Oír conversaciones sin querer nos puede enseñar mucho de la vida. Recuerdo una vez oír a mi sobrino que instruía a un compañero en el arte de sacar buena nota en Filosofía, asignatura que al otro no se le daba muy bien. Como era algo que me interesaba, puse atención y le escuché decir: "Tú no te preocupes por nada. Pregunte lo que te pregunte, tú háblale de la libertad y con eso ya tienes el sobresaliente ganado". Casi echo la carcajada. ¿Será posible?, me dije. Pero luego pensé que a lo mejor sí, que los profes de Filosofía hablamos mucho sobre la libertad y que los alumnos nos tienen cogido el tranquillo y conocen a la perfección nuestros puntos débiles.
Por eso debe ser también que nos impresionan tanto los espíritus libres. En el último viaje a Asturias venía con nosotros una de mis alumnas (y amiga también), una chica joven y guapa, a la que podríamos llamar eso, un espíritu libre. Como tocaban "Los Secretos" en Gijón el sábado en que fuimos allá de visita, ella decidió quedarse y volver a Oviedo al final del concierto. La madre que todas llevamos dentro hizo que mis amigas y yo casi la sometiéramos a un interrogatorio policial. ¿Cómo volverás? ¿Hay guaguas a esas horas? ¿Cuánto tardarás? ¿Y de la Estación al Hotel no es un trayecto muy largo? ¿Y si no encuentras un taxi? ¿Y no podrías ir con alguien y no sola? ¿Nos pondrás un wasap cuando llegues para dormir tranquilas?
Ella se reía y nos decía que no nos preocupáramos y nos miraba como pensando que había venido al viaje sola, tan ricamente, y se encontraba con seis madres fiscalizadoras. Pero así y todo es tan encantadora que, cuando llegó a las 12 y media de la noche, me puso un wasap: "Ya en la camita".
Todas nos habíamos quedado preguntándonos: ¿Lo haríamos nosotras?. Ir sola a un concierto de noche, en una ciudad desconocida, sin coche, teniendo que caminar hasta las paradas, no sabiendo si podría coger la guagua de las 11 (no la cogió por minutos), teniendo que esperar 1 hora a la siguiente... Solo una de nosotras, mi amiga Carmen, dijo que ella sí lo haría. Las demás dijimos que ni locas. Y luego me quedé pensando en que para ser libres de verdad, no solo tendríamos que luchar contra la presión social, sino también contra nosotros mismos, contra nuestros miedos, prejuicios y cobardías.
Por eso los profes de Filosofía damos tanto la lata con el tema de la libertad, porque sería deseable un mundo donde los espíritus libres, como mi alumna y como Carmen, fueran mayoría. Y recordamos en nuestras clases a filósofos, como Pico della Mirandola, que hace decir a Dios hablando con Adán: Te puse en mitad del mundo para que miraras más cómodamente a tu alrededor y vieras todo lo que hay en él. No te hicimos ni celeste, ni terrestre, ni mortal ni inmortal, para que, casi libre y soberano, te moldees y te esculpas la forma que prefieras de ti mismo.
El don divino es la libertad, inventarnos cada uno, diferente a los demás, ser lo que quieres ser, incluso fan de Los Secretos y asistente a un concierto por la noche, si es lo que te gusta y te completa. Tenía razón mi sobrino, la libertad es un tema que a los profes de Filosofía nos chifla...

