Una de mis películas favoritas, vista y revista
un montón de veces, es “La princesa prometida”.
Me gusta ese aire de cuento antiguo que
tiene, esos nombres cautivadores que nos llevan a la infancia, como el reino de
Florín, el Pantano de Fuego, los Acantilados de la Locura , el Foso de la Desesperación. Me
gustan sus personajes malos malos, como el inteligente Vizzini, que presume de
ello diciendo: “¿Habéis oído hablar de
Platón, Aristóteles, Sócrates? ¡Unos
incultos!”. O el cobarde Príncipe Humperdinck y el malvado Conde Ruger con
sus 6 dedos en la mano derecha… Y me gustan los malos buenos, el español Iñigo
Montoya (“Hola, me llamo Iñigo Montoya.
Tú mataste a mi padre. Prepárate a
morir”, la frase más famosa de la película) y el gigante Fezzik que habla
con rimas malas (“Fezzik, ¿hay rocas
delante? “Si las hay, son horripilantes”).



