lunes, 23 de mayo de 2016

La bacinilla de oro

Wáter en Uddevalla, Suecia. Daba gusto sentarse entre tanto libro
¡Mira que los seres humanos somos rebuscados a la hora de hablar y de jugar con el lenguaje! Tan pronto proferimos palabrotas salpicándolas en la conversación como quien siembra margaritas, como embellecemos o disfrazamos toda aquella palabra que pueda incomodarnos, asustarnos o simplemente aburrirnos ¡Ah, los eufemismos ("hablar bien")! En este uso cosmético del lenguaje los usamos para todo, pero particularmente a la hora de referirnos al sitio en el que hacemos nuestras necesidades más primarias. Eufemísticamente hablando, al wáter o retrete.

lunes, 16 de mayo de 2016

Con flores a porfía




El mes de mayo en mi colegio era especial. Se hacían misas de gala, procesiones internas por el patio, ofrendas florales y cántigas varias, entre las que estaba la de "venid y vamos todas con flores a porfía, con flores a María que madre nuestra es". Esta canción nos llenaba de perplejidad por la intriga de quién sería la tal Porfía. Yo estaba convencida de que si María era nuestra madre, Porfía sería nuestra tía, por lo menos.

lunes, 9 de mayo de 2016

Dos anillos en el lavabo




Cuando nos ponemos a hablar, en las sobremesas familiares, de política (no es muy a menudo, por si acaso terminamos peleándonos como en el Congreso), mi hermana y mi marido coinciden en decir que habría que establecer una carrera especial para los políticos. Todos los que quisieran gobernarnos tendrían que pasarse 5 o 6 años estudiando, como posesos, derecho, economía, política, oratoria, relaciones internacionales, psicología, 3 o 4 idiomas... Y, sobre todo, Ética, esa Ética que tendría que ser la asignatura más importante y que han quitado ahora hasta del bachillerato, no vaya a ser que las nuevas generaciones se den cuenta de que brilla por su ausencia en muchas de las actuaciones de los que nos dirigen. Mi hermana hasta propone pruebas prácticas: dejar un billetito por aquí, una cartera por allá... y ponerse a mirar por un agujerito a ver si se los llevan, lo cual sería motivo, aunque sólo fuese una vez, de un suspenso automático por siempre jamás.

lunes, 2 de mayo de 2016

Madre coraje


Imagen de Claudia Trembay

Todas las madres deberíamos ser llamadas madre-coraje. Se necesita eso, mucho coraje, para decidir traer un niño al mundo y hacerte cargo de él durante toda la vida, incluso cuando son ya hombres y mujeres hechos y derechos. Un hijo es para siempre, y una no puede evitar, aunque ya vuelen por su cuenta, preocuparse por sus problemas, alegrarse con sus triunfos, aliviarlos en sus penas.

lunes, 25 de abril de 2016

Viaje al pasado


Fuente del Monasterio de Poblet en la que los monjes se lavaban las manos antes de entrar al comedor

La semana pasada los dejé descansar sin mi habitual escrito de los lunes porque estuve por tierras catalanas en un viaje que, en muchos momentos, me pareció un viaje en el tiempo.

lunes, 11 de abril de 2016

Liarse la manta a la cabeza


Petra Hartlieb en su maravillosa librería

Mi hija, que sabe cuánto me gustan los libros sobre libros, me regaló el mes pasado "Mi maravillosa librería" de Petra Hartlieb, una historia que me encantó. La autora habla en ella de las peripecias que pasaron ella y su marido cuando cambiaron de oficio, de ciudad y de manera de vivir para ser dueños de una pequeña librería: "Hemos comprado una librería. En Viena. (...) Hemos pujado, con un dinero que no tenemos, por una librería que está en una ciudad donde no vivimos. Y la hemos conseguido ¿Y ahora qué?". Ahora todo el mundo les dice que están locos (ellos también lo piensan así), pero, porque aman los libros, arriesgan, arreglan a su manera el local y se convierten en los libreros que ellos querrían para sí. Y a aquel primer día en que la puerta se abre "y empieza a entrar gente que no tiene la menor idea de que estamos a punto de derretirnos a causa de los nervios", le suceden muchos otros de continuo trabajo y de cero vacaciones, pero que les merece la pena. Petra y su marido, Oliver, irradian entusiasmo y goce por lo conseguido. Y su historia nos deja con una sonrisa en los labios porque habla de sueños cumplidos, de trabajar a gusto, de superar desafíos. y también de caer, de levantarse y de volver a caer para seguir luchando por conseguir lo que se quiere.

lunes, 4 de abril de 2016

Una chica formal




Una de las cosas más divertidas de tener un wasap de amigas es ver al alimón un mismo espectáculo e irlo comentando. El último, la película de Rocío Dúrcal y Enrique Guzmán, "Acompáñame", que puso la tele el pasado Viernes Santo (y de la que ya les hablé una vez aquí). No es que la película sea una maravilla, ni que los actores nos volvieran locas, ni nada de eso. Pero está rodada en Tenerife, cuando todas teníamos 17 o 18 años, y nos tocaba muy de cerca: los paisajes, los extras conocidos, la Universidad, la Rambla...
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