Hay épocas, no sé si será porque la gente se harta de la cruda realidad, en la que a todo el personal le da por mirar más allá e intentar encontrar otros mundos, más entretenidos y emocionantes. Se desata entonces una fiebre por ovnis, extraterrestres y galaxias muy muy lejanas, que tienen la mirada puesta en nosotros como si no tuvieran otra cosa mejor que hacer. Recuerdo uno de esos momentos -verano del 80 en Bajamar- en los que, noche sí y noche también, nos tumbábamos en el césped del bungalow en el que veraneábamos y abríamos los ojos maravillados a todo ese cielo estrellado sobre nosotros, buscando ovnis, estrellas fugaces y hasta agujeros negros. Nos parecía que en cualquier momento ET iba a llamar a la puerta.
Estos días pasados ha ocurrido algo parecido: americanos asustados porque sus cielos se han llenado de objetos extraños, incluidos globos chinos, que seguro que algo quieren. Ya que han hecho un viaje tan largo, qué menos que llevarse un souvenir ¿no? ¿La estatua de la Libertad, tal vez? Y el mundo entero asombrado porque, aunque dicen que no pasa nada, a un general del Pentágono (Glen D. VanHerck) se le escapó que hay una posibilidad de que sean ovnis extraterrestres ¡Con lo que nos gusta a los humanos un misterio y, si es de fuera, mejor! El caso es que los americanos, por si acaso, se han puesto a disparar a todo lo que se menea en el cielo. Han derribado 3 artefactos (además, del globo chino que el pobre se había despistado), pero seguro que también han caído, de paso, patos salvajes y cigüeñas emigrantes y alguna cometa voladora.
Los tuiteros no han parado con que esto es solo el inicio y con que no nos queda nada. Hasta en Lanzarote y Fuerteventura se chijaron todos con un ruido horripilante que se oyó anteayer sin que se conozca de dónde viene y están con la mosca en la oreja. Y lo último leído en Twitter es que un autoproclamado viajero del tiempo afirma que los extraterrestres conquistarán la Tierra el mes que viene, concretamente el 23 de marzo. Cosa que me deja en un sinvivir porque por esas fechas es mi cumple y a ver si me lo van a chafar.
Ustedes perdonen si no me tomo muy en serio esta invasión alienígena, pero es que no me la creo. Y eso que soy una autoridad en la materia porque ¡yo sí que he visto un ovni! Fue una noche desde el Astrofísico del Teide, cuando mi marido trabajaba allí: una luz que se paró sobre el Puerto de la Cruz, dio una vuelta y luego se alejó radialmente de la Tierra. El escritor Agustín Fernández Mallo contó algo parecido: Un objeto achatado, de luz blanca, se movió de izquierda a derecha y, en décimas de segundo, cambió de trayectoria hacia la estricta vertical, para desaparecer en una oscuridad que a mí me pareció remota. Pero estoy convencida de que lo que vimos era, sí, un objeto volador no identificado, pero de origen humano. Buenos somos para inventar cachivaches raros...
De todas formas bienvenidos sean los ovnis, si por lo menos sirven, no para derribarlos, sino para que alguna vez salgamos a una noche estrellada y nos paremos a contemplar el cielo desde la orilla del universo con la curiosidad y el asombro del que mira el misterio por primera vez.






