado: "Noemí, ¿viste la moda que hay ahora de ir a ligar al supermercado?" -"Sí que la vi, sí" -"La gente no tiene vergüenza, algunos parece que están desesperados" -"Mira, llevas dos horas en la tienda. ¿Vas a comprar algo o vienes solo a pasear la piña?", le espeta la dueña.
Hay quien ve en todo esto la mejor maniobra de publicidad de Mercadona sin gastarse un euro. Y hay otros comercios que se apuntan a lo mismo. Leo en Facebook: "No tenemos pasillo del amor ni carritos chocando pero en Frutos el Riego tenemos Piña para enamorar de verdad y a la vez apoyas el comercio local de Zamora. Eso sí que es hacer un match". Me gustó también la reacción de Hiperdino que dice que, como en Canarias es una hora antes, la hora del ligue es de 6 a 7 y que, en lugar de una piña, ellos recomiendan una manilla de plátanos por aquello de la canariedad.
Ha sido la cosa tan apabullante que hasta El País pone un artículo firmado por Eva Güimil titulado "Enamorarse en el pasillo de los congelados" donde cuentan que el origen está en un vídeo de TikTok en el que la humorista Vivy Lin y su amiga Carla Alarcón explican que "al igual que los bares tienen una hora feliz, Mercadona tiene una hora para ligar". Lo llaman "El Tínder de Hacendado".
¡Cómo ha cambiado el cuento, Caperucita! En nuestros tiempos, sí, había unas horas para ligar (después del cine de los domingos) y unos sitios determinados (La Rambla, la Avenida de Anaga...), en donde paseábamos dando vueltas y esperábamos que ÉL se acercara a nuestra vera. Pero eran sitios mucho más románticos, con sus arboledas y su proximidad al mar, que el puesto de frutas y verduras o la pescadería de un supermercado.
Lo único bueno de todo esto es que, con todo el desbarajuste que hay en el mundo, es reconfortante ver que el ser humano no ha perdido las ganas de un buen vacilón, qué rico vacilón. Feliz fin de verano.








