lunes, 15 de octubre de 2012

Qué tal el verano




Ahora que los días se van volviendo casi imperceptiblemente otoñales –ya está recogida la vendimia, las capas de la reina se llenan de flores amarillas y sobre las 7 de la tarde empiezan esos atardeceres de un intenso naranja, tan propios de octubre- la pregunta que muchos de los que te encuentras por la calle te hacen es: “¿Y qué tal el verano?”. Nadie pregunta nunca, después de cada estación, qué tal el otoño, o el invierno, o la primavera, no. Qué tal el verano, la estación rompedora, distinta, sensual, dadora de pereza y vitalidad. Y me lo preguntan ¡a mí!, una jubilada que ya no marca las estaciones con el ritmo de las vacaciones y el trabajo. Pero, porque en esa pregunta hay un algo nostálgico, una añoranza de tiempos mejores, vamos a tomarla en serio.

lunes, 8 de octubre de 2012

La lección del perenquén




Vivir en el campo significa vivir con bichos, con toda clase de bichos. Hay moscas que no había visto en mi vida hasta que vine aquí, lagartos tornasolados tostándose al sol como turistas en el sur, ratoncillos, mariposas de delicados colores y oscuras como la noche, gusanos excavadores y removedores de tierra, arañas minúsculas y mayúsculas con patas como torres de televisión, filas interminables de afanadas hormigas, ranitas satinadas que te sobresaltan cuando riegas entre las hojas, saltamontes entrenando en la hierba, toda un sinfónica de pájaros: canarios, herrerillos, capirotes, chirrines, herrerillos… Un zoo diminuto, vamos.

lunes, 1 de octubre de 2012

Sostiene Gomeira II: el caso de la dueña del guachinche





Mi amiga Gomeira me sigue llamando a veces desde Valle Gran Rey, cuando tiene cobertura, que esa es otra historia. Sostiene Gomeira que lo que pasa allí no lo ha visto ella en ningún otro sitio del mundo. Que sí, que ahora que se han apagado los ecos del incendio (aunque no el susto ni el olor a lo inesperado, a que la vida puede dar un vuelco en cualquier momento), el pueblo amanece relajado, el agua de La Puntilla tiene una temperatura inusualmente templada y, desde la playa, todos saben que, cuando Yaya saca un cartel a la puerta de su bar, es que hay camarones,  que, sostiene, están riquísimos con una cervecita allí al lado del mar.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Pan con pan, comida de tontos




Lo decía hasta mi abuela cuando veía reuniones de chicos por un lado y chicas por otro. “Pan con pan, comida de tontos”. Y es que la Naturaleza nos hizo al mismo tiempo, hombres y mujeres marchando y cooperando juntos por la vida desde que en las cuevas prehistóricas se repartieron los trabajos, a ti te toca recoger la ensalada y a mí cazar el mamut.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Un emigrante



Estuve la otra tarde hablando con Rosendo, un emigrante que nos ha hecho unos arreglos en la casa. Rosendo tiene ascendencia boliviana, y eso se nota en el aire indio de sus ojos almendrados. Pero él es argentino, de Mendoza, desde donde nos han venido también vinos y tantas canciones:  aquella “Volver en vino” de Horacio Guarany que decía: “Quisiera dejar mis huesos / bajo cielo mendocino, / que mi sangre y mis cenizas / vuelvan camino del vino”; o la de “Los 60 granaderos” de Los Chalchaleros, uno de los pocos discos que teníamos en los 70 y que poníamos una y otra vez: “Es Mendo, es Mendoza la guardiana, por ser la, por ser la tierra más gaucha…”.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Indulto para los lunes




De vez en cuando a los científicos les da por estudiar e investigar cosas tan enjundiosas y profundas como, por ejemplo, si la expresión “odio los lunes” tiene fundamento ¿Habrá algo en los lunes que haga que gran parte de la humanidad los aborrezca?  Pues resulta que no. Según la revista estadounidense Journal of Positive Psychology, basándose en una encuesta de Gallup, todos los días (salvo el viernes que se salva por poco) son igualmente odiados.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Historias de Los Sauces: la historia de Bonosa




Modesto y Eutimio eran amigos desde chicos, desde que recibían coscorrones en la clase del Maestro Cándido. Descalzos, corrieron entre las atarjeas, y, calzados, hicieron juntos la primera comunión en la iglesia de Montserrat. Y de galletones siguieron siendo amigos, compartiendo la afición por los libros y por el descubrimiento de los primeros amores.
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