lunes, 28 de abril de 2014

lunes, 21 de abril de 2014

Cuéntame una noctalia




Así se llama -"Cuéntame una noctalia"- una deliciosa novela de Mónica Gutiérrez que me he leído hace poco. Habla de un pueblito de Transilvania, Mic-Napoca, de 323 habitantes y que ni siquiera figura en los mapas, una aldea de piedra gris al que vuelve la protagonista, Gracia Bratianu, tras dejar detrás una brillante carrera de cirujana en Londres.

lunes, 14 de abril de 2014

Historias de Los Sauces: la historia de Víctor




Víctor y los demás niños de Los Sauces estaban pasando por un lamentable estado de falta de liquidez. No es que se necesitara mucho dinero para pasarlo bien en el pueblo. Tenían los boliches, el fútbol, los baños en el Charco y todos los juegos que huertas y calles podían brindar. Pero, ah, estaba también el cine y eso era algo que no podían dejar de lado. Más cuando, para colmo, Juan Pulga a cada rato tronaba por el altavoz del cine anunciando las películas:
- ¡¡¡"Ahí viene Martín Corona"!!! El sábado en el cine Sauces gran estreno de la película "Ahí viene Martín Corona". Con Pedro Infante y Sarita Montiel. ¡¡¡"Ahí viene Martín Corona"!!!
¿Quién puede resistirse a tal llamado? Ellos, desde luego, no.

lunes, 7 de abril de 2014

Oleadas de pánico




Hace pocos días leí en el periódico el vaticinio que hace un filósofo americano (con pinta, además, de filósofo, un Hegel redivivo casi), llamado Dan Dennett: "Internet se vendrá abajo y, cuando lo haga, viviremos oleadas de pánico mundial". Dennett piensa que es cuestión de tiempo que la red caiga, que cualquier experto en el tema te dirá lo mismo y que nunca en la historia de la humanidad hemos sido tan dependientes de algo. Jamás.

lunes, 31 de marzo de 2014

Novia del viento




La novia del viento. Así llamaba Max Ernst a Leonora Carrington, pintora y escritora inglesa, un espíritu libre que no aceptaba moldes y que "nunca guardó la fachada", como dice Elena Poniatowska en su biografía sobre ella. 

lunes, 24 de marzo de 2014

Había una vez un circo...




"¿Qué proyectos tienes para tu vida?", preguntaba yo a mis alumnos del último curso de Bachillerato en ese primer contacto en el que empezábamos a conocernos. Había unos pocos que me decían "no lo sé", otros enumeraban un montón de posibilidades (que es otra forma de decir "no lo sé") y otros lo tenían clarísimo y me contaban su opción: arquitecto, mecánico de coches, actriz, médico, profesor... Muchas veces después me he preguntado si esos sueños se cumplieron o no. Y, si no lo hicieron, si fue para mejor. Por ejemplo, mi alumna Beatriz hace unos 20 años me dijo aquel día que quería ser piloto. Hoy, sin embargo, tiene un trabajo en el que nunca se le hubiera ocurrido pensar: trabaja en un circo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Ramos de olivos en el aire




Soy un olivo. Mi nacimiento en la vega murciana, muy cerca del río Segura, fue saludado con alborozo como corresponde a quien vale mucho. Los olivos lo sabemos. Somos regados, podados y abonados con mimo por los huertanos y cantados por los poetas. "Que todo sea ramos / de olivos en el aire", dijo Blas de Otero. Y también los demás nos admiraron y nos vieron soñolientos bajar al llano caliente (Lorca), y coloridos y rebruñidos, bellos y erguidos "bajo este azul cobalto / como un árbol silvestre espeso y alto" (Machado), o con la luna enredada entre las ramas (Emilio Prados). Aunque a mí, particularmente, me gusta lo que dijo Miguel Hernández, que nos conoció muy bien: "El olivo a tiempo sabe".

google-site-verification: google27490d9e5d7a33cd.html